Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Versión estenográfica de la entrega del ejemplar de la Constitución Política de la Ciudad de México al Senado de la República, en el marco del primer año de su aprobación, llevada a cabo en la Antigua Sede del Senado de la República en Xicoténcatl.

PRESENTADOR: Agradecemos la presencia de todos los diputados y diputados de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, que esta tarde nos acompañan.

Del mismo modo, agradecemos a quienes nos siguen a través de la señal del Canal del Congreso de la Unión, y de los diferentes medios de comunicación que nos acompañan.

Sin más preámbulos, para dar inicio con este importante evento para la Ciudad de México y nuestro país, escucharemos el mensaje de bienvenida a cargo del diputado Alejandro Encinas Rodríguez, presidente de la Mesa Directiva de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

DIPUTADO ALEJANDRO ENCINAS RODRÍGUEZ: Gracias. Muy buenas tardes tengan todas y todos ustedes. La verdad es que ya los extrañaba, ¿eh?

En primer lugar, quiero agradecer al senador Ernesto Cordero, presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, y diputado también de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México; la iniciativa que hemos compartido para llevar a cabo este evento con motivo del primer aniversario de la Constitución Política de la Ciudad de México.

Hace 365 días y prácticamente a esta misma hora, aprobamos la primera Constitución de la Ciudad, y tenemos que señalar que esto fue resultado de un proceso muy intenso en donde ante los malos augurios, los malos presagios de que esta Constitución no iba a prosperar; afortunadamente la inteligencia, el profesionalismo, la voluntad política y fundamentalmente la generosidad de todas las diputadas y todos los diputados constituyentes, permitió que la responsabilidad que tenemos a cuestas salieran adelante y tuvieran como resultado una Constitución, que ha sido objeto de reconocimiento en el ámbito internacional.

Y como lo dije en aquella sesión donde aprobamos y emitimos la primera Constitución de la Ciudad de México, estoy convencido de que esta Asamblea mandó un mensaje político muy importante, de esos que hacen falta a nuestro país. Fue un mensaje de aliento en donde se puede demostrar que cuando hay una causa qué alcanzar como objetivo; los políticos, las políticas, todos y todas podemos ponernos de acuerdo si prevalece el interés general más allá del interés partidario o el interés personal.

Y afortunadamente los malos augurios se desvanecieron, aunque por supuesto nuestra Constitución todavía tiene un largo camino que recorrer para resolver muchos de los litigios que todavía tenemos que enfrentar.

Como ustedes saben, en un primer momento conocimos de las acciones de inconstitucionalidad y las controversias constitucionales que se presentaron contra nuestra Constitución, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación; las cuales se han venido desahogando gradualmente.

Por supuesto, el primer debate que tuvimos que hacer frente a estas impugnaciones fue el de mandar ante la Corte nuestro reconocimiento como autoridad responsable para responder de las acciones de inconstitucionalidad y las controversias constitucionales que se presentaron. Incluso tuvimos una reunión en el patio de este edificio de Xicoténcatl, donde compartimos los puntos de vista de todos los grupos parlamentarios y por supuesto, llevamos a cabo un recurso de inconformidad que, cuestionando la resolución del ministro ponente respecto a haber reconocido como autoridad demandada al Gobierno de la Ciudad de México y a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal; señalando que por analogía le correspondía a estas instancias conocer de las resoluciones de la Corte sobre aquellos asuntos impugnados en la Constitución.

Afortunadamente, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia nos dio la razón y nos ha reconocido como autoridad responsable para responder respecto de las acciones de inconstitucionalidad y las controversias constitucionales; lo cual hay que reconocer la buena voluntad de la Corte, y eso nos ha permitido enfrentar no solamente los temas vinculados con los recursos presentados por el Gobierno Federal, el Senado de la República, el Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal y otras instancias, sino incluso controvertir acciones que han contravenido, valga la redundancia, las propias disposiciones de la Constitución que aprobamos.

Hay que señalar que en un primer instante, en el desahogo de las acciones de inconstitucionalidad, la Corte derogó algunos párrafos de los artículos vinculados con temas de carácter electoral, que no modifican en lo sustancial el contenido de nuestra Constitución, pero también creo que resolvió uno de los asuntos de fondo más importantes, vinculados con la acción de inconstitucionalidad presentada con la Procuraduría General de la República, la cual prácticamente buscaba derogar toda la Constitución, ya que señalaba que la Asamblea Constituyente no había cumplido con el debido proceso para elaborar la Constitución, al no haber llevado a cabo la consulta a los pueblos originarios y comunidades indígenas, ni la consulta a las personas con discapacidad.

