Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

CLAUDIA TELLO ARENAS, DE “ESCUCHA MI VOZ”: Muchas gracias, primero, por abrirnos las puertas para escuchar nuestra voz.


Nuestro diálogo lo hacemos con colores, con trazos, con formas. El cartel puede indignar, pero también puede inspirar; contra un cartel no hay defensa y eso es lo que queremos, que no haya defensa, que vaya directo a la conciencia.
“Escucha mi voz”, desde hace cuatro años se dedica a realizar campañas de educación a favor del civismo y los derechos humanos. Cada año elegimos un tema o lo elige nuestro auspiciante y dialogamos sobre este tema.
En esta (inaudible) el tema fue elegido por el Instituto de Cultura (inaudible). Y nos sorprendió mucho que ahora rompimos fronteras, siempre las rompemos, nuevamente nuestra sala de juntas es Facebook, utilizamos las redes para poder llegar a todos lados y este año lo logramos: recibimos carteles hasta de Irán, de China, de Japón; Latinoamérica siempre participa.
Y déjenme decirles que los diseñadores mexicanos en Cartel social son el segundo país en participación a nivel mundial, México es potencia en gráfica para la conciencia a nivel mundial.
Los cartelistas mexicanos son verdaderamente aclamados en bienales, trienales internacionales; hay una gran aportación a este y otros temas. Dialogar a través de la creatividad es algo fantástico y por eso decimos que hacemos campañas de educación, no solamente carteles.
Para quien diseña un cartel, el debate creativo, mental, esa síntesis de los problemas que aquejan a una sociedad y meterlas en la licuadora de la mente y poder plasmar en una superficie plana de no más de 50 por 70 centímetros una solución o una imagen que te va a meter a ti como espectador, en un debate de tu conciencia, es realmente fantástico.
Como ejercicio creativo, creo que es una de las cosas que como diseñadores más nos cuesta trabajo y también como espectadores, pues ahí está justamente lo que hablaba la senadora de cultura, ahí está la síntesis, ahí está desmenuzado el tema y plasmado y digerido para que la gente lo lleve en su conciencia.
Eso es lo que hacemos.
Yo le agradezco muchísimo, hay personas aquí de Juconi, con quien nos vinculamos, muchas gracias Gaby.
Gracias a la senadora Martha, por abrirnos las puertas. Gracias.
Hay diseñadores aquí, Luis Parra, está Juan Arturo Osorio, por ahí también me parece que iba a venir Andrea Galván, no sé si está por aquí; pero se pueden acercar a ellos para preguntarles qué quieren decir con sus carteles, es algo muy interesante.
Tenemos gente también aquí de la Embajada americana, de (inaudible), muchas gracias por venir.
Tuvimos una extraordinaria vinculación este año con el consulado mexicano, nos trajimos a la mejor, la mejor artista…
SENADORA LISBETH HERNÁNDEZ LECONA: Muy buenos días.
Cómo no abrirle las puertas a este gran tema que es de la familia, cómo no abrirle las puertas a la integración social en donde hemos visto que hemos tenido un resquebrajamiento en la organización más importante de la sociedad, que es la familia.
Y tan es así que hemos abierto la puerta, que es la primera vez que el Senado tiene la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano y que hemos logrado trabajar intensamente y con ello saludo a todo el honorable presídium, a través de la senadora Martha Elena García, de la Comisión de Niñez y por supuesto el gran apoyo que siempre ha brindado el presidente del Senado, senador Roberto Gil.
Gracias, porque sabemos que está bien representada la figura no solamente del Senado, sino también de los compañeros varones en este honorable presídium.
Y quiero felicitar a todos los participantes de este concurso, pero sobre todo por hacer consciencia social de que hemos visto lastimada mucho en ocasiones a la parte más vulnerable que son los niños, pero sobre todo al matrimonio y a la familia.
El lugar donde se desarrollan los principios, los valores, la ética, la honestidad empieza en el seno familiar y por eso creemos que hoy Fundación Juconi y Escucha mi Voz y AIFAM deben estar muy orgullosos de esta gran labor que han hecho, porque hemos llegado al Senado de la República, donde las leyes que emitimos siempre las hacemos con una consciencia de buscar mejores condiciones de vida para las familias mexicanas.
