Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Versión estenográfica del mensaje del señor Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, durante la reunión de trabajo a distancia con la Junta de Coordinación Política del Senado de la República.


INTERVENCIÓN: Tiene el uso de la palabra, el señor presidente del Consejo Coordinador Empresarial, don Carlos Salazar Lomelín.

Adelante, por favor, señor presidente.

CARLOS SALAZAR LOMELÍN: Yo no quisiera iniciar esta reunión, sin agradecerle primero al senador Monreal, el que nos permita el poder realizar una reunión tan importante como la que tendremos a partir de este momento.

Aprecio enormemente la idea de haberla manejado, y le agradezco mucho al senador Delgado que haya promovido esta reunión originalmente. Y, como siempre, a la senadora Fernández en su carácter de Presidenta, que convoque a todas las diferentes fracciones parlamentarias a que nos acompañen en un momento tan importante en la vida de México.

Yo quisiera rescatar tres ideas que el senador Monreal nos acaba de compartir en esta introducción. Él habla de la necesidad de eficacia y, yo creo que mucho de lo que tenemos que ver hacia adelante es que en la medida en que seamos eficientes y eficaces, es en la medida en que vamos a disminuir los efectos de una crisis que no buscábamos.

Debemos de recordar que esta es la primera vez en la historia de la humanidad, que todos, todos los países del mundo se autoinfringieron una crisis; para resolver un problema de salud, nos hemos provocado un problema económico. Nadie lo estábamos buscando.

Y, en el caso particular de México, que tan acostumbrados estuvimos en los años 70’s, 80’s, a podernos mover entre situaciones críticas en la parte económica y que tenemos una enorme experiencia; por primera vez esta crisis no tiene un origen económico, no es una crisis de déficit en el sector público, no es una crisis de cuenta corriente y tampoco es una crisis de inflación.

En el mes de febrero, nuestras compañías eran solventes, trabajaban, operaban. Y hoy, dos meses después, estamos total y absolutamente preocupados si esa solvencia se va a mantener y cómo se debería de mantener en el tiempo.

Entonces, no hay duda de que tenemos que ser eficaces y eficientes en la manera en que podamos regresar a nuestra normalidad o a la nueva normalidad, como lo decía el senador Monreal también; y cómo vamos a poder conectar estas operaciones de la mejor manera.

También el senador hablaba, en su introducción, de la necesidad de coordinación. Y, por eso es tan importante una reunión como esta, en donde nosotros podamos exponer nuestro punto de vista y como bien dijo el senador, no necesitamos ni buscamos consensos al cien por ciento: buscamos verdaderamente tener visiones al cien por ciento y que la visión que tengamos en conjunto, sea la visión del bienestar de nuestro país y de tratar de disminuir estos efectos negativos que podría tener la crisis.

No nos preocupa el hecho de que tengamos algunas recomendaciones que puedan ser diferentes, lo que nos preocupa es que no tengamos los consensos para poder transitar en todo lo que sí estamos de acuerdo en conjunto, que les puedo asegurar en anticipado, que tenemos mucho más áreas de acuerdo, que cualquier área en que podamos tener nosotros un pequeño o gran desacuerdo.

Y por último, lo más importante que también en el Consejo Coordinador y las 12 organizaciones que lo integran, hemos repetido y repetido: un México unido, es un México fortalecido.

Un México en donde podamos estar teniendo la defensa contra un solo enemigo, que dejemos atrás los momentos de disenso y de diferencia, que ya habrá tiempos para poderlos hacer importantes y presentarlos ante nuestra población como visiones del México que queremos.

Pero cuando tenemos un enemigo común, lo que debería de haber es solidaridad, fraternidad, generosidad y toda aquella virtud que nuestro país ha sido característico y que podemos de alguna manera construir en función de eso.

