Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Versión Estenográfica del mensaje del senador Ernesto Cordero Arroyo, presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, durante la presentación del libro “La Grandeza Mexicana, el espíritu contra la adversidad”, en la Antigua Sede de la Cámara de Senadores, en Xicoténcatl.

 

SENADOR ERNESTO CORDERO: Muy buenos días a todos. Bienvenidos al Senado de la República, a la casa de todos los mexicanos.

 

Hoy nos congrega, la verdad, un tema que nos llena de esperanza a todos los mexicanos.

 

Nos congrega el honrar el sentimiento y la solidaridad de las mexicanas y de los mexicanos.

 

Quiero agradecerle a mi compañera, la senadora Marcela Guerra, la iniciativa de editar este libro.

 

Saludo también a mi compañera, la senadora Laura Rojas, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores.

 

Saludo también a mi amigo, Agustín Barrios Gómez, hace tiempo que no nos veíamos. Agustín, me da mucho gusto verte y verte aquí.

 

Quiero saludar a todos los que están aquí, a los señores embajadores de Israel, Jonathan Peled; al señor embajador de Pakistan, Tasawar Khan; al señor embajador de Costa de Marfil, Robert Ly, y al señor embajador de Chile, Domingo Arteaga, ésta es su casa, señores.

 

Miren, hablar de los sismos del 19 de septiembre, para todos nosotros tiene una carga emocional muy importante.

 

No hay nadie que no se acuerde lo que pasó en el 85, ni nadie que no se acuerde lo que pasó hace tan sólo unos meses.

 

Yo creo que también, a lo mejor voy a ser medio repetitivo con lo que dijo Agustín, pero yo creo que es un gran ejemplo de ver que México ha avanzado y México es un mejor país que lo que éramos en 1985.

Porque tendemos a pensar que todo está muy mal, que nada funciona, que es necesario cambiar, que es necesario cambiar de rumbo, y México es una historia de éxito, de sacrificio, de esfuerzo desde mediados de los 80’s.

 

En 1985, en un sismo, que hay debate si fue más potente o menos que éste, pero vamos a suponer que fue equivalente, se murieron más de 20 mil personas. Se devastaron áreas completas de la ciudad.

 

Los que no vieron el 85 la Ciudad de México en aquellas épocas, no se pueden imaginar lo que era pasar por amplias zonas y colonias de la Ciudad de México y estar absolutamente devastadas.

 

El Parque de Beisbol, lleno de cadáveres. Era una situación completamente apocalíptica, catastrófica y tristísima.

 

En aquellas épocas, los edificios que se colapsaron fueron construidos con un código y una norma constructiva que nunca se imaginó que tenía que resistir sismos de esta magnitud y de esta potencia, y se cayeron y se devastaron amplias zonas de la ciudad.

 

Yo creo que también, y no quiero entrar en controversia, yo creo que también se es un poco injusto con el Gobierno mexicano de aquella época, con el gobierno del Presidente De la Madrid, porque si bien vivíamos todavía en esa época donde no nos gustaba que nos ayudaran y no nos gustaba que se metieran con nosotros para que no nos reclamaran nada, lo que también es cierto es que sí fue gracias al Ejército y a la Marina, en aquella época, que salimos adelante.

 

Yo tenía 16 años y mi madre me echó a la calle con su coche, con un Atlantic, ya medio viejito, a que fuera a ver en qué podía ayudar, y salí a ayudar y llevaba material de curación desde los hospitales, llevaba comida; me tocó estar en la parte del Hospital General, en el Parque de Beisbol, y siempre hubo la presencia del Estado Mexicano. Siempre estuvo el Ejército y siempre estuvo la Armada de México apoyando y ayudando.

 

El desastre era completo y era total, yo creo que no habría Estado que no hubiera sido rebasado por la magnitud de aquellos eventos.

 

Efectivamente, aprendimos la lección, y después de aquella tristísima historia, y donde también hay que decir que la sociedad ahí estuvo, apoyando brazo con brazo, hombro con hombro con el Estado Mexicano.

 

Sería imposible pensar que una sociedad se autoorganizara para enfrentar una catástrofe, como la que fue en el 85, sin la presencia fuerte de un Estado.

 

Yo creo que sí se ha sido injusto con el Presidente De la Madrid y su Gobierno. Ahí estuvieron, dieron la cara y afrontaron la catástrofe como pudieron.

 

Aprendimos la lección. Años después, décadas después, en un sismo muy parecido y de la misma potencia, hubo una cantidad de fallecimientos, todos muy lamentables, todos muy tristes, pero en orden de dimensión, tres veces menor al que sucedió en 1985.

 

Los edificios que se colapsaron, son edificios que no se nos debe olvidar, no deberían haber estado funcionando, y son prueba viva de la corrupción y no ha habido responsables de esto.

 

Salvo un par de edificios que no debieron haberse caído, todos los demás, eran casas que les levantaron tres o cuatro pisos para hacerlos escuela, y nadie ha asumido la responsabilidad de esto.

