Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Versión estenográfica de la presentación del libro “Liderazgo de masas en la era de las redes sociales”, de Ricardo Homs, convocada por el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República y la Academia Mexicana de la Comunicación A. C.

MODERADOR: …consideramos muy importante hablar de liderazgos de masas aquí en el Senado de la República, dado que la tecnología avanza de manera muy acelerada y las contemplaciones que se mantienen en la ley, por lo general están atrasadas y se requiere ir remediando ese desfase.

Creo que esa es la utilidad en el Instituto Belisario Domínguez, de impulsar investigaciones en este sentido, como la de don Ricardo Homs.

Y sin mayor preámbulo, me gustaría pasar la palabra a nuestro primer comentarista, Enrique Bustamante, presidente de la Academia Mexicana de la Comunicación.

ENRIQUE BUSTAMANTE: Muchísimas gracias. Muy buenos días a todos, gracias por la presentación.

Como siempre, lo más importante es agradecer: inicio agradeciendo, por supuesto al anfitrión de esta reunión, al creador de este libro, al autor, a mi gran amigo, a Ricardo Homs.

Primero, por su amistad, que siempre agradeceré porque es sincera, es un hombre que todos los que lo conocemos lo admiramos mucho, tiene grandes cualidades profesionales; pero sobre todo humanas.

Quiero decirles que me hizo favor de invitarme, además acompañar esta publicación en uno de sus capítulos y para mí, de verdad es un gran honor.

A nombre de los académicos, de número de la Academia Mexicana de la Comunicación, también me permito transmitirle una felicitación a don Ricardo Homs, que también miembro de la Academia, académico de número, ha hecho una labor muy destacada desde su posición como vicepresidente de nuestra mesa directiva. Y hoy nuestro reconocimiento y agradecimiento.

Empezaré por ir desmenuzando un poco lo que es un gran texto, un texto que en su simplicidad arroja una gran profundidad y lo complejo del tema, lo convierte en un espacio realmente muy entendible.

El liderazgo, por supuesto es uno de los temas que en el ámbito de los negocios es ampliamente tratado y estudiado. Numerosos libros, artículos y expertos continuamente cubren aspectos de liderazgo; especialmente lo relacionado con su naturaleza, el comportamiento de los buenos líderes y con la estructura y características de las organizaciones, en las que estos líderes se desempeñan y se desarrollan.

Como definición, tenemos que liderazgo es la capacidad de establecer la dirección de influenciar y alinear a los demás hacia un mismo fin; siempre motivándolos y convenciéndolos, comprometiéndolos hacia la acción, haciéndoles responsables de sus propios actos.

El estudio del liderazgo por supuesto implica muchísimas vertientes, incluyendo el estudio de los tipos, los estilos de liderazgo, las características del comportamiento, la personalidad de los líderes y la formación, entre muchos otros aspectos; los más importantes analizados en este documento que hoy se presenta.

No cabe duda que el liderazgo es un asunto de moda y no sólo en los ámbitos administrativos, gerenciales o de las organizaciones. Permítanme ilustrar lo anterior con un ejemplo muy simple:

Ayer por la noche, cuando le daba las últimas pinceladas a este documento que me permito compartir con ustedes, hice una búsqueda rápida en Amazon.com, este lugar que ustedes conocen como uno de los más populares en la venta de libros a nivel internacional, por supuesto ya con sede en México; y me arrojó nada más la cantidad de 266 mil resultados para libros que contuvieran en su título, la palabra leadership.

Por supuesto, mientras que una consulta similar inicié en Google y me arrojó una cifra de 469 millones de referencias para el término en inglés; mientras que también hice la búsqueda en español de la palabra “liderazgo”, donde solamente me arrojo 39 millones de ligas a este término.

Bueno, pues esta diferencia en el español es tan notoria, que la consulta de la oferta de la librería Gandhi tan sólo me arrojó 176 títulos que contienen la palabra “liderazgo”; y aunque hay que, muy importante, hacer la aclaración, un buen número de ellos estoy seguro que solamente son chatarra administrativa, investigaciones poco serias, pero bueno, porque el tema es popular lo ponen en el título.

Lo anterior nos permite también insistir en los orígenes anglosajones del término. De acuerdo con Bernard Bass, si bien el término leader existe desde el idioma inglés desde el año de 1300, la palabra leadership no apareció en dicho idioma hasta la primera mitad del siglo XIX.

Los escritores relacionados con la influencia política y el control de lo que era el parlamento británico, eran los que empezaban a trabajar con todo este tema.

En español, la consulta de la palabra “liderazgo” en el Diccionario de la Real Academia Española nos remite a la palabra “liderato”, que significa condición de líder; por lo que es necesario y la palabra “líder”, misma de la que se indica que proviene del inglés “leader” y se define como la persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como su jefe u orientador.

Ricardo Homs nos comenta en el inicio de su libro que el elemento fundamental para ejercer el liderazgo es variable en cada sociedad y también en cada momento de la historia del mundo.

Hay sociedades que premiaron al guerrero, hay otras sociedades que premiaron al santo que se desprende de sus riquezas, y otras más que premian al pillo, que puede ganar dinero con torcidos métodos. En fin, hay toda clase de líderes.

Pero habrá que estudiar más a fondo la característica de los que busca esta publicación. Los códigos culturales y de comunicación de cada sociedad, varían pero nos dice Homs, y lo acentúa una y otra ocasión a lo largo de la lectura de su libro -por eso lo subrayo en este momento-, la credibilidad es el requisito más importante del liderazgo.

Pero vamos por partes. Antes de entrar de lleno a las referencias que nos entrega este libro, identifico importante el sentido que apunta con precisión el autor, al permitir que de forma fluida y muy ejemplificativa, los lectores concluyan que el tema evaluado constituye una parte fundamental de un cambio de paradigma social.

Efectivamente, el mundo vive inmerso en un nuevo paradigma. Los habitantes del Planeta Tierra hemos cambiado en las últimas dos décadas en particular, podría decir en todos los órdenes, nuestras formas de vida personal; en nuestro trabajo también y, desde luego, en la forma de relacionarnos con la sociedad.

Ha cambiado la tecnología; ha cambiado la forma de aprender y entender nuestra realidad; han cambiado los modelos de creación de valores, de consumir, y el perfil de los voluntarios y colaboradores en las organizaciones sociales.

La sociedad entera ha cambiado y sigue haciéndolo a toda velocidad.

La gente que nos rodea hoy es diferente. Nuestros propios hijos han desarrollado habilidades muy distintas a las nuestras y tienen ya una nueva forma de ver y entender al mundo. Nosotros mismos, un poco a la fuerza, somos hoy diferentes.

Lo importante es que nos demos cuenta de que los fenómenos que están viviendo no se reducen a un simple cambio tecnológico más. Nos encontramos en el comienzo de una nueva era; una época revolucionaria en todos sus aspectos.

En palabras de Manuel Castells, estamos en los albores de un nuevo tiempo de la sociedad red. Y dice Castells, lo cito:

“Internet no es solamente una tecnología, es un medio de comunicación que constituye la forma organizativa de nuestras sociedades. Es el equivalente a lo que fuera la factoría en la era industrial o a la gran corporación en la era industrial.

La red de redes es el corazón de un nuevo paradigma sociológico que constituye en realidad la base material de nuestras vidas y de nuestras formas de relación, de trabajo y de comunicación”.

Lo subrayo:

“Lo que hace Internet es procesar la virtualidad y transformarla en realidad, constituyendo la sociedad red, que es la sociedad en la que vivimos”.

Y me permití presentar esta cita que coincide plenamente con lo escrito en el Libro de Liderazgo de Masas en la Era de Redes Sociales, al entender que toda la problemática asociada a la forma en que las nueva tecnologías, especialmente Internet y las redes sociales, han ido influyendo como los principios jerárquicos de construcción de autoridad que privan todavía en los años finales del Siglo XX, y hoy se ven severamente erosionados.

Permítanme ocupar un pequeño momento en la reflexión somera, de la forma en la que Internet ha modificado tantas cosas y procesos en el mundo, como las ventas de productos, como la banca en línea, como los servicios de salud, como los videojuegos, la promoción turística, la educación; pero también –y donde pongo un poco de más acento en el impacto que ha tenido, que es en la comunicación y en la relación que tenemos de comunicación unas personas con otras.

Hoy, nos costaría trabajo imaginar en muchas profesiones la forma de trabajar en donde no existiera el correo electrónico o el Twitter. Algunos hoy en día se preguntarían, si no existiera el correo electrónico y el Twitter, ¿cómo nos comunicaríamos?

Y pensar que tan sólo esto lleva unos pocos años en donde los que tenemos más de 25 o 30, sabemos que hace ese tiempo esto no existía.