Entonces, senador Monreal, yo quisiera iniciar esta reflexión de parte del Consejo Coordinador, de alguna manera incentivado e influido por esta reflexión suya. No puedo estar más de acuerdo, en que la eficacia, la eficiencia, la coordinación y la unión entre nosotros, son las ideas que deberían hacernos transitar para poder disminuir los efectos negativos de esta crisis, insisto, que no buscábamos y que de alguna manera, para resolver el problema de salud, nos hemos autoinfringido.

¿Cómo podemos transitar en esta crisis?

Bueno, el Consejo Coordinador Empresarial, desde el mes de marzo inició un proceso para tratar de proponer recomendaciones. Hicimos un decálogo en el mes de marzo, de qué acciones creíamos nosotros que se podían tomar en cuenta.

En el mes de abril trabajamos un proceso un poco más ya sustentado y mucho más específico, del tipo de acciones que nosotros sugeríamos para el mes de abril, para el mes de mayo, para el mes de junio y para la recuperación.

Todas ellas han sido recomendaciones de buena fe, buscando definitivamente que no hable solamente el sector empresarial; sino que tratemos nosotros de poder entender cuál es la necesidad que tenemos como una sociedad completa y compleja.

Nosotros, en el sector empresarial, estimados senadores, hemos entendido muy bien y hemos tratado de traducir las críticas que la sociedad mexicana podía haber hecho al rol del empresario dentro de la comunidad.

Hemos establecido una nueva dimensión social del empresario y por eso, desde hace también algunos meses, convocamos a todo el grupo empresarial a que reescribiéramos nuestros compromisos con el país, con la sociedad, con las instituciones y poder reescribir lo que para nosotros era importante participar en lo que hemos llamado la dimensión social del empresario.

En cada una de ellas, está reflejada una respuesta a las posibles críticas que se nos hacía en la opinión pública, de que nos preocupábamos por el crecimiento pero no por el desarrollo; que nos preocupábamos por tener, como se ha dicho también en reiteradas ocasiones, socialización de pérdidas y de alguna manera privatización de ganancias.

Hemos tratado de explicar que nuestro rol fundamental, evidentemente es crear empleos, crear trabajo, que el trabajo se traduzca en un desarrollo del consumo de las personas; que las personas al consumir puedan, de alguna manera, también tener algunos excedentes que permitan ir creciendo la inversión en nuestro país.

Y que la inversión se movilice para que nosotros podamos tener verdaderamente, un mayor crecimiento.

Estamos convencidos de que no va a haber mayor bienestar en México y no vamos a tener los niveles de desarrollo que deseamos todos, si no podemos crecer.

Por eso, ustedes nos han visto durante todo el año pasado, movilizar todo lo que pudimos hacer para tratar de privilegiar la inversión, para tratar de promover programas de infraestructura, para tratar de promover una orientación mayor; porque, señores senadores, estamos convencidos al cien por ciento de que México es un gran país; que deberíamos ir verdaderamente volando en cuanto a nuestro crecimiento, nuestra capacidad y nuestro desarrollo.

Podríamos alcanzar niveles mucho mejores de bienestar, si podemos lograr orientar y alinear las variables económicas con una sola visión. Y, la visión tiene que ser esta: promover el crecimiento de nuestro país en bases sustentables.

Estamos convencidos de que lo podemos lograr y por eso, promovimos un programa de infraestructura; hemos promovido la participación de la inversión privada, que se sume a la inversión pública. Reconocemos que la inversión total de México ha sido enormemente baja, para las posibilidades que tenemos.

Estamos convencidos de que al haber logrado ser un país exportador como el que somos, el hecho de tener solamente el 28 por ciento de contenido nacional de lo que exportamos; nos convierte en un gran maquilador, y no lo digo en un lenguaje despectivo, lo digo en la oportunidad que eso representa para nosotros, de integrarle valor a nuestras exportaciones y, por ende y por consecuencia, mayor inversión privada, mayor bienestar, mayores posibilidades en todos los rincones de México.

