Número-1462

  • En el Senado se presentaron las conclusiones del informe “Perspectivas Económicas de América Latina 2017: juventud, competencias y emprendimiento”.
  • En México hay un panorama poco esperanzador por los rezagos en las necesidades elementales de la juventud.

 

Para aprovechar el potencial de los jóvenes es necesario brindarles oportunidades que favorezcan una estructura económica, con empleos de calidad y derechos laborales plenos, refirió la senadora Angélica Rojas Hernández, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores Organismos Internacionales, durante la presentación del informe “Perspectivas Económicas de América Latina 2017: juventud, competencias y emprendimiento”.

 

Comentó que México tiene tasas altas de deserción escolar y un bajo índice de finalización de ciclos escolares; por lo que, dijo,  es indispensable generar políticas públicas con perspectiva de juventud y realizar asociaciones multisectoriales que promuevan sus derechos.  

 

Dijo que es necesario poner atención a las actuales dimensiones de exclusión, como la falta de empleos de calidad, buenos servicios, educación, salud y participación ciudadana canalizada.

 

Al señalar que los jóvenes de América Latina deben contar con mejores oportunidades de inserción social y laboral,  indicó que México aún es uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con mayores proporciones de jóvenes que no trabajan, no estudian y tampoco reciben capacitación alguna.  

 

“Los jóvenes en estas circunstancias representan 22 por ciento de la población mexicana de entre 15 y 29 años, cifra superior al promedio de la OCDE, que es del 15 por ciento; esto es una situación preocupante”, refirió.

 

Los jóvenes en condiciones de pobreza –extrema, moderada y vulnerables– representan más del 87 por ciento de este grupo; además existe una brecha de género, pues las jóvenes mexicanas tienen tres veces más probabilidad de no tener empleo, no estudiar o recibir capacitación, en comparación con los hombres.

 

En su participación, Mariana Gómez del Campo Gurza, presidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores América Latina y el Caribe, dijo que la tarea de los parlamentos de la región es impulsar el fortalecimiento del estado de derecho, dar estabilidad institucional e implementar políticas económicas, sociales y ambientales de vanguardia.

 

Abundó en que América Latina, para fortalecer su democracia, debe impulsar el crecimiento económico sostenido, “porque la pobreza y la marginación están abriendo la puerta a la demagogia y el populismo”.

 

Diva Gastélum Bajo, presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género, sostuvo que los jóvenes quieren dinero, prestigio, poder, popularidad y sentido de pertenencia, y lo quieren tener rápido, lo que los expone a caer en el crimen organizado y el narcotráfico.  

 

También refirió que la desigualdad y la violencia de género es un sello distintivo que padecen las jóvenes, y es peor que el que sufrieron quienes tienen más de 35 años. “Ser joven y ser mujer es muy complicado”, subrayó.

 

Daniel Ávila Ruiz, secretario de la Comisión de Juventud y Deporte, señaló que los jóvenes de entre 15 y 29 años representan una cuarta parte de la población total de América Latina, y coloca a los gobiernos en una encrucijada que tendrán que resolver a la brevedad, por el bono demográfico que representan.

 

Insistió que en México hay un panorama poco esperanzador, porque existen severos rezagos en la atención de las necesidades elementales de la juventud; por lo que exhortó al Ejecutivo Federal a implementar una política pública de juventud eficaz.

 

Ángel Melguizo, jefe de la Unidad de América Latina y el Caribe del Centro de Desarrollo de la OCDE, explicó que cuatro de cada diez jóvenes en América Latina trabajan en el sector informal o no estudian, ni trabajan, ni se capacitan; en el caso de México, son 45 de cada cien jóvenes.

 

Comentó que la solución está en políticas correctas de emprendimiento y competencias y habilidades, y se debe apostar a la educación de los jóvenes; dijo que en América Latina existen por lo menos 20 programas de competencias, y los mejores son aquellos que combinan formación en las aulas con prácticas en las empresas, y los que escuchan al sector productivo.

 

América Latina aún es una región con barreras al emprendimiento, porque es muy complicado que los jóvenes establezcan su propio negocio; sin embargo, en México “es bastante fácil”, apuntó.  

 

Moira Paz-Estenssoro, directora representante de CAF en México –Banco de Desarrollo de América Latina– subrayó que la región no alcanzará un proceso de desarrollo inclusivo si no se logra invertir, por lo menos, seis por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en infraestructura.

 

Dijo que no basta la formalización del empleo, sino que es urgente ofrecer oportunidades, servicios y seguridad a los jóvenes.

 

Berenice Alcalde, directora general adjunta del Instituto Mexicano de la Juventud, sostuvo que en México hay más de 37.5 millones de jóvenes, de entre 12 y 29 años, y de éstos, 16 millones tienen entre 15 y 29 años, es decir, en edad laboral, pero la mayoría en la informalidad.   

 

Refirió que de la población de jóvenes que no estudia ni trabaja en México, más de 80 por ciento son mujeres, y se encuentran realizando trabajo que no es remunerado, en el hogar y no son reconocidas, pero no quiere decir que no hagan nada o sean apáticos.

 

A la presentación del informe, también asistieron Socorro Flores Liera, subsecretaria para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), y Humberto Soto, oficial de la Unidad de Desarrollo Social de la Sede Subregional de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe en México (Cepal).

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