Las relaciones a nivel personal y profesional son diferentes, y es la comunicación la que hace que se fomenten y se mantengan vivas.

Les pido que piensen tan sólo por un momento en la influencia que ha tenido, por ejemplo, Facebook en sus vidas. Y les pregunto, después de muchos años de no verlos, ¿a cuántos amigos has reencontrado?

¿A cuántos familiares?

¿A cuántas ex novias? Bueno, eso no me lo respondan.

Muchos de nosotros todavía podemos reencontrar, como un hecho realmente reciente, cuando apuntábamos nuestros contactos en aquellas pequeñas libretitas con hojas marcadas con las letras del abecedario del lado derecho, y que, bueno, se siguen vendiendo todavía en algunas tiendas, sobre todo de estas que venden materiales para escritorio.

No conozco cómo les vaya en sus ventas, pero lo que sí me imagino es que seguramente han sufrido un decremento significativo.

En efecto, las formas de comunicación han cambiado, incluso hoy que ya es un hecho la convergencia entre Internet y la telefonía. Ese fenómeno que nos ha llevado a una explosión comunicativa sin precedentes.

El ser humano es comunicador por naturaleza. Necesita comunicar y relacionarse con los otros.

De hecho, el máximo castigo que podríamos imaginar, que podríamos entregarle a una persona es mantenerlo incomunicado.

Nuestras vidas se basan y se guían por acciones comunicativas y por las relaciones que mantenemos a partir de ello.

En el campo de la gestión de las empresas, de los grupos, la comunicación también es un elemento clave para el desarrollo futuro de las organizaciones.

Es más fácil que un grupo consiga sus propósitos de una forma más efectiva si está bien comunicado, si está bien alineado a sus objetivos, si estos están propuestos con claridad desde el principio.

El liderazgo o la forma más concreta en que los líderes tienen ahora a su disposición herramientas comunicativas abiertas, sencillas, baratas, con la posibilidad de llegar a todas las personas con las que desean estar en contacto, ya sean personas de su equipo o personas del lado de los clientes.

Imaginemos nuevamente tan sólo por un momento a un presidente de cualquier parte del mundo, que antes tenía que poner en funcionamiento a todo un equipo humano para hacer un pronunciamiento, y hoy desde su celular con 140 caracteres expresa cosas que tienen más impacto social, mayor y mejor términos de alcance y tiempo en los mensajes.

Comunicar nunca había sido tan fácil como ahora.

Las herramientas existen y están a disposición de aquel que quiera utilizarlas; sin embargo, esa facilidad y ese posible acceso de uso complica más los contenidos, la convivencia, su utilización, las formas, la oportunidad de la temporalidad, etcétera; lo cual obliga a ser cuidadoso con los mensajes que se quieren dar, dirigidos a los públicos específicos reales y provocar o procurar hacer que lleguen a las personas que nosotros mismos decidimos.

Es decir, acertar en contenido, tiempo y forma y destinatario y es aquí donde la lectura de este libro se vuelve realmente enriquecedora.

Ricardo Homs anota enfático el principio motivador del estudio que parte del planteamiento de que en todo el mundo estamos viviendo una crisis de liderazgo, en el ámbito social y este pues tiene grandes repercusiones también en el ámbito político y este recinto, las personas que trabajan aquí a diario, no me permitirán mentir.

Los liderazgos tradicionales han dejado de ejercer su influencia de forma absoluta, tal y como sucedía apenas hace unos cuantos años a finales del Siglo XX.

La sociedad contemporánea vive una crisis de credibilidad a partir de la sobreoferta de la información que se obtiene con mucha facilidad, pero sin criterios, sin valoración.

Vemos que el acceso a la información de cualquier tipo se volvió ilimitada a través de la web, lo cual nos genera mucha confusión. Se vuelve fundamental entender que la credibilidad del emisor hoy da credibilidad al contenido de sus mensajes y por ello la credibilidad del líder se vuelve esencial para que la gente crea en lo suyo.

El líder creíble es aquél que a partir de la información descubre el impacto futuro y con visión propone caminos de acción y a sus seguidores y –también nos dice Ricardo Homs— argumenta entonces este autor, el líder debe de ser encontrar una misión o una causa que se convierta en su razón de ser en su objetivo.

Esta causa es la solución a las necesidades o problemas de la comunidad en el cumplimiento de sus aspiraciones. Si no logra articular una misión que dé significado emocional al liderazgo, pues pondrá en evidencia, ante la sociedad, que su motivación simple y llanamente era ambición personal.

El autor de este libro nos plantea a manera de corolario de todo lo que he dicho anteriormente, de que no hay nada que reúna con mayor fuerza a la gente entre sí, que un objetivo compartido. Entonces, el líder, como símbolo, se convierte en el eje de un movimiento social que surge a partir de un fin común.

Por lo tanto, ejercer el liderazgo de masas, una empresa, en una institución o cualquier tipo de agrupación que incluso puede ser gubernamental o hasta dentro de un partido político, nos remite a un ámbito interno delimitado y conocido, con personas ubicables, con las cuales se interactúa y se ven cara a cara las reacciones y cuáles son las respuestas que podemos obtener de ellos.

Pero al hacerlo frente a la sociedad nos remite a una masa heterogénea compuesta por seres anónimos, con una respuesta no clara y debemos de saber, a partir de este libro, cuáles son las implicaciones y los riesgos que esto tiene.

El desarrollo de este libro es rítmico, como lo expone mi gran amigo Leonardo Curzio en el prólogo y como uno de los temas de evidente dominio del autor nos encontramos con la evaluación del papel que juega el posicionamiento como un tema central.

El posicionamiento del líder le facilita u obstaculiza la credibilidad de sus propuestas y proyectos. Por lo tanto el posicionamiento es una herramienta básica de liderazgo social y político.

Ricardo Homs dice que el posicionamiento y con esto concluye esta idea, será la esencia de la identidad y se debe bajar al ámbito de la percepción pública y tener la capacidad de ser comunicada de forma eficiente y efectiva.

Para lograr este objetivo es necesario apoyarnos en una herramienta denominada marca personal o el branding personal.

Y a todo esto, ¿cuál ha sido el diferenciador que catapulta ese espacio de marca personal, ese liderazgo, de ese posicionamiento que se analiza en el libro?

La respuesta la presenta el autor cuando concluye en el hecho de que es el internet, que ha sido un elemento de transformación en la forma en la que se ejercen, se difunden, se identifican y se promueven los liderazgos en el mundo.

Y suma a lo anterior: “las redes sociales están al alcance de todos los líderes y son espacios con características identificadas, que ofrecen una amplia gama de posibilidades de actuación, uso y aplicación, de acuerdo a las necesidad que cada persona, empresa o servicio requiere.

De hecho son espacios que se ajustan a las necesidades específicas que entregan flexibilidad de uso, dependiendo de los objetivos que se han planteado a partir de una estrategia de comunicación.

La globalización y las redes sociales han modificado determinantemente la estructura de la sociedad. Si el tercer milenio se significara y distinguiera por algo, concluye Homs, será por el impacto social de la tecnología, tanto en el ámbito laboral, como en la vida cotidiana.

Y es así que el estudio y análisis a profundidad y con amplia claridad que presenta liderazgo de masas en la era de redes sociales, lo convierte en un referente obligado y una herramienta muy útil para los interesados en entender cómo obtener y ejercer el poder y autoridad en una nueva sociedad tecnologizada.

Muchas gracias.

MODERADOR: Agradecemos mucho los comentarios enriquecedores de Enrique.

Yo destacaría de su intervención esta idea de la brecha generacional entre los nativos digitales, que prácticamente ya nacieron con una tableta bajo el brazo y quienes están actualmente ejerciendo los liderazgos políticos.

Por eso a mí me da mucho gusto contar hoy con la asistencia de la senadora por el Distrito Federal, Martha Tagle, quien no solamente es una parlamentaria excepcional, sino que ha sabido conjugar las nuevas tecnologías de la comunicación con la representación democrática.

Nada más decir que para 2018 los primovotantes, es decir, quienes ejercerán el voto por primera vez, hay habrán nacido en el Siglo XXI, es decir, ya en los tiempos de la alternancia y en donde internet estaba ya en un proceso de expansión.

Si los liderazgos no logran comprender cómo eso está modificando los patrones de interacción y de valoración política, se seguirá ahondando la crisis de representatividad.

Es decir, el potencial de los liderazgos en masas hoy no puede disociarse del valor de las redes sociales.

Para continuar con la presentación del libro, voy a dar la palabra al doctor Agustín Basave, quien es egresado en ciencia política por la Universidad de Oxford.