También tenemos presente que ante la ausencia o carencia de los valores esenciales del ser humano se manifiesta la violencia en el hogar, lugar que está destinado a cuidar a sus miembros, cuidado, respeto, amor y que ante la carencia de esto y de los valores fundamentales, los hijos reproducirán de manera inmediata las conductas inadecuadas que adviertan a su padre, a su madre, que deben estar alertas a todos integrantes de la familia de cuál será su conducta ante la sociedad.
Así que tanto a los amigos, a los compañeros y al resto de la sociedad, a través de los actos de violencia que día a día se irán transformando con conductas habituales y comunes en cuanto a un vida que se encuentra colmada de violencia, haciendo de esto una vida cotidiana en la que no solamente se hable de lesiones físicas, sino que además repercute directamente en su sano desarrollo sicológico, sexual, afectivo, emocional y físico, lo cual por supuesto tiene una consecuencia en la baja autoestima, bajo rendimiento laboral, escolar, en actividades cotidianas, inseguridades, en temor permanente, frustración, el rechazo a las relaciones afectivas o sexuales de los miembros de una familia.
En este sentido encontramos que por violencia familiar se considera el uso de la fuerza física o moral, así como las omisiones graves que de manera reiterada lleguen a los miembros de una familia en contra de otro integrante de la misma, que atente contra su integridad, que pueda producir no solamente esa molestia, sino que también el agresor y el agredido habitan en el mismo domicilio en muchas ocasiones, que existe una relación de parentesco de matrimonio o de concubinato.
Por eso es necesario que hagamos esta análisis de la violencia familiar en virtud de la trascendencia que representa no sólo el causar daños a la vida emocional y social de los integrantes de la familia, sino además de las consecuencias que se manifiestan en todo el entorno social y que aparte al conocimiento escaso de los valores sociales individuales, sin olvidar la disolución del núcleo familiar.
Nuestra Constitución Política Mexicana en el artículo cuarto constitucional habla acerca de que la Constitución en la ley protegerá a la familia. Es por eso que estamos no sólo preocupados sino ocupados en colaborar organizaciones no gubernamentales, gobierno, los tres poderes, la comunidad y la familia.
Enhorabuena esta gran exposición “Las Huellas de la Violencia Familiar”, pero sobre todo notar que en este índice de violencia podamos ser una conciencia que en realidad base este índice de violencia y que podamos vivir en un entorno feliz.
Muchas gracias a todos por su asistencia.
PRESENTADORA: Toca el turno a la doctora Laura de la Mora, miembro del Consejo Directivo de la AIFAM.
DOCTORA LAURA DE LA MORA: Estimados miembros del presídium, amigas y amigos todos.
Agradezco la oportunidad de hablar ante ustedes el día de hoy, el cual reviste una especial importancia para la consecución de las metas que en la Alianza por la Infancia y sus Familias nos Hemos trazado.
Integramos un colectivo de más de 70 organizaciones en los estados de Puebla, Distrito Federal, Veracruz y Guanajuato, las cuales desde hace más de dos años hemos conjuntado esfuerzos para analizar en qué consiste, a quién afecta y qué cabe hacer al respecto del fenómeno de la violencia.
Cada año más de 1.4 millones de personas pierden la vida debido a la misma; por cada una que muere muchas más llegan con lesiones y con diversos problemas de salud física, sexual, reproductiva y mental.

La violencia supone una enorme carga para las economías nacionales, con un costo para los países de miles de millones de dólares anuales en atención sanitaria, vigilancia del cumplimiento de la ley y pérdida de productividad.
Algo tenemos que hacer.
Por eso, el ser vistos y escuchados por nuestras autoridades el día de hoy en este espacio nos motiva a continuar trabajando para reconstruir juntos una nueva sociedad y una verdadera democracia con nuestras manos, con nuestra voluntad y con nuestro corazón.
Reconocemos el invaluable apoyo de Escucha Mi Voz, gracias Claudia Tello; de la Coordinación de la AIFAM, licenciada Gabriela Escobar del Razo, el agradecimiento eterno, de la Fundación Juconi, Paola, de verdad muchísimas gracias por acompañarnos el día de hoy; el apoyo del DIF Nacional. Licenciada Adriana Luna Lozano, gracias por estar aquí el día de hoy.
Y agradecemos en todo lo que vale el compromiso del Senado de la República.
Senadora Martha Elena García Gómez.
Senadora Blanca Alcalá Ruiz.
Senadora Lizbeth Hernández Lecona.
Senadora Martha Tagle Martínez.
Y senador Roberto Gil.
