Versión estenográfica de la Sesión de Instalación de la Comisión de Bibliotecas y Asuntos Editoriales del Senado de la República.

PRESENTADORA: Buenas tardes a todas y todos ustedes.

La Comisión de Bibliotecas y Asuntos Editoriales del Senado de la República agradece su presencia y les da la más cordial bienvenida a la Sesión de Instalación del Consejo Editorial de la Cámara de Senadores.
Para celebrar este acontecimiento, saludamos en primer término al presídium que nos acompaña.
Senador Miguel Barbosa Huerta, Presidente de la Mesa Directiva;
Senador Zoé Robledo Aburto, Presidente de la Comisión de Biblioteca y Asuntos Editoriales;
Por supuesto, nos acompañan los integrantes del Consejo: la consejera Pilar Montes de Oca, Sicilia;
El consejero Pablo Boullosa;
Consejero Diego Rabasa;
Consejero José Ignacio Echeverría;
Y el consejero Luis Felipe Bravo Mena.
También saludamos con gusto esta mañana al senador Arturo Zamora;
Y el doctor Arturo Garita, vicepresidente de la Mesa Directiva (SIC).
Sean todas y todos ustedes bienvenidos.
Para dar inicio al acto de instalación referido, escuchemos el mensaje del Presidente de la Comisión de Biblioteca y Asuntos Editoriales, Zoé Robledo Aburto.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Muchas gracias y muy buenos días a todas y a todos.
Muchas gracias, Presidente Barbosa, por acompañarnos a esta instalación del Consejo Editorial del Senado de la República.
También agradezco, por supuesto, al Vicepresidente de la Mesa Directiva, al senador Arturo Zamora, que a la vez nos ha comunicado que viene en representación del Presidente de la Junta de Coordinación Política, el senador Emilio Gamboa Patrón.
Es de verdad un gusto que estemos hoy reunidos aquí para instalar este Consejo Editorial del Senado de la República.
Permítanme también agradecer a diferentes editores, autores, con los que hemos trabajado y que hoy nos acompañan.
Está aquí el maestro Salvador Reyes, del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM;
Azucena Galindo, de IBBY México;
Efrén Chávez, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM;
Oscar Diego Bautista de la UAEM;
Tomás Granados del Fondo de Cultura Económica. Gracias también, Tomás, por acompañarnos.
Maricela Báez Sánchez del CIDE;
Mariana Palerm, representante de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal;
Diana Servín, que es la Directora de Harper Collins. Gracias también, Diana, por acompañarnos.
Berenice Rojas de Harper Collins;
Hortensia Juárez de la Asociación de Bibliotecarios;
Héctor Pedroza, del Instituto Penal de Administración Pública;
Natalia Saltalamacchia, investigadora del ITAM;
Alejandro Cube de Tirant lo Blanch México. Gracias también, Alejandro.
José María Hernández de la Biblioteca General del Congreso de la Unión.
Y a Manuel Grañén y a Miguel Ángel Porrúa. Miguel Ángel, no te había visto, muchas gracias hoy por acompañarnos. También un gran aliado nuestro de la Comisión de Bibliotecas de muchos, muchos años.
Y permítanme de manera muy especial, agradecer la disposición, la voluntad no solamente la presencia, de nuestros consejeros: de Pilar Montes de Oca, directora de la revista Algarabía; y desde esa trinchera, una valiente difusora del conocimiento y promotora cultural.
A Diego Rabasa, fundador de la Editorial Sexto Piso. Una editorial que, como él es muy joven y con ideas muy innovadores respecto a lo que tenemos que publicar en México; pero más allá de eso, también un experto en aquello que tenemos que hacer para que lo que se publique se lea.
También quiero agradecer a José Ignacio Echeverría, editor líder de los Editores de nuestro país, hombre comprometido con los libros; pero también preocupado por México.
Y bueno, también qué decir de Pablo Boullosa, escritor, conductor de uno de los ejercicios más exitosos que tiene nuestro país de televisión pública, que es la Dichosa Palabra. Gracias, también por acompañarnos.
Y por supuesto alguien a quien todos conocemos, a nuestro embajador Luis Felipe Bravo Mena, gracias embajador, como un amante, apasionado de los libros, de la lectura y un hombre culto que en su paso por la política dejó esa huella y lo sigue haciendo; y que suele compartir lo que sabe y lo que es más escaso en estos tiempos, alguien que suele averiguar en serio sobre aquello que no se sabe. Gracias, Luis Felipe.