Nosotros acreditamos puntualmente, con el auxilio no solamente de muchas de nuestras compañeras y compañeros constituyentes sino con muchas organizaciones de la sociedad civil, primero que llevamos cerca de mil asambleas a cabo en las comunidades y en los pueblos originarios de nuestra ciudad, sino que también con toda la comunidad de las personas con discapacidad, no solamente fue atendida sino que participó directamente en la elaboración de la Constitución, lo que permitió que la Corte declarara infundado este recurso de la Procuraduría, con lo cual ya tenemos certeza plena de que nuestra Constitución está a punto de entrar plenamente en vigor, por supuesto el 18 de septiembre del presente año, como nosotros lo dispusimos.

Sin embargo, todavía falta desahogar las controversias constitucionales presentadas. Inicialmente nos habían comentado que podía ser en el mes de marzo; si no fuese el caso, quizá se vaya después del proceso electoral, lo cual no estaría mal, para que no haya una carga política tan fuerte en la resolución de la Corte, pero cualquiera que sea el caso estamos listos para seguir atendiendo esta responsabilidad que nos corresponde en la defensa de nuestra Constitución.

Pero los problemas que enfrentamos, no se reducen solamente a los asuntos de litigio en la Corte, sino también a la implementación de la Constitución en distintos momentos.

Ustedes recordarán que mandatamos en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, a elaborar cuatro leyes orgánicas y el Código Electoral de la Ciudad de México, y en algunos casos se han llevado a cabo leyes que contravienen el espíritu de nuestra Constitución.

Voy a poner solamente un par de ejemplos para no irme con mucho detalle, pero uno en donde nos vimos obligados, ya siendo autoridad responsable en atender los asuntos vinculados con la Constitución, aprobaremos la acción de inconstitucionalidad contra el Código Electoral de la Ciudad de México elaborado por la Asamblea Legislativa, la cual eliminó la paridad en la conformación del Congreso Local de la Ciudad de México.

Nosotros determinamos que debía conformarse con 33 diputados de mayoría y 33 de representación proporcional; modificó la fórmula la Asamblea Legislativa indebidamente, estableciendo una correlación de 60-40 por ciento, lo cual nos llevó a presentar esta acción de inconstitucionalidad, que afortunadamente también ganamos en la Corte, porque la Corte no solamente reconoció la resolución que adoptó la Constitución, sino el pleno derecho que tiene la Ciudad de México a dotarse de su régimen interior, lo cual también sienta un precedente muy importante para las resoluciones que habrán de adoptarse en las controversias constitucionales.

Habrá otros temas que tendremos que desahogar ahora que se publiquen las leyes orgánicas. Por ejemplo, la Ley del Poder Judicial, la Asamblea Legislativa omitió la incorporación de la figura del Consejo Judicial Ciudadano, cuando tenía un mandato expreso de esta Asamblea Constituyente para incorporarlo en la Ley Orgánica, y no lo hizo alegando que estaba a discusión en la Corte la existencia de esta figura inventada por el Constituyente.

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal no es autoridad competente para interpretar la ley. Tiene un mandato expreso que debió cumplir y si no se corrige esto, habremos de recurrir a otra acción de inconstitucionalidad para que se respete la resolución de esta Asamblea Constituyente, como también lo haremos en el caso de la Ley de Alcaldías.

Donde la Ley de Alcaldías hasta salarios fijaron para los concejales. Bueno, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal no tiene atribuciones en la materia, pero más aún, hay que señalar que no puede haber un salario o una dieta diferenciada entre los concejales.

Hay una situación de igualdad, no solamente porque estamos hablando de una administración unitaria, sino también porque el principio de que, a trabajo y responsabilidades iguales, los salarios deben ser iguales para todos los concejales en las alcaldías de la Ciudad de México, más aún cuando no se trata de representantes populares que tengan funciones ejecutivas sino tienen funciones de representación, de vigilancia, de control, de las funciones del alcalde.

