Versión estenográfica de la firma del Convenio de Colaboración entre la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile y el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República.

MANUEL PÉREZ CÁRDENAS: Muy buenas tardes.
Vamos a dar inicio a la ceremonia para llevar a cabo la firma de un Convenio General de Colaboración entre el Senado de la República de México, a través del Instituto Belisario Domínguez, y la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile.
Como saben, quienes nos acompañan acaban de terminar una Sesión Solemne de la mayor significación en honor de la Presidenta de la República de Chile, la señora Michelle Bachelet, y ha habido una presencia muy importante de legisladores y de personalidades de la República de Chile que están en estos momentos en los distintos espacios de esta gran sede, física y políticamente hablando del Senado de la República.
Quisiera dar la bienvenida a dos personalidades que son quienes van a firmar el convenio:
Por parte del Instituto Belisario Domínguez, al senador Fernando Herrera Ávila, Presidente de su Comité Directivo.
Muchas gracias por estar aquí.
Por parte de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, a don Manuel Alfonso Pérez Guiñez, quien se ha trasladado desde esa cercana nación hacia nuestro país para llevar a cabo precisamente la firma de este convenio, que entendemos que significa en lo que ya mencionaba la Presidenta Bachelet hace unos minutos, precisamente esa hermandad tan especial que existe entre los gobiernos y particularmente entre los pueblos de México y de Chile.
Y dar también muy especialmente la bienvenida a este evento al Excelentísimo Embajador de Chile en México, don Ricardo Núñez Muñoz.
Bienvenido señor Embajador. Muchas gracias por estar aquí.
Yo quisiera señalar que entre el Instituto Belisario Domínguez y la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, en los últimos meses, por instrucciones del senador Fernando Herrera Ávila, se ha intensificado un programa de relación que entre otras cosas, por ejemplo, llevó a que en forma conjunta, en los meses recientes, aproximadamente 3, 4 meses después de estar trabajando otros tantos meses, se hiciera la presentación de dos proyectos hacia el fondo Chile-México y México-Chile.
Respectivamente lo hicimos en forma simultánea el registro, de dos proyectos a llevar en forma conjunta, esto sin tener todavía ningún convenio de colaboración:
Uno, relacionado con el exilio chileno en México, que lleva por título precisamente “los que regresaron y los que se quedaron”. Estamos hablando obviamente de México.
Y otro proyecto relacionado con lo que se conoce como ciudadanía digital, que me parece que está muy en la relación de lo que hablaba la Presidenta de Chile, del imperativo de avanzar en la transparencia.
Y de cómo este concepto está avanzando por todo el mundo en forma tal que en México, en septiembre del año pasado, 2014, ya signó un convenio de parlamento abierto, impulsado por las Naciones Unidas y presenciado precisamente por su Secretario General en su momento.
Existen compromisos ya tanto del gobierno mexicano como del Senado Mexicano.
En ese sentido, el que nosotros planteásemos el poder realizar un proyecto sobre ciudadanía digital, tiene que ver con no solamente como decía la Presidenta Bachelet, con que los congresos hagan un gesto a la ciudadanía, sino que se genere una ciudadanía activa, demandante, que vaya hacia las instituciones y tome parte activa en los procesos legislativos cada vez más y más.
En ese sentido, parece, no tenemos la notificación oficial, que de los dos proyectos nos ha sido aprobado uno, el de ciudadanía digital. Y si esto es así, muy en breve vamos a estar ya iniciando los trabajos conjuntos.
En forma tal que de estos trabajos fue surgiendo todo un intercambio de información; las relaciones que no se tenían, nos vamos conociendo como instituciones, vamos descubriendo el enorme potencial que tiene para el Instituto Belisario Domínguez, lo que significaría la relación con la Biblioteca del Congreso Nacional.
Así que es de lo más afortunado que se pueda hoy llevar a cabo esta firma de este convenio.
Quisiera pedir sin mayor antecedente al señor Director de la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, don Manuel Alfonso Pérez Guiñez, pudiera hacer alguna intervención sobre el particular.
Bienvenido a México.
MANUEL ALFONSO PÉREZ GUIÑEZ: Señor Fernando Herrera Ávila, presidente del Instituto Belisario Domínguez, muchísimas gracias por el recibimiento que me han hecho aquí en el Senado de la República y especialmente, a todos los colegas del Instituto Belisario Domínguez.
Señor Embajador de Chile, don Ricardo Núñez, muchas gracias por acompañarnos en esta ceremonia.
