Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Versión estenográfica del mensaje del senador Ricardo Monreal Ávila, Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, durante la XXX Reunión de Embajadores y Cónsules, en la Cancillería Mexicana.

 

Saludos, primero al Secretario de Relaciones Exteriores, nuestro compañero Marcelo Ebrard.

 

Al diputado y Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, que a su vez es Presidente del Congreso de la Unión, Porfirio Muñoz Ledo; y al senador Martí Batres, Presidente de la Cámara de Senadores.

 

A los presidentes de las Comisiones de Relaciones Exteriores, a la presidenta Vanessa; a los subsecretarios.

 

Distinguidos Embajadores Eméritos.

 

Estimados Cónsules, miembros del Servicio Exterior.

 

Miembros distinguidos de la Cancillería.

 

Al Cuerpo Diplomático acreditado en México, les transmito, como Presidente de la Junta de Coordinación Política, un saludo de parte de los senadores y senadoras de la República, y de todos los integrantes del Poder Legislativo.

 

Agradezco la invitación a esta Trigésima Reunión de Embajadores y Cónsules. Y me dirijo a ustedes, para reiterarles que desde el Senado, acompañaremos e impulsaremos una visión de Estado dentro y fuera de este país, que logre enaltecer el nombre de México, no con discursos vacíos ni con añoranzas del pasado, sino con acciones concretas, consistentes y congruentes con el momento que vive México.

 

Nuestro país ha jugado un papel de suma importancia en la historia del mundo, como centro de comercio e intercambio en la conquista, defensor de la independencia y defensor de la identidad latinoamericana en el siglo XIX, y como incansable impulsor de los objetivos más loables de la humanidad en el siglo XX.

 

Sin embargo, en fechas recientes, el actuar en el exterior ha sido reactivo y poco coordinado, particularmente cuando se compara con su política interior.

 

La eterna encrucijada del país, físicamente entre el norte y el sur e ideológicamente cambiante. Esto ha permitido que se simplifique la política exterior como la gestión de dos fronteras, o bien, la eterna cuestión sobre si México pertenece a una región más que a la otra.

 

Ustedes ya lo saben, pero me gustaría reiterarlo: México pertenece al mundo.

 

El deseo de diversificar nuestra economía y nuestras relaciones más allá de Norteamérica, es una tarea pendiente, en la cual no se ha tenido éxito con una complacencia con el status quo.

 

México es mucho, mucho más que dos fronteras, y entre éstas se haya una riquísima diversidad cultural y natural; lo cual ha sido reiteradamente reconocida por la UNESCO.

 

La décimo quinta economía del mundo, según el Banco Mundial; una vibrante sociedad multiétnica y multicultural que comprende a más de 60 grupos indígenas, además de nacionales de todo el mundo.

 

La diversidad es factor de nuestro reconocimiento internacional, así como de nuestra fortaleza, y ésta debe ser explotada para acercarnos a nuevos aliados, reavivar relaciones relegadas al olvido y enriquecer nuestros lazos con socios tradicionales.

 

Más allá del Río Bravo y el Río Suchiate, México pertenece al mundo.

 

El mundo al cual nos toca a nosotros pertenecer, es un mundo que reconoce no hubo “fin de la historia”, como auguraban algunos neoliberales en el anochecer del siglo pasado; en parte porque los beneficios del libre mercado se quedaron estancados en las élites, las cuales gobernaron con desdén.

 

La Cuarta Transformación es la respuesta a una exigencia de cambio en México, pero es solamente una de las tantas mutaciones que están ocurriendo simultáneamente alrededor del planeta.

 

Desde el Senado, aprovechamos la oportunidad para consolidar la visión de Estado de la Cuarta Transformación dentro y fuera de este país. La política exterior y la interior dejarán de ser discordantes.

 

Ustedes mejor que nadie, saben que este es un ajuste necesario.

 

Como agentes diplomáticos del Estado Mexicano, les han pedido promover la imagen de México como un país ordenado, atractivo para las inversiones; una nación en donde se pueden hacer negocios y un socio confiable.

 

Sin embargo, muchas de las virtudes que exaltaron, se convirtieron en retórica hueca cuando no se vieron acompañados de acciones de políticas públicas que las sustentaran y, peor aún, cuando las acciones fueron en sentido contrario.

 

En la Legislatura a la que pertenecemos, estamos conscientes de nuestro papel en el despliegue de la estrategia exterior del país y la coherencia que requiere con la política interior.

 

Permítanme destacar algunas acciones que pensamos realizar en el Senado de la República.

 

Primero, vamos a resaltar nuestra facultad constitucional de revisar y de vigilar la política exterior.

 

Nuestra facultad de ratificar nombramientos de embajadores y cónsules, los vamos a cuidar de manera muy, muy seria.

 

Por esa razón, la vinculación con la representación diplomática no la dejaremos simplemente en el acto protocolario de la toma de protesta de embajadores, cónsules y representantes de México en el exterior.

 

Indudablemente, el escenario internacional al que nos enfrentamos es muy distinto al de años anteriores.