En fin, yo creo que son todavía temas que tenemos que seguir desahogando, por lo cual yo quisiera proponerles a ustedes que nos ayuden a hacer el seguimiento en la implementación de la Constitución.

No solamente con los temas vinculados a estas cinco leyes, una electoral y cuatro leyes orgánicas que mandatamos hacer a la Asamblea Legislativa, sino que al inicio de la entrada en vigor de esta Constitución el 18 de septiembre, estemos atentos a que se implemente puntualmente, atendiendo las resoluciones que adopte la Corte, nuestra Constitución.


Que va a ser una transición muy sui géneris también, como ha sido todo este proceso, ya que la entrada en vigor de esta Constitución se hará el 18 de septiembre y su primera fase de implementación la tendrá que realizar el actual gobierno de la ciudad.

Y la implementación en los primeros tres años en donde habrá que hacer alrededor de 120 de ellas secundarias, habrá que generar los nuevos organismos e instituciones de la ciudad, va a implicar un seguimiento muy puntual y espero que todos, no solamente seamos observadores de este proceso, sino que participemos en el seguimiento de la implementación a lo largo de toda la administración del próximo gobierno de la Ciudad de México.

Y no va a ser sencillo. Simplemente hay que entender, porque eso es lo que mucha gente no ha entendido, que la entrada en vigor de la Constitución implica el inicio de un nuevo régimen político en la ciudad.

No es una reforma administrativa, es el inicio de una nueva forma de gobierno y de gestión pública, que incluso dejó atrás la última reminiscencia del Departamento del Distrito Federal, como fueron las jefaturas delegacionales, las delegaciones políticas, y hoy vamos a un Poder Legislativo donde desaparece la Comisión de Gobierno y se reconoce la pluralidad en la composición del congreso local.


Vamos a un fortalecimiento de las facultades de las alcaldías, donde desaparece el poder unipersonal y tenemos órganos colegiados del gobierno y de fiscalización.

Vamos a una autonomía del Ministerio Público, a un cambio muy profundo del Poder Judicial, que será de las grandes discusiones que habrán que darse en la Corte y para ello es muy importante que estemos, todas y todos, atentos de la implementación de la Constitución.

Ya quiero ver yo el 18 de septiembre las discusiones de dónde están las oficinas de los concejales, si van a tener secretarias y asesores, cuál va a ser el salario de los mismos, cómo se va a instalar el cabildo de la Ciudad de México con el gobierno actual.

No va a ser una tarea sencilla, va a ser un proceso de transición que va a requerir de la misma inteligencia, voluntad y generosidad que esta Asamblea demostró para poder llevar a cabo esta transformación de la Ciudad.

Yo quiero agradecerles a todos ustedes su presencia en este primer año de nuestra Constitución.

Agradecerle al senador Ernesto Cordero esta atención.

Haremos hoy, por fin, la entrega del ejemplar original y que le corresponde al Senado de la República. El senador Cordero ha tenido también la generosidad de hoy establecer una placa conmemorativa de los trabajos del Constituyente en Xicoténcatl; y yo quiero pedirle también que reciba para el archivo histórico del Senado de la República, la escribanía que utilizamos en las sesiones del Constituyente, junto con la primera campana que utilizamos al inicio de sesiones; aunque a veces usamos una campana como un teléfono celular; pero que formen parte del archivo histórico del Senado de la República, más en esta bellísima sede de Xicoténcatl.

Y esperemos que el próximo año podamos hace, en el segundo año, una evaluación de cómo va la implementación y espero que podamos tener buenas noticias para todas las mujeres y hombres que habitan la capital de la República.

Muchísimas gracias y muchas felicidades.

PRESENTADOR: Agradecemos el mensaje de bienvenida, a cargo del diputado Alejandro Encinas Rodríguez, presidente de la Mesa Directiva de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

A continuación escucharemos el mensaje del presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, el senador Ernesto Cordero Arroyo.

SENADOR ERNESTO CORDERO ARROYO: Muy buenas tardes, queridas compañeras y compañeros diputadas y diputados constituyentes.

Diputado Alejandro Encinas Rodríguez, presidente de la Mesa Directiva de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.

Señores integrantes de la Mesa Directiva: diputada Bertha Luján; diputada Aida Arregui; diputado Augusto Gómez Villanueva, presidente de la Junta instaladora y presidente de esta Asamblea por unas muy buenas tres semanas. Bienvenido.

