Versión Estenográfica de la Sesión Solemne del Senado de la República para recibir en el Pleno la visita del presidente de la Cámara de Representantes de la República Oriental de Uruguay, José Carlos Mahía Freire.

 

SENADOR PABLO ESCUDERO MORALES: Iniciamos la Sesión Solemne con la visita del Presidente de la Cámara de Representantes del Parlamento de la República Oriental del Uruguay.

 

 

 

Les pido ocupar sus escaños, por favor, señores senadores.

 

 

 

La Cámara de Senadores del Honorable Congreso de la Unión de los Estados Unidos Mexicanos, expresa la más cordial bienvenida al Honorable Señor José Carlos Mahía Freire, Presidente de la Cámara de Representantes del Parlamento de la República Oriental del Uruguay.

 

 

 

Y al diputado Jerónimo Alejandro Ojeda Anguiano, quien asiste en representación de la Presidenta de la Cámara de los Diputados, María Guadalupe Munguía Gutiérrez, Presidenta de nuestra Colegisladora. Bienvenido.

 

 

 

Al Excelentísimo Embajador Jorge Alberto Delgado Fernández, Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República Oriental del Uruguay en México.

 

 

 

A la diputada Macarena Gelman García, Presidenta de la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración.

 

 

 

Al diputado Conrado Rodríguez, Delegado de la Comisión de Constitución, Códigos, Legislación General y Administración, ambos de la Cámara de Representantes del Parlamento del Uruguay.

 

 

 

Al señor Rafael María Villamor Rocha, Primer Secretario de la Embajada de la República Oriental del Uruguay en México.

 

 

 

Y al Ministro Víctor Hugo Morales Meléndez, Director General para América Latina y el Caribe, de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

 

 

 

Sean todos ustedes bienvenidos al Senado de la República.

 

 

 

Compañeros legisladores:

 

 

 

Recibimos con beneplácito su visita, señor Presidente, al Senado de los Estados Unidos Mexicanos.

 

 

 

Se trata, sin duda, de un importante gesto de amistad que confirma la disposición de nuestros países por continuar desarrollando una relación sólida, como la que nos ha unido históricamente a los pueblos de México y Uruguay, que hemos impulsado de manera especial en los últimos años.

 

 

 

Con sentimiento profundo, le manifiesto que es para mí un honor presidir esta Sesión Solemne, en la que recibimos a parlamentarios de un país tan querido para México y para los mexicanos.

 

 

 

Con 186 años de relaciones diplomáticas formales, respaldados por una herencia histórica y cultural, así como por valores y convicciones compartidas, México y Uruguay son dos aliados naturales en la promoción de las mejores causas de la humanidad.

 

 

 

Señor Presidente:

 

 

 

Más allá de la amistad que une a México con todos los pueblos latinoamericanos, los mexicanos admiramos a Uruguay no sólo por sus tangos y milongas, sus asados o su dinámico estilo de jugar al fútbol.

 

 

 

En Uruguay vemos también a un país que históricamente ha sido pionero en muchas materias, marcando la pauta de la evolución de los derechos políticos y sociales en América Latina, e incluso hay que decirlo, en el mundo.

 

 

 

En 1877 y siguiendo la obra y postulados del educador José Pedro Varela, Uruguay se convirtió en el segundo país en el mundo en legislar para el establecimiento de un sistema educativo, gratuito, obligatorio y laico.

 

 

 

Hace 100 años, en 1917, se convirtió en uno de los primeros países en establecer el derecho al divorcio y en garantizar el derecho al sufragio femenino.

 

 

 

Y por qué no decirlo: también lo reconocemos por haber organizado el primer campeonato mundial de fútbol, en el cual la propia selección charrúa habría de coronarse en el mítico Estadio Centenario.

 

 

 

Y este espíritu innovador uruguayo no se ha detenido con los años, ya que como sabemos, en 2013 se convirtió en el primer país latinoamericano en iniciar el tránsito hacia un nuevo enfoque en materia de política de drogas, priorizando el ataque a las adicciones por medio de inversión en la prevención del consumo e infraestructura de salud pública, para tratar a los adictos.

 

 

 

México, México ha seguido con atención la experiencia uruguaya en la materia; pues si bien nuestros contextos geográficos y económicos son esencialmente distintos, compartimos la convicción de la necesidad de analizar nuevos enfoques en la materia.

 

 

 

Así quedó reflejado en la participación de México en la más reciente sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre Política de Drogas de 2016; de la cual nuestro país fue uno de los patrocinadores principales.