Diría yo, mentor de muchas generaciones en materias como Pensamiento Político Mexicano, en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Y tendremos como ciudadanos, la suerte de ser representados en el Congreso, en la Cámara de San Lázaro a partir del 1° de septiembre por Agustín, quien es diputado electo.

Agustín: bienvenido.

AGUSTÍN BASAVE BENÍTEZ: Gracias Alejandro.

Primero, le agradezco a Ricardo que me haya invitado a presentar su libro.

Es un buen texto, hay que decirlo de entrada, es un libro bien escrito, es un libro ordenado, metódico, con claridad mental, taxonómico yo diría, hace una serie de clasificaciones que son muy útiles.

Yo sé que él no lo escribió pensando en un libro de texto, pero bien puede servir como libro de texto, bien puede servir para los estudiosos de este tema como una guía en sus estudios y en el desarrollo profesional.

El tema es Liderazgo Social de masas le llama Ricardo en el título. Yo prefiero llamarle Liderazgo Social.

A diferencia del liderazgo organizacional del que tanto se habla y del que tantos Best Seller y libros de aeropuertos se han publicado, este tema del liderazgo social es un poco más complejo.

Se han escrito cosas, sin duda buenas cosas desde Max Weber para acá, sobre el tema de liderazgo político y social.

Pero a los mexicanos nos hacía falta un texto de esta naturaleza, que nos pusiera las cosas en claro, que hiciera esta división, esta clasificación metódica, decía yo clara, para que podamos recurrir quienes no somos especialistas en el tema, dicho sea de paso yo no lo soy, yo soy politólogo, no sé por qué me invitó Ricardo.

Yo soy un simple politólogo observador, sí, de los fenómenos que él trata en su libro.

Participé, porque tengo mi cuenta de Twitter y de vez en cuando mis hijos me regañan porque lo hago muy esporádicamente pero de vez en cuando “twitteo” y de vez en cuando entablo debates o comunicación por esa vía, pero hasta ahí.

Lo demás y lo que voy a decir a continuación, son las observaciones, digamos, de alguien que ve los toros desde la barrera, con mucho interés y con mucha pasión incluso, pero sin haberse lanzado al ruedo a torear, en el tema específico o en los temas específicos de los que habla Ricardo.

El tema de las redes sociales es para mí el central, ese es el epicentro del libro.

La importancia de las redes sociales, que ya se ha resaltado hasta la saciedad, pero que yo agregaría: se han convertido las redes sociales en los verdaderos medios de comunicación.

Porque lo que tenemos hoy en el mundo, en la prensa, en la radio, en la revisión, son todavía medios de información y poco a poco van avanzando y se están convirtiendo en medios de comunicación, es decir, de ida y vuelta, no solamente que provean información sino que también reciban la retroalimentación de los lectores, de los radio escuchas, de los televidentes.

Ese es un proceso gradual al cual fue rebasado inmediatamente con la irrupción de las redes sociales.

Porque las redes sociales son intrínsecamente comunicativas, bidireccionales, o multidireccionales, para ser más exacto.

Ahí es donde realmente la gente se comunica. Son, yo les llamo la nueva plaza pública. Las redes sociales son las nuevas plazas públicas.

Alguien me decía en alguna ocasión, cuando yo empecé a usar Twitter, me decía: “Agustín: siempre responde cuando te pregunten algo en Twitter. Aunque te lleguen 100 tweets preguntándote cosas y no sepas quiénes sean los que te están preguntando ni con qué intención te están preguntando, responde”, porque si no lo haces es el equivalente de ir caminando por una plaza pública y alguien llega y te dice: “oye Agustín: ¿qué piensas de esto? Y tú te sigues caminando de frente y no le contestas”. Ese es el equivalente. Es decir, es un agravio casi, es una grosería.

Y de eso no nos damos cuenta quienes somos novatos en las redes sociales hasta que empezamos a ver la lógica de la interacción que se da.

Hay una referencia que me parece espléndida, que hace Ricardo en el texto, de la comparación de este tiempo prehistórico para muchos de ustedes los jóvenes, para mí natural, como para también otros de los que estamos aquí en la mesa; no Alejandro ciertamente, del caso de John F. Kennedy, que dice Ricardo:

“Si hubiera habido redes sociales en la época de John F. Kennedy, sus enemigos no habría tenido qué matarlo. Habría bastado con que twittearan la foto con Marilyn Monroe, comprometedorsísima que le tomaron, para destruirlo y para forzarlo a renunciar”.

Eso nos da una idea de otras cosas que normalmente no pensamos. Porque normalmente pensamos en la diferencia de otros tiempos, mis tiempos, y a mí me tocó ver el nacimiento del fax.

La primera vez que vi un aparato de fax y que empezó a salir una hoja ahí que traía algo escrito, que venía de Monterrey, me acuerdo, yo dije: esto es magia.

Decía: los que estuvimos acostumbrados a esas épocas, la época que no existían los celulares, que no existía Internet, las épocas en donde si un ser querido se iba de viaje, estábamos siempre esperando un poco nerviosos hasta que llegara a su destino, consiguiera un teléfono fijo y nos hablara y nos dijera: “ya llegué y estoy bien”.

Y hoy, si por un momento perdemos nuestro celular, si se nos acaba la batería y no traemos cargador, bueno, entramos en una angustia peor que la del escritor frente a la página en blanco.

Todas estas comparaciones, estos cotejos que hace Ricardo, me parecen muy pertinentes.

Habla después también de un tema que a mí en lo personal me atrae como politólogo, que es la diferencia entre el poder y la autoridad. Hace una dicotomía interesante: él dice que el poder es emotivo y la autoridad irracional; lo dice con muchas otras palabras, pero simplificando el poder es emotivo y tiene que ver con las fibras sensibles de la gente; y la autoridad es un poco más racional.

No creo que pueda dividirse tajantemente así, pero sí es cierto que el poder es más emotivo y la autoridad es más racional. Y no estoy hablando de la autoridad como la confunde mucha gente; mucha gente cree que la autoridad la da un puesto, un cargo, se le otorga a uno un nombramiento en una institución y entonces automáticamente tiene autoridad.

No, la autoridad en el sentido de los clásicos, la autóritas, la que suscita natural acatamiento. Esa es más racional, aunque también toca fibras sensibles de la gente.

Y el poder, sin duda es casi puramente emocional, es la conexión del líder carismático con las masas, es algo intangible, a veces inexplicable, a veces contraintuitivo, pero muy real.

Hay una parte, siempre los presentadores de libros nos encanta decirle a los autores de los libros: “mira, para la próxima edición te sugiero que incluyas tal o cual tema”, ¿no?, pues yo no me puedo quedar atrás, tengo que hacerlo.

Ricardo, para la próxima edición incluye una reflexión sobre Nietzsche. Nietzsche habla de que lo que mueve al ser humano no es el lucro, no es la avaricia; es la voluntad de poder.

Nietzsche, creo, se concentra demasiado en la voluntad de poder como sinónimo de sujeción a otras personas. Yo sujeto, domino, controlo a otras personas y eso es poder. Sí, por supuesto que es poder y es la forma más común de poder.

Pero hay otra forma de poder: tiene poder aquel, por ejemplo, que escala por sí solo, por su buena condición física, por su preparación, una gran montaña –por ejemplo–, que llega a la cumbre del Everest, tiene poder, es un tipo de poder; un poder individual que no tiene que ver con la sujeción y control de otros. Es el poder de conquistarse a sí mismo.

Tiene poder el que logra que otras personas lo quieran, lo acepten, no las controla, no las sujeta, no las somete; las seduce.

Son diferentes formas y expresiones de poder.

Hay una frase que cita Ricardo, la de “el hombre como lobo del hombre”. Yo siempre he dicho, y lo digo en mi libro que va a salir ya pronto –aprovecho el comercial–, se va a publicar yo espero octubre-noviembre en España, en la Editorial Catarata, mi nuevo libro que se va a llamar “La cuarta social democracia”; y ahí hablo de este tema, de la voluntad de poder nietzschiana, que debe ir más allá de eso.

El hombre ha sido el lobo del hombre porque ha sido lobo de sí mismo, ese es el punto, o sea, no hemos sabido canalizar y enfocar la voluntad de poder hacia las cosas que realmente mejorarían la existencia de la raza humana.

Y malentendemos el concepto de competencia, es un concepto de competencia excluyente, de choque, de rivalidad, de aversión que no nos ha llevado a buen puerto.

Luego, esta parte del líder, porque a lo largo del libro por supuesto habla del liderazgo, pero habla de los líderes que clasifica; el libro está lleno de clasificaciones, por eso digo que es muy didáctico, cuando yo estaba leyendo esas partes y también la parte –muy buena por cierto– de Bustamante, ese texto breve y bueno que incluye en el libro; y no pude dejar de pensar en aquella teoría clásica de Aristóteles en realidad, originalmente, pero a la cual Polibio luego le dio vueltas, la puso a girar; la idea de que hay tres formas puras y tres formas impuras de gobierno:

Las tres formas puras son la Monarquía, la Aristocracia y la Democracia. Y las tres formas impuras: la Tiranía, la Oligarquía y la Demagogia.

