* Versión de la participación de la senadora Adriana Dávila Fernández, durante el Informe de Actividades 2016-2017 de la Comisión de Derechos Humanos

  

Agradezco a la senadora Angélica la oportunidad de darnos el uso de la voz en un evento que ella preside y encabeza una Comisión que no sólo ha sido productiva sino que reconozco que ha sido ejemplo de la generación de consensos entre las distintas fuerzas políticas.

 

Aquí sí tenemos discusiones y las tenemos muy fuertes, ha habido momentos –y Angélica lo sabe-  demasiado tensos para cada uno y cada una de nosotras. En las discusiones internas –cuando nos vean quienes no nos han visto- seguramente dirán: híjole mejor yo no me meto ahí, porque la verdad todas las personas que participamos con Angélica encabezadas en esta Comisión por ella, estamos convencidas de que lo que queremos hacer es lo mejor para la política pública y hemos hecho prácticamente en todos los temas a un lado la política electoral.

 

También eso para mí es fundamental y lo digo con mucho gusto, y lo digo con el aprecio que Angélica sabe que le tengo y con la franqueza con la que siempre nos hemos hablado cuando no estamos de acuerdo en las cosas que luchamos y en las que queremos para que este país sea mejor.

 

Sin duda también reconozco que Angélica no está ahí por una cuota de género ni tampoco por una cuota para el PRD, está por sus capacidades, está por su trabajo, está por su esfuerzo, como lo ha conseguido cada una de las mujeres a las que yo conozco.

 

Veo a Diva Gastélum, que también hoy habla con toda vehemencia del tema de los desplazados; conozco a Cristina y sé lo difícil que para ella desde su bancada, y en la posición que tiene, transitar con algunos ordenamientos es difícil; y también sé que para Lucero Saldaña implica participar, tener a veces visiones distintas y luego ponernos de acuerdo.

 

Pero como estas mujeres también hay muchos varones que hoy se han involucrado en este tema de los derechos humanos, que pareciera ser exclusivo del género femenino, pero no es así. Yo sí creo que hay varones muy comprometidos y que al interior de la Comisión han hecho un gran esfuerzo por incluirse en temas que prácticamente eran un veto.

 

Yo quisiera sólo decir que no puedo más que coincidir con lo que ha planteado el Presidente de la CNDH y el Alto Comisionado, porque evidentemente coincido con Angélica de la Peña con el informe que ha planteado.

 

Pero, ¿por qué quiero plantear estos dos temas? Porque pareciera ser que nuestros grupos políticos o nuestros partidos políticos tienen posiciones en las que son posiciones partidistas y por pertenecer a tal o cual partido político tienes que ir forzosamente bajo una línea que te pueden dar en los partidos políticos.

 

En lo personal, yo creo que las discusiones más fuertes que deben darse son al interior de los partidos políticos para defender con toda certeza lo que es mejor, no para nosotros la clase política sino para este país.

 

Y quiero decir que comprendo a Diva cuando habla con vehemencia y dolor del tema de los desplazados, porque también lleva durmiendo el sueño de los justos, más de tres años, la ley de restitución internacional de menores, la presenté también hace ya bastante tiempo y todavía no puede pasar, sigo insistiendo y seguiré insistiendo.

 

Como también ha ido y venido la Ley de Trata de Personas y las modificaciones con todas las opiniones a favor de todas partes, pero que también pues va y viene, se aprueba en comisiones en la Cámara de Diputados y también duerme el sueño de los justos.

 

Y también, evidentemente un tema que se supone la forma en que nosotros teníamos que plantearla en la Cámara de Senadores, incluso en los últimos dos días, en materia de desaparición forzada por particulares. Yo recuerdo los últimos dos días literalmente Angélica y yo nos dejemos de hablar, lo dijo así con toda las letras y con Cristina también nos enfrentábamos.

 

Y resulta ser que sale con un gran consenso, porque a pesar de todo, en la madrugada, a las dos de la madrugada logramos hacerlo, y perdón que sea tan explícita con esto. ¿Y qué pasó?, pues que no, también se detiene en la Cámara de Diputados. Vaya la verdad es que hay cosas que yo no entiendo ni de los partidos ni de las personas.

 

Y con eso retomo lo que dijo Ernesto López Portillo: Qué bueno que defendamos cada uno nuestros derechos y que no renunciemos a nuestros derechos, qué malo que a veces la política electoral esté por encima de lo que esos derechos significan, y no tienen otro nombre más que política pública.

 

Y la política pública es un derecho mayor de los ciudadanos y eso para mí me parece que es todavía es más valioso que cualquier otra cosa.

 

Yo coincido en que no podemos aprobar una Ley de Seguridad Interior, y quiero decirlo con todas sus letras, no estoy de acuerdo con esta presión que todos los gobernadores de todos los partidos están haciendo a todos los grupos parlamentarios.

