Versión de la intervención de la senadora Luisa María Calderón Hinojosa durante el Foro "La Situación de los Derechos Humanos de las y los Jornaleros Indígenas"

 
Senadora Luisa María Calderón Hinojosa: Buenas tardes.

Primero quiero agradecer a Hermelinda Santiago, que ha sido valiente y nos ha venido a compartir su propia experiencia; al Centro de Derechos Humanos de Tlanchinolan, que nos han venido a presentar resultados de su trabajo, que me parece que de repente hay mucha investigación y luego nos atoramos en la operación de los programas a los que tendríamos que someternos todos para que las desventajas disminuyan.

Yo leo que sÍ ha habido trabajo desde el gobierno para disminuir estas desventajas, entiendo por ejemplo, que desde 2005 hay seguro social para los jornaleros; acabamos de hacer una reforma laboral en la que la empresa está obligada a proteger con seguridad a los trayectos de los trabajadores hacia las zonas donde ellos desarrollan su trabajo, que tiene que ver especialmente con los campos agrícolas.

Luego nos han dicho que sí hay este subsidio a las empresas para que construyan las guarderías y las instancias, que sí hay un programa de educación básica, que sí hay un programa de atención a los jornaleros, que sí debe haber estancias y guarderías; pero lo que tendríamos que ver es por qué no funcionan, por qué se atoran, por qué el subsidio no se convierte en una estancia infantil ni en una guardería que proteja a los hijos de las jornaleras y de los jornaleros.

Es terriblemente impactante y nos provoca incomodidad, como dice la responsable de este proyecto o de este programa de la OIT, nos provoca incomodidad y tiene que obligarnos a ir a echar a andar, a ver esto que no funciona, que debería de estar funcionando y hacer que funcione.

Yo veo que tendríamos que trabajar en cuatro áreas, primero en las zonas expulsoras o en las zonas de origen de los migrantes jornaleros que viven en condiciones difíciles, que cada vez están más dispersos, que los obligados a prestar servicios e infraestructura están ahí cuando los migrantes no están, que los maestros no aceptan a los niños migrantes cuando vienen, sabiendo que es un tema estacional, es un tema de familias, no sólo migra la mamá o el papá que va a trabajar, migran con su familia con todo lo que esto implica, que vienen siete u ocho meses de regreso a casa y que en esos ocho meses o siete meses de regreso a casa es cuando debería cuidarse mucho más la puesta en marcha de sus programas, que les toquen la puerta los de Oportunidades y que estén ahí.

El tema de agricultura o de proyectos productivos que tengan que ver también con su estacionalidad porque no son cosas que se paren de un día para otro, más bien los programas de gobierno deben adaptarse a que los migrantes estén a la estacionalidad de sus trayectos o de sus viajes o de sus salidas de casa, para que poco a poco tengan mejores condiciones, estén más preparados, puedan tener la escuela completa, accedan a los servicios de Oportunidades o de lo que haya del diseño de proyectos productivos que puedan atender los siete u ocho meses que están, para que poco a poco haya más incentivos de quedarse en casa que de migrar.

Lo otro que tenemos que ver es que los migrantes lo hacen en familia, no todos van a trabajar así que tenemos que asegurarnos que los que van a trabajar tengan las condiciones laborales pertinentes, pero que los hijos no necesiten ir al campo ni las niñas tengas que ser mamás de sus hermanitos y que las mamás o los papás tengan la certidumbre de que van a trabajar y que esta estancia infantil o esta guardería que se subsidia funcione, hasta puede haber que mamás puedan ser las encargadas de la estancia si están capacitadas o tienen competencias.

La otra que tenemos que ver son las condiciones laborales propias, es tan difícil que alguien tenga un seguro social cuando la empresa en el primer trayecto no hace un contrato escrito, no se compromete formalmente, manda subcontratantes de empleos en la palabra que frente a un accidente o a una exigencia o prestación de servicios no hay ningún papelito que diga: “oye pues eras mi trabajador”. Hay cosas que la Secretaría del Trabajo tendría que estar supervisando, y otra, vamos, las condiciones laborales, y en ellas está la propia empresa en cada uno de los tramos en los que hace contacto con los migrantes.