Además, al final, pero no por ello menos importante, agradecerle a otro consejero que hoy, desafortunadamente, no nos pudo acompañar, pero que acompañará este ejercicio en las siguientes sesiones, que es Genaro Lozano; un activista ciudadano, editorialista de Reforma, presentador de televisión en Foro TV. Pero sobre todo, un joven comprometido con la difusión horizontal de la información y del conocimiento.
A todos ustedes, de verdad, mi más, más profundo agradecimiento por haber aceptado ser parte de este Consejo y por todo el trabajo que seguramente va a venir.
Esto puede sonar como una mera expresión para cualquier otro evento, pero quiero reiterar que no es así, que de verdad el Consejo Editorial de esta Cámara de Senadores se instale el día de hoy, es un motivo de enorme entusiasmo y de una enorme emoción.
Como decimos en Chiapas: “está alegre nuestro corazón”, porque era una idea que se fue madurando durante los últimos dos años, por lo menos, y que desde el inicio de esta Legislatura, cuando fui designado como presidente de la Comisión de Biblioteca y Asuntos Editoriales; me encontré una situación: que la generación de publicaciones aquí en el Senado era muy amplia, era bastante rica en los diversos temas, era variada; pero adolecía de dos problemas:
Primero, era poco transparente en lo relativo a los mecanismos de selección de los textos que se iban a publicar. Además, de que carecía de canales adecuados de distribución para que lo bueno o malo que se publicara, llegara a manos de diferentes lectores.
En otras palabras, en el Senado nos encontramos que publicar un libro desde el sello de la Comisión de Bibliotecas era cuestión –por así decirlo– de tener un amigo senador o tener alguien que le pudiera decir a algún amigo senador que le publicara el libro.
Y así se publicaron buenos libros, y otros no tan buenos y otros regulares. Entonces, ahí fue cuando empezamos a ver que había que hacer algo diferente y sobre todo, buscar de qué manera lo que se publicaba se podía distribuir de una manera mucho más eficiente para que llegara a manos de más lectores.
En este momento quiero agradecer al senador Herrera que nos acompañe, muchas gracias. Que nos acompañe por acá, aquí todos cabemos.
Gracias, Fernando. Bienvenido y muchas felicidades por el informe que presentó hoy el Instituto de investigaciones Belisario Domínguez.
SENADOR FERNANDO HERRERA ÁVILA: Gracias, muy amable.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Y, en ese sentido, aquí no puedo dejar de contarles y comentarles una anécdota que, como las grandes obras literarias, tiene algo de tragicómico.
Cuando llegamos a la Comisión, en la bodega nos encontramos algunas publicaciones de las cuales se habían editado o tirado mil ejemplares, pero teníamos en la bodega 900. Incluso de un título teníamos 950 libros de mil publicados. Entonces, dijimos: “Algo está pasando aquí que es incorrecto y que está mal”.
Antes de continuar, debo de hacer una aclaración que, si bien puede dejar en entredicho la objetividad de mi trabajo como Presidente de la Comisión, creo que abona a la transparencia. En materia de lectura y de libros, yo tengo un serio conflicto de interés y lo declaro públicamente.
Soy un serio convencido de que seremos un mejor país cuando seamos también un mejor país con mejores lectores. Y, en ese mismo sentido, siendo un país con mejores lectores, podremos empezar a ser un mejor país.
Mi conflicto es que tengo una fe de verdad ardiente por el poder de los libros para crear mejores ciudadanos. Pero además, que ambas premisas tienen que cumplirse en paralelo, y uno una antes de la otra.
Confesión manifiesta, continúo.
¿Qué hicimos entonces ante este escenario? Bueno, a partir del 2013 todas las publicaciones que hemos generado desde la Comisión de Bibliotecas han sido enviadas a las bibliotecas de absolutamente todos los congresos de los estados y de la Ciudad de México, así como a más de 200 instituciones de educación superior de nuestro país, principalmente por los temas, facultades de derecho y de ciencia política, así como de economía, poniéndolas lo más cercano al alcance de lectores, de estudiantes y de académicos.