Pero Aristóteles las planteó simplemente como eso, como tres formas puras y tres formas impuras y estáticas; Pero Polibio las puso a girar, y Polibio dice: “la primera y natural forma de gobierno es la Monarquía, porque siempre hay un líder que se distingue, que crece, que suscita esa atención y seguimiento de los demás”; si ustedes quieren, el caudillo original.

Acuérdense que caudillo viene de “cauda”, es el que tiene una cauda de personas que lo siguen. Esa –decía Polibio– esa es la forma natural y es la primera, la monarquía; porque ahí es el líder que sobresale y que se gana el apoyo de su pueblo.

Pero ese líder sin contrapesos abusa del poder, toca los intereses de los otros no líderes, no monarcas, pero sí aristócratas, sí ricos, sí poderosos, los avasalla, y entonces hay una revuelta interna y derrocan la monarquía e instauran, porque la monarquía ya se había vuelto tiranía, es decir, ya había degenerado hacia una forma impura, y entonces lo derrocan los aristócratas e instauran la aristocracia.

Pero los aristócratas sin contrapesos, degeneran también en oligarcas y marginan al pueblo, y entonces el pueblo se levanta, se revuelve, porque los aristócratas se han trocado en oligarcas y han degenerado la aristocracia en oligarquía o plutocracia, y el pueblo se levanta y los derroca e instaura la democracia.

Pero la democracia –dice Polibio también– por faltas de controles y etcétera degenera en demagogia y entonces hay un caos, hay anarquía y vuelve a emerger el líder natural monarca y se cierra el círculo, y volvemos a la monarquía.

Esa es una vieja tesis que todos los estudiantes de ciencia política conocen, pero me la recordó la lectura del líder porque estaba hablando del líder como alguien que de alguna manera trae ya, en su ADN por una parte, pero por otra en su entorno, en lo que estudia, en su formación, las cualidades, las capacidades para construirse a sí mismo como un líder.

Y me parece también importante decir, sin duda existen esos liderazgos naturales, esos liderazgos, casi diría yo espontáneos, pero siempre es importante tener instituciones que acoten y que controlen el poder, y que eviten eso que dicen Aristóteles y Polibio que degenera siempre.

La degeneración de las formas puras hacia las formas impuras siempre es por falta de contrapesos, siempre es por falta de instituciones, de equilibrios de poder.

Hay una parte también al final donde habla Ricardo, y dice: “Información es poder”, y pocas frases son tan ciertas como esa. Información es poder. Y luego habla de la información que tenemos ahora.

Todo el mundo dice que hoy, de hecho eso cambió los paradigmas de la educación, antes el modelo educativo tradicional era el profesor que se paraba enfrente del aula y dictaba cátedra, y los alumnos pasivos, callados, que tomaban apuntes y a lo mejor tímidamente hacían una pregunta al final y se acabó.

Bueno, el profesor que hacía eso, el profesor que llegaba al aula en esa condición lo que hacía era transmitir conocimientos; enseñar a los estudiantes una serie de cosas que él ya sabía o ella ya sabía y los otros no.

Cuando se viene esta abundancia de información a través de la Internet, cuando ya no tenemos que estar yendo a las bibliotecas y meternos como ratones a buscar un libro, otro libro, un periódico viejo; sino que nos metemos a una computadora y nos ponemos a googlear, como se dice ahora ese verbo horrible– cuando googleamos algo, nos aparecen todas las cosas allí automáticamente.

Se los digo con coraje y con envidia, porque cuando yo escribí mi tesis doctoral no había Internet, y yo sí me tuve que meter como ratón de biblioteca horas y horas, días y días, meses y meses a estar buscando libros, documentos y cosas. Y luego, una vez que los encontraba, apuntar con pluma en un papel las notas. Esto viene en la página tal, la ficha bibliográfica. Y luego decían: “Este libro no lo tenemos aquí en la biblioteca” “¿En qué biblioteca lo tienen?” –bueno, yo estudié en Oxford– “En Londres”. Ahí voy para Londres; y agarras el tren o el autobús a Londres en la British Library a meterte a escarbar.

Eso que a mí me tomó meses, hoy les toma minutos a los jóvenes. Hoy les toma minutos. Y ese aluvión de información, esa riqueza de información ha cambiado los paradigmas educativos.

Hoy, el profesor no da conocimientos; no tiene por qué dar. Los conocimientos están ahí al alcance de una tecla de una computadora.

Hoy, el profesor enseña aptitudes, desarrolla destrezas; enseña al estudiante a discernir, a separar, a discriminar; a que esa montaña informativa que tiene enfrente de sí la pueda ir sacando y desbrozando, y decir: “Esto es lo que me interesa. Todo lo demás ya vi qué es, pero no es lo que yo quiero”. Son otras cualidades, otras habilidades las que se tienen que desarrollar.

Y así se cambió el paradigma educativo, precisamente por el surgimiento de esta abundancia de información por la vía de Internet.

Pero ¡cuidado! Esta otra parte no se ha desarrollado, no ha sido explorada.

Vivimos en tiempos en donde se nos da, se nos regala, digámoslo, porque esa es otra cosa, no te cobren por sacar esa información de la red, se nos regala muchísima información, pero se nos roba otra información.

No estoy hablando de teorías conspiracionales ni mucho menos. Ahí están documentados en libros muy serios, en artículos muy serios, en revistas muy serias, todos estos casos de cómo a través de la información que nosotros damos para afiliarnos, para meternos, para registrarnos en un sistema de cualquier tipo, para tener nuestro E-mail, por ejemplo.

Para meternos a un correo electrónico nosotros damos una información y una vez que la damos ese servidor, de ese proveedor de correo electrónico tiene miles y miles de e-mails nuestros, con información muchas veces personal, delicada, difícil, comprometedora, o simplemente íntima y ahí están, ellos los tienen, ellos los leen, ellos los conocen.

Yo recuerdo cuando me metí por primera vez, mi primer cuenta de correo electrónico, que yo decía ¿gratis? ¿Va a ser gratis Hotmail, Yahoo, Gmail, son gratis? ¿Ese servicio tan maravilloso es gratis?

No, es que mira, ellos tienen publicidad y entonces la publicidad, pero ahí sí me salió el pequeño conspiracionista que todos llevamos dentro y yo dije no, aquí hay gato encerrado. Esos cuates algo van a hacer con esta información algún día, que les va a redituar mucho dinero.

Bueno, mi conspiracionismo fue real, también a los paranoicos los pueden perseguir y resulta que, por ejemplo, salió el escándalo de cómo la NCI, la CIA en estados Unidos reciben toda esta información de emails de estas compañías y les pagan por esa información y mucho dinero.

Cuando están haciendo su espionaje, no sólo de las compañías de correo electrónico, también a Facebook y también a muchas más, incluidas las compañías telefónicas. Pues claro que esa es otra fuente de ingresos; pues claro que también eso los hace redituables.

Entonces nos regalan infinidad de cosas, de datos, pero nos quitan y nos roban otros y hay un tema muy importante que creo que no nos van a impedir debatir pronto, que es ese, el derecho a la privacidad, del cual ya se ha hablado, ya hay muchos contratos que te hablan de que estas son las normas, estas son las políticas de privacidad.

Yo les pregunto a ustedes cuando se han metido a cualquiera de estos servicios de internet, cuando se han registrado, quién de ustedes, les pido por favor que levanten la mano, ha leído el contrato larguísimo que viene ahí, que dice “póngale click si está usted de acuerdo con las normas”: uno, dos, tres, cuatro, cinco de ¿Cuántos son aquí, más o menos? Cinco de 100. El cinco por ciento de los que están aquí ha leído eso.

Hay un documental espléndido en Netflix, se los recomiendo, de un estudio muy serio y muy riguroso que se hizo al respecto, donde alguien se dio a la tarea de tomar esos contratos, esas cosas largas con letrita muy chiquita, y se puso a leerlos.

Y si ustedes ven ese documental, la próxima vez que se registren van a leer todo. Vean ese documental, desgraciadamente no recuerdo el título, pero se los consigo.

Es un documental muy bien hecho, no es escandaloso, no es periodismo amarillista, es bastante riguroso. Simplemente van y revisan contratos y los leen y ven punto por punto y los cotejan y luego muestran cómo cambian los contratos.

Porque ahí dice, cuando ustedes ven, dice “este contrato podrá ser modificado en cualquier momento”. Entonces ustedes aunque lo leyeran, de repente resulta que aceptaron que les pueden cambiar las reglas.

