Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

 Versión estenográfica de la intervención del senador Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política, en el bloque de preguntas y respuestas de los trabajos del Décimo Informe Semanal del COVID Industrial de la CONCAMIN.

 

Juan Pablo, son preguntas muy importantes, propias de un examen de Doctorado, son buenas preguntas las que han hecho ustedes en este primer bloque. Trataré de ser puntual en ellas.

 

En la primera, respecto a cuál es la posición mía sobre el futuro del país. Yo les diría a todos que tener visiones distintas en un Parlamento como el nuestro, es normal, al ser representantes de las distintas ideologías y maneras de pensar de la sociedad.

 

No sería bueno que todos y todas pensáramos y actuáramos igual, por consigna, porque entonces no existirían contrapesos internos, no existiría la democracia.

 

Actualmente, la mayoría Parlamentaria y en específico, quienes formamos parte de la coalición entre Morena, PES y PT; respaldamos las acciones del Presidente, en su mayoría, porque ese es el proyecto que democráticamente fue elegido. Sin embargo, al interior del grupo hay diferencias, lo quiero decir con toda honestidad; hay diferencias y debates sobre cómo lograr el proyecto de nación que transforme al país.

 

Dentro del proyecto, se ha dicho que tiene que separarse el poder político del económico. Esto a veces se confunde con pensar que se va a segregar al empresariado, que se estará alejando frente al pasado, que era más cercano.

 

No es así, al contrario, se reconoce el valor que las empresas tienen como generadoras de empleo y de riqueza. Para mí son necesarias para construir un mejor equilibrio y más justo entre la sociedad.

 

Lo que no puede continuar, es que por culpa de la corrupción de unos, no de todos, de unas cuantas, se pierda la confianza en la honestidad de la gran mayoría.

 

Por eso creo que lograr estos niveles de bienestar, de igualdad en México, requiere y necesita del empresariado. Pero también necesitamos cambiar la relación entre el Estado y el sector privado, entre el Gobierno y el sector privado.

 

Entendemos el derecho de cada legislador, en su segunda pregunta me decía, aquí la anoté, cómo conciliar el derecho del legislador. Cada legislador tiene su derecho a presentar iniciativas, porque esa es la facultad intrínseca principal; ¿cómo conciliar el derecho de un legislador a presentar iniciativas de ley?

 

Yo diría que esta cercanía que ustedes tienen con nosotros, es necesario subrayarla. Es normal que las estructuras anquilosadas, que dependían del pasado y cuyas conductas no eran tan transparentes, ahora se tenga que transparentar.

 

Desde el Senado yo he impulsado mucho este debate de Parlamento Abierto, que es una buena expresión. Y, yo he visto que sus dirigentes, el Comité Ejecutivo de CONCAMIN siempre está muy pendiente de lo que se discute; apenas está presentándose la iniciativa y ya están encima diciendo “oye, Ricardo, ¿cómo está esa iniciativa? Queremos verla, queremos discutirla. Nos preocupa”.

 

Y yo les digo: “No se preocupen”. La verdad es que no deben de hacerlo y creo que ahora hay mucha interrelación entre ustedes y nosotros, y creo que nosotros debemos entender, nosotros los legisladores, que los necesitamos a ustedes.

 

Y, lo digo sin demagogia, ¿eh? Sin ningún afán que distorsione los intereses de cada uno, pero se pueden complementar.

 

En una ocasión que fui a una comparecencia, en una reunión más o menos homogénea de grupos económicos de gran poder, no hablo de los miembros de la CONCAMIN, son modestos, digo, son muy trabajadores todos ustedes, pero son medianas, buenas empresas. Pero hablo de seis u ocho, diez en Monterrey, que me invitaron a hacer una conversación muy amable, muy franca, muy dura.

 

Entonces les dije, pues sí, me cuestionaban sobre Venezuela y sobre Cuba y sobre el socialismo y el comunismo y si íbamos a nacionalizar. Tendríamos dos o tres meses de haber iniciado el Gobierno; y les dije “no, no. Nada de eso, nada de eso”.

