Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Versión estenográfica del mensaje del senador Ernesto Cordero, Presidente de la Mesa Directiva, en la V Entrega de la Medalla al Mérito Periodístico.

Muy buenas tardes a todos.

Sean ustedes bienvenidos al Senado de la República, a su casa.

Permítanme felicitar al senador, mi colega, el senador Marco Antonio Blásquez Salinas, por esta Iniciativa, pues que ha sido consistente en los seis años que hemos sido senadores, de dar un reconocimiento, reconocer la labor periodística de sus compañeros, y lo cual yo celebro por su congruencia, por su consistencia y por siempre, rendir un homenaje a quien verdaderamente lo merece.

Felicidades senador Blásquez.

Saludo también a todos los que nos acompañan; a los integrantes del presídium.

Decirles que es para mí un privilegio reunirme con todas y todos ustedes, para participar en este evento que reconoce la labor de profesionales de la comunicación y su gran aportación en favor de la construcción de una cultura democrática en nuestro país.

Y hoy más que nunca, hoy más que nunca, porque quien crea que la libertad de expresión y las libertades que hemos conquistado como país, en buena medida gracias a todos ustedes, se deben de dar por sentadas y que siempre van a estar aquí, que ustedes siempre van a poder escribir lo que les dé la gana, quien crea que eso está garantizado, están muy equivocados.

Y estamos a horas de tomar la decisión más importante como país. Y esa decisión conlleva la posibilidad de perder las libertades que hoy todos gozamos y que todos creemos que llegaron para quedarse.

Entonces, hoy más que nunca, estos eventos revisten la mayor relevancia.

De acuerdo con el informe sobre la Promoción y Protección del Derecho a la Libertad de Opinión y Expresión, el relator especial para la libertad de expresión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, nos enfrentamos a un reto generalizado en materia de libertad de expresión en los últimos años caracterizado por el homicidio de periodistas, secuestros y ataques contra medios de comunicación.

En lo que va del año, ocho periodistas han perdido la vida: Pedro Damián Gómez, Carlos Domínguez, Pamela Montenegro, Leobardo Vázquez, Juan Carlos Huerta, José Gerardo Martínez Arriaga, Alicia Díaz, y Héctor González Antonio, y aún sigue desaparecido su compañero Agustín Silva.

Esto nos debe llevar a mejorar los mecanismos que garantizan la libertad de expresión.

Su voz ha sido acallada por denunciar el poder que aún tienen las estructuras del crimen organizado y la necesidad que tiene el Estado de recuperar cuanto antes el control.

Este entorno hace más necesario que nunca, reconocer el trabajo que todas y todos ustedes realizan en favor de la libertad de expresión.

Su trabajo representa a quienes se arriesgan por mantenernos informados de lo que ocurre en el país y de contribuir cada día a construir un mejor país para todas y para todos.

El ejercicio de la libertad de expresión ha hecho posible promover la pluralidad, la igualdad, la tolerancia, la transparencia y la rendición de cuentas, principios esenciales en una sociedad civilizada, pero que no se dan en todas las que se dicen democracias.

Aquí tenemos lo que está pasando en Estados Unidos, con los migrantes y sus familias, con medios de comunicación denunciando, y con descalificaciones permanentes de un Presidente intolerante a la crítica y, más aún, que incita al desprecio de los derechos humanos con un discurso de odio.

Cada uno de ustedes ha acompañado estrechamente los cambios y transformaciones más importantes de México en las últimas décadas, con su trabajo, con sus reportajes, sus entrevistas y sus crónicas.

Ejemplo de ello son las seis personas que reciben las medallas al Mérito esta tarde, quienes han aportado desde su propia área, que contemos con información de mayor calidad y podamos vivir desde lo más profundo lo que ocurre en la realidad.

El gran don José Pagés Llergo, es inspiración para todos nosotros no sólo por ser uno de los más destacados y prestigiosos periodistas del Siglo XX, sino por su papel como defensor del periodismo plural, desde el semanario “Siempre!”, refugio de plumas perseguidas por los regímenes autoritarios.

No puedo pasar por alto el gusto de reencontrarme con mi compañera, la diputada constituyente Beatriz Pagés, quien con su incansable labor continúa siendo válido el legado de su padre.

El maestro Arturo Kemchs, de quien he sido víctima en repetidas ocasiones, nos muestra en cada caricatura su capacidad para transmitir, con trazos limpios, lo que no alcanza a decirse en texto, la importancia de la imagen para abrir el debate de cuanto ocurre en nuestro país.

Adela Micha, es una de las mujeres más importantes en el periodismo de nuestro país y sin ninguna duda, la mejor entrevistadora, o entrevistador de nuestro país.

Su arte de entrevistar le ha permitido estar frente a personajes de México y del Mundo, conversar, preguntar, pero también intercambiar ideas y emociones. Adela se reinventó y se ha convertido en una estrella de Internet con “La Saga”.

Guillermo Ochoa, es otro de los grandes medios de comunicación, quien con más de sus 60 años de labor periodística es uno de los conductores de noticias más carismáticos en los medios de comunicación.

Su forma de ver, como “La Vida Va”, y compartirla con la audiencia, es única.