Convencidos de esto estábamos cuando hemos promovido la mejora al salario de los trabajadores, cuando estábamos promoviendo mejores sistemas de pensiones, cuando estábamos tratando al final de movilizar inversiones en energía, que es el sector donde más podemos tener un impacto para el país.

Y, en ese momento nos cae, como también explicaba el senador Monreal, una coyuntura ahora sí mundial que nadie queríamos, y yo creo que tampoco nos merecíamos.

Y en eso estamos, cuando el Consejo Coordinador ha tratado también de seguir insistiendo en esto, en la eficacia, en la coordinación y en la unión; y convocamos, y ustedes fueron parte de esa convocatoria, agradezco enormemente la participación de muchos de ustedes, a 11 mesas de reflexión en donde participaron 262 expositores, todos ellos con experiencia, con capacidad, con sustento, total y absolutamente diverso.

No escogimos a 262 empresarios que hablaran, escogimos lo más que pudimos la diversidad que representa nuestro país, gente que piensa de izquierda o de derecha, que piensa en el centro; no nos interesa eso, estamos convencidos de que lo más importante -no pases esto, por favor, me están poniendo una presentación, no la voy a necesitar, prefiero estar viendo a mis compañeros senadores y compañeros empresarios-.

Promovimos una reunión entre todos, para tratar de reflexionar en un sentido, lo más amplio que nos permitió, con la participación del sector agrícola, del sector minero, de los sectores primarios, del comercio, de la industria, del Banco de México, de los organismos intermedios, de todos ustedes como legisladores y, por supuesto, de nuestros sindicatos, los trabajadores de México, para tratar entre todos de encontrar alternativas al momento que estamos viviendo.

Las 11 mesas fueron tan diversas, que se discutió desde cómo debemos atacar el sector externo hasta cómo debemos nosotros privilegiar la salud y el cuidado de los trabajadores mexicanos y de sus familias.

Analizamos todos los aspectos y las facetas que hoy nos están, de alguna manera, como ya dije, autoinfringiendo una crisis.

De todo ello, salieron 68 ideas que nosotros hemos tratado de que todo el mundo las conozca, divididas en tres grandes capítulos; un capítulo que hablaba de acciones inmediatas que teníamos nosotros que aplicar o sugeríamos que se podrían aplicar.

Un segundo capitulo de acciones que deberíamos de tener para hacer efectivos y coordinados en el momento en que regresáramos a nuestras actividades productivas.

Y, un tercer capítulo que, vuelvo a decir, ha sido la bandera de muchos de nosotros en el Consejo Coordinador, de privilegiar la inversión para que pueda darse el crecimiento; de privilegiar las variables de la demanda agregada, para poder promover el desarrollo y el crecimiento de nuestro país.

Cómo volver a reinsertarnos en una acción definitiva de ahora sí poder alcanzar los niveles del 4 o del 5 por ciento del crecimiento del PIB, que hoy nos parecen casi como una quimera, como un sueño, cuando es una realidad que lo podemos lograr y lo podemos tener.

Esos tres grandes capítulos, fueron divididos en esas 68 recomendaciones; y quiero decirles, señores senadores, que en ninguna de esas recomendaciones, en ninguna se habló de rescatar a una empresa.

En ninguna de esas recomendaciones se habló de usar recursos que se pudieran convertir en FOBAPROA o cualquier adjetivo que podamos poner a eso.

En ninguno de esos renglones que están establecidos en las ideas, no del sector empresarial, sino de la diversidad que tuvimos a través de todas estas mesas, se habló de que esto se podía utilizar para, de alguna manera, soportar pérdidas de alguna compañía o pérdidas de algún sector empresarial.

En todas ellas se habló de acuerdos, y en esto logramos el acuerdo y el consenso, de proteger a las familias, de proteger el empleo, de tratar de estimular el regreso ordenado a la actividad productiva, de privilegiar la salud, de hacer intentos por que la salud tuviera siempre la prioridad y que en eso la prioridad fuera para los trabajadores y para las familias mexicanas.

