Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

 Versión estenográfica de la presentación del libro “El Acceso de las Mujeres a la Justicia. Una Visión para Transitar a la Igualdad de Derechos y Oportunidades”, de la autoría del senador Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política, en el Salón de la Comisión Permanente.

 

PRESENTADORA: Hoy, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, les damos la más cordial bienvenida a la presentación del libro “El Acceso de las Mujeres a la Justicia en el México del siglo XXI. Una Visión para Transitar a la Igualdad de Derechos y Oportunidades”, de la autoría del senador Ricardo Monreal Ávila.

 

Bienvenidos, estudiantes de Derecho de la UNAM, de la Escuela Libre de Derecho; del ITAM; de la Universidad Panamericana; de la Universidad Anáhuac. Su interés por estar aquí es muy apreciado, su participación en las transformaciones que el país requiere, es indispensable.

 

A los directores, secretarios generales y coordinadores de la UNAM, de la Escuela Libre de Derecho, del ITAM, de la Universidad Anáhuac, de la Universidad Panamericana.

 

A las titulares de las unidades de Género, a las representantes de las organizaciones de la sociedad civil, a las notarias, notarias, abogadas y abogados; gracias por distinguirnos con su presencia.

 

A la magistrada Maribel Méndez de Lara, un cariño especial.

 

Damos la bienvenida a nuestro presídium:

 

Al autor del libro, senador Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Senadores.

 

Doctora Candelaria Ochoa Ávalos, comisionada nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.

 

Maestro Jesús Peña Palacios, representante adjunto de la Oficina en México de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

 

Maestra María del Rosario Valencia Salcedo, directora del Seminario de Derecho Agrario de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

Señora Gina Diez Barroso, representante de México ante el Grupo de Mujeres Women 20, del G-20; y presidenta de la Institución de Educación Superior Centro.

 

Distinguidos panelistas, gracias por la disposición a compartir sus experiencias y conocimientos.

 

Hará uso de la palabra, en primer término, el maestro Jesús Peña Palacios. Él es representante adjunto en México de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, desde enero de 2012.

 

Anteriormente, trabajó en Colombia, donde fue responsable de la Unidad de Monitoreo de Casos y coordinador del Programa de Reformas al Sector de Seguridad, en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

 

En Guatemala, ocupó distintas responsabilidades en el área de Derechos Humanos, en la misión de verificación de las Naciones Unidas, y en la Comisión de Esclarecimiento Histórico.

 

El señor Peña es licenciado en Derecho por la Universidad Pontifica de Comillas, en Madrid; y tiene una maestría en seguridad y defensa, de la Escuela Superior de Guerra, en Colombia.

 

Licenciado Peña Palacios, lo escuchamos con atención. Maestro, maestro.

 

MAESTRO JESÚS PEÑA PALACIOS: Con su permiso, senador Ricardo Monreal. Muy buenas tardes a todas y todos.

 

Por supuesto, a quienes me acompañan en el presídium, a los profesionales, estudiantes; a todas y todos, muy buenas tardes.

 

Para la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, es un honor poder estar el día de hoy en la presentación de este libro, en el cual quiero quedarme con la segunda parte de su título, dice “El acceso de las mujeres a la justicia”, y luego añade: “Una visión para transitar a la igualdad”. Yo creo que este es el mensaje importante que creo que transmite el libro: un estado de cosas, pero un camino por delante que todavía queda y que hay que seguir avanzando, entre todos y todas, y que hay que seguir avanzado entre todos y todas para ese pleno acceso a la justicia de las mujeres en México.

 

Me pidieron hacer algunos comentarios sobre la parte que tiene que ver con la justicia en materia político-electoral; y en este primer capítulo, el doctor Monreal aborda el acceso a la justicia de las mujeres, a partir de los derechos político-electorales de las mujeres, cuyo desarrollo se cimienta en los principios de la igualdad y no discriminación, reconocidos en los principales instrumentos internacionales, tanto del Sistema de las Naciones Unidas como del Sistema Interamericano de Promoción y Protección de los Derechos Humanos.

 

Como se enfatiza en el libro, y en la línea, con el Marco Internacional de Derechos, todas las personas tienen derecho a participar en la vida política del país, que comprende el derecho a elegir y a ser electas, así como a acceder a puestos de dirección y toma de decisiones en las funciones públicas.

 

La Corte Interamericana, también se ha pronunciado en este sentido en una opinión consultiva, al sostener que un derecho que le está reconocido a las personas no puede ser negado o restringido a nadie y bajo ninguna circunstancia, con base en su orientación sexual, identidad de género o expresión de género, pues ello contraviene el artículo 1º de la Convención Americana.

 

Y, en la misma línea, otros diversos instrumentos internacionales reconocen el derecho de todas las personas a participar en la vida política de su país; y en específico la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que en su artículo siete estipula que es obligación de los Estados parte la adopción de medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer, en la vida política y pública del país.

 

El Comité que supervisa el cumplimiento de esta recomendación, ha establecido que la vida política y pública de un país es un concepto amplio, que se refiere al ejercicio del poder político, en particular al ejercicio de los poderes Legislativo, Judicial y Ejecutivo; y que es un término que abarca todos los aspectos de la Administración Pública y la formulación y ejecución de la política a los niveles internacional, nacional, regional y local.

 

En esta línea es que el doctor Monreal identifica las principales acciones que el Estado mexicano ha hecho en el reconocimiento de los derechos político electorales de la mujer, y que pueden ver en la obra, presentando una serie de reformas constitucionales, como por ejemplo de 1953, que incorporó el derecho de las mujeres al voto, y otras reformas que establecieron cuotas de género, como acción afirmativa de garantía para que las mujeres accedan a los cargos de elección popular en condiciones de igualdad con los hombres.

 

Ahora bien, la preocupación medular es la disparidad entre la participación de iure y de facto de la mujer en la política y la vida pública en general. Es decir, entre el derecho a participar y la realidad de esa participación.

 

Y así, el comité que supervisa, como les decía, el cumplimiento a la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, establece que para alcanzar una amplia representación en la vida pública, las mujeres deben gozar de igualdad plena en el ejercicio del poder político y económico; deben participar cabalmente en condiciones de igualdad, en el proceso de adopción de decisiones en todos los planos, tanto nacional como internacional, es indispensable una perspectiva de género e interseccional para alcanzar estas metas y asegurar una verdadera democracia.

 

Al respecto, el senador Monreal en el libro, da una serie de cifras muy ilustrativas de cómo ha ido avanzando la representatividad de las mujeres en el Congreso de los Diputados y en el Senado a nivel federal.

 

Un comparativo, por ejemplo, con el año de 1991, donde sólo el 7.8 por ciento eran diputadas al actual 48.48 por ciento.

 

En el caso del Senado, en el año 91, se hablaba de que sólo el 6.6 por ciento eran senadoras, frente al 49.22 por ciento de la actualidad.

 

Y, si bien estos datos denotan un progreso remarcable en el aumento de la participación de las mujeres en la esfera política y pública, creo que también hay que destacar que esta tendencia no se replica a nivel de los titulares y las titulares de los poderes ejecutivos estatales, donde únicamente en la Ciudad de México y en Sonora están al frente una mujer; por tanto, hay camino para seguir avanzando.

 

Y quizás, y para terminar en este apartado, recomendar o retraer dos de las recomendaciones que el Comité CEDAW, como decía el Comité que supervisa el cumplimiento de la Convención contra todas las Formas de Discriminación con las Mujeres, hizo a México, con la ocasión de su revisión el año pasado, y que alentaba al país a las siguientes medidas.

 

La adopción de medidas para combatir las prácticas discriminatorias de iure y de facto de los partidos políticos, que desalientan a las mujeres, en particular desde un abordaje interseccional a las indígenas y a las afromexicanas, a presentarse como candidatas en las elecciones federales, estatales o municipales.

 

Y dos, recomendaba la adopción de medidas para armonizar la legislación estatal, a fin de reconocer como delito la violencia política contra las mujeres, estableciendo responsabilidades claras en materia de prevención, apoyo, enjuiciamiento, sanción, para las autoridades federales, estatales y municipales.

 

Es decir, creo que aquí hay avances importantes pero todavía hay una agenda pendiente y no me queda sino animar a todos y todas a que continúen y que no sea, el libro hace mucho hincapié de cómo ha habido avances a partir de la administración de justicia, el ejercicio de la justicia, pero que no sea a través de la administración de justicia sino que sea ese convencimiento de todos y todas las que permitan avanzar en una real igualdad entre hombres y mujeres, no sólo formal sino también real.

