Lo anterior, debido a que la violencia obstétrica es una forma específica de violación a los derechos humanos y reproductivos de las mujeres, derechos a la igualdad, no discriminación, información, integridad, salud y autonomía reproductiva.
Este tipo de violencia se genera en el ámbito de la atención del embarazo, parto y puerperio en los servicios de salud ya sean públicos o privados y confluyen la violencia institucional y de género durante la atención institucional del parto que va desde regaños, burlas, ironías, insultos, amenazas, humillaciones y negación al tratamiento.
La senadora advirtió que a pesar de la regulación que se tiene de los derechos reproductivos de las mujeres en nuestro país, en la actualidad están expuestas a tratos inhumanos y violatorios de su derecho a la información y a la toma de decisiones sobre su embarazo y proceso de parto.
“Por ello, es indispensable incorporar prácticas a favor de la calidad y calidez en la atención del embarazo y del parto de las mujeres en nuestro país”, dijo.
El documento se envió a las comisiones unidas de Igualdad de Género y Estudios Legislativos Segunda y de Salud.
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