Que aprovecháramos las fortalezas de nuestro país y que las fortalezas eran básicas. Tenemos tratados, tenemos industrias, tenemos industrias eficientes.

Que tratáramos de que jamás se nos convirtiera un problema, que era de liquidez, en un problema que se puede convertir en solvencia; porque nosotros no tenemos compañías insolventes, tenemos hoy compañías que les hace falta capital de trabajo, liquidez, para poder volver a reinsertarse en la actividad productiva.

Todos estuvieron de acuerdo en que se deberían de usar recursos públicos y que esos recursos públicos podían sostener este tipo de actividades en el tiempo.

Todos estuvieron de acuerdo en que tenemos magníficos contactos con organismos internacionales, para que nos pudieran soportar y ayudar en esta situación de liquidez.

Todos estuvieron de acuerdo en aprovechar los tratados comerciales que hemos firmado y la oportunidad que nos representa la coyuntura de poder sustituir importaciones chinas que hace Estados Unidos, y eso traducirlo a inversiones y productos que se pudieran fabricar en México.

Y, por último, todos volvieron, todos, absolutamente todos los que participaron en estas mesas, volvieron a insistir en la importancia del Estado de derecho de la legalidad, del respeto a nuestras reglas, a nuestras Constitución y a no hacer modificaciones a las reglas, porque eso crea y es la materia prima de la incertidumbre y es la materia prima de la desconfianza.

Estos fueron acuerdos, todo el mundo estuvo de acuerdo en esto y lo tradujo en 68 oportunidades que nosotros podíamos usar como recomendaciones; algunas para tomarse, otras para desecharse, pero que al final muchas de ellas podían hacernos transitar de una manera -y vuelvo a usar al senador Monreal- coordinada, unida y eficaz, en el momento en que estábamos viviendo en esta situación crítica.

Estas recomendaciones, las hemos ido reduciendo en lo que nos parece esencial; y ahí me quisiera referir a ustedes para que de ahí podamos nosotros establecer un mejor diálogo y una mejor coordinación.

Hemos dicho que este momento que estamos viviendo ya a mediados de mayo del año 2020, nos obliga a pensar de una mejor manera en cómo regresar a nuestras actividades productivas.

Hemos sugerido y, otra vez insisto, sugirieron esas mesas, que además también les quiero comentar, fueron acompañadas por la conexión vía internet de 137 mil mexicanos. Lo digo un poco de broma, pero por hacer la similitud, llenamos el Estadio Azteca y se nos quedaron 27 mil personas afuera.

Ciento treinta y siete mil mexicanos estuvieron interesados en nuestras reflexiones, en nuestras ideas; y otra vez demuestran que esta fue una convocatoria no empresarial, fue una convocatoria que organizamos los empresarios, pero que abrimos total y absolutamente a la idea y a la propuesta de cualquier persona que quisiera entrar y que quisiera decir lo que él veía como la mejor forma de transitar esta situación de crisis.

El resumen de todo esto es:

Primero, si queremos regresar con tranquilidad, hay que estimular mayor cantidad de pruebas. Necesitamos que los trabajadores que lleguen a un centro de trabajo, tengamos la tranquilidad que ese trabajador pueda no contagiar a su prójimo o que el prójimo no esté con el temor de que pueda haber alguna persona asintomática al lado de él y que lo puede contagiar y, a su vez, él llevar el contagio a las familias.

Queremos convencer y ojalá y ustedes sean un vehículo adecuado, que necesitamos incrementar el número de pruebas. No es algo que estamos inventando, lo estamos viendo en todos los países del mundo, cómo se está privilegiando el uso de pruebas para darnos tranquilidad al regreso del trabajo.

Creemos, en segundo lugar, que debería haber y es nada más un símil de lo que estamos viendo y viviendo y que creemos que está siendo adecuado, así como se estableció, desde hace muchos años, este Consejo de Emergencia para situaciones de salud y que hoy opera todos los días y que hoy nos da indicaciones diarias y nos orienta a los mexicanos de cómo debemos comportarnos, creemos que debería haber un Consejo para la Emergencia y la Recuperación Económica.