 

En materia civil, el acceso a la justicia en materia civil, y ya para terminar, el libro hace una sección de antecedentes que evoca, en palabras del propio doctor Monreal, la compleja lucha en la defensa de los derechos de las mujeres que se ha vivido en México.

 

Su impacto se materializa, por ejemplo, en el ámbito normativo, con cambios de carácter legislativo en el Código Civil Federal y en códigos de las entidades.

 

Y una de las cosas muy ilustrativas del libro es, y los animo a leerlo, es las tablas que comparan cómo estaban redactados los códigos civiles, el Código Civil Federal del año 1928, y el del 2018.

 

Y hay, por ejemplo, el artículo 168, que en 1928 decía “que estará a cargo de la mujer la dirección y cuidado de los trabajos del hogar”, mientras que la redacción actual, que data de 1974, estipula que “el marido y la mujer tendrán en el hogar autoridad y consideraciones iguales”.

 

Y si bien ya no están vigentes algunas de estas disposiciones en materia civil, que representaban indudablemente obstáculos y restricciones, así como una falta de protección jurisdiccional efectiva en relación con todas las limitaciones del acceso a la justicia de las mujeres, hay que seguir trabajando para superar toda discriminación basada en estereotipos de género, estigmatización y las normas culturales dañinas y patriarcales.

 

En este sentido y, para terminar, sí quisiera, en la actual coyuntura yo creo que es clave fortalecer la presencia de las mujeres en la procuración y en la administración de justicia.

 

Y en el contexto que vive ahora el país, yo creo que ahora tenemos una muy buena ocasión, próximamente, para justo eso, fortalecer esa presencia de las mujeres en la procuración y administración de justicia, que también lo aborda el libro al darle las cifras de cuántas juezas y magistradas hay en el país y qué tan lejos todavía está ahí de alcanzarse la plena igualdad entre hombres y mujeres.

 

Muchas gracias y felicitaciones por la obra.

 

PRESENTADORA: Maestro Peña: una transición, como usted dice, por la que hay que transitar, en la que el Senado ha sido muy activo, pero sin duda, a nivel de implementación, la participación de todos los jóvenes que tomarán en su mano la impartición de la justicia será fundamental.

 

Continuaremos con la intervención de la maestra María del Rosario Valencia Salcedo, quien es licenciada y maestra en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México, y candidata al doctorado por la división de estudios de postgrado de la Facultad de Derecho de la UNAM.

 

Se ha desempeñado en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Programación y Presupuesto, en el Jurídico de Telecomunicaciones de México.

 

Es consultora y abogada litigante en materia agraria y administrativa, así como catedrática en la UNAM, sobre materias de derecho agrario y administrativo y conductora del programa de radio Ecos de la Justicia Agraria.

 

Maestra Valencia, tiene toda nuestra atención.

 

MAESTRA MARÍA DEL ROSARIO VALENCIA SALCEDO: Gracias. Buenas tardes.

 

Me congratula enormemente estar aquí con ustedes, con el senador Monreal, que agradezco la invitación de la que fui objeto, con nuestros panelistas que nos acompañan, y sobre todo con representantes de nuestras facultades de Derecho, de diferentes escuelas de este país.

 

Mi exposición va a partir de una conclusión a la que llega el senador Monreal y que abordaré a lo largo de esta breve exposición.

 

Y nos dice el senador: “tener acceso a la justicia significa que las personas cuenten con la posibilidad de conocer, ejercer y defender sus propios derechos. La falta de estos elementos les impide a las mujeres, en México, alcanzar la justicia”.

 

Esto es importantísimo para la materia agraria, porque yo preguntaría, ¿cuántas de estas mujeres conocen sus derechos?

 

Comentábamos hace unos momentos, que si las mujeres que viven en las grandes ciudades, aun en las ciudades pequeñas, tienen dificultad para acceder, para ejercer estos derechos; piensen ustedes qué ocurre con las mujeres que trabajan en el campo.

 

Esta actividad de la agricultura, y voy a ser un poco académica, rápidamente, esta actividad de la agricultura viene paralela al desarrollo de la humanidad. El hombre, gracias a la agricultura, se vuelve sedentario y esto permite que el hombre salga a cazar, a recolectar; mientras la mujer se queda al cuidado de los hijos.

 

Esto también lo aborda el senador Monreal, no nada más en el ámbito agrario, sino a lo largo de todo este libro, en donde hace ver este papel tradicional que ha jugado la mujer durante todas las épocas. Es un papel en el cual, la mujer es encaminada al cuidado de los hijos, a la protección de la familia; por qué no, a la agricultura, porque ha sido una parte importante desde la época precolombina en México, de esta actividad de la agricultura.

 

Tenemos diosas en los aztecas, dedicadas, deidades dedicadas exprofeso al maíz, a la siembra, a la fecundidad, que hacen referencia a esta actividad de la agricultura.

 

Posteriormente, en la época de la colonia, la mujer sigue la misma suerte que el hombre, que los indígenas. Con la conquista, va también desarrollando la agricultura como actividad, pero enfocada desde un punto de vista ya, no quiero ser muy dura, pero casi esclavizante que se vivió con la encomienda principalmente, y otras formas de tenencia de la tierra en la colonia.

 

Ya en la independencia, la mujer también, la mujer del campo sigue llevando a cabo estas actividades.

 

Tenemos constituciones liberales y centralistas, que son conservadoras respecto al papel, tanto de los campesinos como de la mujer, por supuesto, que trabaja la tierra.

 

Tenemos un referente, que también hace mención el senador Monreal en su libro, la Ley Lerdo, que como todos ustedes saben, que son estudiosos también de esta materia, la Ley Lerdo va enfocada principalmente a regularizar todas estar corporaciones que tenían grandes extensiones de tierra, los bienes de manos muertas también.

 

Y, desafortunadamente en su reglamento, en el artículo 11 de su reglamento, no especifica qué clase de corporaciones. Y este va a ser el punto de partida para el despojo de comunidades indígenas de sus tierras; que es uno de los antecedentes más importantes de la época revolucionaria. Este tema también, en este va implícito la figura de la mujer en el campo.

 

Y, mas aún, ya en la Revolución Mexicana, la mujer que no ha recibido en la actualidad, yo creo que ese reconocimiento, esta mujer rural, estas adelitas, soldaderas, rieleras, que hicieron presencia en la Revolución Mexicana, la gran mayoría eran mujeres del campo.

 

Y si bien se le atribuye su papel, que siguió al esposo, a apoyarlo en la lucha revolucionaria; hay testimonios de que no siempre fue así y que muchas, por motivo propio, decidieron apoyar la causa revolucionaria.

 

Con la Constitución del 17, surgen los llamados derechos de la justicia social. En estos derechos de la justicia social, tanto individuales como de grupo, se ven contemplados los grupos vulnerables.

 

Estos grupos vulnerables, en los cuales están incorporados los jornaleros, los trabajadores del campo. Y estos derechos que se consagran en la primera Constitución social, que es considerada nuestra Constitución del 17, estos derechos también son para las mujeres; pero vamos a vivir, como lo señala el senador Monreal, un sesgo machista durante toda la aplicación en los primeros años, en los años 70’s, un sesgo machista en la legislación agraria, en las cuales el único papel que se le reconocía a la mujer era un papel como centro, núcleo de la familia, una mujer dedicada al cuidado de los hijos y pasaba a segundo plano el papel de la mujer en el campo, que ya era muy importante.

 

Ya en las leyes posteriores agrarias, hubo algún reconocimiento, sobre todo en materia de sucesiones.

 

No les voy a relatar todo el libro y todo el apartado, porque obviamente lo tienen que leer. Nosotros estamos proponiéndole al senador, que es compañero académico de la Facultad de Derecho, imparte ahí las materias en posgrado, y le estaba comentando, incorporar este libro como lectura básica para el programa de estudios de la materia de derecho agrario.

 

Les comentaba, retomando el tema, se hacen realidad estos derechos. Están dentro de la Constitución del 17, sobre todo para la mujer agraria, pero la mujer sigue en situación de desventaja en esta actividad agrícola que es tan importante para todos los países.