Y a todas las autoridades del Instituto Belisario Domínguez, muchas gracias por la compañía que nos han dado y también por estar presentes en esta solemne firma que vamos a realizar en este minuto, con el fin de estampar en un documento formal los lazos de colaboración que vamos a establecer y el trabajo que vamos a hacer.
Como usted sabe, señor senador, esta es la Biblioteca; como lo sabe también el Embajador Ricardo Núñez, exsenador de la República por dos periodos, un gran amigo de la Biblioteca. Es una Biblioteca que tiene una larga historia de 140 años y la cual ha prestado en este lapso, una ayuda fundamental a los parlamentarios; tanto en la Cámara de Diputados como el Senado.
Mis jefes directos son el presidente del Senado y de la Cámara de Diputados. Y me permito también expresar los saludos del presidente del Senado, don Patricio Walker; y de la Cámara de Diputados, don Marco Antonio Núñez; los cuales me han autorizado con mucho entusiasmo para estar en esta firma y esperan también que tengamos grandes resultados del trabajo colaborativo que vamos a hacer hacia el futuro.
Le explicaba entonces que es una Biblioteca de 140 años que ha trabajado permanentemente en apoyo a los parlamentarios; pero evidentemente en estos 140 años el mundo ha cambiado ya muchas veces y los últimos cambios de las últimas décadas, han hecho efectivamente que la Biblioteca crezca; fundamentalmente a petición de los mismos parlamentarios, creando instancias –yo diría– de archivística por una parte, de prestación de servicios; pero hace 14 años fundamentalmente de asesoría técnica parlamentaria.
Partiendo de la base de que al igual que está en la visión-misión que tiene el Instituto Belisario Domínguez, nosotros compartimos plenamente esa misión y visión.
Investigaciones que queremos realizar para contribuir al desarrollo nacional, estudios de la agenda legislativa, análisis de coyuntura, contribuir a la toma de decisiones legislativa por parte de los parlamentarios, promoción de la cultura cívica y ciudadana. Y obviamente también mantener los principios de relevancia, objetividad, oportunidad, eficiencia, neutralidad.
Y eso obviamente, le da una tremenda confianza a los parlamentarios que fundamentalmente buscan asesoría de un carácter técnico, científico, objetivo; no obstante es muy difícil lograr ese tipo de trabajo, pero con perseverancia y con los años de experiencia se logra satisfacer plenamente las necesidades de los parlamentarios y con eso contribuir justamente a la calidad de las leyes y a la certeza jurídica.
Y obviamente también a hacer un equilibrio con la tremenda asimetría de información que existe en el Ejecutivo y en el Legislativo; porque obviamente el Ejecutivo tiene mayores posibilidades al momento de formulación de los proyectos de ley, debutar con equipos e información que sobrepasa las posibilidades de los parlamentarios.
Por lo tanto, la creación y fortalecimiento de los institutos, yo diría de asesoría parlamentaria, es un tema de actualidad; se está desarrollando en todos los parlamentos del mundo fuertemente esta materia, en la cual se introducen tecnologías sofisticadas de información; pero también metodologías nuevas y se crean ámbitos de estudios de prospectiva sumamente interesantes para tener presente al momento de legislar.
Y todo eso lo deben hacer desde una mirada –yo diría– muy científica y anteponiéndose a los efectos de los cambios extraordinarios a los cuales está sometida la sociedad.
Y escuchábamos a la presidenta Bachelet, justamente el tema de la transparencia, de la rendición de cuentas y que la ciudadanía reclama justamente saber qué se hace con los recursos que nos dan, para contribuir y asesorar a los parlamentarios.
Yo quisiera manifestarle que en este desarrollo de 140 años, hemos llegado a un estadio en el cual solos no podemos resolver los problemas, porque los problemas son globales. El problema del cambio climático, el problema de la energía, el problema de la transparencia, el problema de la inclusión, que se habla muchísimo, son nuevas políticas desarrolladas a nivel continental.
El rompimiento, por lo menos virtual, de la frontera y las nuevas formas de creación de la ciudadanía son problemas globales, y requieren por supuesto una colaboración entre los institutos de asesoría parlamentaria, y por eso nos interesa muchísimo, señor Presidente del Instituto Belisario Domínguez, fortalecer y contribuir en lo que podamos, al mismo tiempo en que nosotros aprendamos de la experiencia de ustedes.