 

 

 

Además de estos esfuerzos, en diversas materias Uruguay también se mantiene a la vanguardia regional con respecto al desarrollo humano. Este logro es notable en una región como América Latina y el Caribe; en la cual sus integrantes comparten uno de los retos más urgentes para la humanidad: la desigualdad.

 

 

 

En este contexto, la nación uruguaya ha sido capaz de construir una sociedad igualitaria en la cual, el ingreso per capita es uno de los más altos de la región. Al tiempo que las cifras de pobreza y desigualdad son equiparables a las de las economías más desarrolladas.

 

 

 

En términos proporcionales, la clase media uruguaya es la más sólida y amplia en América Latina y el Caribe, logro en sí mismo encomiable. Su valía crece al considerar que la desigualdad ha sido durante las últimas décadas, un flagelo creciente no sólo para las economías latinoamericanas, sino incluso para aquellas de los países del norte global.

 

 

 

Enhorabuena por el hermano pueblo del Uruguay.

 

 

 

Señor Presidente:

 

 

 

Su presencia en este recinto legislativo es la más reciente muestra de la importancia del vínculo bilateral entre nuestras naciones. Como ya referí, ambos países comparten los mismos objetivos en materia de política exterior; por tanto, el potencial de la relación en términos políticos, sociales y económicos es considerable. De hecho, la primera visita oficial al exterior que realizó el presidente Enrique Peña Nieto, en enero de 2013, en menos de dos meses de haber asumido la titularidad del Ejecutivo Federal, fue precisamente a la República Oriental del Uruguay.

 

 

 

Con todo, hay que reconocer que el referido potencial de nuestra relación, todavía no ha sido explotada a cabalidad. Debo destacar que desde principios de este siglo, México y Uruguay se dieron a la tarea de fortalecer su relación comercial bilateral, a través de la firma del Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones, que entró en vigor a partir del 15 de julio de 2004.

 

 

 

Nuestras naciones promovieron una visión de integración regional, al ser las primeras en comprometerse con el libre comercio, más allá de los límites de los mecanismos de integración norteamericana o sudamericana, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y el MERCOSUR, respectivamente.

 

 

 

Esta relación ha crecido de manera importante. En 1999, la balanza comercial agregada de nuestros países alcanzaban apenas 100 millones de dólares de los Estados Unidos. Actualmente, nuestro comercio bilateral tiene un valor agregado de aproximadamente 600 billones de dólares estadounidenses y México ocupa uno de los ocho primeros lugares como destino para las exportaciones de la República Oriental del Uruguay.

 

 

 

Es claro que Uruguay y México han impulsado históricamente el libre comercio, mediante su participación en mecanismos regionales y en organismos internacionales. Nuestras naciones utilizan el comercio como una importante vía para estrechar nuestros lazos de amistad y de cooperación.

 

 

 

Es importante destacar que más allá de los aspectos comerciales en septiembre de 2011, los gobiernos de México y Uruguay suscribieron un Acuerdo de Asociación Estratégica con el propósito de fortalecer la relación bilateral, a través del establecimiento de una alianza en materia política, económica, comercial y de cooperación.

 

 

 

Con base en lo anterior, nuestra tarea consiste en trasladar este progreso que se ha logrado y que debe continuar impulsando en el ámbito comercial, a otros aspectos del desarrollo de nuestras naciones.

 

 

 

Es por ello que en el marco de este encuentro parlamentario, propongo a mis compañeras y compañeros senadores buscar un diálogo con los colegas uruguayos, que nos permita encontrar mecanismos prácticos para cristalizar una mayor y mejor colaboración en materia de intercambio científico, tecnológico, cultural, educativo, de desarrollo social y político. Es decir, un mejor aprovechamiento de experiencias y buenas prácticas en materia de políticas públicas, orientadas al desarrollo de mejores acciones internas y a la cooperación pacífica entere naciones.

 

 

 

Entre latinoamericanos, el intercambio de ideas y propuestas puede revelarse como una fuente valiosa de experiencias y posibles soluciones.

 

 

 

En un tiempo de grandes reconfiguraciones geopolíticas, de inestabilidad en el seno de las potencias internacionales, de la proliferación de movimientos e ideologías cimentadas en el odio y la violencia, voltear a ver el tesoro compartido que nos brinda la colaboración entre países de América Latina, nos permite fortalecer la alianza entre pueblos hermanos y avanzar unidos hacia el futuro.

 

 

 

Señor presidente; compañeros legisladores de la República Oriental del Uruguay y del Senado de la República:

 

 

 

A mediados de la década de los 30 del siglo pasado, el artista Joaquín Torres García regresó de Europa para radicar en Montevideo. Luego de haber conocido e interactuado con las vanguardias de la Europa, de entre guerras, decidió volver a América con la intención de crear un arte nuevo, capaz de incorporar expresiones propias de la tradición americana al mismo tiempo que los postulados constructivistas.