 

Si bien se dice que en la actualidad nadie vive de la agricultura, en ningún país del mundo ni en China, ni en Estados Unidos ni en Japón, los gobiernos de estos países tienen grandes financiamientos para llevar a cabo esta actividad primaria, y que en algunos países es considerada de seguridad nacional.

 

Hace poco, escuchaba en una ponencia en la Facultad de Derecho, que reiteraba la situación de que México se había convertido en el primer socio comercial de Estados Unidos, a raíz del Tratado de Libre Comercio, con la exportación e importación de productos, y me preguntaría yo si nuestras políticas han sabido aprovechar esta situación para implementarlas al campo, y especialmente para la situación de la mujer en el campo.

 

Si hablamos de acceso a la justicia, en este caso, será la justicia social la que se tendrá que abordar concretamente para la situación de la mujer en el campo.

 

No me voy a extender mucho, solamente quisiera comentarles algunas conclusiones derivadas de la lectura de este libro.

 

Yo escuchaba y leía, leía los diferentes apartados del libro, que ya hace algún tiempo yo lo había revisado, y específicamente llegué a la conclusión de que todas estas áreas, civil, penal, familiar, política, todo este acceso a todas estas materias, lleva implícita también la figura de la mujer en el campo; porque la mujer en el campo también padece esta dificultad de acceso a estas diferentes áreas, a la civil, a la penal, con la violencia.

 

Nuestras mujeres del campo son de las más violentadas y, por miedo, por desconocimiento, no denuncian las agresiones de las que son objeto.

 

Hace un par de meses, leía en la página de la ONU, la ONU-MUJERES, sobre estas trabajadoras del campo en África, denuncias que se hacen de mujeres que salen a diferentes lugares a conseguir agua para sus sembradíos, y en ese trayecto son violentadas, violadas y, en algunos casos, asesinadas.

 

Yo me pregunto qué tantas de estas mujeres padecen esto en nuestro país, y también qué tanto se conoce, qué tantas estadísticas se tienen de esto.

 

Enfocar el libro a todas estas áreas es muy importante, pero si ustedes llegan a la materia agraria, van a tener que vincularla con cualquiera de las otras partes del libro, porque van a encontrarse con muchas similitudes y cuestionamientos.

 

Entre las propuestas que hace el senador, yo quiero resaltar tres principalmente.

 

Él hace mucho hincapié en la educación que viene desde las familias; concientizar a los niños a esta nueva situación, no sólo de la mujer en el campo sino de todas las mujeres y todos los ámbitos de nuestra sociedad.

 

No se puede avanzar en las escuelas, no se puede avanzar en las universidades si el niño viene también retroalimentado con estas nuevas posturas y avances que ha logrado la situación de la mujer.

 

Yo les quiero comentar nada más que en la UNAM, la reciente numeralia que sacó y que publicó en la página de internet la UNAM, más de la mitad, el 52 por ciento, son estudiantes del sexo femenino, de todas las áreas, bachilleratos, facultades y escuelas.

 

En la materia, las académicas también ya son el 44 por ciento de mujeres que se dedican a esta actividad de la enseñanza y el senador Monreal nos señala que solamente una mínima parte, un 8 por ciento de las jóvenes, de las mujeres del campo, tienen acceso a la educación. Vean ustedes qué desigualdad y que desventaja tenemos.

 

Entonces, es muy importante esta área de la educación. La cuestión laboral también con el problema de las jornaleras agrícolas, que desafortunadamente estas jornaleras que van muchas veces en familia, con los niños, con los papás y es al final de cuentas al papá al que s ele otorga el pago.

 

En general a ella no se le paga y ella realiza, muchas veces, labores mucho más duras que las de un hombre.

 

También es de resaltar la iniciativa, las iniciativas de ley que fueron presentadas para una nueva Ley Agraria el 15 y el 30 de octubre, tanto por el senador Monreal como por el senador Narro y concretamente encuentro en la iniciativa del senador Monreal y lo hemos comentado con muchos participantes de programas de radio, agraristas, que es una de las leyes más completas.

 

¿Por qué? Porque contiene la perspectiva de género, tan importante. Tan importante también incluir en nuestros programas universitarios estas perspectivas que, bueno, en su nuevo plan de estudios en la Facultad de Derecho ya contempla estas perspectivas de género y de derechos humanos en su eje transversal.

 

Entonces, agradecer al senador Monreal, comentaba yo hace unos momentos, que decía él: no, ustedes han tenido el logro de comentarlas, yo le decía al senador Monreal, no, nosotros le agradecemos, los agraristas, que haya vuelto a la mesa de debate este tema no sólo de las mujeres rurales, sino en sí del derecho agrario.

 

Esperamos también que estas materias regresen a las universidades privadas, porque rápidamente les voy a comentar que hace poco me llegó una tesis de una joven estudiante de Derecho de la Universidad Anáhuac, en donde analizaba esta situación de las mujeres del campo y propone, entre otras cosas, áreas especializadas para asesorar a las mujeres, para hacerles más efectivos estos derechos, para que los conozcan y los lleven a cabo.


La justicia itinerante que también la concreta el senador Monreal es muy importante, es hacer llegar esta justicia a través de oficinas especializadas, para que las mujeres conozcan sus derechos.


Bien. No me voy a extender más, la mujer rural es la base de esta Agenda 20-30 de la ONU para lograr cero hambre en el mundo, es la base de nuestros sistemas alimentarios y por lo tanto debe ser atendida, su situación, y se le debe asesorar para que tenga acceso a esta, la justicia social.

 

Muchas gracias y muchas gracias al senador.

 

PRESENTADORA: Lograr un desarrollo equitativo económico para el país, maestra Valencia, sin duda pasa por una igualdad de derechos para la mujer rural.

 

Escucharemos ahora a la señora Gina Diez Barroso, con estudios en la escuela de negocios de Harvard. Ha fundado diversas empresas, entre ellas Grupo Diarq y Fundación Diarq. La primera cuenta con más de 650 proyectos residenciales, corporativos y hospitalarios, en México y Estados Unidos; mientras que la segunda promueve programas para erradicar la violencia familiar y el acoso escolar.

 

Es fundadora de Centro, la primera universidad en México enfocada en carreras en áreas creativas, con fuerte énfasis en la formación empresarial.

 

Recientemente, estableció un centro de empoderamiento para que las mujeres ocupen posiciones de liderazgo.

 

La señora Diez Barroso es la única mujer mexicana que pertenece a Women Business Leaders of the World.

 

La escuchamos con mucho interés, Gina.

 

GINA DIEZ BARROSO: Muchísimas gracias. Buenas tardes a todas y a todos.

 

Quiero agradecer muchísimo al senador Ricardo Monreal, la invitación a este evento tan importante. Gracias Ricardo.

 

También, que se haya dado en este Día de la no Violencia en la Mujer, que la verdad yo creo que todos tendremos que cortar 365 lazitos anaranjados, para tenerlos todos los días en nuestro clóset, porque no debe haber un día de la No Violencia a la Mujer, deben de ser 365 días de la No Violencia a la Mujer.

 

Y aunque no nos los pongamos, que ojalá y sí, pero hay que acordarnos cada día que existe un Día de la no Violencia.

 

Muchísimas gracias.

 

Antes de entrar en mi tema, quiero tocar unos puntos que vimos en las últimas sesiones del W20, en el marco del G20, que son verdaderamente alarmantes y quisiera compartirlos con ustedes, leyendo una parte de este documento.

 

Son unos datos actuales, de desigualdad de las mujeres en el mundo. Estos datos, son datos que se fueron en el documento que se comunicó al G20.

 

Muchas veces damos nuestros derechos por sentado, y se nos olvida que alguna vez tuvimos que luchar por ellos.

 

Suena difícil de creer que apenas hace unos años las mujeres no podíamos correr un maratón, o tomar una clase de educación física.

 

Este año, se aprobaron las clases de educación física para niñas en Arabia Saudita, y quiero decirles que el próximo año el G20 se llevará a cabo en Arabia Saudita. Entonces va a ser algo bastante importante y bastante difícil para lograr nuestras metas, negociando con esa cultura.

 

También, es difícil de creer que las mujeres no podíamos sacar un pasaporte sin la autorización de un hombre, abrir una cuenta bancaria, predar dinero, tener propiedades a nuestro nombre, y lo más importante, ejercer nuestro voto.

