DISCURSO DEL CONSEJERO PRESIDENTE DEL INSTITUTO FEDERAL ELECTORAL, LEONARDO VALDÉS ZURITA, EN EL MARCO DEL FORO CON MOTIVO DEL 60 ANIVERSARIO DEL VOTO FEMENINO EN MÉXICO.
Señor Vicepresidente de la Mesa Directiva del Senado de la República,
Señor Presidente del Instituto Belisario Domínguez del Senado,
Señora Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género del Senado de la República,
Señora Presidenta de la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados,
Señora Presidenta de Inmujeres,
Señora Directora del Instituto Nacional Demócrata para los Asuntos Internacionales en México,
Señora representante de México de ONU Mujeres y
Señora Presidenta del Consejo Ciudadano “Mujeres al Poder”,
Señoras senadoras que nos acompañan en el presídium,
Señoras y señores:
Después de una larga lucha, en 1953 se logró una de las reformas más relevantes para construir una democracia liberal en México. Se concretaron los cambios institucionales que reconocieron el derecho al voto de las mujeres.
Dos décadas después, en 1974, la igualdad entre hombres y mujeres se llevó a rango constitucional en nuestro país. Desde entonces, han sido recurrentes las reformas legislativas encaminadas a disminuir las brechas históricas de desigualdad, se han creado las instituciones y se procuran políticas públicas y acciones afirmativas que han favorecido el involucramiento de las mujeres en la vida nacional.
Producto de esos cambios, en 2012 logramos la mayor representación parlamentaria de mujeres en la historia de nuestra democracia. 36 por ciento del total de los legisladores son mujeres, integrantes del Honorable Congreso de la Unión.
Este logro, como ustedes saben, ha sido reconocido a nivel internacional por la Organización de Naciones Unidas. Llegar aquí no ha sido sencillo y los desafíos que tenemos para alcanzar la igualdad sustantiva tampoco lo son.
Aunque tenemos 60 años impulsando medidas dirigidas a eliminar la discriminación y desigualdad, todavía necesitamos un cambio cultural. Sólo así se podrán modificar patrones de conducta desde la niñez y en las familias.
Señoras y señores, el andamiaje institucional en materia de género es perfectible y los avances hasta hoy son sólo eso, avances. Estamos en la antesala de profundas transformaciones institucionales, México se está encaminando hacia una democracia consensual.
La disposición de las mayorías para construir consensos y apuntalar leyes y políticas que enriquezcan la vida pública constituyen una oportunidad histórica.
Aprovechemos este contexto para impulsar, de manera decidida, las instituciones de un México paritario, para seguir impulsando el liderazgo de las mujeres y alcanzar la igualdad sustantiva en la vida política y social de un país.
Aprovechemos la voluntad de los actores políticos y la fuerza de la representación política de las mujeres en el Poder Legislativo para imaginar un México nuevo, más incluyente, más equitativo, en el que la igualdad entre los géneros sea una realidad.
60 años han sido suficientes para alcanzar la igualdad en la ley, pero han sido insuficientes para que esa igualdad se concrete en todos los ámbitos públicos y privados, con libertad y sin discriminación.
Por ello, señoras y señores, utilicemos todos los eventos y foros que podamos realizar en los próximos meses para proponer cambios legislativos y políticas públicas en beneficio de la paridad de género y la igualdad que siempre apoyaremos los mexicanos y las mexicanas comprometidos con nuestra democracia.
Muchas gracias.
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