Esperamos que con este proyecto logremos inventar mejores condiciones para que cada uno de los niños, niñas y adolescentes de este país, perciba que México es todavía un lugar donde vale la pena vivir.
Muchas gracias.
PRESENTADORA: Muchas gracias a la representante de la AIFAM.
Tiene ahora la palabra la senadora Martha Tagle Martínez, integrante de la Comisión de los Derechos de la Niñez y de la Adolescencia.
SENADORA MARTHA TAGLE MARTÍNEZ: Buenos días.
En primer lugar, un agradecimiento a la senadora Martha Elena García, por haberme invitado a la inauguración de esta exposición, que me parece muy importante, precisamente para visibilizar la situación en la que se encuentra el tema de la violencia familiar, ligada al tema de maltrato infantil.
Y por supuesto agradecer a las organizaciones aquí presentes que hayan impulsado este tipo de exposiciones porque me parece muy importante estar llevando a la opinión pública un tema que es transcendental para nuestra sociedad.
Desde los años 90, en los que se empezó a hablar y a promover leyes que atendieran el tema de la violencia en las familias, sin duda hubo un cambio muy importante no solamente de concepción.
Se empezó a hablar de la violencia familiar, no porque apenas existiera la violencia familiar. La violencia familiar ha existido siempre. Pero se empezó a visibilizar la situación de la violencia al interior de las familias.
Y un cambio muy importante, que sí fue un cambio conceptual pero que implicó también una mirada diferente al problema, es que se dejó de hablar de violencia intrafamiliar, para reconocer que la violencia que se vive en las familias no solamente es una cuestión de quienes viven en la familia, sino que indudablemente el Estado tiene una responsabilidad, también, en atender, prevenir, sancionar y erradicar la violencia en las familias.
Y eso es muy importante porque efectivamente la concepción de la violencia intrafamiliar antes era de que: “los trapos sucios se lavan en casa” y de que la violencia solamente se podía vivir y hablar ahí.
¡No! La concepción de violencia familiar implica darle un tratamiento totalmente diferente.
Y me parece muy importante, vista desde el punto de vista de las y los niños, hablar de que existe de manera preocupante un repunte al maltrato infantil en nuestro país.
En México, el maltrato infantil aumentó el 50 por ciento en el lapso de un año.
Un reporte de la Procuraduría de la Defensa del Menor y la Familia, de los sistemas estatales del DIF, revela que en 2014 hubo 9 mil 378 denuncias más que en 2013 y que fueron comprobadas por las autoridades.
Las entidades donde se reportaron la mayoría de los casos de maltrato infantil, en 2014, fueron en los estados de Aguascalientes, Coahuila, Chiapas, Chihuahua, Quintana Roo, Sinaloa y Yucatán.
Hay una mayor incidencia en el país y cuáles son los principales tipos de maltrato que se viven por parte de las niñas y los niños:
En primer lugar, el abandono, seguido de las agresiones físicas y sexuales, así como la explotación sexual comercial.
La REDIM, que es la Red por los Derechos de la Infancia, ha mencionado que el Gobierno Mexicano ha sido incapaz de atender el alarmante incremento de la violencia contra las niñas y los niños, y desafortunadamente no existe ni siquiera un diagnóstico certero sobre el problema a partir del cual se puedan diseñar políticas públicas adecuadas.
El clima de violencia que se vive en el país, sin duda es factor clave, también, del incremento de la violencia hacia la infancia.
Y por ello es muy importante lo que podamos hacer desde el Poder Legislativo, para impulsar que cada día haya más políticas públicas que vayan dirigidas a atender las situaciones que vive la familia.
Si nosotros estamos pensando que las familias hoy en día tienen que vivir en espacios prácticamente de hacinamiento, con casad de interés social de 40 metros cuadrados, donde no hay condiciones para convivir con la familia, pero que además prácticamente no hay transporte suficiente, las familias tienen que salir muy temprano.
Todo esto son factores que sin duda inciden en las situaciones de violencia hacia las niñas y los niños al interior de las familias, y que todos tenemos una responsabilidad específica para atender eso.
Eso se puede resolver, sin duda, a través de políticas públicas que homologuen, entre otras cosas, la vida familiar con la vida laboral.
En el 2013, los DIF estatales iniciaron 32 mil 652 expedientes de maltrato y comprobaron 18 mil 277. De este total, el mayor número se refirió a omisión de cuidados, con 12 mil 968 reportes; le siguieron el maltrato físico, con 7 mil 403; el emocional, con 6 mil 752; el abandono, con mil 905 casos; el abuso sexual, con mil 287 expedientes; la explotación laboral, con 105, y la sexual comercial con 57 denuncias.