 

Todavía hay países, como Kuwait, en donde la mujer no se atreve a soñar con que pueda algún día elegir su parlamento. Aún hay muchísimo por hacer.

 

Actualmente, existen más de 40 millones de esclavos en el mundo y nuestro género es el más vulnerable.

 

Más de 200 millones de mujeres y niñas, son víctimas de mutilación genital hoy, y todavía existen países en donde es constitucional la violencia en la mujer.

 

En la sección 55 del Código Penal de Nigeria, se permite que un hombre golpee a su esposa, siempre y cuando ella permanezca menos de 20 días en el hospital, y existen más de 68 países en el mundo, en donde el acoso sexual es legal.

 

Estos son sólo unos pocos datos de lo que existe en el mundo para decirles que este problema, es un problema mundial.

 

El machismo, como el nombre lo dice, machismo, podría ser un problema mexicano, pero no, no lo es, no es un monopolio mexicano. El machismo, en mi opinión, es una causa de cultura y de educación.

 

Después de leer el libro de mi amigo, el senador Ricardo Monreal, que lo felicito profundamente por los datos tan concretos que tiene, lo leí con todo cuidado y vi el impresionante trabajo de investigación y de análisis, y más todavía confirmo mi hipótesis: hay varias razones por las cuales los números son tan desiguales en la participación de las mujeres y los hombres en el campo laboral.

 

Desde luego, este gran documento lo tiene muy bien explicado, cuando menciona el indicador de la opresión masculina, la desigualdad en los salarios, los sesgos inconscientes, o muchas veces podría llamarlos sesgos conscientes a la hora de contratar a una mujer, los pretextos que, si es que está en edad productiva, qué pasa si se embaraza, o inclusive si está grande, qué pasa si está demasiado grande, qué pasa si a la mujer el marido la va a dejar o no la va a dejar.

 

Esto es una realidad, el piso no es parejo, las oportunidades no se están dando, los asientos no están vacíos, el famoso techo de cristal está en todas partes.

 

Esto, sin mencionar la violencia que se vive en general, tema que yo como representante de México en el W20, desde que se inauguró, hace ya seis años en Turquía, lo puse en la mesa, diciendo que México no firmaría el documento que sería el G-20, si no se añadía el punto de eliminar la violencia en todas sus formas, en todos sus aspectos; que se tenía que eliminar la violencia de género. Y, hablábamos de violencia laboral, violencia psicológica, violencia económica, violencia física y violencia sexual.

 

Cuando estaba yo sentada en Turquía, y les quiero decir que yo soy iniciativa privada, yo no estoy acostumbrada a tratar asuntos de sector público. Por eso, cuando me invitaron a ser parte y representante de México en el G-20, la verdad se me hizo un poco rara la invitación; pero por otro lado se me hizo importante porque no teniendo realmente una formación pública, podía yo realmente pelear por los derechos de la mujer.

 

Y, cuando estuve diciendo que México no firmaría, y estábamos en Turquía, estaba China, estaba Turquía y Turquía decía “no tenemos porqué añadir violencia”; les digo: “a ver, si alguna de ustedes, 20 países que están aquí, se puede levantar con la honestidad que estoy pidiendo, y me dice que no hay violencia en sus países, quiero que me expliquen cómo le están haciendo, porque en todos los países donde estoy involucrada, yo he estado en negocios o haciendo cosas, estoy segura que hay violencia contra la mujer”.

 

Finalmente, lograron meter esto y es una de las cosas más importantes que se está yendo al G-20.

 

No va a haber violencia, porque con violencia no se puede generar absolutamente ningún tipo de desarrollo de país.

 

Después, este tema de vital importancia para el desarrollo personal y laboral de la mujer, la eliminación total de la violencia. Bien, analizando los estados con menos presencia laboral, que está en este libro, para la mujer; y los trabajos en los que las mujeres están más presentes como son educación y salud; así como la opresión masculina en hogares, confirmo otra vez mi teoría: que tiene que ver mucho más con el desarrollo de la mujer en el tema de cultura y educación.

 

Si vemos los estados más rezagados, también son estados donde no hay tanto acceso a las mejores universidades ni a las mejores preparatorias. Tampoco se presentan oportunidades de estudio, en carreras que normalmente están estereotipadas como para “hombres”, y lo entrecomillo.

 

Hay que quitar estos estereotipos que la mujer trae cargando desde su nacimiento. Confirmo que uno de los mayores retos y la causa principal de la falta de participación femenina en los trabajos tan exitosos, como los CTEM, que hoy el significado de CTEM es: Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, que hoy son carreras con muy buena remuneración económica, y de una necesidad enorme en todos los ámbitos; sin embargo, son carreras que están estereotipadas como para hombre.

 

Y que, de hecho, hace dos años en Argentina, en el G-20, logramos y logró México cambiarlo por CTIM, ¿y qué quiere decir el CTIM versus CTEM? Le metimos la “A”, que quiere decir Arte e Innovación, que es importantísimo para el desarrollo también de un país.

 

Hoy es vital para el desarrollo de las nuevas empresas, y el crecimiento y desarrollo de los países. Estas carreras, culturalmente son consideradas para hombres, aunque hoy por hoy las mujeres tienen una gran participación en estas carreras; y hay que educar a nuestras hijas a que están perfectamente bien estudiar ingeniería, matemáticas, técnicas en computación, técnicas en sistemas.

 

Son otra vez cultura y educación, que evita que la mujer aspire a estas carreras, que son las que hoy se necesitan para el crecimiento de los estados y del país y del Producto Interno Bruto.

 

Otro serio problema que evita el desarrollo de la mujer, y también tiene que ver con la cultura y la educación, y no está relacionado con la educación superior, es el famoso soft skills o habilidades blandas, que son tan importantes para encontrar el poder que es tan necesario para salir adelante como mujer hoy.

 

Si ustedes ven Linkedin, que algunos de ustedes conocerán a Linkedin; Linkedin publicó que los mejores trabajos para los próximos 25 años, son aquellos que tienen todo lo que son las habilidades blandas, que son las habilidades que jamás va a tomar un robot. Los robos podrán hacer más rápido las cosas, pero un robot no va a hacer negociación, balance de vida, pensamiento creativo, eso jamás lo va a hacer un robot; y eso es lo que hay que tener nosotros para poder competir con el mundo.

 

Se habla también mucho del famoso empoderamiento, el empoderamiento femenino. Se usa demasiado en nuestra vida.

 

A ver, ahí sí nadie empodera a nadie, todos nacemos con el mismo poder. Siempre digo yo que el bebé de pañal azul y la bebita de pañal rosa nacieron en el hospital con el mismo poder.

 

¿Qué pasa en el momento en que esos bebés se van a su casa? Empieza a tomar una gran importancia la cultura y la educación.

 

El niño, es educado como un ser fuerte, un ser triunfador, un líder; le compran juegos de armar, legos, juegos de ciencias, traje de astronauta, se disfraza de superhéroe y seguramente tiene una corona de rey.

 

La niña, se le compra un juego de té, un vestido de princesa, que le sirve el té a sus hermanos, tal vez pueda buscar un príncipe azul, casarse con él; juega con barbies, se tiene que ver preciosa, flaca, siempre perfecta.

 

Se le da a entender que el físico es importantísimo y que casarse es su meta.

 

Después nos preguntamos por qué nuestras hijas están devaluadas. Se sienten fracasadas si no se han casado; o por qué no aplican a una carrera de ingeniería o de sistemas. O peor aún, porque terminaron una gran carrera y se casaron y no ejercieron.

 

Si ustedes ven la pirámide en donde 50 como mi compañera de la UNAM dijo perfecto, ¿cuántas mujeres se gradúan? Un poco más de 50 por ciento.

 

Y, si ustedes ven la pirámide, ¿qué pasa en esa pirámide? La pirámide se va haciendo cada vez más chica, más chica, más chica, más chica, hasta llegar a un cinco por ciento de mujeres en consejos de administración; y no es porque no cursaron una carrera, es porque se fueron desapareciendo.

 

Hay que empezar a cambiar el lenguaje, desde nuestros hijos, desde chicos, hombres y mujeres. Merecemos una verdadera equidad.

 

Jamás seremos iguales, gracias a Dios, jamás seremos iguales. Qué bueno, porque nuestras diferencias es lo que hace que las empresas logren una verdadera equidad y balance y éstas son mucho más productivas y generan mucho mejores retornos.