Mis hijos se burlan de mí porque no puedo recibir todavía imágenes en Whatsapp, porque en Whatsapp para recibir imágenes tiene uno que firmar una cosa que dice “tiene usted que autorizar que Whatsapp puede saber dónde está, su localización, puede tener acceso a sus datos, a sus contactos, a sus…yo dije no.

“Pero papá…así es, no pasa nada” Y entonces me mandan imágenes y no las puedo abrir, porque Whatsapp nada más me deja leer el texto, como yo no he firmado, yo no he puesto la palomita en esa parte, entonces ya no me dejan más que leer el texto y no puedo ver imágenes.

Pero lean ustedes lo que dice, es verdaderamente preocupante. Hay un Big Brother, si hay un Big Brother y Orwell tenía razón en muchas de las cosas que escribió en su momento: cada vez es más la información que nos roban que la que nos regalan.

Y eso es una realidad y lo digo porque la globalización ha raído cosas buenas y malas, muy buenas algunas de ellas, la internet es una de ellas, es una maravilla tener esa herramienta, yo no me canso de agradecer a mi laptop cada que mando un mail y que me contestan rápidamente en España, mis amigos.

Cuando terminé mi tesis doctoral, que la terminé aquí en México, terminaba a máquina el texto, lo metía en un paquete de Fedex o de DHL, porque además me urgía ya recibirme y lo mandaba a Oxford.

Mi supervisor recibía ese paquete, abría eso, cuando tenía tiempo se ponía a leerlo y después me lo mandaba él por correo normal, porque no quería pagar Fedex ni DHL, era más regiomontano que yo, y entonces tardaba meses la comunicación, meses en que yo le mandara mi texto, que él lo revisara.

Una vez tardó un año de que yo le mandé y que él me regresó, porque ya saben, los supervisores revisan y dicen “a ver, el capítulo 3, cámbiale esto, métele más bibliografía, el capítulo 5”.

Y no es una vez, aquí Alejandro lo sabe porque yo fui supervisor de su tesis en la licenciatura. No es una vez. Llega con el primer texto, uno lo lee y dice: “aquí está flojo esto, métele más, acá eso, esto”, y el alumno se va, corrige lo que se le dijo y regresa pensando ya estoy listo.

Pero resulta que uno lo vuelve a leer y se le ocurren otras cosas. “Pues no, fíjate que te había dicho esto pero en el capítulo 8 creo que también…” Y vámonos otra vez de regreso a la biblioteca y otra vez de regreso a corregir.

Eso yo lo hice en la época en la que todo era correo postal y me tardé años.

Yo me recibí como doctor habiendo terminado realmente mi tesis en 1988-89, lo recibí en 91. Tres años más de este estira y afloja por correo postal, de estar mandando, recibiendo, corrigiendo, tecleando, pasándolo a máquina, checando bien el inglés porque no es mi lengua materna, entonces contratando una traductora que me ayudara a corregir si está bien escrito, “sí, está bien escrito”. Dos o tres años más. Si hubiera habido Internet habría terminado 2 o 3 años antes.

Esa es una maravilla y hay que reconocerla, pero también hay que ver los riesgos y también hay que ver este manejo que se hace de la información a veces fraudulento. En fin.

El libro es muy bueno, cómprenlo, no se lo pidan a Ricardo, por favor.

Sus amigos, no vayan a decirle: Ricardo: ¿me das un ejemplar? Es lo peor que le pueden hacer a un autor. Se los digo por experiencia.

Cuando llegan mis amigos: “No me has dado tu nuevo libro”. Pues cómpralo. Pues cómo que no me lo has dado. Pues el mejor homenaje que se le puede hacer a un autor es comprar el libro, no pedir que se lo regalen.

Además creen que los autores tenemos como acceso a la imprenta y tenemos una sucursal de la imprenta en la casa, que nos van llegando libros ahí. No, no. Nos dan 10, o cuántos te dieron a ti. Diez, 15 ejemplares; 10 de lo normal y se acabó. Y después uno tiene que comprarlos.

Entonces cuando le dicen a un autor: regálame tu libro. El autor tiene que ir y comprar el libro, con su dinero, y después regalarlo.

No. No. Déjenme a mí ser regiomontano. Ustedes vayan y compren el libro, saliendo de aquí vayan y compren el libro. Vale la pena, está muy bien hecho, está muy bien escrito, tiene un rigor metodológico y conceptual, decía yo, taxonómico, que es muy agradecible.

Y como referencia para los que les interesa el tema, para los especialistas y no especialistas como yo, hay que tenerlo en nuestra biblioteca.

Muchas gracias.

MODERADOR: Déjenme decirles que yo agradezco mucho que haya existido Internet cuando Agustín revisó mi tesis, porque con lo incisivo y exhaustivo que es con un intercambio epistolar seguramente a la fecha no me habría todavía titulado.

Pero quisiera rescatar dos reflexiones que compartió Agustín:

Una, que a diferencia de cuando él estaba realizando su tesis de doctorado en Oxford y lo que pasaba el problema era encontrar la información porque había una carencia y tenías que acudir a las fuentes físicas, quienes hacemos investigación en la actualidad, creo que nos enfrentamos con el problema opuesto: la infobesidad, es decir, la saturación de información.

Y efectivamente hay que tener otras herramientas cognitivas para saber discernir lo útil de lo inútil, porque en Internet pulula también información muy poco consistente y de ahí refrendar el valor del libro en el Siglo XXI.

La lectura sistematizada y profunda es irreemplazable. Internet podrá aportar mucho, pero no podrá sustituir a los libros, desde mi punto de vista.

Y, la segunda, es que esta reflexión que dice sobre la privacidad, que cada vez nos roban más información de la que nos dan. Y yo creo que es de los mayores desafíos legislativos.

Lo que pasa en Internet, se queda en Internet (habla en inglés)... y no hay derecho al olvido. Se están borrando, o se han difuminado las barreras de la intimidad y de la privacidad. Y hoy a través del “big data”, es decir, del análisis sistemático y estadístico de toda la información que arrojamos cuando caminamos con nuestros teléfonos por las calles, activamos el GPS; cuando tomamos fotografías, cuando le damos “like” al Facebook, cuando agregamos amigos en nuestras redes sociales. Todo eso está generando estadísticas que incluso permite ya en un big data, a ser del comportamiento social algo predecible y decir que el liderazgo de masas está utilizando esas técnicas cuando contiende a las campañas para segmentar sus mensajes y tener una mayor efectividad y contundencia en ellos.

Bueno, en nuestro siguiente comentarista, creo que es muy importante decir que nosotros que hacemos investigación en el Belisario Domínguez sabemos el papel fundamental que hace el editor; todo el trabajo intelectual y de investigación que está aquí no podría ser comprensible, sin la complicidad y el trabajo concienzudo y dedicado de los editores de los libros.

Y por eso me congratulo de presentar a Iván Mozo, quien es director general de Ediciones Urano México, y como les decía, un cómplice de este proyecto que hoy presentamos.

IVÁN MOZO: Buenas tardes, gracias.

Es un gusto estar aquí en este maravilloso Auditorio Octavio Paz del Senado de la República, para acompañar a tan distinguidas personalidades.

Me queda realmente muy poco que agregar, después de haber escuchado la presentación de este libro de viva voz; bueno, no nos ha tocado todavía que hable Ricardo, y los comentarios de Enrique Bustamante Martínez y de Agustín Basave.

Por cierto, Agustín, si no tienes editorial en México, porque oí que era Catarata, que es española. Si no tienes los derechos en México, ya sabes que estamos aquí.

Aprovecho para agradecer a nombre de Ediciones Urano al Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República; y a la Academia Mexicana de la Comunicación, A.C., por la realización de este evento.

El libro de Ricardo Homs, “Liderazgo de masas en la era de las redes sociales”, del cual hemos escuchado ya diferentes opiniones y puntos de vista; se suma a nuestras ediciones nacionales bajo el sello de Indicios; un sello que nació libre de limitaciones temáticas o conceptuales, en el que se publican libros de gran interés sobre temas de actualidad con gran calidad en sus contenidos.

El libro de Ricardo no podía sino entrar en esta categoría: un libro de gran actualidad y sin duda, con un gran contenido: ¿cómo obtener y ejercer el poder y la autoridad a través de la nueva tecnología?, se lee en el subtítulo el libro. Todo un reto y toda una evolución en las formas y los fondos para lograr conseguirlo.

La era de las redes sociales nos abre una nueva ventana que nos exhibe un presente diferente, un presente en el que no se puede ya dar la espalda a estas nuevas tecnologías y maneras de comunicarnos y entendernos los unos a los otros.