Yo creo que eso nos va a permitir que los funcionarios que están aquí presentes puedan efectivamente compartir las experiencias de nuestros funcionarios, que son personas que se han especializado. Esta es una profesión que no existe en el mundo, la de ser asesor parlamentario, no existe, no se forma, como no se forma tampoco en todas las universidades del mundo el derecho parlamentario, se aprende en el oficio, se necesitan años de experiencia, pero los resultados son extraordinarios porque permiten una mejor calidad de las leyes, la certeza jurídica –como a usted se lo explicaba– y, lo otro, que los parlamentos vayan acumulando una cierta experiencia y un capital intelectual sumamente importante que queda plasmado en la documentación, en los análisis, en los estudios, en los seminarios que realizamos en conjunto.
Así es que, señor Presidente, muchísimas gracias por acompañarnos, por firmar este acuerdo. Por supuesto, a don Manuel Pérez, el cual desde hace muchos años que estamos en contacto y esperamos que podamos estrechar los lazos de cooperación y de intercambio de experiencias que van a ser de sumo interés.
Yo creo que en la medida en que los parlamentarios sigan utilizando estos servicios en un principio cuesta, pero después se hace una necesidad y es un elemento, yo diría, oportunidad que tiene la ciudadanía, los centros de estudio parlamentario externos; las universidades del mundo académico de saber cómo se hace este tipo de trabajo, que no son trabajos académicos, son trabajos muy coyunturales, muy especiales y que están relacionados fundamentalmente con la agenda legislativa.
Así es que muchas gracias una vez más, senador.
SENADOR FERNANDO HERRERA ÁVILA: Vamos a rogarle al señor embajador, don Ricardo Núñez Muñoz, nos haga el favor de dar un mensaje, aprovechando esta situación tan distinguida.
EMBAJADOR DE CHILE EN MÉXICO, RICARDO NÚÑEZ MUÑOZ: Estimado senador Fernando Herrera, Muchas gracias por la invitación; señor Manuel. Y, por cierto, un saludo muy cordial a mi amigo de tantos años, como es Alfonso.
Quiero decirles que lo que escuchado de él ratifica una vez más importancia que tiene este entendimiento entre nuestra Biblioteca del Congreso Nacional y el Instituto Belisario Domínguez.
Quiero decirles que estoy hablando casi más bien como acto parlamentario. Durante 20 años desarrollé mi tarea como senador de la República y fui percibiendo claramente cómo la calidad de las leyes requieren, fundamentalmente los parlamentarios, una asesoría permanente. No la asesoría ocasional, no solamente la asesoría que pueden brindarle los partidos, no solamente la asesoría que requieren desde la universidad o institutos similares, sino la asesoría que entregan los que están directamente vinculados con la calidad de las leyes, con la calidad del proceso legislativo.
El mundo moderno requiere cada vez leyes mejores, cada vez somos más exigentes. Los ciudadanos cada vez más exigen que las leyes realmente representen no solamente sus intereses sino también su concepción de vida, su manera de enfrentar la realidad en un mundo tan globalizado como en el que estamos viviendo.
Por cierto –como lo dice muy bien Alfonso–, se requiere cada vez más que las leyes vayan teniendo la capacidad de reflejar no solamente los intereses nacionales, los intereses de los ciudadanos de un determinado país, sino el interés que tienen todos los ciudadanos del mundo, sobre todo el mundo donde la democracia se ha instalado como una forma de vida.
Por eso es que me parece particularmente pertinente el hecho de que a propósito de la visita de la presidenta Michelle Bachelet, a propósito de los 25 años que hemos reestablecido relaciones diplomáticas entre Chile y México.
A propósito del enorme interés que existe en Chile por seguir vinculados muy estrechamente con México en todos los planos de la vida, se firma este acuerdo, creo que es muy pertinente.
Estamos firmando también un acuerdo entre la Universidad de Chile y la Universidad Nacional Autónoma de México. Esto significa que estamos profundizando las relaciones entre los dos países.
Estamos tratando de enfrentar los enormes desafíos que tiene la sociedad moderna, la sociedad moderno en México, por ser un país mucho más grande que el nuestro, está enfrentando desafíos inéditos: el cambio climático, la mejora de la calidad de la democracia, la participación social, las redes sociales, la incorporación de la tecnología para enfrentar los nuevos desafíos de la democracia, son temas absolutamente inéditos, como muy bien lo decía nuestro director de la Biblioteca del Congreso, que debiera haber entre los dos países, que aun cuando estamos lejanos desde el punto de vista geográfico, estamos muy cercanos en nuestro entorno, nuestras tradiciones, nuestra cultura.