 

Si se llega a quitar la brecha de género -fíjense en este número- si se llega a quitar la brecha de género, el Producto Interno Bruto mundial crecería a 12 trillones de dólares, o el 11 por ciento, llegando a 28 trillones de dólares para el año 2025; el 2025 está a la vuelta de la esquina.

 

Ha habido un gran avance en el sector público, felicidades a mis amigos del sector público, porque ya quisiéramos nosotros, del sector privado, haber podido lograr lo que ustedes han logrado.

 

No es así, desgraciadamente, en el sector en el que yo estoy.

 

Estamos trabajando para cambar. Hoy, hay seis por ciento de presencia de mujeres en consejo de administración, incluidas en este porcentaje empresas familiares, que normalmente se les da la fundación a las mujeres.

 

Esto es absolutamente inaceptable.

 

Cuando hay 80 a 85 por ciento de las mujeres, tienen la decisión de compra en sus hogares y en sus empresas, y compañías que fabrican productos para la mujer y la familia, no tienen una sola mujer en consejo de administración.

 

En fin, seguimos trabajando, cambiaremos la cultura y les quitaremos la venda de los ojos a tantas empresas y a tantos empresarios que no se quieren dar cuenta que las mujeres generamos utilidades para las mismas.

 

Ya hicimos una iniciativa hace dos años de educación para la mujer y para el hombre. Creemos que el hombre es el socio estratégico de este esfuerzo; se llama Dalia Empower, y es para mujeres y hombres, para que juntos trabajemos por un México mejor y más equitativo.

 

Estamos seguros de que, mediante las alianzas y esfuerzos, como esta maravillosa publicación, lograremos cerrar la brecha de género, incrementar el crecimiento del país y aumentar el Producto Interno Bruto.

 

Muchísimas gracias.

 

PRESENTADORA: Gracias, Gina, por resaltar el papel de la educación y el cambio de cultura.

 

Justo por eso, señalaba el senador Monreal, que quería que esta sesión estuviera atendida por jóvenes, porque en manos de ella está justo ese cambio de cultura.

 

Finalmente, escucharemos la intervención de la doctora Candelaria Ochoa Avalos, psicóloga por la Universidad de Guadalajara; maestra en sociología por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales de Argentina; y doctora en Ciencias Sociales por el Centro de Estudios Superiores en Antropología Social de Occidente.

 

Fue regidora de la ciudad de Guadalajara, diputada federal de la LXIII Legislatura, e integrante y presidenta del Consejo Consultivo del Instituto Nacional de las Mujeres.

 

Es docente de antropología de género en la Universidad de Guadalajara; fundadora del Centro de Estudios de Género y autora de varias publicaciones sobre el tema.

 

Doctora Ochoa Ávalos, atentos a sus palabras.

 

DOCTORA CANDELARIA OCHOA AVALOS: Muchísimas gracias, buenas tardes, gracias senador por la invitación.

 

Aunque yo francamente no sé qué estamos haciendo aquí las mujeres, queremos ver hechos, para qué; vivimos violencia, ¿quién dice? Bueno, pues todo eso se lo preguntan todavía hoy muchos hombres.

 

Todavía hoy nos dicen que para qué queremos derechos, que para qué queremos el acceso a la justicia, si ya la tenemos. Bueno, pues parte de este libro yo creo que es lo que cuestiona.


Pero también, quizá voy a decir tres cifras que a ustedes pueden llamarles la atención o no: 1917, 1953 y 1975. Y 1917 y todo mundo entiende que fue la Constitución, el constituyente que nos dio una Constitución que hoy ha tenido muchas reformas, por cierto, pero que recordamos que allí se reunieron grandes hombres pensadores, liberales, para conformar una Constitución.

 

Pero las mujeres no estaban, no participaron, aún cuando ahí se propuso el derecho al voto, los hombres dijeron que para qué queríamos derechos.

 

En el marco de 1953 se aprueba el derecho al voto y se aprueba el derecho al voto después de una larga lucha de cientos de mujeres, porque en 1934 propusieron el acceso al sufragio y sin embargo nunca se publicó dicha iniciativa y en 1953 lo otorgan a las mujeres como una dádiva, ah, bueno, ya démosles el voto.

 

Después recordaremos, en un periódico, por ejemplo, de Jalisco, “El Informador”, un periódico muy famoso, el día de la elección en 1954 el periódico tomó fotos de los lugares de votación y decía “las mujeres no salen a votar, no les interesa”, Pues cómo, ¿verdad? Si además era la primera vez y no estaban todavía en esa condición para masivamente salir a votar, como sí lo hicimos en 2018, porque en 2018 el padrón femenino fue el que más votación tuvo.

 

Así que todas esas preguntas de para qué quieren derechos, pues es para ejercerlos y en 1975, un año antes, en el 74, la ONU convocó a la Primera Conferencia Mundial de las Mujeres en México y recomendó que los códigos civiles y penales se limpiaran de discriminación hacia las mujeres.

 

Y fue cuando pudimos modificar el artículo cuarto constitucional, para que dijera mujeres y hombres son iguales ante la ley.

 

O sea, todas estas cifras históricas pues han sido muy importantes para las mujeres y si contamos de 1975 a la fecha, pues es nada. Muchos d ellos que están aquí, de las que están aquí seguramente ni habían nacido.

 

Por otro lado, yo quiero decir que hoy, aunque yo lo trabajo 365 días, me da mucho gusto estar en este Senado presentando este libro, que qué bueno que me dieron el delgadito y no el más gordo, porque he andado a la corre y corre todos estos días, pero que además es el día de las patrias, de las minervas, de las María Teresas, de las Lolitas, de las Isauras, de las Rosas, de las Marías y de las Patricias.

 

Es decir, es el día en donde tenemos que reivindicar los derechos a la no violencia de todas las mujeres y las niñas. Por eso yo usé el color morado, porque en 1981, en el Encuentro Feminista y Latinoamericano y del Caribe, las feministas decidieron conmemorar este día como el Día de Patria, Minerva y María Teresa Miraval, porque es el día que fueron asesinadas por el general Trujillo en la República Dominicana.

 

Y porque es un día en donde tenemos que reivindicar los otros 364 por la No Violencia Hacia las Mujeres. Y, reformar las leyes significó un paso fundamental.

 

Yo digo que fue un parteaguas, dos cosas importantes: el derecho al voto, sin duda, pero también la incorporación de mujeres a las cámaras de Diputados y de Senadores, porque en los últimos años ha habido una sustentación muy sostenible de nuestros derechos, y, también, hemos tenido a hombres comprometidos con este tema.

 

Pero las mujeres hemos transformado la población económicamente activa. En los últimos 40 años, de ser el 3 por ciento, pasamos al 40 por ciento hoy, y el PIB, también lo transformamos, porque somos la población económicamente activa que trabaja de manera muy importante en la industria.

 

Y luego hay otro trabajo que todavía sigue sin reconocerse, porque yo digo que las mujeres lavan, planchan, cuidan niños, hacen de comer, y, además, hacen piojito y de buen modo.

 

Por eso, el libro del senador hoy provoca un debate sobre nuestros derechos, sobre los derechos de las mujeres a la justicia, considerando los principales tratados internacionales de los que el Estado Mexicano es parte y sus regulaciones sobre el tema, con la finalidad de observar a la normatividad nacional en congruencia con las reglas internacionales, así como las oportunidades y la necesidad de homologar normas internas conforme a esta normativa internacional, eliminando todas las barreras que en general enfrentamos las mujeres para llegar a los órganos jurisdiccionales.

 

Todas las mujeres, todas, sin excepción, ni de clase, ni de raza, ni de educación, ni de lugar donde vivimos, hemos vivido algún tipo de violencia.

 

La obra, aborda, además, las barreras que enfrentamos las mujeres para acceder a la justicia, como el desconocimiento de los derechos y de las vías y los procedimientos para ejercerlos.

 

En muchos casos, son limitaciones económicas, falta de ingresos para contratar, representantes legales, trabas geográficas que dificultan recurrir a los centros de impartición de justicia, las cuales se acentúan en el caso de niñas y mujeres que habitan en zonas rurales, o bien, la imposibilidad de acudir a la instancia judicial por estar a cargo de tareas familiares, como el cuidado de los hijos e hijas, asimismo, impedimentos culturales al considerar que no están capacitadas para activar los mecanismos de protección a sus derechos.