 

Pero dense cuenta ustedes, les dije, que la mayoría está con el Presidente de la República y dijo uno de ellos, sí, tienen la mayoría, pero nosotros representamos tal porcentaje del PIB.

 

Tiene razón. O sea, lo que ellos decían es, sí, pero nosotros generamos los empleos, nosotros generamos la riqueza para que el país avance, nosotros pagamos los impuestos, nosotros contribuimos con el erario público y tienen razón, por eso yo sostengo que se requiere un equilibrio.

 

No me gusta a mí la confrontación, no soy partidario del enfrentamiento. Soy más bien partidario de la conciliación y me parece que, lo he dicho, que la segunda fase del Gobierno del Presidente va a ser, seguramente, este reencuentro con los sectores económicos.

 

Yo creo que se instaló ya en el Gobierno un estilo de gobernar. Nos podrá gustar o no el estilo del Presidente de la República, el licenciado López Obrador, pero es un estilo de gobierno que se instaló y que la mayoría de los que votamos decidimos que él fuera el que encabezara un gobierno así.


Esta separación del poder económico y del político llegó para quedarse, pero eso no quiere decir que haya un enfrentamiento entre los poderes. A mí me parece hasta sano, normal, correcto.

 

El Presidente, se van a sorprender muchos, pese a lo que muchos piensan, el Presidente de la República, para mí, va a ser uno de los mejores presidentes que haya tenido el país en sus etapas recientes.

 

Un hombre, el más honesto, sin duda, el que trabaja más sin duda y para mí la segunda etapa que viene va a consolidar este proceso de acercamiento con el sector económico, con el sector de asociaciones religiosas, incluso con el sector medios de comunicación.

 

Yo lo sostengo, porque lo conozco hace 22 años y porque estoy seguro que lo que él desea es el bien del país. No creo que intente afectar a nadie, es un estilo de gobierno con el que hay que acostumbrarnos, porque así decidió la mayoría.

 

Y mientras se observa el Estado de Derecho escrupulosamente, no perdamos el que todos nuestros actos estén dentro de la ley, me parece correcto.


La tercera, me extendí bastante en este, trataré de ser más concreto en la otra.

 

La tercera, se ha especulado sobre elsupuesto interés de modificar leyes.

 

No, yo les diría que sí, se ha logrado, digo, se tiene, se ha especulado sobre esto de que vamos a modificar ahora en los reguladores, INE y órganos autónomos, pregunta por qué razón, dicen ustedes, con qué objeto.

 

No, no hay esa idea, todo ha sido transparente, no hay especulaciones. Sobre las pensiones, hemos dicho que el Presidente, desde hace unos días, ha planteado su preocupación por que las cuentas individualizadas, las Afores, no están dando resultados y quienes se jubilan, apenas se jubilan con el 30 por ciento de sus ingresos y que es una preocupación del Estado.

 

No se puede negar que el futuro de las generaciones no está asegurado bajo el régimen que se creó a partir de 1997. No discutirlo, no hablar sobre este tema, sería negar que existe un problema y los más afectados van a ser los jóvenes, que no tendrán acceso a un retiro digno y a los que se están retirando en estos momentos.

 

Como mencioné en mis palabras iniciales, sobre los organismos reguladores, yo presenté una iniciativa que fue pública y cuyas opiniones fueron escuchadas, porque no somos una mayoría sorda, como en el pasado, sino que escuchamos.

 

Tan es así que decidí, como proponente, postergar la presentación de ésta para generar mayor discusión, consensos, enriquecerla, para pensar que podemos nosotros influir en el bien del país y me parece que no era correcto meterme a una dinámica de confrontación, cuando tenemos tantas cosas en el momento.