Igual como el que está establecido con expertos que estuviesen viendo en el día a día, en qué región del país tenemos mayor desempleo, dónde se está presentando un problema logístico, dónde hay una falta de coordinación en las cadenas de abasto; en dónde no hay una coordinación adecuada entre proveedores y compradores, para que todos los días estemos estimulando soluciones y estemos atendiendo la problemática del día a día.

Si no, vamos a ir a la buena de Dios, vamos a ir acomodando la economía a como Dios nos dé a entender y vamos a seguir con una filosofía de a ver cómo nos va, en vez de nosotros ser los conductores de cómo queremos que nos vaya.

Entonces, otra vez insisto: estas fueron las recomendaciones de todos los grupos que trabajaron.

Privilegiaron, en tercer lugar, que estuviéramos ocupados de los problemas de liquidez y de empleo. Nosotros debemos promover las dos variables más importantes, casi como obsesión, es que exista liquidez, para poder coordinar otra vez las cadenas y que existan empleos.

Si no podemos recuperar el empleo y hoy empezamos a conocer las cifras y las cifras son lo que ya esperábamos. Algunos, a la mejor, esperaban más grandes o más pequeñas, pero son lo que son.

Hoy, la cifra que hoy conocemos de la pérdida de empleo formal en nuestra economía, alcanza números cercanos a 700 mil trabajadores, cuando sumamos de enero a abril. Sólo en el mes de abril fueron quinientos y tantos mil, pero ya la conjunción de lo que se había perdido en marzo nos da casi los 700 mil trabajos perdidos, en el inicio de la crisis económica.

Pero hay un dato todavía más importante que quizás ustedes todavía no conozcan y que nosotros pudimos conocer el día de ayer, a través de la ANTAD, que es un magnífico símil, lo que le pasa a la ANTAD, de lo que pasa en el consumo del país.

Y ustedes recordarán que, dentro de la demanda agregada, el consumo representa entre el 60 y el 65 por ciento del total de la demanda agregada.

Entonces, lo que le pase a la ANTAD, que es un símil del consumo, al final es un símil de lo que le va a pasar a la demanda agregada y, por consecuencia, al Producto Interno Bruto.

Bueno, la cifra que nos compartió nuestro amigo Vicente Yáñez el día de ayer, fue que las ventas del mes de abril de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio, cayeron 22 por ciento en términos nominales, lo que significa que han de haber caído de 26 por ciento a 27 por ciento en términos reales en el mes de abril.

Es una cifra impactante que refleja la caída que vamos a tener en este trimestre y evidentemente más que solamente verlos y asustarnos con la cifra, es otra vez un estímulo a que tenemos que tener esta coordinación y esta eficacia para poder trabajar mejor en cómo atemperar, en las semanas que siguen, que esta cifra la podamos de alguna manera coordinar y tratar de influir de una mejor manera.

Así que la recomendación también de este análisis es cuidar la liquidez y cuidar el empleo.

Tenemos, como cuarto punto, que coordinar adecuadamente a todos los órdenes de gobierno. Yo les decía hace un rato, en otra reunión que teníamos con el Consejo de la Comunicación, que quizás, como yo vivo en provincia, veo más evidente la problemática de coordinación entre el nivel municipal con el nivel estatal y con el nivel federal.

Me preocupa, ustedes que están aquí reunidos, todos saben que yo soy de Nuevo León, que vivo en Monterrey y me preocupa ver que municipios del área metropolitana de Monterrey no se coordinan con el estado y estado tampoco se coordina con la federación y, al final, tenemos en esa descoordinación una pérdida de eficacia, de efectividad, de la manera en que deberíamos trabajar.

Entonces, nosotros creemos que debe haber una mejor coordinación o debemos buscar esa coordinación de una manera mucho más efectiva.

