Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión

Segundo Receso del Segundo Año de Ejercicio, LXIII Legislatura


 

Versión Estenográfica de la reunión de trabajo de la Tercera Comisión de Hacienda y Crédito Público, Agricultura y Fomento, Comunicaciones y Obras Públicas, que preside el senador Ernesto Cordero Arroyo, con el Gobernador del Estado de Morelos, Graco Ramírez Garrido Abreu. (PRIMERA PARTE) 

 

 

SENADOR ERNESTO CORDERO ARROYO: Serán dos rondas, habrá derecho a réplica por parte de los legisladores que tengan alguna consideración qué hacerle al señor Gobernador; y el señor Gobernador responderá a cada una de las inquietudes, en el tiempo que él considere necesario.

 

 

 

Terminarán las dos rondas. El señor Gobernador tendrá cinco minutos para hacer un posicionamiento final y terminaremos la reunión con un mensaje de la Presidencia.

 

 

 

Siendo así, empezaríamos con un mensaje del Gobernador del estado de Morelos.

 

 

 

Adelante, Gobernador.

 

 

 

GOBERNADOR GRACO RAMÍREZ GARRIDO ABREU: Senador Ernesto Cordero, presidente de esta Tercera Comisión de la Comisión Permanente.

 

 

 

Señoras y señores senadores, y señoras y señores diputados:

 

 

 

Estoy aquí con ustedes desde el momento mismo en que compañeros senadores me informaron que se iba a realizar este citatorio, esta invitación. Quizá se supuso que porque yo aceptara, ser vería obligado a venir el Secretario de Comunicaciones, porque yo no estoy obligado a venir al Senado.

 

 

 

Creo que es un precedente el día de hoy, habrá que registrarlo, pero lo hago con la convicción republicana de que se trata de platicar con quienes son responsables fundamentales en el Poder Legislativo del Congreso de la Unión, y quienes tienen todo el derecho a conocer de manera directa este tema, que es un tema difícil, que es controversial y que se ha convertido en el reflejo de una práctica política que lamentablemente prevalece en nuestro país.

 

 

 

Quiero, agradeciendo a ustedes la invitación, expresar como Gobernador de Morelos lo siguiente:

 

 

 

Para nosotros, la vía llamada Exprés, era una necesidad en virtud de que durante varias décadas ese tramo se convirtió en un taponamiento vehicular, que nos fue restando competitividad. Se dificultaba mucho poder ir al sur del estado en destinos importantes que tenemos como Tequesquitengo y otros; y por supuesto nos generaba una dificultad que llegó a convertirse en el mito de pasar por ese tramo y en qué tiempo se pasaba. Llegó a pasarse a veces en horas pico y en tiempos importantes de vacaciones, hasta en una hora.

 

 

 

Se intentó abrir el Aeropuerto de Cuernavaca y las empresas acabaron yéndose porque tardaban muchos pasajeros en llegar y perder su vuelo, por la falta de conectividad.

 

 

 

Nosotros encontramos obras inconclusas en un distribuidor en Polvorín y un puente que hasta la fecha no se termina, que podría conectar perfectamente el Aeropuerto y que gracias al apoyo de las y los diputados en la aprobación del último presupuesto, se supone que va a ser terminado el Puente de Apatlaco, que está pendiente, que es contiguo a esta vía exprés.

 

 

 

En las reuniones con el Secretario de Comunicaciones y Transportes, y así lo hice público el día de la inauguración, delante del Presidente y de otros gobernadores, expresé que habíamos señalado que no estábamos de acuerdo con la propuesta original de la Secretaría de Comunicaciones que insistía en hacer un segundo piso.

 

 

Las razones para no hacer un segundo piso era que seguiría siendo entonces de cuota ese tramo, que nos restaría competitividad porque haría mucho más caro el paso.

 

Y segundo, que en una concesión que se perfilaba para OHL, porque fueron sus propios enviados a visitarnos y a querer convencernos, les dijimos que no estaríamos de acuerdo por otra razón fundamental, y con mucho respeto lo digo, Morelos no es la continuidad de la Ciudad de México en términos de geografía, en términos de percepción urbana.

 

El construir segundos pisos de los muchos que hay en la Ciudad de México y en el Valle de México, le restaría a Morelos la percepción del cambio que significa para quienes van allá, que han salido de la Ciudad de México y no a una prolongación de la Ciudad de México.

 

Una barra de concreto, un piso de concreto que puede verse y observarse en una ciudad de una manera en pleno Morelos atravesando Cuernavaca, significaba una visión totalmente contraria a la perspectiva urbana que tenemos en Morelos.

 

Incluso el estar todo el tiempo en una lucha por no tener edificios más allá de cuatro y ocho pisos, en el caso que se pueda probar o diez pisos.

 

Se logró después de año y medio de estar discutiendo el tema, de no aceptar el segundo piso que se proponía, nos fuimos a este proyecto de Paso Exprés que nos presentaron y que nos llevó entonces a trabajar y colaborar con la SCT para poder generar en la relación social con los pobladores e incluso con pobladores del propio gobierno del estado, todo el proceso de adquisición del derecho de vía, en virtud de que se crecía de cuatro carriles a diez carriles.