Me parece que estos datos deben, sin duda, de poner una alerta especial para implementar acciones concretas y atender de manera urgente la violencia que viven las niñas, los niños y los adolescentes, y poner especial énfasis en lo que está sucediendo al interior de la familia y cómo el Estado, en su conjunto, puede atender las situaciones que ahí se viven, para resolver los problemas que están viviéndose en las familias, sin duda derivado de una concepción económica y social donde el Estado tiene una responsabilidad.
Agradezco nuevamente la oportunidad de estar en esta exposición y realmente en el Senado podamos darle un impulso muy importante a la atención de los problemas de las niñas, niños y adolescentes.
Muchas gracias.
PRESENTADORA: Muchas gracias senadora.
Es momento de escuchar el mensaje del Presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, senador Roberto Gil Zuarth.
SENADOR ROBERTO GIL ZUARTH: Muy buenos días tengan todas y todos ustedes. Bienvenidos al Senado de la República.
Bienvenidos a esta exposición “Las huellas de la violencia familiar”, una iniciativa verdaderamente encomiable, que ha recuperado más de 700 trabajos provenientes de todo el mundo, que a partir del día de hoy iniciará un largo recorrido por 30 espacios en la República para difundir, pero sobre todo para generar conciencia y visibilizar un realidad persistente en nuestro país.
Para generar conciencia sobre la violencia que se vive en los senos familiares, pero también para visibilizar lo que significa ese fenómeno y lo que tenemos que hacer como sociedad, pero también desde las políticas públicas.
Quiero felicitar a la senadora Martha Elena García Gómez, presidenta de la Comisión de los Derechos de la Niñez y de la Adolescencia por esta iniciativa. Por acoger en el Senado de la República y por promover que podamos ver en este espacio los carteles que han sido ganadores de este certamen.
Lo mismo saludar a las senadoras Blanca Alcalá, Marcela Torres Peimbert, Lisbeth Hernández Lecona, Martha Tagle, que han estado desde el Senado de la República participando intensamente en este tipo de agendas, poniendo el dedo en el renglón sobre la violencia familiar. Pero sobre todo en los temas que les ocupan a los niños, a las familias, a las mujeres en general.
Doy también la bienvenida a la licenciada Adriana Luna Lozano, Directora General Jurídica y de Enlace Institucional del Sistema Nacional DIF.
Al Ingeniero Eduardo García Migoya, presidente del Consejo Directivo de la Fundación Juconi;
A la licenciada Claudia Tello Arenas, fundadora de Escucha Mi Voz;
A la doctora Laura de la Mora, miembro del Consejo Directivo de AIFAM.
A todas ustedes por estar esta mañana en el Senado de la República.
Una fotografía, un dibujo, una imagen, nos ayuda no solamente a recrear o expresar un sueño, un pensamiento, una realidad, sino también a generar conciencias, a visibilizar un problema; a convocar a la acción a quienes toman contacto de esa fotografía, de esa imagen, de un cartel como el que hoy tenemos dispuestos en este espacio.
¿Conciencia de qué? Conciencia de que 60 por ciento de los niños mexicanos han experimentado alguna relación violenta en sus propios senos familiares de parte de sus padres.
Que el 80 por ciento de los jóvenes en algún momento han sido agredidos por alguno de sus padres.
Que el 45 por ciento de los jóvenes en nuestro país piensa que sus padres tienen derecho a agredirlos.
A veces olvidamos en la discusión que la violencia que se vive en las calles inicia como un espacio familiar, inicia en una comunidad. Inicia en una pequeña recámara, en la relación que debiera ser la más compasiva, la más solidaria, la más llena de amor.
Y a veces nos preocupamos fundamentalmente de la violencia que vemos en la televisión, en la calle, en la que escuchamos en la radio, en la que tiene que ver con el fenómeno de seguridad pública, del narcotráfico, pero no reparamos que si hay una violencia que hoy se expresa en términos de seguridad pública, en algún momento hubo un niño lastimado, una mujer agredida, un padre que asumió que tenía el derecho de castigar a sus hijos; una niña o adolescente que ha sido agredida por su pareja sentimental, en fin.