Y no se diga en cuestión de liderazgo, un líder actual ya no lo es por la leyenda y el alcance de aquello que hizo y logró en el pasado; un líder hoy es aquel que en el aquí y en el ahora sabe guiar con rectitud valores y ética a sus seguidores, mostrándoles un camino a seguir que no se detiene y que por tanto, por el alcance de la globalización pero más que nada por el mundo que ya no duerme, y mantiene el lente de su cámara abierto y alerta, no permite distracciones ni descuidos.

Ricardo, es un honor y un gusto que seas parte del mundo Urano. Bienvenido y muchas gracias por tu confianza y por compartirnos parte de tu vida, aprendizaje y experiencia a través de estas páginas.

A los asistentes, les recuerdo que el libro está a la salida, como ya comentó Agustín y pues, a comprarlo.

Muchas gracias. Buenas tardes.

MODERADOR: También comentar que se encuentra presente Larisa Curiel, que también es editora del libro, que trabaja también en Ediciones Urano.

Les pido un fuerte aplauso para ella también, que sin su trabajo no se hubiera entendido este esfuerzo.

Ya les había presentado a nuestra siguiente comentarista, la senadora Martha Tagle, senadora por el Distrito Federal.

Tiene la palabra Martha, bienvenida.

SENADORA MARTHA TAGLE: De entrada, debo de confesar que vine a la presentación por invitación de Ricardo Homs, tal cual, para enterarme de los contenidos del libro y sobre todo, porque conociendo a Ricardo y sabiendo las publicaciones que seguimos de sus artículos, me pareció muy interesante.

Yo soy de las que todavía no lo lee, pero lo que han comentado los comentaristas en esta mesa, sin duda me motiva a leerlo. Pero de entrada, el propio nombre del libro me motivó a venir a la presentación no solamente por tratarse de Ricardo; sino la propia presentación del libro y precisamente porque, como comenta Alejandro, tengo mucha presencia y participación en las redes sociales desde hace algún tiempo y me pareció bastante interesante conocer este libro.

De entrada, porque yo he sido una lectura y me motivó mucho desde que lo leí, del libro de Elías Canetti, que, como saben, es el Premio Nobel de Literatura de 1981; y un libro que me gustó mucho de él que no cae totalmente en la parte de literatura pero sí como antropólogo social, hace un estudio que se llama “Masa y poder”. Siempre lo he leído y lo he leído mucho. Es un libro que habla justamente de cómo se pueden manipular las masas y quien manipula las masas tiene poder.

Es un libro muy sugerente que a mí me ha servido mucho, y que, bueno, este libro ya es, digamos, en la era de las redes es un libro muy antiguo porque fue escrito en 1960, y definitivamente a la luz de lo que está sucediendo ahora me parece importante leer qué es lo que está pasando con este tema de liderazgo de masas en la actualidad, en la era de las redes sociales; porque creo que al final de cuentas este estudio que él hace como antropólogo social, de cómo se mueven las masas. E incluso hace simbologías del estadio de fútbol, por ejemplo, cómo todos cuando están en un partido de fútbol la masa hace que todo el mundo se pare, haga olas, participen como masa, ¿no? Y las asemeja incluso a un panal de abejas.

Y, aunque no pareciera, y por lo que comenta sobre todo Agustín Basave, al final de cuentas no estamos exentos de eso en las redes sociales. Y lo he visto cuando de repente nos vamos a linchar todos en la red a una persona en particular, porque alguien motivó un hashtag para linchar con un meme a alguien.

¿Cierto o no lo han visto?

Y ni siquiera tenemos muy bien a bien la causa o el sentido si está realmente esa persona cometiendo, o tenemos certeza de que esa sea la realidad de las cosas. Simple y sencillamente nos vamos todos en masa a linchar a una persona en las redes sociales. Eso sucede muy a menudo.

Justo por eso es que me parece muy interesante el libro que hoy presenta Ricardo Homs, para entender cuál es este liderazgo hoy en día en esta era de las redes sociales, y poder identificar si ese tipo de liderazgos también están buscando manipular las redes sociales, para que también lo tengamos muy claro quienes tomamos decisiones públicas al respecto.

Obviamente yo nunca estaría por la parte de controlar las redes sociales, como ha habido intentos por hacerlo. Como usuaria de las redes sociales me parece que ha sido también un espacio fundamental de articulación de muchos movimientos sociales muy importantes, y creo que este tema de tener esta libertad de comunicarse, articularse, encontrarse con quienes tenemos coincidencias y puntos en común, sin duda ha sido muy importante el que existan las redes sociales para poder articular todo esto.

Y creo que debe seguir habiendo esta libertad para encontrar coincidencias y puntos de encuentro con gente que empuja causas comunes.

Porque, por lo menos para mí, desde las redes sociales y como una activista social en varios temas de derechos humanos, de manera particular como feminista, ha sido una red muy importante para poder difundir, posicionarse y encontrar mucha solidaridad en muchos temas.

Yo creo que sí debe de seguir .Pero también no podemos quedarnos sin ver que exista al final de cuentas esta posibilidad de la manipulación de las masas, porque al final de cuentas al estar en una red donde puedes incluso manejarte de manera anónima, no sabemos cómo, con quién y con qué intereses están moviendo determinados temas.

Por eso me parece fundamental.

Y también hacer otro comentario en este carácter, ahora como política. Me parece que desde las redes sociales vemos que hay una carencia de liderazgos en este país.

¿Y por qué hay una carencia de liderazgos políticos en este país? Porque los políticos y las políticas que hay hoy en día no han entendido esta dinámica que tienen las redes sociales.

Queremos seguir utilizando las redes sociales como se hacían de manera tradicional con los medios de comunicación, donde los medios de comunicación eran unilaterales.

Los medios tradicionales de comunicación siguen siendo unilaterales y difunden información, mandan información, pero no hay retroalimentación.

Es como cuando das un mensaje en la tele, en la radio; o en la radio ya menos porque por lo menos hay preguntas y respuestas; en la prensa sacan una nota, pero es de mí como político que me publican o que me entrevistan y ahí se queda.

Como decía Agustín, es como si ignoráramos en la calle a la gente que, a lo que tú dijiste está reaccionando y te está diciendo: “Oye, quiero comentarte al respecto”. Las redes sociales no funcionan así. Las redes sociales funcionan siendo un medio interactivo donde cualquier ciudadana y ciudadano puede estar en contacto, en este caso con los políticos, pero también con muchos otros líderes sociales, medios de comunicación, etcétera.

Y me parece que la gran mayoría de quienes estamos en la política, no han entendido cómo interactuar con las redes sociales y siguen vendiendo equipos de comunicación que las manejan de manera tradicional, poniendo posts al día, tarjetas informativas, sin ninguna interacción, las mandan y manda y mandan información y no hay una respuesta a esa información.

Entonces, creo que el entender este tema está sin duda cómo poder identificar liderazgos que se requieren en este país, nuevos liderazgos que entiendan esta forma de interactuar, no solamente en las redes sociales, sino en lo general, porque esto al final de cuentas también en las redes ha habido muchos comentarios, que no se trata solamente ser activista de teléfono, estar mandando, recibiendo, sentirte muy enojado por las cosas y reclamar, si no hay también en esto la realidad de un actuar.

Entonces, tenemos que trabajar desde los liderazgos este tema, para que entendamos las nuevas formas de interactuar en una sociedad cada vez más interconectada, teniendo muy claro que en este liderazgo también puede haber un tema de manipulación de las masas.

Y bueno, estoy muy dispuesta a salir y comprar el libro, espero que todos lo hagamos al terminar esta presentación y agradecerle nuevamente a Ricardo Homs la invitación y sobre todo, a Alejandro Encinas, que me permitiera llegar de invitada en esta mesa, agradecerle realmente esta oportunidad a todos con quienes comparto esta mesa, de hacerles mis comentarios, que digo, es de alguien que todavía no lee el libro, pero que me parece muy interesante poderlo leer y tenerlo muy presente.

Así que yo tamo poco le puedo hacer comentarios sobre la siguiente edición, pero después de que lo lea, seguramente habrá comunicación con Ricardo.

Muchas gracias.

MODERADOR: Muchas gracias senadora Martha Tagle.

Después de todas estas ricas e interesantes intervenciones, toca el turno al autor del libro, Ricardo Homs.

RICARDO HOMS: Mil gracias por estar aquí.

Mil gracias a todos los que han participado en esto, al final lo haré de una forma más específica.

Quisiera aquí hablar de qué es lo que motivó hacer un libro con este perfil.

Efectivamente el tema de liderazgo siempre me ha sido muy cercano, me apasiona el hecho de tratar de entender esta dinámica social que hace que unas personas sigan a otras, que unas personas se conviertan en modelo para otras, que eso es realmente el fenómeno del liderazgo.