Quizá el timing, lo que llamamos el tiempo, la oportunidad, tenemos muchos asuntos en cartera. Sin embargo, es un tema que tenemos que discutir, que comentar, que avanzar, sin que tengamos una idea preliberada de desaparición de los órganos autónomos o de la concentración de poder en el Ejecutivo, que esas facultades se vayan a ir al Ejecutivo o que pierda la autonomía constitución este tipo de órganos. Nada de eso.

 

Y la última, la cuarta que me preguntan, los preocupa, dicen, los cambios que se están realizando en materia energética. Estoy de acuerdo, me dicen cuál es su visión al respecto, cree que el Senado debería tomar alguna posición, ya que, entre otras cosas, estas medidas están presintiendo en el Pacto Federal.

 

Miren, el artículo 27 constitucional establece que corresponde exclusivamente a la Nación la planeación y el control del Sistema Eléctrico Nacional, así como el servicio público de transmisión, distribución de energía eléctrica. Estas áreas son estratégicas y de interés público a cargo del Estado.

 

Quizá no recordemos la razón por la que se creó la CFE, fue para llevar electricidad a las regiones del país que no contaban con ella, porque los proveedores privados no las consideraban rentables. La generación y la transmisión de energía se definía entonces como un servicio necesario, estratégico y de seguridad nacional. El Estado debía de garantizar, o debe garantizar para todos los mexicanos.

 

A lo largo de todos estos sexenios, de los últimos sexenios fundamentalmente, se otorgaron un sinfín de contratos de generación eléctrica de manera, yo no quisiera calificarla, sin embargo, se duplicaron los contratos, la demanda máxima instalada del Sistema Eléctrico Nacional duplicó, se duplicó la oferta de energía, pero no las líneas de transmisión, que dependían de inversión y mantenimiento de la CFE.

 

El sector energético requería de un ordenamiento para otorgar a la CFE un papel central en la planificación y operación del Sistema Eléctrico y para garantizar un suministro correcto y suficiente en el territorio nacional.

 

Ahora bien, yo estoy consciente del conflicto, no estoy alejado de lo que está pasando, y también no estoy alejado de lo que se ha causado con los generadores privados nacionales e internacionales, que han repercutido, han reaccionado y sienten una agresión a sus inversiones. No estoy alejado de eso. Y por eso creo firmemente, creo firmemente que el diálogo es la única manera de superar esta etapa.

 

Yo le comenté a un alto funcionario, o alta funcionaria de Energía y de CFE, en una reunión, por qué en lugar de que acudan a los tribunales antes abren un compás de negociación y si es cierto lo que me dicen que es muy cara, que al Estado le representa un subsidio, pues hablar con ellos y decirles “estás ganándote de cada kilowatt 10 pesos, es mucho, gánate menos, sacrifica parte de tu ganancia, resolvamos para que el erario no tenga quebranto y no subsidie”.

 

Es decir, buscar soluciones; no, no tengo la solución mágica, pero también entiendo a quienes en el extranjero constituyeron empresas, invirtieron en México, en esta área, y que ahora tenemos un diferendo, y digo tenemos porque finalmente somos el país, somos los poderes los demandados en la vía de la corte.

 

Tenemos ya controversias jurídicas planteadas pendientes de resolverse, es más, creo que ya se otorgó una suspensión definitiva en alguno de los contratos sin que yo me haya adentrado y profundizado en cuál es, pero sé que hay una multiplicidad de amparos, de recursos, jurídico, de impugnaciones por la decisión de la Secretaría de Energía al cancelar o modificar los contratos que habían firmado.

 

Es decir, están en un proceso jurisdiccional, pero yo creo que en todo momento hay la posibilidad de negociar, de conciliar. Mientras no se exprese una sentencia en el órgano jurisdiccional apenas están en el procedimiento formal, proceso formal, se concesión la suspensión definitiva en uno de ellos, no sé cuál sea, pero es muy probable que la resolución pueda salir pronto, y yo lo que creo es que antes de que salga la resolución se pueda hacer un intento de conciliar todavía con las empresas.

