* Versión de la intervención de la senadora Mariana Gómez del Campo Gurza, en la reunión de trabajo sobre el "Diagnóstico de los programas para repatriados"

  

Muy bien, muchísimas gracias.

 

Buen día tengan todas y todos ustedes. Agradecemos su presencia en este Senado de la República, la presencia de cada uno de los servidores públicos del Gobierno federal para poder hacer este ejercicio, este esfuerzo.

 

Y también a mis compañeros senadores, al senador Héctor Flores, el senador Zoé Robledo, la senadora Layda Sansores, con quienes hemos trabajado de manera muy intensa ya desde hace tiempo todos los temas que tienen que ver con la migración y nos hemos dado a la tarea también de recorren diferentes estados de la República  para visitar las diversas fronteras y poder también palpar qué tanto están llegando los programas del Gobierno federal y también algunos compañeros han tenido ya la oportunidad de estar en Estados Unidos y conocer qué tanto conocen los programas federales en Estados Unidos.

 

Agradezco a todos aquellos que nos siguen a través del Canal del Congreso.

 

Y bueno, hay que decir que la amenaza que tenemos enfrente, pues no es nada más una amenaza en los económico, es también una crisis política y migratoria que debemos evitar a toda costa que se convierta en una crisis humanitaria.

 

El tono de la política migratoria en Estados Unidos está tornándose  cada vez más agresivo, tiene tintes persecutorios e intolerantes al grado de querer definir como política de Estado a la separación de familias, que a todas luces se convierte en un tema inmoral.

 

Estamos viendo un fenómeno preocupante con muchas caras, por un lado, el número de personas que pretenden cruzar nuestro país desde Centroamérica para llegar a Estados Unidos ha disminuido pero han comenzado a quedarse en nuestro territorio, es el caso de las comunidades haitianias y africanas en los estados fronterizos.

 

Por otro lado,  el número de connacionales que retorna a nuestros país se ha ido incrementando a partir de enero.

 

Cifras del Gobierno mexicano señalan que del año 2001 al año 2008, 4 millones 848 mil personas regresaron a México; mientras que en el periodo comprendido de 2010 a 2015, es decir en cinco años, el número de mexicanos repatriados superó los 2 millones 800 mil personas. Se estima que durante la administración de Donald Trump la cifra supere los 3 millones de connacionales que vuelvan a sus comunidades.

 

Aquí la pregunta que nos hacemos y por eso la relevancia de este espacio, es si México está preparado para recibir a nuestros connacionales o no; si está preparado para poderlos incorporar al mercado laboral; si contamos con las herramientas para que puedan abrir sus propios negocios, se inscriban en las escuelas, cuenten con sus documentos oficiales, o cómo se les apoyará en caso de separación de sus hijos o cónyuges; es más, siquiera si cuentan con la información mínima requerida sobre las alternativas que tiene el gobierno mexicano para ellos.

 

No solamente eso, si los gobiernos de los distintos órdenes están preparados –hay que analizarlo-- y coordinados para darles atención adecuada, los traslados, incluso la ayuda psicológica y social para que no ocurran casos de depresión y de suicidio. Consideramos en el Senado que hay que abordar el tema desde todas las ópticas, no nada más, insistimos, es el tema económico  sino también hay que ver la parte social, la parte de salud, entre muchos otros puntos que seguramente aquí saldrán en la mesa.

 

Hay datos que nos inquietan, por ejemplo, el Pew Hispanic Center (PHC) informó que en 2013 había 180 mil niños en edad escolar que estarían en riesgo de ser retornados de manera forzada, debido a su condición migratoria.

 

Nos interesa conocer también la labor de coordinación entre niveles de gobierno porque datos de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación indican que en lo que va del año ocurrieron 13 mil 653 eventos de repatriación de mexicanos, de los cuales 4 mil 421 se dieron en Baja California; 564 en Chihuahua; mil 598 en Coahuila; 2 mil 478 ocurrieron en Sonora; 3 mil 382 en Tamaulipas y mil 210 en la Ciudad de México, esta situación está impactando de distinta manera a algunos estados de la República.