¿Qué es lo que nosotros tendríamos que hacer? Supervisar y hacer esquemas participativos de saber que lo que se dice que está haciendo sí se haga, que los propios trabajadores conozcan sus derechos, y creo que tendríamos que tener esquemas participativos, gentes como Hermelinda y muchos otros seguramente conocen cada parte del trayecto, cada pedazo, o cada tramo del contrato laboral, de la migración del viaje, del éxodo que hacen, en dónde puede estar la trampa, en dónde podrían tener mayor seguridad, cómo podrían ellos estar en comunicación con las autoridades, para ir asegurándose de lo que pasa tenga que pasar con normas, con reglas, con papelito, con aseguramiento de que está pasando lo que tiene que pasar.

Y creo que también podríamos vincular a los estudiantes de la prepa y la universidad a que hagan su servicio social con las comunidades, en las empresas, con las comunidades migrantes porque siendo que su trabajo es temporal  no alcanzan a ponerse cómodos en las situaciones que vivimos y son una fuente de, o una vocería que se convierte en fuerte mientras hacen su servicio social, que puedan acompañar a los trabajadores y trabajadoras, informarles sus derechos, ser éste que reporta los derechos que no se están cumpliendo, en acompañarlos, en supervisar el trabajo.

También creo que de parte del gobierno tendríamos que lograr esquemas flexibles que se adapten, ya lo dije, a la temporalidad o estacionalidad del viaje de los migrantes que están cuatro meses fuera, pero que el resto podrían estar siendo acompañados, a lo mejor vienen entre julio y septiembre que es cuando los profes están de vacaciones, tendríamos que buscar un esquema que busque que los migrantes en el tiempo en que están en su casa accedan a los servicios y haya mucho más atención.

Sí creo que hay pues, dividir en tres o en cuatro la obligación que tiene el Estado de acercarse e ir resolviendo, por supuesto que una  parte importante es lograr que tengan condiciones para quedarse en casa, arraigarse; la otra es el cuidado de sus familias que no tienen porque ir a trabajar y que tienen que estar bien cuidados, como lo están los niños en otros espacios y también hay que trabajar con la empresa, ya oigo que desde 2010 se hace un esfuerzo por ir limpiando las empresas de trabajo, impidiendo, prohibiendo, motivando, incentivando, a que de ninguna manera trabajen los niños.

Pero también hay que asegurarse, incentivar, premiar, a quien tenga a los hijos de las y los jornaleros en condiciones óptimas, también hay que significarlo como algo muy importante, así que desde el Senado, nosotros tenemos compromiso de hacerlo, yo lo tengo desde la Comisión de Asuntos Indígenas, también desde de la de Población y Desarrollo, que tiene mucho más que ver con lograr esquemas de desarrollo regional integral que articulen a estas poblaciones pequeñas al desarrollo, en las zonas de origen, en las zonas donde ya van dos o tres generaciones de migrantes jornaleros que se saben el camino y que pueden enseñarnos cómo acompañarlos a supervisar, a hacer que cada tramo sea de respeto para sus personas y para sus derechos.

Yo les agradezco mucho que nos hayan hecho este informe, a Hermelinda que sea valiente y que nos venga a platicar lo que ella ha vivido durante 20 años, y a  las presidentas de las Comisiones Contra la Trata y de Derechos Humanos, que podamos mirar esto, hacerlo visible, que en efecto no está en el Pacto ni en muchos otros lugares y que nos toca hacerlo visible y trabajarlo para que podamos avanzar en la protección y garantía de los derechos humanos de esta población que es la más vulnerada, la más vulnerable y a la que estamos comprometidas su servicio.

Muchas gracias.  

 


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