 

Los códigos de construcción, cuando se respetaron cumplieron con su misión y ahí está. Tenemos edificios muchas veces más altos que los que teníamos en 85 y siguen de pie.

 

Entonces México aprendió, aprendió de la lección y México demuestra que es un país más fuerte.

 

Al igual que en 85, su sociedad de movilizó de manera solidaria, de manera generosa y ahí estuvo, ayudando al desconocido, dando todo, mostrándose generoso, arriesgando su vida -hay que decirlo también- y ahí estuvieron todos.

 

Al igual que en 85, tuvimos también la fortuna de contar con cuerpos civiles, como los que aquí nos acompañan, que de manera profesional, capacitada, generosa y valiente, arriesgaron su vida como en el 85, para salvar la vida de desconocidos y lo cual no tenemos palabras con cuál agradecerles, no sólo lo que hicieron sino lo orgulloso que nos hacen sentir de ser mexicanos, a todos ustedes, los brigadistas, los rescatistas y la gente que generosamente y sin esperar recibir nada a cambio, arriesgó su vida por salvar al desconocido.

 

Muchas gracias por sentirnos tan orgullosos de ustedes y de ser mexicanos.

 

México, pues ahora sí que nos toca aprender a las malas.

 

México es el país que probablemente, que tenga el sistema de protección civil en contra de desastres naturales más avanzado del mundo, o de los más avanzados, en particular en temas de huracanes y de inundaciones.

 

México, por su posición geográfica, pues es un hecho que nos van a pegar un par de huracanes por año, categoría 3, 4 ó 5, por uno de los dos lados, ya sea por el Pacífico o por el Golfo, y la pregunta no es si nos van a pegar o no, sino cuándo y en dónde van a entrar esos huracanes, lo cual nos ha permitido desarrollar un sistema de protección civil, que si bien no es perfecto, que si bien no es infalible, pero bueno, funciona y está ahí al servicio de las comunidades cuando más lo necesitan, salvando vidas, apoyándolos en los momentos más difíciles, con apoyo económico, con reconstrucción de infraestructura inmediata, en fin, que evidentemente no es perfecto, o no es perfecto, pero ahí está, y eso también lo hemos aprendido, lo hemos aprendido a la mala.

 

Esta vez y esta ocasión también, y eso pues debería de ser una propuesta que deberíamos de llevar a los organismos multilaterales, y aquí el embajador don Agustín los conoce muy bien, o al menos nosotros deberíamos de tener un sistema donde cada que suceda una desgracia de este tipo, de manera automática e inmediata se reciba la presencia de cuerpos de rescatismo de todo el mundo.

 

Todavía hoy, bueno, en esta ocasión hace meses, pues tuvimos problemas para poder recibir al equipo de rescatistas de Israel, tuvimos problemas para que pudiera llegar el Departamento de Bomberos de Los Ángeles.

 

Debería ser de inmediato, o sea, ya no habría ni que preguntarse, debería de tener un mecanismo internacional donde los cuerpos de rescate llegaran de manera inmediata a atender un desastre y una crisis y yo creo que eso es de los pendientes que tenemos.

 

Pendientes tenemos ese, tenemos el abatir la corrupción en los permisos de construcción, que es un tema local.

 

Y tenemos también pendiente de hacer mucho más flexible y dinámico la prestación de fondos públicos para la reconstrucción ante un desastre, ante un desastre natural.

 

Al igual que en el 85, a México concurrieron todos nuestros amigos, todos nuestros amigos aquí estuvieron.

 

Estuvo Alemania, Andorra, Argentina, Bolivia, Botsuana, Canadá, Chile, China, Colombia, Corea, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, los Emiratos Árabes Unidos, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Honduras, Israel, Italia, Japón, Kuwait, Panamá, Perú, Rusia, el Estado Vaticano, Suiza, Sudáfrica, Tailandia, Taiwán, Turquía, Paquistán, Venezuela, la Unión Europea y las Naciones Unidas.

 

Lo cual habla también de que México es un país que ha sido generoso, y cuando han necesitado de nuestra ayuda, a pesar de todos los problemas, México ha estado presente en el mundo cuando hay que ayudar y cuando nosotros lo necesitamos, podernos ayudar.

 

Quiero de nuevo felicitar a mi compañera, la senadora Marcela Guerra, pues el que la iniciativa de dejar un testimonio gráfico, inmortal de lo que sucedió aquí en los sismos de septiembre del 2017, yo me siento muy orgulloso de ser mexicano, me siento muy orgulloso de ser parte de este tejido social, que es generoso, y a pesar de las diferencias cuando se le exige y cuando se le requiere, siempre está, siempre está de pie, siempre está generoso, siempre está solidario y siempre está dispuesto a ayudar al que más lo necesita.

 

Muchas gracias.

 

Enhorabuena senadora.

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