 

No como viene de la Cámara de Diputados, no como está planteada por la Cámara de Diputados, porque antes de eso tiene que discutirse todo el Sistema Nacional de Seguridad, que implica incluso valorar lo que se ha planteado de mando único y mando mixto, que está en una contradicción tremenda sin saber exactamente que se va a hacer. No se resuelve tapando un hoyo, dejando el hueco con una alfombra que después se va a hundir.   

 

Hemos sido incapaces como Estado mexicano de preparar a nuestras policías municipales, a nuestras policías estatales; mi respeto siempre, mi reconocimiento, mi cariño a las Fuerzas Armadas de este país., pero sí creemos que con eso vamos a salvarlas, sí creemos que con eso las vamos a proteger, lo único que estamos haciendo es demeritarlas, lo único que estamos haciendo es exponerlas justamente a la falta de responsabilidad de servidores públicos que han estado sentados en el Sistema Nacional de Seguridad en las reuniones y que después han sido detenidos en Estados Unidos por sus nexos con el crimen organizado.

 

Si eso pretendemos hacer simplemente para poder quedar bien y salvar de momento un tema que no se puede resolver, no se puede resolver dejando o dándoles facultades exclusivas, reitero como está presentada la iniciativa en la Cámara de Diputados, si eso queremos resolverlo así estaremos cometiendo un grave error.

 

Hay que dar una discusión profunda sobre este tema, pero la discusión no puede ser ni política ni culparnos de lo que sucedió antes o después sino de lo que hoy tiene que suceder para cambiar las cosas en lo que nosotros estamos haciendo y planteando.

 

Por supuesto que toda ley es perfectible, pero aprobarla simplemente porque nuestras bancadas dicen tal o cual cosa, como aprobar cualquier cosa sólo por eso, sin dar una pelea que nos permita hacer lo mejor para México y los mexicanos y las mexicanas –para que no se enojen conmigo las feministas- decirlo con todas las palabras: tenemos que hacer esa discusión pasando primero por entender qué está sucediendo en los estados.

 

Y no tengo más que coincidir también con lo que se ha hablado aquí con esta defensa del Sistema Penal Acusatorio, yo no diría el nuevo porque ya no es nuevo, como tampoco ya no es nuevo el artículo 1 como lo dijo Leticia Bonifaz, no, ya no es nuevo.

 

¿Qué es lo que hace falta entender? He escuchado a gobernadores venir y decir que no pueden detener en prisión oficiosa preventiva, porque el juez los deja libres, a aquellas personas que están haciendo el robo de hidrocarburos. Digo no se necesita ser abogado para entender que la forma en que actúa quien está robando, primero, los hidrocarburos que son un bien de la Nación, nacional, que compete a la Federación esa defensa, y no se necesita ser un abogado para entender la red de complicidades que se le llama delincuencia organizada, crimen organizado.

 

En donde la competencia federal es la que tendría que estar interviniendo para que la integración de la carpeta de averiguación previa se pueda tener en prisión preventiva oficiosa, a menos que su servidora que no es abogada pues esté entendiendo mal el artículo 16 y el artículo 19 constitucional.

 

Es verdaderamente vergonzoso que se nos diga que se dejó ir a alguien en el robo de hidrocarburos, pues claro, sucede lo mismo en el caso de la trata, en trata sólo se castiga al explotador y en hidrocarburos sólo se quiere agarrar a la última parte de la cadena, hay que agarrar a las cadenas completas porque eso se llama crimen organizado, delincuencia organizada, que ha encontrado en todo este mecanismo y en otras formas de delinquir, una gran fuente de ingreso, y no estamos haciendo nada para que esto ya no suceda.

 

Yo lo que diría es mejor capacitemos a los operadores de la ley. Y capacitar no significa, como indicador de medición pasar o sensibilizar, como se nos ha dicho a muchos, hay que sensibilizarnos. Miren yo soy bien sensibilizada en que las paletas “Magnum” son bastante malas para el peso y me como tres al día y estoy bien sensibilizada, perdón por la comparación tan banal, pero lo quiero hacer en términos más coloquiales, no basta sensibilizar a los operadores de la ley y a las autoridades diciéndoles lo grave que son los delitos que se están cometiendo en este país.

 

Si lo único que estamos haciendo es cumplir con recurso público, a ver como callamos las voces de extorsión, y ahí sí creo que algunos no van a coincidir conmigo y ofrezco disculpas porque tampoco quiero generalizar, las voces de extorsión de algunas personas que hacen más política que los políticos disfrazadas de asociaciones civiles.      

  

Digo y lo aseguro: no todas, hay muchísima gente valiosa, grandes asociaciones civiles que no obtienen ningún beneficio más que el beneficio de servir a su patria, pero hay otras que han convertido esto en un negocio personal para entregar certificados de impunidad en todos y cada uno de los temas.

 

Estuve, junto con Angélica, sentadas; el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos estaba en el presídium. Le dije algo al presidente ahí, que ya sabía en donde estaban sus afectos.