Quinto punto. Creemos que debemos sacar del cajón de las herramientas un nivel de coordinación que nos había resultado siempre muy efectivo y que hoy no lo estamos utilizando, que es el tripartismo.

En muchos de los momentos de nuestro país y sobre todo en momentos de crisis, el tener en la misma mesa unidos a los trabajadores de México, a los empresarios y a nuestras autoridades federales, nos permitió transitar de una mejor manera la crisis que podíamos estar viviendo.

Creemos que esta solución sigue siendo efectiva y válida y nos permitimos sugerir que la recuperemos.

Sexto punto. Tenemos que cuidar la cadena agropecuaria. Podemos vivir con todos estos problemas, inclusive con problemas de liquidez; lo que no nos podemos permitir es tener hambre y que nuestra cadena agropecuaria pueda tener una problemática de logística, de seguridad o que realmente deje de operar tan eficientemente, como lo ha hecho hasta el día de hoy.

El trabajo que ha hecho el Consejo Nacional Agropecuario, Bosco de la Vega dirigiéndolo, junto con el Secretario de Agricultura, ha sido, créanme, así, increíblemente excelente, dentro de las limitaciones que han sufrido y que han tenido.

Siguen exportando, siguen operando, siguen abasteciendo y ninguno de los que estamos aquí reunidos hemos oído ningún comentario de escasez de ningún producto, porque esa cadena está funcionando.

Nos tenemos que asegurar que siga funcionando tal cual.

Tenemos que buscar reorientar el gasto público. Nosotros no somos quién para decirle a la autoridad federal y mucho menos al Presidente qué deba hacer.

Lo que sí creemos es que se debe privilegiar que se apoye la liquidez y el empleo.

Octavo punto. Creemos y esta fue una demanda de todas las mesas que tocaron el tema, que en algún momento, no hoy, no el día de hoy, pero para que lo tengamos en nuestra cabeza, se debe convocar a una Convención Hacendaria.

Esta es una preocupación real en la mayor parte de los gobernadores del país y es una preocupación también enormemente sentida de los habitantes de muchos de los estados de la República.

Tenemos que darle salida a ese tipo de problemática y ponernos de acuerdo en cómo hacerlo hacia futuro.

Tenemos, en el noveno punto, que definir mecanismos para reapertura. Yo he tratado de explicar que la reapertura no se va a dar como aparentemente mucha gente piensa, que es un switch que vamos a poner en apagado o en prendido y que como lo apagamos hace seis semanas, vamos a llegar y de repente lo vamos a prender.

El proceso de reapertura tiene retos enormes y les platico solamente uno que a mí, en lo personal, me preocupa mucho y es cómo vamos a transportar a nuestros trabajadores a los centros de trabajo.

Qué tenemos que hacer para que no se contaminen en el transporte. Por mucho que nos cuidemos en el centro de trabajo y tengamos todas las medidas higiénicas y les hagamos las pruebas y hagamos todo, si no nos preocupamos de cosas tan prácticas como cómo va a llegar el trabajador a su centro de trabajo, estaríamos cometiendo un error del cual nos vamos a arrepentir unas semanas posteriores.

Esto no es tan fácil como decir hagamos turnos. Yo ponía el ejemplo, imagínense si ustedes son los concesionarios del transporte en una ciudad determinada y ustedes hacían sus cálculos que iban a usar el camión con 60 personas arriba del camión y ahora le pedimos que nada más meta 20, pues evidentemente no le va a ser rentable traer el camión rodando en las calles.

Necesitamos adelantarnos para tratar de ver cómo, porque tiene un objetivo público, porque tiene una orientación pública, necesitamos soportar algunas actividades que hoy no están pensado soportarse si queremos llegar a coordinar mejor estos mecanismos de reapertura.

Décimo punto. Tenemos que financiar el capital de trabajo de las empresas que se han quedado sin capital durante estos momentos.