 

Hay una enorme expectativa en nuestro país, ustedes lo saben. A todos les preguntan qué pasa en México, qué sucede con el Presidente López Obrador, qué está sucediendo en la realidad; y todos los días tienen que dar respuestas sin tanto conocimiento y cercanía.

 

Lo que queremos ahora, en el Senado, es generar mayor cercanía y rendición de cuentas.

 

Por eso, creemos que ahora ha generado un mayor interés la cooperación para temas estratégicos.

 

En efecto, lamentablemente en el mundo ha crecido el proteccionismo y el nacionalismo vitriólico y han cambiado los intereses y alianzas de potencias globales y regionales.

 

Desde Brasilia hasta Xian, se siente una nueva reconfiguración de un orden mundial, nuevos imperios que amenazan a naciones independientes de toda índole.

 

México debe ser el arquitecto de su realidad y de su posición de este nuevo paradigma.

 

Bien dijo el escritor George Bernard Shaw, que el hombre es el único hombre y sensato y que el hombre actúa como el sastre, ya que con cada nuevo encuentro, se dispone a tomar medidas sin esperar que las viejas sigan vigentes.

 

Así actúa la diplomacia mexicana, siempre a la espera de actuar en razón de las circunstancias que a su país le interesan, y a su país le urgen, con gobiernos de la índole que resulte.

 

En las Américas, nos enfrentamos a una relación compleja con Estados Unidos.

 

Nos queda claro que las posturas antiinmigrantes y la retórica contra México, han resultado electoralmente redituables, por lo que no debe extrañarnos que existan descalificaciones lesivas para nuestro país y nuestros connacionales en este nuevo proceso electoral.

 

Tienen bastante trabajo los embajadores y los cónsules, que actúan en Estados Unidos, al ser trasladados a procuraciones, o a procuradurías de Defensa del Migrante.

 

De ser el caso, ese es el tema que asumiremos desde toda trinchera, desde el ámbito del Poder Legislativo.

 

Es aquí y donde no vemos espacios importantes que pasen desapercibidos en el Senado.

 

Tenemos aliados, muchos aliados, y no asiste la razón histórica y moral.

 

Un socio confiable, con el cual compartimos nuestras agendas y tenemos excelentes experiencias de cooperación, puede ser Canadá y algunos otros del mundo, como China. Ustedes saben mejor que nosotros.

 

Por supuesto, que el espacio de influencia de México por excelencia, desde mi punto de vista, lo he dicho, esta es la tercera ocasión que soy senador, pero desde la primera que lo fui, es Centroamérica, por afinidad histórica y cercanía, pero también por realidades estratégicas de desarrollo.

 

México requiere fortalecer su presencia en estos países.

 

Con el paso de los años, la influencia que teníamos en la Región, ha ido disminuyendo por diversos factores, el más importante, la co-optación de políticas de seguridad, que no estaban dirigidas a atender nuestros intereses particulares y más bien respondían a necesidades de terceros.

 

El doble discurso de ideales sacrosantos de derechos humanos, desarrollo y humanidad, a la par de acciones de actitudes hostiles, se reveló con las primeras reacciones del Estado a la Caravana Migrante.

 

Vienen más aún problemas, pero estoy seguro que se van a resolver.

 

Debo destacar que en el Senado, el Canciller obtuvo unanimidad en su nombramiento.

 

Hay mucha confianza de todos los grupos parlamentarios. Es un hombre de Estado; actúa como hombre de Estado.

 

En el Senado tenemos confianza y se ha mejorado la relación interinstitucional entre el Senado y la Cancillería.

 

En mis tres periodos de senador, me ha tocado convivir con muchos de ustedes a lo largo de mi carrera.

 

Tengo la mayor impresión positiva de embajadores, de carrera y de los que no lo son. Me han sorprendido unos y otros.

 

Sólo una experiencia negativa en Francia, cuando fui gobernador, me surgió con una representante que en ese momento actuaba, siendo yo gobernador, muy desafortunada, que me quedó en la mente; pero tengo 20 experiencias positivas, desde el consulado de Dallas –que por cierto, vi aquí a Lorena– que era una experiencia extraordinaria. Asia, Shanghái, o bien, China, o Francia, después de esta experiencia desafortunada regresé; pero en Estados Unidos también, en los consulados, mi vida parlamentaria en aquel momento viajaba más, como era de oposición, quería que estuviera fuera siempre del país. Ahora, como soy Grupo Parlamentario mayoritario, tengo que estar aquí.

 

Pero me da mucho gusto que aquí estén las representaciones del PRI y del PAN, mis buenas amigas, la senadora Beatriz Paredes, que tiene también experiencia en esta materia, y Josefina Vázquez, también experiencia y es parte del grupo de Coordinación Política.

 

A todos les expreso mis respetos y les expreso que tengan un desempeño extraordinario. México los necesita, mucho los necesita. Los necesitamos.

 

No es cierto que seamos facciosos, eso es totalmente falso.

 

El nuevo Gobierno que encabeza el Presidente Andrés Manuel López Obrador, se los voy a decir en su momento, pero va a ser el mejor que haya tenido el país en las últimas décadas.

 

Enhorabuena. Bienvenidos y felicidades.

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