 

 

 

Resumió su intención en esta célebre aforismo: “Toda América debe levantarse para crear un arte poderoso y virgen”.

 

 

 

Torres García creyó en la fuerza de nuestro continente para construir una expresión estética y original.

 

 

 

Hoy nosotros, uruguayos y mexicanos, debemos creer en la fuerza de ese mismo continente para desempeñar un papel central en el establecimiento de los pilares del nuevo orden internacional, que garantiza la paz duradera de conformidad con nuestros principios compartidos.

 

 

 

Señor presidente y compañeros legisladores de la República Oriental del Uruguay: el Senado de la República y la nación mexicana les refrenda su amistad. Sean ustedes bienvenidos.

 

 

 

Conforme al acuerdo aprobado para este Sesión Solemne, se concede el uso de la palabra al señor José Carlos Mahía Freire, presidente de la Cámara de Representantes del Parlamento de la República Oriental del Uruguay.

 

 

 

Tiene usted la palabra.

 

 

 

DIPUTADO JOSÉ CARLOS MAHÍA FREIRE: En primer lugar, quiero agradecer profundamente en nombre del parlamento uruguayo de la Cámara de Diputados, el honor y la oportunidad que significa para nosotros hablar hoy aquí en esta institución en el Senado de la República de México, que es casa de la democracia de los mexicanos.

 

 

 

Es para nosotros un altísimo honor, que somos muy conscientes de lo que significa para quien le toca la oportunidad de estar hoy aquí donde estamos nosotros aquí saludándoles.

 

 

 

En primer lugar, queremos agradecer al señor presidente de la Cámara de Senadores, al doctor Pablo Escudero Morales.

 

 

 

Y también extender el agradecimiento al senador Fernando Herrera Ávila, coordinador del Grupo Parlamentario del PAN; al senador Emilio Gamboa Patrón, coordinador del Grupo Parlamentario del PRI; a la senadora María de los Dolores Padierna Luna, coordinadora del Grupo Parlamentario del PRD; al senador Calor Alberto Puente Salas, coordinador del Grupo Parlamentario del Partido Verde Ecologista de México; al senador Manuel Bartlett Díaz, coordinador del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo y del bloque de MORENA, y a todos los representantes y autoridades aquí presentes.

 

 

 

Quiero comentarles, además, que por decisión nuestra tratamos de llevar adelante hoy una tradición del Parlamento Uruguayo, de la Cámara de Diputados, que es la integración de una delegación plural, con representantes del gobierno y de la oposición.

 

 

 

Saludo al señor Presidente recién, a la diputada Macarena Gelman, que es del Partido Frente Amplio, Partido de Gobierno, y también está con nosotros el diputado del Partido Colorado, de oposición, Conrado Rodríguez.

 

 

 

Queremos, con esta Delegación, significar que nuestra visita no es sólo una decisión del Presidente, o de la presidencia, ni de un partido político, sino de los distintos partidos políticos que integran la Cámara de Diputados del Uruguay.

 

 

 

Quiero agradecer, también, el trabajo del señor Embajador Jorge Delgado, que realmente nos ha representado y nos representa mucho a todos nosotros y al señor representante de Cancillería de México.

 

 

 

Todos los representantes, tanto senadores como diputados, tenemos una responsabilidad muy grande frente a la ciudadanía.

 

 

 

Y es ella quien decidió que estemos aquí presentes hoy, para hacer sentir por medio nuestro su voz y eso en definitiva es lo que nos otorga la legitimidad para poder actuar con ideas diferentes y en el marco del debate, a veces enfervorecido, pero necesariamente respetuoso, en pos de lo que cada uno considera es mejor para nuestros pueblos.

 

 

 

En este caso pueblos que conformamos la querida América Latina, América Latina la cual cuando nombro en el exterior, no deja de hacerme recordar a nuestro compatriota fallecido, el escritor Eduardo Galeano, quien nos ha legado sobre ella los padecimientos, humillaciones y explotaciones que nuestros países y pueblos han vivido a lo largo de su historia, pero que también muestran de forma indirecta el enorme potencial que tenemos para ser naciones y continentes prósperos.