El líder no es más que un conductor social, un conductor que se convierte en un ejemplo a seguir, en un ejemplo de valores, en alguien que representa y le da voz a otros y sobre todo muy curioso: en una época o quizás siempre ha sucedido, pero antes no vivía en otras épocas y no sabría cómo decirlo, pero cómo es que un líder, tomando las decisiones que otros no quieren tomar, logra tener esta autoridad y este poder.

Esto siempre me ha generado una gran inquietud y un gran interés por conocer y descifrar esta mecánica psicológica que se da alrededor. Sin embargo, el libro surgió porque el tema ya lo había desarrollado en otras obras anteriores, surgió de algo: hay una crisis de liderazgos terrible.

Y terrible y no diría nada más que ustedes pensarán en México, no, esta es una crisis global. Es una crisis que se está dando por algo muy simple: ha habido una recomposición del contexto, una recomposición de la sociedad y no nos hemos dado cuenta, no hemos entendido que ya no es la misma sociedad que existía antes de la globalización.

Hoy estamos viendo un fenómeno impresionante de interconectividad, de empoderamiento del ciudadano, hay fenómenos que se están dando, como incluso yo diría que a partir de Google y de los formatos de redes sociales similares, está saliendo el otro yo de todas las personas, este yo exhibicionista, este yo de querer participar, este yo de querer influir en los demás, esta parte que todos llevamos dentro y que nos negamos a ser anónimos.

Y este es un fenómeno increíble que está sucediendo y que determina la nueva conducta individual y social de hoy a los próximos años.

Esto realmente tiene que ver con algo que es precisamente el liderazgo y cuando vemos en este fenómeno de exceso de información yo diría casi estamos viviendo una era en la cual hay no solamente información buena, hay también mucha información chatarra, información basura, es que se vuelve fundamental tratar de orientar a la gente que tiene este interés en influir en su comunidad entre su gente, sus amigos, a que tomen realmente en serio lo que es este fenómeno porque al final de cuentas esto habla de liderazgo.

Anteriormente, yo recuerdo hará 20, 25 años, cuando hablábamos de liderazgo la gente intentaba ubicarlo únicamente en el ámbito político.

Y decían: “es que a mí no me interesa la política”. Bueno, o la palabra clásica “liderazgo sindical”.

Pero ahí vemos que el liderazgo es un fenómeno que bulle en la vida cotidiana de cada uno de nosotros.

Este interés en influir en los demás es fundamental y nos negamos a dejar de pasar desapercibidos.

Y entonces lo que sí estamos viendo es que mucho de este esfuerzo se está yendo en frivolidades.

Cuando vemos que gente que tiene influencia simplemente se la pasa publicando información basura, decimos “qué desperdicio”, cuando la realidad es que el que tenga esta capacidad, este carisma, es capacidad de convocatoria, si la utilizara en una misión, en una causa, en esas causas tan importantes para la sociedad que hay hoy, estaríamos hablando de una nueva sociedad.

Y esto yo lo veo como el interés fundamental del libro: rescatar este nuevo fenómeno de liderazgo, pero liderazgo en esta época.

Y cuando hablo y hago énfasis en el liderazgo en esta época, es porque los líderes siempre han existido.

Gente que quiere ejercer poder, el ejercicio del poder y el interés por el poder, es tan antiguo como la humanidad.

Lo que ha cambiado es el contexto. Y ese contexto no solamente ha cambiado para bien; también ha hecho otro fenómeno: ha vuelto vulnerables a todos aquellos que ejercen el poder tradicional.

Nunca han sido más vulnerables que hoy, al grado de que se les ha perdido el respeto, y el respeto tienen que irlo rescatando de uno en uno.

Antes quien ejercía poder era respetado por sí. Estaba en el Olimpo, y en ese Olimpo, alejado del pueblo, había leyendas, había mitos. Hoy el líder es cotidiano.

No importa el nivel del liderazgo que, no importa el cargo que tenga, no importa donde esté, se ha vuelto cotidiano y la gente lo tiene en una caja de cristal y otro en el libro del síndrome de la caja de cristal, creo que es lo más determinante en la forma en que antes se manejaba el liderazgo y la forma en que se empezará a trabajar el liderazgo en los próximos años, porque esto impacta la credibilidad del líder.

Quien quiera realmente ejercer liderazgo, tiene que empezar a tomar conciencia de que su vida privada y su vida pública son una sola.

El liderazgo empieza a ser, incluso, un compromiso de congruencia, porque si no, no hay credibilidad.

Liderazgo también viene a ser ya casi un apostolado, porque implica que nuestra vida queremos empezar a cuidarla antes.

La parte opaca de la vida de los líderes, pues no era parte más que del conocimiento de quienes le rodeaban, de su equipo cercano y todo era guardado con gran secreto.

Hoy no hay secretos. Estamos en una sociedad abierta que ya no tiene secretos y además ha generado una memoria –como han insistido aquí mis compañeros, que empezó a hablar de esto Agustín-, hoy la memoria que existe es para toda la vida.

Y esto significa que la credibilidad y el manejo de la autoridad y el poder, que también tiene que ver con una serie de conflictos de intereses, porque quien ejerce autoridad y poder lógicamente beneficia a unos y de algún modo afecta a otros.

Entonces, esto solamente se puede ejercer a partir de hoy cuando el líder, cuando quien tiene que tomar esas decisiones tiene esa confianza, tiene esta autoridad moral para poder incidir en los intereses colectivos.

Y eso significa que el líder debe estar fuerte, debe ser poderoso y que sea poderoso, significa que no sea vulnerable, y la vulnerabilidad mayor que hoy puede tener un líder es esa precisamente, tener una parte oscura en algún momento, que pueda en manos de sus enemigos o de quienes amenazan sus intereses con su causa, con la causa que encabeza, con lo que trabaja o con lo que propone; de ahí simplemente se agarran para desprestigiarlo.

Hoy no hay nada más valioso para un líder que la reputación. No hay nada más valioso que tener una imagen positiva, una imagen que genere confianza, que genere credibilidad; y esto implica que de un modo o de otro, el líder tiene que empezar a trabajar desde muy joven en esta vida. O sea, consagrarse realmente a ejercer el liderazgo.

En una época en la que, como decía el mismo Alejandro al momento que hablaba de cómo la información rebasa la capacidad de las personas, la gente necesita líderes: desde un líder de opinión que les ayude a través de los medios, a traes del trabajo colectivo, encontrarlo es valioso y separarlo de lo que no es valioso; que también es lo que hace –como decía Agustín– o lo que deben hacer los maestros en el futuro.

El maestro del futuro ya no es un proveedor de información, porque la información ahí existe; sino es precisamente alguien que ayuda en la ubicación de la información relevante, que le ayuda a asimilarla, a utilizarla en beneficio, que le ayuda a formar valores. Eso es lo que esto significa liderazgo; de un modo o de otro, esto es liderazgo.

Entonces, la sociedad necesita hoy más que nunca ante esta masificación, líderes, pero líderes proactivos, líderes que realmente entiendan la misión que tienen de beneficio social; no líderes para servirse del poder que les da el tener esta capacidad de convocatoria.

Que eso es lo que hemos visto a lo largo de tantos años, desde que la humanidad generó el concepto de sociedad, hemos visto eso: gente que usa para su propio beneficio el poder y la autoridad que le delega la sociedad.

Entonces, quisiera resumir esto destacando que el objetivo del libro es mostrar este nuevo contexto en el cual se maneja a partir de ahora el liderazgo y cómo el líder tiene que ajustarse a las nuevas circunstancias, las circunstancias de una sociedad abierta, de una sociedad que ya no tiene secretos, que tiene una memoria, si antes decíamos “memoria de elefante”, hoy hay que decir “memoria de computadora”.

Que, a final de cuentas, fíjense cómo esto nos afecta al grado de que nos va a llevar también a cambios seguramente fisiológicos que no hemos dimensionado todavía.

Yo digo que cada vez más estamos perdiendo la memoria. Yo veo que estoy perdiendo memoria.

¿Y eso a qué se debe? A que no la estoy ejercitando.

Simplemente, desde un aparato celular traigo gran información. En la laptop traigo todo. Y esto, a final de cuentas, todo lo que no se usa se empieza a perder.

Hemos delegado en memoria externa, y ese es un cambio, el principal de los que vienen en el futuro.

Vamos a terminar fisiológicamente siendo muy diferente a los humanos. O sea, todo lo que no se usa, así ha sido desde hace millones de años con todas las especies vivas.