 

Se planteó confinar cuatro carriles, los cuatro carriles originales para darle paso, esa es la justificación del Paso Exprés, quien entra desde la entrada de Cuernavaca y sale pasando el puente sin salir ni entrar a ninguna parte de la ciudad, y dejar los carriles laterales para el movimiento local.

 

Después fuimos corrigiendo, demostrando que requeríamos, para evitar colapsos vehiculares en términos de lo que implica el tráfico entre semana para los morelenses, abrir por lo menos de sur a norte parte de la vía exprés para poder usar el puente, y ya estábamos conviniendo en abrir también entre semana la parte que te permita conectarte y usar el puente también para no hacer un embotellamiento abajo del puente, que es el punto final del Paso Exprés.

 

Licitó la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y en una reunión a la que nos convocaron nos presentaron a la empresa Epccor y la empresa Aldesa.

 

Por cierto, nos llamó la atención que Aldesa es la misma empresa que está construyendo la concesión de la Autopista Siglo XXI, también en Morelos.

 

Cuando se planteó nuestra colaboración y se planteó la licitación por un monto de mil 45 millones de pesos, no conocimos el proyecto ejecutivo. Se les pidió.

 

Y sería interesante que en la investigación que se hiciera por parte del propio peritaje que se ha hecho, se observe si hubo proyecto ejecutivo y estudio de la cuenca, la cuenca hidrológica que representa la Barranca de Santo Cristo y otras.

 

Durante la construcción, y así lo dije delante del Presidente, el día de la inauguración también, hubo muchos accidentes. Tuvimos dificultades con SCT y con la empresa o las empresas que modificaban según su situación constructiva, carriles sin previo aviso y fueron reiteradamente notificados de la necesidad de que se hicieran con oportunidad señalamientos de cambios de carriles, porque hubo varios accidentes y lamentablemente 23 personas fallecidas.

 

Cuando se planteó la inauguración, debo decirles que me avisaron 24 horas antes que se iba a inaugurar por arrancar la Semana Santa. Le dije al subsecretario Callejo, Oscar Callejo, que me parecía apresurada una inauguración, en virtud de que faltaban muchas cosas por resolverse.

 

Que encontrábamos movimientos de tierra que seguían ahí y de materiales de construcción y nunca tuvimos la certeza de que se había cumplido técnicamente con todo, porque no somos la parte supervisora de una obra federal.

 

Pero empezamos a observar que con las prisas se acabó el último tramo, por cierto el de la barranca, y siempre mantuvimos dudas de una advertencia que hicimos a la Secretaría, la Comisión Estatal del Agua, que planteó desde el 30 de octubre de 2016, ustedes tienen en sus manos ese documento, que la alcantarilla del colector pluvial, ubicada en Barranca Santo Cristo, resulta insuficiente para las avenidas máximas de agua, que se modificara, que se cambiara.

 

Advertíamos que no podía resistir este tubo desde el 2016. Ayer faltó a la verdad el Secretario, por cierto, que lo único que había recibido era una carta para ponerle el nombre de Tlahuica al área exprés.

 

No, recibió esto también y lo recibió su director del Centro de Operaciones, que ya dijo que no fue un delegado más, que es un director que tiene plenas facultades por las características de directores de los centros SCT.

 

Con todo esto, nosotros observamos en oficios del 13 de abril del 2017, del 31 de mayo, que ustedes tienen ahí todos los oficios, comunicaciones, que enviamos inmediatamente a los senadores y diputados del estado de Morelos, de Protección Civil de Cuernavaca, del ayudante de Chipitlán, advertimos de todo esto.

 

Quiero decirles con toda claridad que lo que ocurrió en el Paso Express Tlahuica no fue un accidente desafortunado. En el Paso Express Tlahuica no se atendió con oportunidad la observación técnica que provocó una falla estructural.

 

El drenaje que se dejó se sabía de antemano que no serviría, para efectos de dos cosas: si el drenaje había servido a un trazo de cuatro carriles y se colocaban seis carriles más, se modificaba sustantivamente el peso que cargaría ese tubo, la carga vehicular se multiplicaría de cuatro a diez carriles.

 

Y, segundo, no presentaba las mejores condiciones técnica se pedía uno de mayor diámetro, o incluso lo que se va a hacer el final y se discutió, y ahí está la propuesta también nuestra, acreditada, de hacer pilares y hacer un ducto mayor para el paso de agua.

 

No se hizo; supusimos que habían por lo menos modificado el tamaño del tubo y hoy nos enteramos que la falta es que no se encasquilló, que no se embovedó, era como reparar una vieja máquina y ponerle algo para justificar que iba a servir.

 

No ocurrió una lluvia extraordinaria en Cuernavaca, y se puede probar por CONAGUA y CEAGUA en esas fechas.

 

No llovió más de lo que ha llovido históricamente, y no fue un día extraordinario de lluvia, que provocara una descarga pluvial de tal magnitud que provocara una afectación al ducto; ni pasó la basura que pasó y que ha pasado por varias décadas ahí.