 

Y quiero decirles que el 1.3 por ciento del PIB se destina a los gastos y secuelas de la violencia contra las mujeres en este país.

 

Este libro se divide en cinco capítulos, en donde se tratan los derechos de las mujeres -ya lo dijeron aquí- en materia electoral, civil, familiar, agrario y penal.

 

Cada capítulo trata del acceso de las mujeres a la justicia, en cada una de las materias mencionadas.

 

Plantea antecedentes, en donde se revisan de manera rápida y práctica, los instrumentos internacionales firmados por México, y se elabora un diagnóstico del tema, en el caso mexicano, y se emiten ciertas conclusiones en cada capítulo.

 

El Acceso de las Mujeres a la Justicia en materia político electoral, El Acceso de las Mujeres en Materia Civil, en Materia Familiar, en Materia Agraria y en Materia Penal.

 

Como conclusiones, menciona seis fases para promover el acceso efectivo de las mujeres a la justicia.

 

1. El reconocimiento legal sobre el derecho a la igualdad y la no discriminación.

2. El conocimiento de nuestros derechos.

3. El ejercicio del derecho de acceso a la justicia.

4. Juzgar con perspectiva de género.

5. Hacer accesible la justicia a grupos vulnerables, y

6. Medir el acceso de las mujeres a la justicia.

 

Tiene acceso a la justicia, según el libro, tener acceso a la justicia, según el libro y el autor, significa que las personas cuenten con las posibilidades de conocer, ejercer, y defender sus derechos. Y, señala que la ausencia de estos tres elementos impide a las mujeres mexicanas alcanzar la justicia.

 

El real acceso de las mujeres a la justicia es muy complejo. Tiene una visión formalista del derecho, que limita, que es limitante porque el cambio cultural de quienes ejercen el derecho, todavía no se ha dado. Es decir, cuando queremos acceder a la justicia, también nos preguntan ¿para qué?

 

No podemos hablar solamente de las leyes, nos quedamos muy cortos si hacemos eso, y debemos discutir y señalar que las personas y en este caso las mujeres, accedamos al sistema de justicia. Analizar esto trasciende lo jurídico, no podemos hablar sólo de leyes o reducirnos a ellas porque, como dije al principio, hay hoy todo un conjunto de reformas que garantizan nuestros derechos y que están acá, y que sin embargo hoy existe el 98 por ciento de impunidad en el acceso de las mujeres a la justicia.

 

Es decir, debemos preguntarnos, ¿las mujeres de verdad podemos acceder a la justicia?

 

Hay una serie de impedimentos transversales que hacen difícil nuestro acceso a la misma: las relaciones de poder entre mujeres y hombres, la educación, el lugar donde nacimos y vivimos, el costo monetario, la posición socioeconómica, la edad, la condición étnica, la condición de salud y la discapacidad.

 

Como Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres; somos el órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, que es cabeza de sector en esta materia; y trabajamos en el diseño con una visión transversal de la política integral de prevención, atención, sanción y erradicación de los delitos de violencia contra las mujeres.

 

Y, en este sentido, uno de los temas a los cuales debemos poner atención, es el análisis de cómo en las leyes permanecen rasgos de discriminación y de desigualdad.

 

Según Alda Facio, el acceso a la justicia es un derecho humano que debe ser garantizado para todas y todos por igual. Pero si además lo vemos desde una perspectiva de género, es decir, si luchamos por el derecho a no ser discriminadas en razones de nuestro sexo; debemos entender que el goce del derecho humano al acceso a la justicia en igualdad, no quiere decir que la obligación del Estado reside en garantizar un servicio público exactamente igual para todas las personas, sino que precisamente, el Estado debe -como lo establece la CEDAW- dejar de hacer o no permitir todo aquello que tenga por objeto o resultado, menoscabar o anular el ejercicio de las mujeres para acceder a la justicia.

 

Tenemos pendientes, tenemos que reformar todavía muchos códigos penales y civiles y familiares estatales. Por ejemplo, aquí que está mi amiga Paty el diputado Javier Lamarque, en Sonora, pero en muchos estados también; todavía existe el delito de rapto.

 

Debemos eliminarlos de la Constitución y de los códigos civiles y penales del estado de Sonora. Pero también existe el abuso sexual infantil cuando, en materia federal, ese delito está derogado.

 

También, todavía hoy tenemos en varios códigos el delito de estupro y también el matrimonio infantil.

 

Yo he hecho una labor, desde el 12 de marzo, como titular de CONAVIM, para desterrar estas acciones discriminatorias de los códigos civiles, penales y de las constituciones de los estados.

 

Y requerimos, senador, una iniciativa para que, como punto de acuerdo, se conmine a todos los congresos de los estados a desterrar estos signos de discriminación, que son acción cotidiana.

 

Y una más, homologar el delito de feminicidio, porque así como en algunos estados las causales son cinco, como en el Código Penal Federal, en otros son 12; y cuando se quiere juzgar con perspectiva de género, los jueces no saben de qué se trata, y entonces dicen que deben estar las 12 causales, cuando muy claramente se dice una u otra u otra.

 

El Estado está obligado a eliminar todas las barreras físicas, económicas, culturales y lingüísticas que obstaculicen o impidan el acceso a la justicia de las mujeres, en plena igualdad con los hombres.

 

Termino diciendo que, sin duda, las reformas legislativas presentes en este libro, y de las cuales da cuenta el senador, son muy importantes y han sido fundamentales, pero requerimos ir más allá. Es decir, tenemos que avanzar hacia el cambio de mentalidades, y para ello requerimos la voluntad y la participación de mujeres y de hombres, de niñas y de niños, de jóvenes.

 

Senador, que hoy sólo sea un pretexto más para coincidir, y que esta sea solamente una excusa para trabajar en el futuro por la justicia de género para todas las niñas y las mujeres.

 

Muchas gracias.

 

PRESENTADORA: Muchas gracias, doctora Ochoa.

 

Escucharemos ahora al autor de libro “El acceso de las mujeres a la justicia, en el México del siglo XXI. Una visión para transitar a la igualdad de derechos y oportunidades”, el senador doctor Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Senadores.

 

El senador Monreal Ávila es licenciado en derecho por la Universidad de Zacatecas. Maestro en la misma disciplina por la Universidad Nacional Autónoma de México, y doctor en derecho constitucional y administrativo también por la UNAM.

 

Fue gobernador de Zacatecas entre 1998 y 2004; diputado federal y senador en diferentes ocasiones; así como jefe de la entonces delegación Cuauhtémoc de 2015 a 2017.

 

Articulista en diversos medios nacionales. Es autor de 24 libros, entre los que menciono: “Reforma al Sistema Financiero Mexicano. Una visión de futuro”, y el recién salido de imprenta “Péndulo político. Experiencia mexicana, izquierda o social democracia”.

 

Senador, por favor.

 

SENADOR RICARDO MONREAL: Muchas gracias.

 

Para ser franco, poco me dejaron las expositoras.

 

Quiero agradecerle a la maestra María del Rosario su exposición, su elocuencia.

 

A la doctora Candelaria su valentía y su actitud, porque tiene una responsabilidad demasiado grande ahora en este momento.

 

A Gina, muchas gracias, porque además me consta la lucha junto con tu esposo, desde hace muchos años. No es nueva, y tu claridad y también tu franqueza con lo que dices, lo que sientes y lo que piensas, muestran simplemente la congruencia debida.

 

Gracias, maestro Jesús Peña, por acompañarnos, y tenemos cosas pendientes que ya comentaremos.

 

Quisiera agradecerle a Lisa y a Maribel Méndez, y a sus equipos, su esfuerzo por organizar este evento este día.

 

A los alumnos, estudiantes y profesores de la UNAM, FES Acatlán, del Seminario Derecho Agrario, de la Escuela Libre de Derecho, de la Universidad Panamericana, de la Anáhuac, del ITAM.

 

También referirme al doctor Carlos Ortiz, muchas gracias, coordinador de la Facultad de Derecho.

 

Al licenciado Raimundo Vázquez y a Francisco Acuña, presidente del INAI.

 

En efecto, como lo dijera la doctora Candelaria, ella se refirió a este 25 de noviembre. La gente hoy nada menos me preguntaba en una reunión, hace unas tres horas, por qué traía este moño de este color y que lo que celebraba, me decían, hoy ¿qué se celebra?