Integrantes de la Junta instaladora. Coordinadores de los grupos parlamentarios que integraron la Asamblea Constituyente: diputado Bátiz; diputado Bustos; diputado Lerdo de Tejada; diputada Dolores Padierna; diputado Creel; diputado Camacho; diputado Hugo Erick Flores; diputado Porfirio Muñoz Ledo; diputado Fernando Lerdo de Tejada; diputado Alejandro Chanona y diputado Gabriel Cuadri.

Presidentes de las ocho comisiones de trabajo y dictamen de la Asamblea Constituyente.

Amigos y amigas:

Sean todos bienvenidos a esta casona de Xicoténcatl, antigua sede del Senado de la República. Nos complace recibir uno de los ejemplares originales para resguardo de esta soberanía, en el marco del primer año de la conclusión de los trabajos de la Asamblea Constituyente.

Este Senado, como origen de la reforma constitucional que permitió este importante cambio y representación del pacto federal; la conservará y contribuirá en lo necesario para que las nuevas facultades de la Ciudad, en la dinámica de la Federación, sean realizadas plenamente.

El proceso constituyente fue único, no habíamos vivido en el país un proceso similar desde hace cien años; por lo que como cualquier empresa de esta envergadura, no estuvo libre de intensos debates y cuestionamientos.

Como otras personas de diferentes sectores, tuve reservas respecto al proyecto original. Por eso, asumimos la responsabilidad de hacer que el resultado de la Asamblea fuese compatible con la Constitución de la República, y el contenido no tuviese meras promesas ni ideales políticos, sino derechos constitucionales exigibles y garantizables.

Estoy convencido que, gracias a la integración de la Asamblea, con representación a través del voto popular del Congreso de la Unión y de los poderes ejecutivos, federal y de la ciudad, se logró una justa representación y armonía.

Gracias a la sociedad de la Ciudad de México y al trabajo de cada una de las y los 112 constituyentes, logramos corregir sus deficiencias y mejoramos sustancialmente el documento en todas sus disposiciones.

Logramos un instrumento perfectible pero sólido, demasiado detallado pero completo, capaz de afrontar los retos de nuestra ciudad en los próximos años.

Sinceramente, quiero agradecer a todos los que hicieron posible, constituyentes, asesores, los equipos de apoyo del Senado y de la Cámara de Diputados y a la sociedad civil.

Grandes personalidades aportaron a este proceso, luchadores sociales, políticos con largas trayectorias, académicos, ex candidatas y ex candidatos a la Presidencia de la República, ex gobernadores, jueces, ex ministras de la Suprema Corte de Justicia, ex secretarios de Estado, ex funcionarios públicos locales y federales, artistas, escritores y periodistas muy queridos, abogados muy profesionales y jóvenes entusiastas.

La Casa de Xicoténcatl, así como el Palacio de Minería, fueron testigos privilegiados del arduo y persistente trabajo, que se privilegió el diálogo y la búsqueda de acuerdos transversales entre los grupos parlamentarios, a pesar del gran número de expresiones políticas, su pluralidad y su diversidad ideológica.

Estos muros fueron testigos de cómo las y los diputados constituyentes, aportaron sus conocimientos, habilidades y experiencia para la construcción de esta Constitución.

Ese es el camino que nos enseñó la Asamblea Constituyente, la importancia del encuentro y del diálogo, de la buena política en sociedad, en comunidad.

Hoy, recibo a nombre del Senado, una Constitución que es reflejo de la pluralidad democrática de la ciudad y de la necesidad de trabajar en conjunto la federación, las entidades federativas, los municipios y ahora las alcaldías en favor del bien común.

Es un ordenamiento que debe entenderse en su conjunto, que refleja la forma en que vivimos actualmente y cómo aspiramos a vivir en el futuro en esta ciudad.

Es desde ahora un nuevo paradigma en la política nacional y un planteamiento innovador de instituciones, derechos y ejercicio de poder.

Será la hoja de ruta de esta gran ciudad, capital de la República, una ciudad densamente poblada, cultural, dinámica, diversa y plural, en donde reinan los derechos y reinan las libertades; una ciudad con habitantes que toman el control de su futuro y de su rumbo, con voces fuertes y participativas interesadas en la vida pública.