 

Creo que incluso han influido los propios gobiernos extranjeros, los embajadores de naciones extranjeras y hasta medios de comunicación en el extranjero han influido y han presionado.

 

Pero me parece que sí es uno de los casos que, para no generar desconfianza, no profundizar en la crítica a este proceso que está llevando a cabo el Presidente de la República en México con una transformación profunda, sería muy importante que se pudiera retomar un proceso de conciliación.

 

Esas son las cuatro respuestas. Me extendí un poquito, pero trataré de ajustarme a la próxima.

 

 

Versión estenográfica de la segunda intervención del senador Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política, en el segundo bloque de preguntas y respuestas de los trabajos del Décimo Informe Semanal del COVID Industrial de la CONCAMIN.

 

 

La verdad, son muy buenas preguntas, la verdad. Yo quiero felicitarlos.

 

Por cierto, se me olvidó comentarte, Juan Pablo, que con mucho gusto tendrán acceso a los dictámenes. Tengo, hay una Comisión que nombramos, que encabeza Claudia Ruiz Massieu y Eduardo Ramírez, de Chiapas. Les diré que tengan contacto con Paco y con ustedes, para que nombren a una persona.

 

Hoy estamos trabajando ya propuestas que ustedes nos hicieron, estamos plasmándolas en los dictámenes y una vez que quede el predictamen pueden verlo, para que tengan tranquilidad.

 

Bueno, yo les diría que sí, como ya lo he comentado, sí creo en que esta nueva versión del acuerdo trilateral va a favorecer el desarrollo industrial de México. Estoy convencido de que es muy importante.

 

Participé hace 27 años en el primer T-MEC, era por primera vez senador, y estaba convencido. Ahora estoy más convencido, porque no puedo dejar de subrayar las coincidencias de todos ustedes; incluso las fuerzas políticas representadas en el Senado, respecto a la importancia de este tratado.

 

Los partidos han dejado a un lado su posición partidista y han apoyado este esfuerzo, en su mayoría. Entiendo yo que puede haber uno que otro partido que no esté de acuerdo por razones de estrategia política; se respeta, pero el tratado es benéfico para todos, independientemente de la ideología que tengas.

 

Sí, tienes razón, tiene razón quien hizo la pregunta, es importante generar valor agregado a nuestros productos; y esta es una responsabilidad compartida.

 

Las empresas también tienen que evolucionar, que invertir en investigación y desarrollo, y desde el Gobierno se tienen que generar las condiciones propicias para facilitar la transformación industrial, el respaldo en la mejoría industrial.

 

El T-MEC y las condiciones geopolíticas nos abren la oportunidad para lograr algo de lo que mucho se ha hablado y en lo que poco se ha avanzado: aumentar, en efecto, el contenido nacional de nuestras exportaciones.

 

Las nuevas reglas del T-MEC abren las puertas para que participen en estas tareas, las pequeñas y medianas empresas. Sin duda, lograrlo requerirá de un trabajo coordinado entre las empresas y el Gobierno.

 

Se requieren políticas públicas que permitan una política industrial que fomente la participación de las pequeñas empresas, en esta tarea de crear valor agregado, exportable y que permita que esta capacidad se distribuya a lo largo de todo el país.

 

Buscamos con este tratado, un desarrollo equitativo que alcance todos los rincones del país. Por eso el T-MEC no debe verse como la única palanca de impulso para la recuperación económica del país. No es la panacea el T-MEC, no es la varita mágica que nos va a resolver todos los problemas: es un instrumento adicional.


México requiere de una serie de medidas de diversificación comercial y política, además de políticas públicas internas que garanticen un crecimiento armónico y sostenido, fortalezcan el mercado interno y esta es la tarea de todos, pero también nuestra, del Legislativo, del sector privado y sector gubernamental, para sumar esfuerzos.