El líder del futuro debe ser alguien comprometido, comprometido con la sociedad, porque hoy se ha vuelto muy demandante el ciudadano. Más que nunca la gente exige y exige incluso congruencia; y cuando se siente decepcionada intervienen los memes, que es la forma, sobre todo la forma, que yo digo, siempre he dicho que los mexicanos a través del humor tenemos una gran válvula de escape. Y creo que no es en todo los países, pero en los mexicanos el humor es fundamental. Es lo que nos permite por lo menos sacar, reírnos un poco y castigar de esta forma a quien nos defrauda.

Y, bueno, esto de lo que nos habla es que el líder del futuro debe prepararse desde hoy, debe tomar conciencia de los riesgos, ver como su principal enemigo la vulnerabilidad y la vulnerabilidad no es más que el manejo equivocado de las percepciones. Permitir que con su conducta caiga su reputación, porque para ganar el respeto se lleva uno toda la vida; para perderlo no basta más que un grave error para acabar con la credibilidad de una persona pública.

Estamos viviendo una nueva época y la sugerencia es eso.

Hay grandes oportunidades para el liderazgo que antes no existían; antes solamente había ámbitos como la política, como algunas actividades sociales, como el magisterio. Hoy el mundo contemporáneo nos permite grandes oportunidades insospechadas de ejercer liderazgo, nada más que también hay que asumir las responsabilidades que eso significan, los costos que implica, el sacrificio que hay que hacer para poder mantener esta congruencia.

Muchas gracias por estar aquí y quisiera agradecer definitivamente a quienes aceptaron y se convirtieron en cómplices de esto.

A mi derecha, Martha, gracias por haberte sumado a esto.

Agustín, agradezco infinitamente que hayas estado dispuesto a compartir tu experiencia y tu conocimiento.

Alejandro, mil gracias por estar aquí.

Enrique, mi gran amigo, gracias por tu apoyo, por estar aquí, por lo que participas.

Iván, agradecerte a ti y a Larisa es agradecerles a toda la editorial, a Ediciones Urano, lo que han estado haciendo por esta obra.

Gracias al Instituto Belisario Domínguez. Lógicamente al senador Fernando Herrera, el Presidente del Instituto, quien fue quien me abrió la puerta a esta oportunidad.

A Hermenegildo Castro, quien está muy cerca de él, es quien maneja la comunicación y fue quien con mucha generosidad, que yo le agradezco, me permitió estar con el senador.

Gracias también a Manuel Pérez Cárdenas.

Gracias a todo el equipo que está aquí.

Y gracias a ustedes, que tomaron horas hábiles para acompañarme en este momento aquí en este auditorio.

Gracias, nuevamente.

MODERADOR: Muchas gracias a ti, Ricardo Homs, por estos comentarios, en donde queda muy claro que si algo, Internet ha llegado para quedarse, y liderazgo que quiera sobrevivir a estos tiempos tendrá que adaptarse a las nuevas dinámicas de poder.

Pero que también Internet ha reconfigurado el poder, la geometría de poder entre estados, organizaciones y personas.

Y, en sintonía con estos tiempos digitales de comunicación multidireccional, toca el turno de las intervenciones de todos ustedes.

Pero, también en sintonía con esos tiempos de 140 caracteres de Twitter, les pido que sean lo más concisas y breves posibles.

Va a circular el micrófono nuestra compañera. ¿Si alguien tiene alguna pregunta o comentario?

Y, por cierto, está siendo transmitido en vivo por el Canal del Congreso, que tenemos el gusto de que ya es señal abierta.

Todos aquellos que desde su casa quieran mandar una pregunta, no es por hacer promoción a mi cuenta, pero la pueden hacer de Encinas y aquí la recopilamos.

PREGUNTA: Bueno, Ricardo, buenas tardes a todos. Una felicitación muy concreta, Ricardo, y un gusto de estar aquí contigo.

Mi pregunta va orientada precisamente al tema de tu libro.

¿Cuál sería en sí la visión o el compromiso que tienen que hacer los nuevos líderes en cuanto a su imagen que publican?

¿Cómo se diferencia esto de la vida pública y de la vida privada?

RICARDO HOMS: Gracias, Alejandro.

Sí, tocaste un punto fundamental. Creo que no hay forma de iniciar un trabajo de liderazgo; no hay forma de entrar en la vida pública si antes no existe una identidad clara y muy definida; que es lo que hace precisamente el concepto de posicionamiento, que es lo que ha sido mi experiencia profesional de los últimos 20 años con los creadores de este concepto, con Al Ries y con Jack Trout, y es eso.

La esencia primero de un líder es diferenciarse de los demás, y esto tiene que ver con su identidad. Si no soy percibido, si nadie me ve y no me recuerdan, no estoy logrando entonces poder destacar.

Recuerdo mucho una película de Lando Buzzanca, no sé si algunos de ustedes han oído hablar de él. Era un comediante italiano fantástico de los años 70´s, y que se llamaba la película “El Mirlo Macho”. Y me acuerdo que la escena esa en la que estaba el personaje de la película era un músico de una orquesta.

Estaban, no sé, si en el foro romano o dónde había sido el concierto y pus este de repente le da el cansancio al terminar el concierto y se duerme y todos se olvidaron y de repente despierta a media noche en el escenario vacío, o sea, nadie se acordó de él y eso siempre eme quedó en la mente.

La primera cosa que debe hacer uno es tener una identidad que permita diferenciarse y eso, a partir de ahí, ya puede uno empezar a trabajar en todo esto que es la reputación, que es la congruencia, el generar credibilidad, que es lo fundamental, la confianza y demás.

Espero haber respondido.

Gracias.

MODERADOR: ¿Alguna otra pregunta?

Por favor.

PREGUNTA: Le quería preguntar, no sé si el libro lo contemple, pero distingo que en el liderazgo de masas que está en las redes sociales hay un liderazgo que no es unipersonal, que no es una persona sino es como el Movimiento 132, como La Primavera Árabe.

Esos movimientos que no tienen un, digámoslo, un posicionamiento en una sola persona sino que es un movimiento como tal ahí, cuáles serían las características, en qué se diferencian y cómo puede haber un posicionamiento para llevar a cabo cambio social desde esta perspectiva.

RICARDO HOMS: La pregunta tuya yo creo que lleva dos respuestas:

Primero, es entender que las instituciones, por el mismo hecho de ser, vamos a llamarlo así, abstractas, son entes públicos, necesitan, siempre van a terminar siendo influidas por el perfil y la identidad de quien las encabeza.

La credibilidad de la institución responderá siempre a la credibilidad de quien encabeza la institución, o el movimiento social porque a veces también no son instituciones o simplemente movimientos sociales que sin tener esta acreditación jurídica de una institución, tienen sin embargo una presencia pública fundamental y a veces mucho más importante.

Y aparte esto me lleva a hacer otra reflexión: el liderazgo es un fenómeno que es fundamental en la sociedad, al grado de que cuando no existen líderes, la sociedad habilita a quien tenga la mayor posibilidad de los mayores atributos.

Ahora, esto me lleva a tratar de concluir la idea en que cuando hay vacíos por parte de las instituciones, vacíos de liderazgo por parte de las instituciones legítimamente instituidas, se permite, o igual sucede también entre las personas.

Es cuando empiezan a surgir, se dejan estos espacios que terminan siendo cubiertos o por instituciones, o por líderes que nacen de la misma sociedad reflejando algo.

Porque la sociedad sintió que no estaba, así lo escuchamos, y entonces esas instituciones terminan dándole voz a un grupo social.

Y ya para concluir, que fue realmente tu pregunta tal y como me la hiciste, es: ¿cómo se maneja el liderazgo de una institución como un ente público?

Yo te diría que es tema de otro libro. Y es tema de otro libro porque efectivamente las instituciones ejercen liderazgo.

Y hay que reconocerlo, las instituciones o los organismos de la misma sociedad convertidos en un ente, también ejercen liderazgo. Pero yo pienso que incluso es muy similar a la de las personas.

Gracias.

MODERADOR: Se nos acaba el tiempo. Hay algunas preguntas que todavía quedaron abiertas pero les informamos que aquí en la salida, en el vestíbulo, habrá un vino de honor y podrán acercarse para platicar de manera más cercana con el autor o con los comentaristas.

A mí no me resta nada más que decir, a nombre del senador Fernando Herrera, de las autoridades del Instituto Belisario Domínguez, agradecer a Ricardo Homs, a nuestros distinguidos comentaristas, senadora Martha Tagle, Agustín Basave, Enrique Bustamante e Iván Mozo, su participación en este evento.

Fue un placer haber sido anfitriones de esta presentación del libro. Sigamos manteniendo contacto. Los invitamos a conocer los productos del Instituto en www.senado.gob.mx/ibd

Sin mayor conclusión, muchas gracias por su asistencia y los esperamos en el vino de honor que aquí se ofrecerá.

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