De modo que los felicito y quiero felicitar muy sinceramente a don Manuel Pérez, que ha estado particularmente insistente en la necesidad de la firma de este acuerdo y por cierto cuando yo asumí la tarea de representar a mí país en México, a petición expresa de la presidenta Bachelet, una de las primeras personas que se me acercó fue Alfonso para decirme, mire, tenemos esta posibilidad de entendimiento entre la Biblioteca del Congreso Nacional con la Belisario Domínguez.
Así que, por favor, ayuda en todo lo que puedan. La verdad sea dicha, lo dice mucho, porque aquí en el Instituto fue don Manuel Pérez y Alfonso, pero los felicito muy sinceramente porque sé perfectamente la calidad de lo que tenemos en Chile, sabemos lo que existe aquí, en México, sé que la relación entre ambas instituciones va a servir a la calidad de la política y a la calidad del proceso legislativo que tanto necesitamos en ambos países.
Así es que muchas gracias por la invitación.
MANUEL PÉREZ CÁRDENAS: Muchas gracias señor embajador.
Antes de proceder a la firma nada más quiero mencionar un poco los objetivos asentados en el convenio, que son que las dos instituciones procedan a elaborar proyectos de investigación y análisis en diversas materias relacionadas con la actividad legislativa, dirigidas a parlamentarios, la comunidad parlamentaria y a la ciudadanía en general.
Celebrar conferencias, coloquios, simposios, talleres, cursos y actividades similares, así como la difusión de estos eventos.
Formar y capacitar en el ámbito de la actividad parlamentaria a sus respectivos profesionales.
Intercambiar información sobre diferentes temas y facilitar la consulta de materia bibliográfica y bases de datos.
Aquí, por ejemplo, quisiera señalar algo que don Manuel Alfonso no mencionó, pero que, por ejemplo, siendo Chile un país de 17 millones de habitantes, tienen en la Biblioteca del Congreso Nacional 30 millones de consultas al portal al año, 30 millones de consultas anuales. No digo la cantidad nuestra, pero pronto los vamos a alcanzar. Eso significa qué tan consolidado está como centro de información nacional, no solamente del Congreso sino nacional.
Propender a la publicación de artículos y/o ponencias presentadas en actividades desarrolladas conjuntamente.
Editar y difundir, cuando se considere pertinente, los resultados de las investigaciones, estudios y análisis desarrollados por las partes, mediante la ejecución del Programa de Coediciones que al respecto se establezca.
Asesorar y capacitar al desarrollo de sistemas informáticos en materia legislativa y desde luego colaborar en materia de investigación y formación respecto al presente y futuro de la institución parlamentaria.
Así que, señores presidente, espero que sea una feliz ocasión que está en sus manos la pluma para que procedan, si están de acuerdo, a firmar el convenio.
(FIRMA DEL CONVENIO)
MANUEL PÉREZ CÁRDENAS: Y solamente, para conceder el uso de la palabra al señor senador Presidente del Instituto Belisario Domínguez, senador Fernando Herrera Ávila, decir que el convenio, para evitar que quede en firma simple, establece un compromiso de las partes que ya se ha iniciado su cumplimiento para que en el curso de los 60 días posteriores a la firma, que cuentan a partir de hoy, se integre una especie de cuerpo de trabajo que va a definir las líneas específicas de interés.
Así que todos en la Academia, todos quienes estén en interés en esto, están invitados a ser parte de este esfuerzo.
Señor senador, si nos hiciera el favor de su mensaje para terminar este evento.
SENADOR FERNANDO HERRERA ÁVILA: Muchas gracias.
Gracias por su asistencia el día de hoy.
Es reconfortante para nosotros tener tan distinguidas personalidades.
Tenerlos en nuestro país, le da una relevancia muy especial no sólo a la Nación, sino de una manera muy particular al Senado de la República.
A lo largo de los últimos 30 años el Instituto Belisario Domínguez ha ido buscando la forma, la manera de perfeccionar su trabajo con la sociedad y está buscando en el día a día avanzar y consolidarse como un instrumento al servicio y de utilidad para los legisladores mexicanos.
Por eso el día de hoy que recibimos a don Manuel Alfonso Pérez Guiñez, Director de Bibliotecas del Congreso chileno, y desde luego al señor Embajador, ex senador por dos periodos en el Parlamento chileno, no tenemos más que sentirnos orgullosos, motivados de tenerlos en ésta, que es su casa.