 

Pero en la reunión del Sistema Nacional de Seguridad Pública, debo decirlo con todas las letras: me dio tristeza ir a esa reunión, y lo voy a decir porque creo que, como dicen en mi tierra, “mi pecho no es bodega”; escuchar en el Sistema Nacional de Seguridad Pública, en donde está gente que tiene alta capacidad, que ganaron elecciones, que son gobernadores, que los eligió el pueblo, que son servidores públicos, todo lo que gusten y manden; escuchar como acuerdos de ese Sistema Nacional de Seguridad Pública que se cumpla con las leyes que ya hemos aprobado para la emisión de protocolos, por ejemplo una investigación o protocolos en materia de atención a víctimas de trata de personas, o protocolos que están establecidos tanto en la ley como en los reglamentos que se han venido generando como si fuera un acuerdo, en lugar de evaluar lo que las autoridades están diciendo, me parece que no es lo correcto.

 

Y lo que quiero decir es que eso implica que el Poder Legislativo, nosotros, nosotras, también tengamos que buscar nuevos mecanismos de convertirnos en lo que realmente tenemos que ser: un equilibrio de Poderes, el equilibrio de Poderes que hemos dejado de ser.

 

Sí, es cierto, qué bueno que sacamos consensos y negociamos las leyes. Cedemos en algunas cosas porque es lo mejor.

 

Bueno, he escuchado a compañeros y compañeras que dicen: “¿Qué mejor? Esto es mejor que lo que teníamos antes”. Y yo diría: Y lo que teníamos antes, cómo sabemos que es peor que lo que tenemos ahora.

 

Preguntaría a todos los que estamos aquí: ¿Cómo hemos medido nosotros la eficiencia de las leyes que hemos aprobado?, ¿dónde están los observatorios legislativos para saber si lo que se está haciendo se está cumpliendo?

 

Planteé hace tres años también la creación de un observatorio legislativo; evaluar lo que nosotros hacemos, si las leyes que estamos planteando de veras están sirviendo o son sólo el discurso magnífico que podemos tener la clase política para decir que somos el Congreso reformador o el Ejecutivo reformador.

 

Reformar significa mejorar también, por lo menos en el concepto que a mí me enseñaron desde casa.

 

Y lo que hoy sí vale la pena es que el Congreso de la Unión, la Cámara de Diputados, la Cámara de Senadores haga un replanteamiento de su papel en el equilibrio de Poderes; modifique su Ley Orgánica, modifique la forma en que nos reunimos.

 

Esta Comisión, y entendiendo y reconociendo siempre las capacidades de Angélica, no sólo es de las más productivas. Yo diría que es de las que más consensos han logrado, porque producir y producir está bien, consensar es muy difícil, como lo han hecho otras compañeras y compañeros a los que evidentemente no es su informe, pero en el informe d esta Comisión Angélica está acompañada de un gran equipo técnico y siempre se lo he dicho.

 

Podemos tener diferencias a veces ideológicas, pero tenemos muchas coincidencias en términos de lo que queremos para este país, como se lo he dicho a Lucero Saldaña.

 

Pero si nosotros seguimos en un Congreso cuyo mensaje que damos es sólo lo que los ciudadanos ven en la tribuna, cuando discutimos, y no en las comisiones cuando trabajamos, seguiremos dando este ejemplo de que los legisladores, por eso estamos tan mal calificados, no sepamos comunicar nuestro trabajo.

 

Sí urgirían varias cosas: atender todos los pendientes que esto implica, lo que han planteado, pero también atender lo que desde el Congreso se tiene que hacer y es modificar nuestra forma de trabajo, trabajar los cinco días de la semana, no necesariamente en las sesiones; estar trabajando como legisladores en la semana en las comisiones de temas integrales y no por pedacitos para que sea la numeralia la que nos califique si somos buenos o somos malos, aunque las reformas que hayamos presentado sean las mismas con artículos distintos de la misma ley, en lugar de revisar las leyes de manera integral en las comisiones que corresponden.

 

Esta Comisión ha tenido ejercicios maravillosos para hacerlo y yo me siento sumamente orgullosa de pertenecer a ella y de haberme encontrado en el camino a compañeras y compañeros que no sólo han sido entregados a su trabajo legislativo, sino que han defendido sus puntos de vista, aun no coincidiendo con su servidora, pero que son capaces de mantenerse en sus puntos de vista y defenderlos con ahínco, pero respetar, cuando llegamos al Pleno, los acuerdos.

 

Lo que en la política no se puede hacer jamás, porque no es la política entre políticos, es la política para los ciudadanos, es dejar de respetar aquellos acuerdos que se han venido construyendo, porque quien da su palabra y la rompe, no sólo en el Pleno, sino en su actuar político, no merece estar en el Congreso y menos en el servicio público.

 

Les agradezco muchísimo. Y Angélica, como siempre, mi súper reconocimiento, mi cariño, mi aprecio y, por supuesto, siempre contarás con una liada en materia de derechos humanos, porque antes que pertenecer a un partido político, somos mexicanas.

 

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