Esta Carta Magna que está a pocos meses de entrar plenamente en vigor, es la primera elaborada bajo la vigencia de la reforma de derechos humanos del 2011, lo cual exige que toda ella sea un instrumento que garantice la vigencia de los derechos de todas las personas en la ciudad.

Es posible ver esta Constitución como el primer ordenamiento de esta naturaleza, en que el principio de progresividad se ve reflejado, sobre todo en materia de derechos económicos, sociales y culturales.

Quisiera dedicar en este espacio unas palabras a mi experiencia como constituyente.

Tuve la oportunidad de enfocarme en temas económicos, desarrollo sustentable, desarrollo sostenible y la Hacienda Pública, por lo que formé parte de las Comisiones de Principios Generales y de Desarrollo Sostenible y Planeación Democrática, en donde creo que, gracias al profesionalismo de sus integrantes se dieron los avances más importantes para la ciudad y también para el país.

Tan sólo el modelo de planeación y de sostenibilidad y uso responsable y transparente de las finanzas públicas serán modelos para replicar en otras entidades federativas.

Nuestro trabajo estuvo dirigido también a ampliar el marco de ejercicios de derechos y libertades, así como para dar certeza jurídica a toda actividad desarrollada en la ciudad.

Para ello fue fundamental incorporar explícitamente el derecho a la propiedad privada y mecanismos eficaces para proteger el uso del suelo.

También establecimos que los recursos deben distribuirse con transparencia, en el tiempo oportuno y para fines públicos y no para ocurrencias.

Fue importante definir mecanismos claros de planeación a largo plazo, evaluación de los programas públicos, con transparencia y eficaz rendición de cuentas.

Así, la ciudad tendrá un desarrollo económico sostenible con visión de futuro. Esto será, a su vez, motor para la generación de beneficios, incentivará las inversiones, la generación de empleos y el desarrollo de actividades profesionales de una manera libre en el largo plazo.


Gracias a estas disposiciones, seremos una ciudad en la que los recursos se destinen adecuadamente a afrontar los retos de la ciudad, combatir la desigualdad, generar riqueza y prosperidad.


Hace un año, cerca de esta misma hora, la Asamblea Constituyente logró lo que parecía imposible: cumplir en tiempo y forma el mandato que nos dio el Constituyente Permanente en 2016, de dar a la Ciudad de México su primera Constitución Política.

Fue la culminación de una larga historia, a través del diálogo, la pluralidad de ideas y posiciones, así como del buen oficio de quienes participamos en ella, superamos las diferencias, buscamos los encuentros y construimos las bases de una nueva vida jurídico-constitucional de nuestra ciudad.

Sabemos que aún existen pendientes en esta Cámara para completar el proceso de reforma política de la ciudad. Aún existe el pendiente de establecer las bases para la coordinación entre poderes federales y locales de la Ciudad de México, reglamentaria del párrafo tercero, apartado B, del artículo 122 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como la coordinación metropolitana.

El Camino de esta Constitución, sin embargo, aún no termina; estamos pendientes de los distintos procesos jurisdiccionales por resolver en la Suprema Corte, que no son un ataque a la misma, sino la posibilidad de que la misma encuentre la consistencia con la Carta Magna Federal, que cualquier cuerpo normativo requiere.

Seguiremos al tanto de cada una de las resoluciones que este alto tribunal realice.

Gracias a quienes fuimos parte de este evento histórico, dimos a la ciudad una Constitución moderna, de avanzada e innovadora, que responde a lo que ocurre en sus calles y su gente y que estoy seguro será no sólo modelo para las demás entidades de la República, sino ejemplo para grandes ciudades del mundo.


Esta Constitución está viva y toda darle más vida, ayudar a que sea conocida y ejercida, que sea fuente de actuación de todas las personas y respetada por todas las instituciones de gobierno.

Es una Constitución que habrá de vivir su propia historia, de que todas y todos nosotros somos parte.


Déjenme precisar mi comentario inicial:

Ésta es ya la Casona de Xicoténcatl, antigua sede del Senado de la República y es, desde hace un año, sede de la Primera Constitución de la Ciudad de México.

Bienvenidos, por tanto, a ésta que es ya nuestra casa.

Muchísimas gracias.

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