Don Manuel Pérez Cárdenas ha hecho un trabajo extraordinario, un trabajo técnico, de acercamiento, de análisis, de lograr conjuntar dentro de esa diversidad de opiniones y de esfuerzos individuales, ha tratado de conseguir en el área técnica, que el Instituto Belisario Domínguez se convierta en un Instituto fuerte, sólido, de avanzada.
Y para eso, el contar con los apoyos que ustedes con certeza habrán de brindarnos a través de esta Comisión, que de manera muy sutil de Manuel Pérez Cárdenas se ha sugerido en este momento, nos dé los pasos iniciales para poder colaborar.
Permítanme compartirles algunas reflexiones:
Desde hace ya un buen rato, todos lo sabemos, las fronteras se difuminan ante un mundo cada vez más globalizado.
Ante esa realidad, el conocimiento como tantas otras cosas, ha dejado de ser un espacio cerrado para convertirse en una materia que debe ser compartida.
Ante esta incuestionable realidad, la actividad legislativa debe adecuarse a los nuevos tiempos y a los constantes desafíos que las circunstancias nos imponen.
Así se entiende en la Biblioteca Nacional del Congreso de Chile, así se entiende también en el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, instituciones con propósitos coincidentes que a través de un abierto y franco intercambio de ese conocimiento, buscan incrementar sus respectivos acervos y capacidades.
El Belisario Domínguez, ha suscrito en los últimos meses una serie de convenios, encaminados a establecer vínculos y apoyos con instituciones y organismos de diversa índole.
El que hoy firmamos, sin embargo, es de una particular importancia, pues se trata de colaborar con una institución similar a la nuestra, que persigue los mismos objetivos:
Apoyar y asesorar con sus investigaciones, estudios y documentos de análisis, a las y los legisladores para que puedan tomar sus decisiones.
La misión de ambas instituciones es similar: apoyar a la comunidad parlamentaria en el ejercicio de sus funciones constitucionales; así como ofrecer a la ciudadanía en general su acervo histórico y jurídico; lo cual contribuye a la tan necesaria vinculación con la sociedad y por ende, a su fortalecimiento cívico.
La Biblioteca chilena y el Instituto mexicano, han acordado colaborar de manera oficial para echar a andar una serie de actividades relacionadas con su diario quehacer. Resaltan entre ellas, la posibilidad de elaborar proyectos de investigación, análisis en diversas materias relacionadas con la actividad legislativa y dirigidas a la comunidad parlamentaria y a la ciudadanía en general.
En el terreno del intercambio de la información, tanto para los legisladores mexicanos, como estamos seguros que para los legisladores chilenos, será interesante conocer la mutua experiencia en torno a la reforma educativa; el tema tan controvertido tanto en nuestro país como en el suyo.
El gran desafío para todos es lograr una mejora en la calidad de la educación para responder a las exigencias actuales.
Otro rubro en el que ambos Congresos estamos trabajando de manera particular en el Senado de ambos países, es el relativo a la transparencia, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción, que hace unos momentos de una manera muy sucinta la presidenta Bachelet remarcaba en su discurso.
De particular importancia será la asesoría que nos puedan brindar en materia de los sistemas informáticos. La Biblioteca Nacional Digital de Chile goza de un gran prestigio, y es un prestigio que se ha ido aquilatando a lo largo del tiempo.
Permite la consulta remota de sus colecciones, el depósito de obras de creación, la asistencia y orientación de bibliotecarios especializados. Esperamos que en un futuro próximo podamos decir lo mismo de las bibliotecas de nuestro Congreso.
Por otra parte, la celebración y difusión de diversos eventos, tanto de carácter académico como parlamentario, permitirá que tanto en México como en Chile se promuevan espacios para el diálogo y la reflexión entre los legisladores y la sociedad civil, contribuyendo así a la formación cívica de las y los ciudadanos.
Existen entre México y Chile fuertes vínculos de todo tipo: políticos, culturales, sociales. Nos hemos asistido en diversas etapas. Por eso es para mí un honor y un placer suscribir este convenio.
Estoy seguro de que la cooperación y la colaboración entre ambas instituciones, habrán de emanar productos y documentos enriquecedores para el trabajo de los legisladores y las legisladoras; y para la tan necesaria vinculación con la sociedad.
Enhorabuena a todos aquellos que lo han hecho posible y desde luego también, queremos pedirles a nombre del Senado mexicano que extiendan nuestro saludo al presidente de la Cámara de Diputados y del Senado chileno, por este gesto de colaboración y de participación.
Estamos seguros que habrá de convertirse en un producto extraordinario para el desarrollo parlamentario de ambos países.
Muchísimas gracias.

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