 

 

 

Y cuando me refiero a la prosperidad, no aludo sólo al bienestar económico de todos y todas, sino que queremos también hablar de sociedades tolerantes, donde la paz y la convivencia sean signos distintivos, donde se acompañe desde el Estado a quienes están en condiciones de desventaja, como los niños y las niñas, los jóvenes, las mujeres, los miembros de algunas comunidades, como los LGBT, los migrantes, los adultos mayores y toda aquella persona que por el motivo que sea, requiera del apoyo nuestro como autores de normas que pueden beneficiarlos, saldar total, o al menos parcialmente, esas desigualdades estructurales que se padecen.

 

 

 

Los latinoamericanos, desde el extremo sur al extremo norte, somos hijos de inmigrantes y de pueblos originarios, que en esta extensa tierra estuvieron y nos dejaron un legado cultural valiosísimo.

 

 

 

Por suerte en algunos casos ellos aún están presentes y deben ser motivo de orgullo para nuestras sociedades.

 

 

 

América Latina es una tierra de países pacíficos que poco a poco, conociendo nuestro pasado y muchas de nuestras experiencias que Galeano relataba, exigen y merecen respeto por parte de todos.

 

 

 

No somos ni las viejas colonias europeas, ni el patio trasero de nadie. Somos naciones que con sus diferencias trabajamos día a día para lograr mayor independencia y calidad de vida para nuestros pueblos.

 

 

 

Bajo estos principios, bajo estos principios básicos en que debemos estar unidos siempre y queremos que sus países, todos sus países se sientan parte de nosotros, de nuestras identidades.

 

 

 

En este sentido, no puedo dejar de referir acontecimientos que muestran a un México solidario con sus hermanos, como lo fue en los difíciles años 70 y 80 en casi todos los países del Cono Sur que vivíamos bajo crueles dictaduras de carácter cívico-militar que bajo el pretexto de luchar contra grupos armados, cometieron aberraciones hacia inocentes, como niños, niñas, mujeres, hombres, que buscaban pacíficamente sociedades más justas, o simplemente todo aquel que no estuviese alineado a lo que eran las ideas de estos gobiernos dictatoriales.

 

 

 

Y ahí, en el caso de Uruguay, estuvo la mano solidaria de México, en especial, y no dejamos de mencionarlo, a su embajador Don Vicente Muñiz Arroyo, quien valientemente concedió asilo diplomático a uruguayos perseguidos ante las trabas impuestas por la dictadura uruguaya, que les demoraba los salvoconductos para venir a estas tierras, y se fueron acumulando en la Embajada.

 

 

 

Llegaron a tener cientos de refugiados, hasta que finalmente pudieron irse realizándose los traslados.

 

 

 

Quiero, por tanto aquí dejar constancia expresa de nuestro agradecimiento constante a los mexicanos, y como dije, a Vicente Muñiz Arroyo. Y como dice la placa en homenaje, en el año 2005, que se colocó en Montevideo, dice textualmente:

 

 

 

“Defendió la democracia y aplicó de manera irrestricta el derecho de asilo, a quien garantizó la libertad y salvó vidas de perseguidos por la dictadura”.

 

 

 

En ese marco, que es de fundamental importancia profundizar los lazos de amistad entre los países y dar nuestro grano de arena como representantes, a partir de encuentros como estos, o los que se llevan a cabo en forma periódica por medio de organismos y espacios de encuentro entre parlamentarios, como es el Parlamento Latinoamericano, EUROLAT o la Unión Interparlamentaria, entre otros.

 

 

 

Esto es, hago aquí especial hincapié de lo que nosotros tenemos como potestades, que no son otras que la de llevar la voz de nuestra gente y a un capítulo especial de lo que se denomina la diplomacia parlamentaria, en el entendido de involucrar a los parlamentos en los procesos de vinculación con nuestros pueblos y en la posibilidad, después, a la hora de refrendar con su voto, con su opinión, lo que los poderes Ejecutivos construyen en sus relaciones bilaterales o multilaterales.

 

 

 

En estos últimos años, como bien destaca el Presidente del Senado, los importantes lazos que en materia económica y comercial se han establecido entre nuestros países, en especial hago mención en diciembre de 2003, al Tratado de Libre Comercio y que ha favorecido a la diversificación de exportaciones e importaciones; los volúmenes trazados y las inversiones; todo lo cual colabora en generar naciones más independientes y por ende, más soberanas y libres.

 

 

 

Este acuerdo, muy bien valorado desde el Uruguay, así como otros similares; son los que han permitido a mí país ofrecer reglas de juego cada vez más claras para quienes quieren invertir. Le ha permitido obtener el grado de inversor por parte de las principales calificadoras de organismos internacionales; diversificar su economía y que en el año 2016, en medio de una región muy golpeada por avatares políticos y económicos, lograra que su economía creciera al 1.5 en ese año.