Yo tengo la convicción de que el antídoto más poderoso contra la violencia familiar es visibilizarla. Es ver claramente en las huellas que deja en la dignidad, en los entornos sociales; las huellas que dejan en la historia de cada uno, en las biografías de muchísimas víctimas que a lo largo del tiempo han sufrido cualquiera de estas acciones.
Una y otra vez hay que visibilizar, porque las víctimas de la violencia intrafamiliar siguen siéndolo fundamentalmente por dos razones:
En primer lugar, porque han perdido la fuerza para denunciar; y, en segundo lugar, porque también han perdido muchas de las veces la confianza para hacerlo, y no encuentran a nadie en su entorno que les ayude a tomar otro curso de su vida.
Muchas víctimas de la violencia intrafamiliar sufren una doble victimización. Muchas mujeres hoy se sienten desprotegidas, dejan de hablar de sus problemas porque sus entornos no son solidarios, como si la violencia hubiere empezado de un día para otro.
Tenemos que entender que la violencia muchas veces es un proceso que empieza con una humillación verbal, con una grosería, y termina con la aniquilación paulatina de la dignidad, con el silencio persistente.
Cuántas veces hemos escuchado que alguien cuando se entera que una mujer es víctima de violencia por parte de su pareja se pregunta
“¿Por qué no lo deja? ¿Por qué lo sigue aguantando?”
La falta de comprensión, los absurdos márgenes de tolerancia que sigue advirtiendo nuestra sociedad sobre la violencia que viven las mujeres, pero sobre todo la falta de un repudio social frente a esos actos es la causa de que muchas mujeres guarden silencio en la realidad de hoy.
Muchas mujeres han sido víctimas de humillación desde siempre. Han sido sobajadas por parientes o por sus parejas; se sienten debilitadas; no se atreven a alzar la voz; no tienen fuerza para procurarse un destino diferente.
En el caso de los niños, muchos nunca han tenido siquiera la oportunidad de conocer otras realidades.
Aquellas personas que debieran ser sus más próximos, su entorno más inmediato de amor, sus padres, los traicionan una y otra vez en su cariño. No tienen más alternativa que dejarse abandonar al silencio, al sufrimiento, y no tener al final de cuentas nadie que salga adelante y les alce la voz por ellos.
Tomar conciencia, abrir los ojos, denunciar y castigar a los agresores, proteger a las víctimas, esas son nuestras obligaciones. Lo son para cada uno de los miembros de nuestra comunidad, desde el ámbito de la sociedad civil, pero sobre todo desde la política, y precisamente por eso exposiciones como esta nos recuerdan, nos recuerdan –subrayo– los enormes deberes que tenemos como sociedad para evitar que un niño, que una mujer, que una niña, vuelva a ser lastimado por alguien de su entorno.
Muchos estudios demuestran que los niños que han sido testigos de la violencia tienen muchas más probabilidades de ser ellos agresores.
Sabemos, por ejemplo, que la tercera parte de los presos en la Ciudad de México abandonaron sus hogares cuando tenían menos de 15 años, y lo hicieron fundamentalmente por haber enfrentado un conflicto, un círculo o una realidad de violencia. Y el 7 por ciento adicional de las mujeres, lo hizo por sufrir abuso sexual.
Cuando somos incapaces como Estado, como sociedad, de detener y castigar esas dinámicas, estamos condenando a muchas víctimas y también a nuestra sociedad entera y vivir encerrados en círculos inacabables de violencia.
El Estado tiene que proteger y garantizar segundas oportunidades. La sociedad también.
Celebro, pues, que nuestras compañeras senadoras hagan un esfuerzo por generar conciencia, por visibilizar, pero también –como decía alguien que me antecedió en el uso de la voz– por demostrar que en este país vale la pena vivir, que este país es de segundas oportunidades y que en este país siempre existe la posibilidad de cambiar de curso de vida.
A todas ustedes muchísimas gracias por visibilizar, por permitirnos y obligarnos a no olvidar recordar y recordarnos para no repetir. Porque de esto se trata esta exposición, de un recordatorio que sirva a propósito de evitar que una persona, niño, niña o adolescente, vida a final de cuentas una situación de violencia.
Si me permiten, darle la inauguración formal a este evento.
Les ruego a todos ponerse de pie para hacer la ceremonia formal.
Siendo las 12 horas con 14 minutos del martes 13 de octubre del 2015, declaramos inaugurada la exposición de carteles “Las huellas de la violencia familiar”.
Enhorabuena a todos y mucho éxito.
Muchas felicidades.