Les comparto un dato que ayer nos daba la Organización INDEX, que se encarga de las maquiladoras.

La Organización INDEX ha tratado de cuidar todos los trabajos durante el mes de abril. Le costó 5 mil millones de pesos de sueldos que los puso sin tener ingresos, se los sacó de la bolsa y puso 5 mil millones de pesos entre todas las compañías que están asociadas a esta organización empresarial que depende de CONCAMIN.

Bueno, lo que nos compartía el día de ayer es, ya lo hicimos en abril, no lo podemos hacer en mayo, ya se nos acabaron los recursos, y no es por falta de generosidad, es por falta de liquidez otra vez.

Entonces, requerimos mecanismos que nos aseguren que hay ese capital de trabajo para que pueda seguir operando las empresas y que en el momento de la reapertura cuenten con la capacidad de poder vender, de poder cobrar, de poder administrar al final su materia prima.

Onceavo punto. Creemos nosotros que vuelve a ver el comentario que yo hacía hace rato, de privilegiar la inversión.

Si privilegiamos la inversión estamos ayudando al empleo, si ayudamos al empleo ayudaremos al consumo y estaremos reactivando la actividad económica.

Es importantísimo también sacar del cajón de las herramientas, iniciativas que sabemos que nos funcionaron muy bien.

Todos los que estamos aquí, que somos un poco más viejos -veo algunos y algunas muy jóvenes todavía-, pero los que seamos muy viejos sabemos que, en los temblores del 85, una herramienta para recuperación económica inmediata fue la depreciación acelerada.

Es un gran incentivo para cualquier inversionista poder depreciar aceleradamente el costo de su inversión, claro que tiene un costo fiscal, pero no perdamos de vista que la inversión tiene una cara de demanda y que al tener esa cara de demanda y de consumo estimula el pago de IVA’s y el pago, al final, de una actividad económica creciente.

Creemos que en la inversión debemos de estimular infraestructura, como lo hemos venido diciendo todo el año anterior, y se debería -yo creo que ustedes estarán de acuerdo conmigo- estimular algún proyecto grande de inversión, de infraestructura en cada uno de los 32 estados de la República, esa va a ser la mejor forma de recuperar el crecimiento en todas nuestras áreas locales.

Si pudiéramos estimular esa inversión de un proyecto, el que ustedes quieran, el que decidan, el Congreso, junto con los gobernadores y con los estudios que haya hecho el Poder Ejecutivo, hay enorme cantidad de oportunidades de proyectos que podríamos estimular en cada uno de los estados y que nos permite el regreso.

Y, a su vez, creemos que el regreso, nada más creyendo que movimos el switch y ya estamos ahora en prendido en vez de estar en apagado, sin acompañarlo con un gran programa de vivienda, un gran programa de construcción, grandes programas de infraestructura, estaríamos dejando la oportunidad de poder, rápidamente, reinsertar a nuestra economía y tratar de promoverla.

Creemos que esto sería enormemente eficaz y efectivo; creemos, también, que el consumo tiene que crecer en la medida en que nosotros podamos crear inversión, crear trabajo.

Y, por último, creo que tenemos que pensar muy bien cómo vamos a reinsertarnos con el Tratado, el famoso T-MEC, el famoso Tratado de Libre Comercio, que arranca el 1° de julio.

Hagamos lo que tenemos que hacer, adelantémonos a poder sustituir importaciones americanas, hagamos lo que tengamos que hacer internamente para estar preparados, que el día 1° de julio tengamos oportunidades más allá de la industria electrónica y automotriz, que están bastante insertadas ya en la actividad productiva de Estados Unidos.

Y, por último, como dije también hace rato, la certidumbre de nuestras leyes, el respeto a la legalidad será siempre la mejor materia prima para que nuestra sociedad pueda crecer, y pueda crecer con tranquilidad.

Nosotros creemos que estas ideas, que todas tienen que ver con esto y reinsertar la economía, cómo tratar de privilegiar la liquidez y el empleo, y, por ende, el consumo, nos harán ser, o nos harán transitar por una economía más rápida.