Las negociaciones del T-MEC permitieron modernizar una serie de disciplinas, las reglas de origen, son uno de los ejemplos más claros. Este nuevo marco, el T-MEC, servirá para promover más comercio en esos sectores generadores de empleo en nuestro país.


La inversión, es otra de las preguntas, sí, es fundamental para el crecimiento y el desarrollo de todo el país, sí, no me queda ninguna duda.

 

Lo que decía, sí, se requiere seguridad y certeza en la existencia plena del Estado de Derecho. Me parece contundente esta frase, sin Estado de Derecho no avanzaríamos ni habrá inversionistas que se atrevan a invertir en México si no les garantizas jurídicamente que su inversión está a salvo.

 

Hay muchos capitales en el extranjero, ahora menos con la pandemia, pero están buscando las condiciones jurídicas. Siempre en lo primero que se fijan es el marco jurídico, si les garantiza que su inversión esté segura.


Por eso yo sí creo que el Presidente de la República tiene su estilo personal, pero es un observante fiel del Estado de Derecho y las empresas pueden estar seguras de que habrá un pleno ejercicio del Estado de Derecho, una plena observancia de la ley.


Eso sí, más dificultad para que haga negocios sucios, sí, más problemas para quienes estaban acostumbrados a empresas fantasmas, sí, o para aquellos que utilizaban facturas falsas, también, pero yo no podría generar…

 

Es más, yo les diría, el 99 por ciento de los industriales no se dedica a eso, además qué ganaría. Yo creo que el noventa y tantos por ciento de industriales están dedicado a su actividad y cuidan mucho el estar bien en el fisco, estar bien con la ley, estar bien con el Gobierno, no les interesa el conflicto.

 

Por ello confío en que esta existencia que ahora se está dirimiendo en la Corte se resuelva. Me hubiera gustado, repito, una etapa previa de conciliación, para no llegar hasta los tribunales, que se permite, y que el tribunal goza de plena autonomía, la Corte, deben de estar confiables de que la Suprema Corte de Justicia, el Poder Judicial Federal, goza de plena autonomía.

 

Respecto de la otra, la tercera, sobre la importancia para México y el desarrollo industrial en la entrada en vigor del T-MEC. Yo se los dije, yo creo que ante la coyuntura del COVID-19, la entrada en marcha del T-MEC, no puede suceder en mejor momento.

 

Durante la recuperación la región, se tendrá que fortalecer hacia su interior, las distancias de las cadenas de suministro tendrán que acortarse para disminuir las dependencias de otras regiones.

 

El consumo interno en la región se incrementará y eso pone a México en un buen lugar, como un actor preparado para sustituir la producción de insumos. Esto debe contribuir a que todas las industrias tengan oportunidad de crecimiento en el proceso.

 

Creo, también, que el COVID-19 ha demostrado la importancia de invertir en investigación, en tecnología, en desarrollo y que el T-MEC abre la puerta para hacerlo en conjunto con dos economías importantes en este ámbito.

 

Creo, fundamentalmente, como ya lo dije, este bloque comercial, el más grande del mundo, con 35 billones de dólares y 500 millones de personas no es algo menor, mucho menos en un mundo post COVID-19, donde se necesitarán medidas innovadoras, que balanceen el comercio internacional con la necesidad de producir en casa.

 

Pues esto concluye, a todos muchas gracias; la primera duré 17 minutos, 18, y en esta menos, para compensarlos.

 

Quiero saludar a todo el país, todos los que están conectados muchas gracias; también a Manuel, que sé que introdujo, Manuel Pérez Cárdenas. A todos, a toda la directiva; Paco, muchas gracias, y seguimos al habla.

 

Les pido que sigan siendo acompañantes de los esfuerzos del T-MEC para que no se politice. Estas seis leyes nos ayudarán del Tratado internacional, son fundamentales para que podamos iniciar en igualdad de circunstancias que Canadá y Estados Unidos.

 

Buenas tardes a todos.