 

Lo que ocurrió fue –y lo podrán ver ustedes más adelante- que se colapsó el tubo, se partió, empezó a entrar tierra, y los funcionarios de la SCT, sin avisarnos porque así se desarrollaban sus trabajos, bajo su estricta responsabilidad, la empresa misma inyecta concreto que puede equivaler a ocho ollas de concreto, porque están percatándose que con la lluvia se empieza a deslavar y los taludes que tenían con concreto, están sostenidos –y tenemos la evidencia de todo esto- sobre el propio tubo, no está en tierra firme el terraplén, está volando el terraplén.

 

Y pensando que para evitar el colapso de que se caiga el terraplén, porque hubo un socavón antes, en la parte de abajo, cuando advertimos ya, que es muy grave, dicen que lo han resuelto inyectando concreto, y cuando se percatan de que la inyección de concreto está taponando el tubo, empiezan a trabajar para destaponar el tubo, que ya estaba colapsado a la mitad, como se ha podido ver en el peritaje que se hizo por ingenieros independientes.

 

¿Cómo podríamos saber nosotros las entrañas de la obra? Ahora reconocemos y observamos que la propia empresa supervisora les recomendó corregir eso, la empresa que se contrata para que supervise el cumplimiento de la obra.

 

Pero jamás se nos informó por escrito, a la Comisión Estatal del Agua, que insistió y reiteró durante varias reuniones, sin saber que ese tubo se había cambiado o no se había cambiado. Nunca hubo una respuesta técnica.

 

Pero sí observábamos el apresuramiento de querer inaugurar la obra.

 

Bajo protesta de decir verdad, le planteé al Secretario, también, que era muy apresurada esa inauguración. Y su respuesta fue:

 

“Ya me comprometí a que en Semana Santa se abría esto. Es muy importante que Morelos da un anuncio de que pueden venir en Semana Santa. Faltan detalles y estamos trabajando a marchas forzadas”.

 

Yo me resistía todavía, se me llama de Estado Mayor Presidencial, y me dicen que el Presidente me espera, porque yo argumenté tener una reunión de la Conferencia de Gobernadores, y que el Presidente me espera en Los Pinos, para ir. Llegamos una hora y media tarde, porque me esperaron.

 

Y en la conversación se lo dije. Se lo dije al Presidente y lo conversamos, pero él aseguró que esto en 48 horas estaría resuelto.

 

 

Nunca aceptamos la irresponsabilidad de que el Secretario de Comunicaciones dijera que eran cuestiones de signalética y de mover materiales y terminar la obra totalmente, a sabiendas de que había ahí ya una falla estructural que tarde que temprano, como advertimos un año antes, no iba a servir para el drenaje de ese tramo de la carretera.

 

 

 

Sí fue advertido, no fue una petición de nombre, fue advertido un año antes que ese tubo, ese drenaje no servía.

 

 

 

Quiero decirles que en el rescate de las víctimas, de Juan Mena López y de Juan Mena Romero, se hizo todo lo posible. El primer intento de los rescatistas, que mediante una grúa están bajando, observan ya el vehículo enterrándose; el deslave seguía desgajando tierra.

 

 

 

Y traemos el video a ustedes, para que vean que lo que ocurrió en el intento de rescate, es que el rescatista primero, cuando está intentando observar cómo está la situación, se está derrumbando la carretera todavía más, el socavón estaba creciendo; se calculaba un radio de 60 metros de concreto sin sostenimiento de tierra.

 

 

 

Se buscó la grúa de mayor brazo para desde ahí querer bajar. Se vio la inestabilidad, pues están las declaraciones de Protección Civil, de los especialistas de la Cruz Roja, del especialista en vuelos de helicóptero, que tenemos testimonios de todos; el minuto a minuto del rescate.

 

 

 

Pero sí quiero decirles que me parece muy delicado que ahora resulte que es culpable quien no atiende desde su punto de vista, con oportunidad, dos cosas: ¿por qué no cerramos la carretera si es facultad de nosotros?

 

 

 

Porque nunca supimos la magnitud del desastre que tenían ellos en la carretera, y que ellos sí lo conocían. Y que su unidad de Protección Civil, la de ellos, que tienen la mayor información técnica, hubiera notificado a nuestros responsables de Protección Civil del municipio y del estado.

 

 

 

Y segundo, lo más  grave, no se nos puede juzgar como responsables, porque esas vidas no se hubieran perdido si se hubieran hecho las cosas que tuvieron que hacerse debidamente. No hubiera pasado nada y no estuviéramos discutiendo el tema de por qué se tardó en salvar esas vidas.

 

 

 

Están los argumentos técnicos de los que están en esta operación, se puede ver, de rescate, para que podamos solventar también el tema de que ahora el responsable es el que no salvó a las víctimas y no el responsable que provocó que hubiera víctimas.

 

 

 

Por su atención muchas gracias y estoy a su disposición para responder puntualmente todas sus preguntas.

 

 

 

(SIGUE SEGUNDA PARTE)