La labor periodística tiene diferentes facetas y una de las más complicadas es incluir la pasión con la que ocurren los hechos.

Para esto, un claro referente es Pepe Segarra, quien con sus 37 años de trabajo nos emociona con cada partido de fútbol americano, y más aún, con los súper tazones. Felicidades Pepe.

Un aspecto que juega un papel fundamental en los medios de comunicación es el de aquellas personas que logran conjuntar el equipo, defender la libertad de expresión, como es el caso de Manuel Arroyo, quien ha transformado a El Financiero, desde su alianza con Bloomberg, para que sea una multiplataforma digital. Desde aquí un saludo vía Enrique Quintana.

Cada una de las personas que reconocemos han entregado su vida por mantenernos siempre informados.

Pero quiero hablar, también, de todas y todos ustedes, nuestros compañeros, nuestros compañeros de la fuente del Senado de la República, quienes durante estos años nos han acompañado cubriendo nuestras actividades.

Gracias a su arduo trabajo que ha permitido difundir cuanto hacemos en la Cámara y así reforzar la rendición de cuentas y el derecho a la información.

Las extenuantes horas de trabajo para cubrir cuanto aquí ocurría, sin importar las largas horas o lo denso del debate, su capacidad para sintetizar extensos, complejos y a veces, o más bien casi siempre, aburridos debates, merecen un amplio reconocimiento.

Sin todos y todas ustedes no se hubiera logrado involucrar cada vez más a la sociedad en nuestra tarea.

Con ustedes, el trabajo que hacen muchas personas en instituciones como ésta se complementa.

Ustedes comunican, es su vocación, y a nosotros nos permiten explicar a las personas las decisiones que tomamos y por qué lo hacemos.

Ese es un elemento esencial de la democracia.

Para nosotros, para los 128 senadoras y senadores de la República, ustedes fueron aliados, complemento y compañeros fundamentales.

Y lo digo con mucho orgullo:

Cuando en México se dio la regresión democrática, que implicaba homogeneizar, homologar a toda la oposición a través del Pacto por México, donde todo aquel que estuviera en contra del Pacto por México era calificado de apátrida y de traidor, en el Senado de la República, todas las fuerzas políticas, ¡todas!, el PRI, el PAN, el PRD, el PT, el Partido Verde, estuvimos a la altura.

Y fuimos los únicos que levantamos la voz para señalar que el atropello de la democracia y el allanamiento de la voluntad en el Congreso era muy mala idea.

El pretender que los presidentes de los partidos tomaran las decisiones por sus legisladores, era una pésima e idea y una regresión democrática.

Y fue aquí en el Senado, donde todas las fuerzas políticas dijimos que había que revisar lo que los presidentes de los partidos políticos estaban decidiendo en el Pacto por México.

Y fue aquí donde se revisaron las reformas estructurales, que pasaron sin moverles un punto y una coma en la Cámara de Diputados, aquí se modificaron.

Fue aquí donde se detuvo la Iniciativa del fiscal carnal.

Fue aquí donde se detuvo la Iniciativa que hubiera hecho al Procurador General de la República, Fiscal General de la Nación.

Después se dijo lo contrario, pero fue en el Senado donde se detuvo.

Y fue aquí donde dimos las batallas por el debate parlamentario, y por defender lo que les toca a los legisladores, que es legislar y ser contrapeso del Poder Ejecutivo.

Y fue gracias a ustedes, que pudimos comunicar nuestras decisiones, nuestros debates y poder ser mejor comprendidos por la opinión pública, por lo cual entrañablemente y a nombre de mis 128 compañeras y compañeros, se los agradezco entrañablemente.

Muchas gracias.

Sólo con el profesionalismo y empeño de todos, podremos seguir construyendo el México que queremos.

Cada vez es más necesario que la actividad pública se realice de frente a la ciudadanía, que la gente conozca nuestros procesos de toma de decisión y puedan acercarse a sus representantes.

Pase lo que pase, este domingo próximo, no dejemos de exigir respuestas, de hacer preguntas incómodas y de buscar un diálogo directo, honesto, sincero, desde nuestra posición exigiendo que todos cumplamos con la obligación de rendir cuentas.

La tarea de todos ustedes es fundamental para proteger los derechos y libertad hasta ahora alcanzados, informar del bien o mal que provocan las acciones de quienes ejercen el Poder, al tiempo que son sensibles con quienes los leen y los escuchan, y reconocen desde ahí los asuntos que más urgencia tienen y que requieren su atención.

Como dijera don José Pagés: “Un periodista que carece de sensibilidad y que no está a la altura de su misión en horas definitorias de la historia, no merece el honroso título que ostenta porque no ha sabido ser solidario con sus semejantes”.

Cada día, con cada nota, entrevista, artículo o reporte, rindan un homenaje a quienes dan su vida por su compromiso con la libertad de expresión y el derecho a la información.

Fue un gran honor compartir esta experiencia con ustedes.

Nos llevamos -los senadores ya estamos en cuenta regresiva-; nos llevamos su amistad y ustedes reciban nuestro reconocimiento y admiración.

Felicidades y gracias a todas y a todos.