 

 

 

En particular, tenemos como desafío el actualizar esos vínculos comerciales, el actualizar el convenio que está a estudio en este momento, entre ambos países; y creemos que en ese sentido podemos trabajar.

 

 

 

Es más, dentro de lo que le planteábamos a sus colegas senadores y senadoras, hablábamos de la posibilidad de establecer una agenda bilateral que nos permita abordar temas de mutuo interés, como pueden ser el de los migrantes, el abordaje de la comercialización de marihuana o de drogas, que el Uruguay ha tenido una experiencia en la materia y que sabemos que ha sido propuesto como tema de debate en distintos foros; que no está exento de polémica, pero creemos que este puede ser un aporte de análisis, de una mirada con otros ojos a un problema que tanto y tanto nos duele a los latinoamericanos.

 

 

 

Además queremos señalar que gracias a la legislación laboral que hemos desarrollado, de respeto a los trabajadores ante todo y donde existen espacios de negociación sobre salarios, condiciones de trabajo y otros temas; empresarios, trabajadores y Estado han venido trabajando altamente bien con resultados positivos y en climas adecuados.

 

 

 

Nos gustaría mencionar, como Uruguay ha estado en estos últimos años en el centro de estos debates mundiales, la aprobación de normativas legislativas que, como dije recién, pueden ser controversiales.

 

 

 

Y es respetable la postura que se tenga en relación a varios de estos temas.

 

 

 

Y hacemos referencia, por ejemplo, al avance en materia de derechos como la ley de ocho horas para los trabajadores rurales; normas de protección para las trabajadoras de servicio doméstico, y lo digo con “a” porque mayoritariamente son mujeres.

 

 

 

Legalización de la venta de marihuana; legalización del matrimonio igualitario; legalidad de la interrupción voluntaria del embarazo; leyes de reparación de víctimas del terrorismo de Estado, así como otras de esta naturaleza.

 

 

 

Para finalizar, permítanme nuevamente agradecerle este recibimiento que he tenido y la posibilidad de pronunciar ante ustedes estas palabras, lo cual no es para mí, como presidente de la Cámara de Representantes del Uruguay, no es sólo un honor sino un honor que no voy a olvidar en el resto de mi vida.

 

 

 

No tengo dudas que el futuro entre nuestros dos países es promisorio si lo abordamos con trabajo, responsabilidad, compromiso, solidaridad, y como siempre ha sido señal distintiva de nuestras naciones, bajo un clima de respeto, buscando tender cada vez más puentes y combatiendo todos los obstáculos, todos los muros o barreras que puedan interponerse.

 

 

 

Ojalá podamos juntos seguir construyendo una patria latinoamericana, y nosotros como integrantes del Parlamento y voz de la gente de nuestros pueblos, podamos seguir reforzando los lazos de amistad que desde 1831 nuestros países vienen sosteniendo.

 

 

 

Salud. Muchas gracias por la oportunidad.

 

 

 

SENADOR PABLO ESCUDERO MORALES: Muchas gracias por su mensaje, señor presidente.

 

 

 

A fin de reconocer la presencia de nuestros distinguidos invitados, y en su calidad de parlamentarios, les haremos entrega al señor presidente, a la diputada Macarena Gelman y al diputado Conrado Rodríguez, de uno de los fistoles que utilizamos los senadores de la República, con lo que simbólicamente los acreditamos como integrantes de esta Cámara.

 

 

 

Les pido a mis compañeras, a la vicepresidenta, la senadora Blanca Alcalá, entregar el fistol al señor Mahía Freire, presidente, y a las senadoras María Elena Barrera y Ana Gabriela Guevara, secretarias de la Mesa Directiva, entregar y colocar sus respectivos fistoles a la diputada Macarena Gelman y al diputado Conrado Rodríguez.

 

 

 

Muchas gracias, señor presidente. Agradecemos su visita al Senado de la República y por supuesto que le tomamos la palabra para trabajar en esta agenda bilateral.

 

 

 

La interacción entre legisladores de las naciones amigas, fortalece los trabajos de los parlamentos y anima la relación entre los países.

 

 

 

También doy nuestro agradecimiento al diputado vicepresidente de la Cámara de Diputados, a nuestro amigo Gerónimo Alejandro Ojeda Anguiano por habernos acompañado. E igualmente agradezco a los distinguidos invitados que nos han acompañado.

 

 

 

Solicito a las comisiones designadas se sirvan acompañar a nuestros invitados hasta las puertas de este recinto. Con esto damos por finalizada la Sesión Solemne, pidiéndoles no abandonar la sesión porque vamos a votar todavía algunos dictámenes.

 

 

 

Muchas gracias.

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