 

En el Senado reconocemos que el Gobierno federal ha hecho un importante esfuerzo elaborando la “Guía Somos Mexicanos, Procedimiento de Repatriación al Interior de México” (Guía PRIM), que nos acaba de entregar aquí el comisionado, es entregar a los connacionales que retornan de Estados Unidos, incluyen servicios, programas, seguros, advertencias, y directorios a los que pueden acceder, y ya don Ardelio Vargas nos hará una…, nos dará una introducción a este tema para poder contar con mayores elementos, de hechos nos gustaría de esta Guía PRIM, poder conocer  los alcances y resultados que han tenido con ella.

 

Conocer si se está pensando también en flexibilizar algunas reglas de operación, con la finalidad de hacerlos menos burocráticos, que esa siempre es una queja permanente, poder hacer esta Guía PRIM, estos programas mucho más accesibles.

 

Nos preocupan algunos puntos en particular, y con esto cerraría mi intervención para dar espacio a mis compañeros senadores. Por ejemplo, el hecho de que no parece haber alguna Secretaría comandando los esfuerzos de coordinación que permitan atender las necesidades de nuestros connacionales, sino que las diferentes secretarías están haciendo su trabajo, pero no hay una coordinación de todos estos programas.

 

Si existe un programa por parte de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, encaminado a vigilar que no sean violentados los derechos humanos de los mexicanos que deportan de los Estados Unidos.

 

De manera particular, quisiera insistir en que, bueno, nos interesa conocer la atención que se brinda a familias que son desintegradas producto de la repatriación. Creemos que es fundamental que en el diálogo bilateral que está teniendo nuestro Gobierno con el Gobierno de los Estados Unidos, se impulse un protocolo de atención suscrito por ambos países concretamente para la repatriación de las niñas, niños o adolescentes que son devueltos.

 

Siguiente, saber también de qué manera se fomenta la economía en las comunidades de origen, cómo se va a aprovechar la mano de obra calificada, la experiencia de las personas que retornan, e incluso conocer también el impacto social se anticipa ante la caída de las remesas.

 

¿Qué tipo de métrica se lleva o llevará a cabo para conocer el grado de avance y resultado de los programas utilizados por los connacionales que retornan a sus lugares de origen?

 

Éstas son algunas de las preguntas que dejo en la mesa, que me gustaría que pudiéramos ir rebotando, nosotros como senadores de la República, y este grupo en concreto de senadores que hemos estado realizando un trabajo coordinado para este tema de la migración y además desde el arranque de esta Legislatura, --bienvenido, senador Presidente, gracias por acompañarnos--, desde el arranque de esta Legislatura emprendimos acciones muy particulares para que este Senado de la República se convirtiera en la voz de los migrantes, que hubiese interés de todos los senadores en abanderar este esfuerzo y afortunadamente así ha sido.

 

Por lo tanto, no nos toman con los dedos en la puerta, hemos impulsado legislación al respecto de la mano con el Gobierno federal, todavía tenemos algunas iniciativas que hay que impulsar, hay que empujar, necesitamos también de su ayuda, de su esfuerzo.

 

Y, sobre todo, este espacio me gustaría que fuera un espacio en donde podamos concluir con algunas acciones a emprender por parte del Legislativo, para que no haya pretexto alguno en cuanto a legislación se refiere y que vayamos de la mano en un tema tan sensible, en un tema que probablemente hace unos meses no hubiéramos imaginado estar aquí debatiendo esta Guía, estos programas, qué tanto sirven o qué tanto le están llegando a nuestros hermanos.

 

Gracias por su sensibilidad, gracias por estar aquí. Agradezco especialmente al Presidente del Senado de la República, al senador Pablo Escudero el interés en el tema, el trabajo y el esfuerzo que se ha hecho desde la Presidencia del Senado de la República para que en estos meses estemos volcados hacia un tema que no queremos que se convierta en una crisis humanitaria, sino todo lo contrario, ver de qué manera podemos encontrar los puntos positivos y podemos crecer juntos como país.

 

Muchísimas gracias.

 

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