 

Y les explicaba, poca gente lo sabe, ahora lo recordó Candelaria. El 25 de noviembre de 1960, hace 59 años, el dictador de República Dominicana mandó asesinar a unas hermanas, porque no coincidían con su ideario político.


Rafael Trujillo, es tenía pavor a estas mujeres, hermanas. En efecto, Minerva, Bélgica Adela, Patria y maría Teresa, en República Dominicana., La historia las conoce y desde entonces el pueblo las conocía por sus ideas progresistas, como “Las Mariposas”, la lucha delas Mariposas.

 

Sobrevivió Bélgica Adela, las otras fueron asesinadas por encargo de Rafael Trujillo y por eso desde entonces, mil novecientos ochenta y tantos, se determinó por este congreso que se conmemorara, se recordara esa tragedia de la muerte, del asesinato de las hermanas Miraval.

 

Y desde entonces se recuerda este día, en el mundo, la lucha contra la violencia contra las mujeres, la lucha contra la violencia que se practica en contra de las mujeres y por eso fue que este día me permití presentar, me están presentando ellos, que son de lujo, la tercera edición de este libro que publica Porrúa.

 

Fue la primera edición una publicación, una primera reimpresión. Después la segunda edición y esta es la tercera edición y, en efecto, abarco temas, desde mi punto de vista, fundamentales, cuáles son los grandes desafíos que en este momento existen.

 

El desafío primordial que tenemos en el acceso de las mujeres a la justicia es la igualdad de derechos entre hombre y mujer, entre hombres y mujeres, igualdad en el marco jurídico, igualdad en la familia, igualdad en el trabajo.

 

Este libro, tercera edición del “Acceso de las Mujeres a la Justicia” contempla, esta última edición tiene un capítulo más. Tiene el electoral, el acceso de las mujeres en lo civil, en lo familiar, en materia agraria, en materia penal y en materia laboral.

 

“El Acceso de las Mujeres a la Justicia” en materia político-electoral fue descrito aquí magistralmente. Los ejes y las dimensiones, el ejercicio del derecho del voto, la participación en cargos de elección popular, la participación en los poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial, órganos autónomos; los procedimientos y reglas de participación con medidas afirmativas, el ejercicio del cargo y la agenda de igualdad de género en el sistema normativo.

 

Sí, aquí, también, se recordó que ha sido un largo camino el acceso de las mujeres a la justicia, lamentablemente un largo camino que aún continúa. Fíjense ustedes, somos de los países más tardíos en reconocer el derecho de la mujer a votar, de Latinoamérica fuimos de los últimos, de Europa y de otras partes, muy atrasados.

 

Fue hasta 1953 que reconoce la Constitución el derecho de las mujeres a votar, y aquí ya se ha dicho por qué, cuál era el estigmatismo, el estereotipo de por qué no se permitía que las mujeres votaran.

 

En 1975 -apenas hace unos años-, 75, se reforma el Artículo Cuarto Constitucional para otorgarle igualdad al barón y a la mujer, 75, hace apenas, menos de 50 años, 44 años que se le otorga la igualdad, cuando en otros países del mundo tenía siglos de reconocimiento este derecho elemental.

 

Y es hasta el 2014 -hace apenas 15 años-, que se reforma el Artículo 41 Constitucional para alcanzar la paridad en el Congreso Federal y en los congresos locales, una lucha en la que participó aquí Candelaria, pero una lucha pesada de las mujeres, muy complicada pero que fue audaz, tenaz, muy valiente la participación de las mujeres de todas partes.

 

Y, apenas este año, 2019, la Reforma Constitucional para Paridad en Ayuntamientos Indígenas, candidaturas de partidos, gabinete federal y estatal y nombramiento por concurso del Poder Judicial de la Federación y la armonización del lenguaje incluyente, apenas hace unos meses que esta legislatura aprobó esta Reforma Constitucional.

 

La paridad promulgada apenas en junio del 19 no es suficiente, en efecto, aquí todos han expresado que ha sido un esfuerzo, pero no es suficiente. La paridad promulgada, ya lo dije, abarca ayuntamientos, candidaturas, gabinete y Poder Judicial, pero falta dirigencias de partidos políticos, Suprema Corte de Justicia, Consejo de la Judicatura Federal, poderes judiciales estatales, y el Tribunal Electoral del Poder Judicial Federal.

 

El objetivo que yo planteo en el libro es la paridad completa, todos los poderes públicos, los Tres Órdenes de Gobierno y órganos autónomos, integración, y órganos de dirección.

 

Y dentro de los siete capítulos, en el acceso a la justicia civil, la evolución de la legislación y codificación civil todavía falta la eliminación, en efecto, de una parte, que persiste, de discriminación contra las mujeres en los estados y en la Federación.

 

Apenas, 1857, con las Leyes de Reforma, con Juárez, se suprimió el que el clero, la iglesia, siguiera manejando a esta institución fundamental, y en 1857, se creó la primera Ley del Registro Civil, la inscripción de nacimientos, matrimonios, filiación y muerte por la vía civil. En 1870, es el primer código del Distrito Federal, el territorio, donde se establece que el matrimonio es un contrato civil indisoluble, en 1870. Y, establece una modalidad, no divorcio, porque se define como un contrato civil indisoluble.

 

Pero dicen que se permite y se regula la separación de cuerpos. Es decir, te sigo conservando como esposa o como esposo, pero tú y yo en nuestros cuerpos no separamos, tú te vas a tu habitación, yo me voy a la mía. Entonces, era una especie de divorcio, pero no lo permitía la ley civil. Estoy hablando 1870.

 

1884. Se establece en los códigos principales de todo el país, la subordinación mayor de la mujer al hombre, por ley, por ley: la mujer le debe obediencia al hombre y lo que haga el hombre está bien hecho, lo que diga el hombre debes obediencia y lealtad.

 

Y, en 1914, con Venustiano Carranza, se establece por vez primera la ley de divorcio, 1914.

 

Y en 1917, la ley de relaciones familiares, y se derogan artículos del Código Civil de 1884.

 

En 1928, se promulga el Código Civil para el DF y territorios, en materia común, y para toda la República en materia federal.

 

Y en 1975, escúchenlo bien, apenas hace unos años, se derogan y se modifican disposiciones que reconocían que el hogar, la casa era responsabilidad de la mujer, solamente, no del marido. Sólo la mujer era la que tenía que atender la casa y los hijos.

 

Ya en el 75 se establece que es de los cónyuges, de ambos. Y en el 94, fíjense ustedes, en el 94 algunas de ustedes acababan de nacer, a lo mejor a sus mamás les tocó, se elimina la autorización, en el 94, del marido, la autorización que tenía que darla por escrito, para que su esposa trabajara. Si no le daba la autorización, estaba fuera de la ley la mujer que trabajaba. Estoy hablando de 1994.

 

Y, en el 2019, este año, en esta Legislatura, elevamos el nivel de edad, la edad para contraer matrimonio: 18 años. Aquí ya la mayoría tiene 18, pero si tuvieran menos no tendrían posibilidades de casarse, ni con dispensa; porque anteriormente se casaban a los 10, 11 o 12, con dispensa del tutor o padre.

 

Entonces, necesitamos que hacer muchas cosas. Y, en efecto, está pendiente una iniciativa para reformar el Código Civil federal; todavía, a pesar de que hemos avanzado, se requiere una modificación para evitar la discriminación de la mujer cuando hay disolución del vínculo matrimonial.

 

Se requiere reconocer, plenamente, el concubinato y sus consecuencias. Esto, aparentemente suena muy alarmante, porque dicen: “¿cómo vas a reconocer a la concubina y sus consecuencias?”.

 

La concubina, el concubinato es una institución, es un matrimonio de hecho, porque para que exista concubinato tiene que haber las mismas relaciones que el matrimonio, y por eso es importante desmitificar a la concubina o al concubino y sus consecuencias.

 

Se requiere eliminar la discriminación a los hijos nacidos fuera de matrimonio. Todavía hay en los Códigos Civiles la denominación de los hijos fuera de matrimonio con distintas de ellas.

 

Incorporar el interés superior del menor para los casos de patria potestad, e incorporar los derechos agrarios como parte de la sociedad conyugal.