Vuelvo a insistir y con esto quiero terminar para poderles dar oportunidad a sus preguntas y que las respuestas sean de mis 12 compañeros que me acompañan, yo quisiera que ellos participen en la parte de respuestas.

Ellos conocen este documento y conocen estas ideas, al igual que yo ya también de memoria, nos vamos a permitir sugerir, senadores, con todo respeto, y permítanme volver a remarcar: es exclusivamente una sugerencia de qué cosas creemos que podemos transitar juntos o que ustedes podrían de alguna manera ayudarnos a poder promover dentro de su trabajo como legisladores.

La primera de ellas es que: Nos parece que ustedes podrían hacer una enorme recomendación de que algunas de estos 68 puntos puedan ser utilizadas como parte de ese gran acuerdo al que tenemos en nuestra opinión qué convocar para poder organizarnos mucho mejor como sectores productivos.

Segunda recomendación que haríamos: Creemos que ustedes como legisladores, sabemos que no es una atribución del Senado, pero tienen ustedes una gran influencia en la Cámara de Diputados, podrían estimular el uso de recursos para poder hacer este Plan de Infraestructura viable y que los estados puedan contar con ese tipo de obras, que puedan de alguna manera estimular rápidamente el crecimiento.

Nos parece que deberíamos de tener acciones precisas y determinadas en ese orden de ideas.

Creemos que en la medida en que ustedes puedan promover acciones en el manejo del gasto público que pueda privilegiar la liquidez de las empresas, es como podemos también transitar de una mejor forma la problemática que hoy tenemos.

Nos permitimos, también, porque nos parece que es fundamental, que ustedes estimulen la creación de este Consejo Económico al que me referí yo como segunda recomendación, porque sería la manera más práctica, más precisa y donde estarían los expertos.

No estamos diciendo que tenemos que estar los empresarios, por favor, créanme. Ustedes, los expertos, las personas que le entienden mejor, las personas que nos pueden dar a nosotros incentivos y orientaciones, que puedan de alguna manera formalizarse en ese Consejo para la recuperación y para el regreso a nuestras actividades productivas.

Si privilegiamos la inversión y el empleo, si lo organizamos a través de este Consejo y si ustedes toman algunas de estas recomendaciones, como esta del Programa de Infraestructura, creemos que ya ayudamos a poder presentar nuestros puntos de vista y que de alguna manera fuimos escuchados por el Senado.

Insisto: Son tan sólo recomendaciones que quisiéramos nosotros, y nos atrevemos por la confianza que les tenemos, por la apertura que nos ha dado el senador Monreal a sugerir, y que ojalá y pueda alguna de ellas ser tomada en cuenta o discutida en sus debates internos para tratar de transitar a un mejor país.

No quiero terminar sin decirles que estamos convencidos en el Consejo Coordinador Empresarial de que tenemos un gran país y que en la medida en que nosotros podamos trabajar en conjunto, vamos a salir fortalecidos de esta situación y vemos a recuperar la senda del crecimiento y ojalá, a quitarnos todos los disensos y a pensar como mexicanos cómo podemos realmente brindarle bienestar a la población.

Nadie queremos ver en nuestro país, al final de este año, el aumento de 10 millones de pobres. En lo personal, sería la cifra que más me impactaría, porque creo que lo que todos estamos buscando, todos los que nos hemos metido en este tipo de tareas, algunas de ellas con una enorme responsabilidad como la de ustedes, es porque queremos disminuir la pobreza de México y queremos darles a los mexicanos la posibilidad de tener mejores niveles de bienestar.

Vuelvo a agradecerle al senador Monreal y a todos ustedes que nos escuchen; me gustaría empezar a oír sus comentarios y permitirles a mis 12 compañeros que empiecen a participar directamente en las respuestas a cada uno de sus cuestionamientos.

Muchas gracias una vez más.

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