 

Concluimos que se requiere un marco jurídico civil y familiar neutral, así lo dice la ONU, neutral, y creo que eso es lo más correcto y lo más conveniente: fortalecer los poderes judiciales locales e impulsar cambios culturales y programas de formación cívica.

 

Respecto del acceso a la justicia familiar, el divorcio es una tendencia creciente. Hay muchos divorcios en este momento, muchísimos; es la etapa de mayores cantidades de divorcios.

 

¿Cuáles son las causas de este efecto?

 

Son, la primera, escúchenlo, violencia familiar. Esa es la primera causa, la primera causa de divorcio. La segunda, abandono del hogar; y la tercera, adulterio e infidelidad.

 

Recientemente, este fin de semana terminé un libro que habla sobre la violencia en los años 50’s, de un periodista mexicano. Es una novela que me gustó mucho, se llama “El vendedor del silencio”, de Enrique Cerna; y habla de las prácticas del periodismo y de la violencia contra las mujeres.

 

Los que puedan leerlo en sus ratos libres, háganlo.

 

Los retos en los procesos jurisdiccionales, que los juzgadores incorporen en el proceso la obtención de pruebas, medidas de protección, perspectiva de género y agotar la conciliación entre familiares, promover el interés superior del menor.

 

Y, como conclusión, podríamos decir, eliminar en el sistema educativo cualquier programa o material que normalice estereotipos de género.

 

El acceso a la justicia agraria que comentaba aquí la maestra, hay 32 mil 121 ejidos, casi 100 millones de hectáreas, 99.8 millones de hectáreas. La reforma agraria mexicana, tenemos que decirlo con todas sus letras, tuvo un sesgo machista.

 

La mujer fue reconocida plenamente hasta después de los 70, en la Ley Federal de Reforma Agraria fue reconocida plenamente con capacidad de adquirir tierras, apenas en el 71.

 

Y en el 71 había 31 mil ejidatarios; hoy hay un millón 300 mil mujeres con derechos sobre la tierra.

 

El 26 por ciento de los sujetos en materia agraria, son mujeres. Y, en efecto, yo estimo y reafirmo que las mujeres del campo son las más pobres entre las pobres.

 

Coincide, en ocasiones, genero, pobreza, etnicidad, edad avanzada, abandono, injusticia, falta de acceso a los medios normales de justicia.

 

Por eso hay iniciativas ahora que intentan revertir esta tendencia para las mujeres en el campo.

 

En materia penal, ¿cuáles son los estereotipos de género? La falta de conocimientos, el miedo, el abuso de poder, la falta de recursos y las barreras geográficas.


Estas son las barreras que enfrentan las mujeres en materia penal y que prefieren no denunciar cuando son lastimadas por el marido, por la pareja, por el novio, que ir a pelearse con el Ministerio Público, que las exhibe, las sobaja o les genera problemas de dignidad.

 

Por eso, uno de los graves problemas es el feminicidio, sólo vean esta gráfica cómo ha venido, no pongo la del 18 porque tengo dudas, ni la del 19, que todavía no terminamos el año, pero vean cómo ha venido creciendo las defunciones femeninas por homicidio y por año.

 

El feminicidio es el asesinato de una mujer a manos de un hombre. En el 2006, mil 200 mujeres muertas: en el 2017, 3 mil 881. En México 9 mujeres son asesinadas al día. Este día fueron asesinadas 9 mujeres, este día 25 de noviembre, lamentablemente y 43 por ciento, casi 44 de las mujeres en México han enfrentado agresiones del esposo o la pareja actual, a la última o a lo largo de su relación, 53 por ciento sufre violencia, ha sufrido violencia, incluso por personas distintas a su pareja.

 

Las causas, ya lo dije, identificar la relación entre feminicidio e índice de desarrollo urbano, pero algunas gentes creen que el feminicidio se da sólo en lugares, colonias populares, donde la pobreza es evidente y no es así.

 

¿Saben ustedes que uno de los lugares más delicados de feminicidio es Nuevo León? Donde el nivel económico es más alto y el de preparación más alto. Entonces, no es una relación directa con la pobreza, aunque tiene que ver mucho.

 

La prevención es la educación, la identificación de buenas prácticas, el debate público, estoy yéndome muy rápido, porque ya los veo cansados. Ha sido una hora y media de escuchar excelentes ponencias y quiero que se queden con las cuatro ponencias que escucharon y entonces por eso voy muy rápido, pero también lo hago por una razón económica, que compren el libro y así podemos todos ayudarnos.

 

Nosotros, que nos disminuimos el sueldo tenemos que escribir para un poco compensar. En la escuela doy clases en la UNAM, pero no puedo cobrar porque soy legislador y entonces doy clases libros, pero en los libros sí me paga Porrúa, por ahí debe de andar y me da una parte de mis, ya son 24 libros, así es de que sí me va algo bien para una vez que me despidan de aquí no tener tanto problema.


Pero bueno, la última parte, la justicia labora, ya con eso los dejo tranquilos, hay 33 millones de hombres económicamente activos y 20 millones de mujeres: total, 54 millones.

 

En educación y salud es donde trabajan mayormente las mujeres, 63.8 y en turismo, 57.7. Y sectores donde menos trabajan las mujeres, obviamente es construcción, 3.8, y agricultura, el 8 por ciento.

 

Injusticias laborales, reparto desigual del trabajo, brecha salarial distinta, prestaciones distintas a trabajo igual ¿qué quiere decir esto? Que, si trabaja una mujer y un hombre en determinado oficio, con la misma profesión, los dos abogados, los dos con la misma preparación, los dos con el mismo conocimiento, gana más el hombre que la mujer, tiene más compensación el hombre que la mujer y tiene más prerrogativas el hombre que la mujer.


Eso se llama brecha y reparto desigual de salario, prestaciones y trabajo.

 

Las guarderías cercanas a espacios de trabajo, brindar horarios flexibles y el último; la propuesta integral de los jueces se aplica en perspectiva de género, reconocimientos en el marco jurídico, el ejercicio y acceso a grupos vulnerables y el conocimiento de sus derechos.

 

Yo quiero agradecerles mucho que estén aquí, a todos ustedes que hayan aguantado.

 

Es un libro, de verdad, ojalá y lo puedan leer, halago en boca propia es vituperio. ¿Pero por qué me surge la idea de escribir sobre las mujeres desde hace muchos años?

 

Porque yo tengo tres hijos, dos mujeres y un varón, soy abuelo de tres nietas, y fuimos de familia 14 hermanos, ahí somos parejos, siete y siete.

 

Pero la mujer, mi padre, tenía hasta el segundo año de primaria y las mujeres, mi padre, como era campesino, decía “no, no, tú enséñate a coser y a cocinar, el hombre es el único que se puede ir a estudiar, a formarse, a prepararse, la mujer no, aprende bien a ser mujer”. Para ellos el ser mujer era tejer, barrer, embarazarse, tener muchos hijos.

 

Y mis hermanas se revelaron; mi madre murió muy joven, a los 36 años, y mis hermanas se revelaron, qué bueno, y todos nos fuimos a estudiar, y por fortuna todas salieron profesionistas y son las que en la casa han impulsado esta política de género.

 

Entonces, cuando yo inicié en la política aprendí a respetar el derecho de las mujeres, ya hace muchos años, más de 40 años que me dedico a la actividad pública y apenas estoy viendo los primeros frutos de lucha de mujeres.

 

Porque otra cosa que les he reclamado y me alegra que este auditorio esté mixto, fui a Baja California, he ido a varios estados a presentar el libro y veo el auditorio mayoritariamente de mujeres.

 

Es decir, el mensaje va hacia mujeres; no, hay que meter hombres para que entiendan los hombres que llegó el siglo de las mujeres y aprendan también a que tienen que aceptar la igualdad, la equidad y la paridad, y a abandonar los estereotipos de violencia y el estigmatismo contra las mujeres.

 

Así es de que muchas gracias por venir al Senado, es un día bueno para celebrar, para recordar y para erradicar la violencia de las mujeres, contra las mujeres, contra las mujeres por parte de cualquier sector.

 

Me da mucho gusto que estén aquí, algunas que querían ir a la marcha, pero las detuvimos, pero todo es bueno, ustedes aprendieron parte de lo que debemos hacer.

 

Así es que, enhorabuena.

 

Muchas gracias maestras, Candelaria, gracias. Muchas gracias.

 

Buenas tardes a todos, muchas gracias por venir.