Además, hemos privilegiado la producción de coediciones que permitan lograr otro objetivo central: Que todo lo que publiquemos pueda también exhibirse y que también pueda adquirirse en librerías comerciales, y con esto se establezcan círculos más allá del recinto parlamentario del Senado.
Es decir, publicaciones que nosotros consideramos de primera calidad que tenían un valor comercial para un mercado, no solamente en su contenido sino en el cuidado de la edición, y que cualquier editorial comercial querría pelear los derechos de venta.
Y dos. En ese sentido, convertir al Senado de la República en un sello editorial prestigiado con el que cualquier autor quisiera publicar –y aquí pienso inevitablemente en Arnaldo Orfila y en el Fondo de Cultura Económica– entidad que desde su fundación se ha dedicado justamente a eso, a difundir conocimiento con dinero público. Una loable tarea que nos sirve de referente de lo que hoy nos gustaría llegar a ser como Comisión y como editorial. Por eso también es tan significativa la presencia hoy para nosotros de Tomás Granados, gerente del Fondo de Cultura Económica.
En ese sentido, la Comisión fue alcanzando objetivos gradualmente, todos encaminados a alcanzar el punto en que pudiéramos dar el paso a la creación de este Consejo Editorial.
En ese camino, déjenme ponerles tres ejemplos:
En el 2013, nos sumamos a la conmemoración de los 500 años que Maquiavelo, no publicó, escribió “El Príncipe” e hicimos una edición conmemorativa facsimilar que presentó Mauricio Viroli, uno de los mayores o más importantes biógrafos de Maquiavelo, y que elaboramos en coedición con la editorial Taurus, para la que el Senado hiciera las gestiones ante el Ministerio de Cultura Italiano a fin de tener acceso a uno de los pocos ejemplares de la obra, mismo que se exhibe de manera permanente en Florencia.
En 2014, publicamos otra obra conmemorativa muy singular en conmemoración del Bicentenario de la Constitución de Apatzingán, en una reproducción artesanal facsimilar numerada que coeditamos en colaboración con la casa editorial Testimonio de España.
Y para este 2015, bueno, si los consejeros así lo determinan, presentaremos seguramente una obra extraordinaria que escribió por allá de 1956 John F. Kennedy, entonces todavía senador de aquel país, y que publicó este libro “Profiles in Courage”, obra que reúne los relatos de ocho senadores norteamericanos que realizaron cada uno de ellos algún acto que los enfrentó y los puso en oposición a su partido político o a sus electores, y por lo que fueron severamente criticados, perdieron popularidad, pero que a la postre y al paso del tiempo se les reconoció este trabajo.
Es un trabajo que estamos diseñando y planteando con Harper Collins, que son los dueños de estos derechos y los dueños de los derechos de la obra en inglés y que se han aliado con nosotros para hacer posible que por primera vez se publique y se comercialice una edición en español.

Por eso también quiero aprovechar para agradecer a todo el equipo de Harper Collins por este apoyo y desde luego por estar hoy en este evento.
No sobra mencionar además que este año publicaremos la primera edición en español de The Mexico Constitutions, uno de los libros referentes clásicos de Gabriel Negrete, en colaboración con el CIDE y con el Fondo de Cultura Económica, además de diferentes coediciones con Siglo XXI, con el ITAM, con Editorial Noriega, con Porrúa, con Glifos Comunicaciones y con la Editorial Noriega, más las que se sumen y pongan en consideración al consejo.
Así pues la tarea del Consejo editorial que hoy se instala de verdad es de muy alta importancia. Según el acuerdo de la Mesa Directiva para la creación, que le da sustento a este consejo, pues los consejeros tendrán bajo su responsabilidad dictaminar no solamente los materiales que serán publicados, sino de manera mucho más amplia recomendar acciones que permitan crear realmente un sello editorial marca Senado de la República, e inclusive aquellas que posibiliten que el Senado pueda gestar una suerte de fondo revolvente por el cual la venta de sus publicaciones genere recursos destinados para financiar otras publicaciones.
Este diseño, este modelo tiene un referente muy concreto que yo siempre lo he reconocido, particularmente el del Comité Editorial del Poder Judicial Federal. Este último, por los mecanismos de dictaminación tan rigurosa que tiene, con los que ha trabajado en los últimos años, pues ya los ha convertido en un sello garantía de un proceso justo, serio, equitativo, para determinar qué propuestas deben publicarse y qué propuestas no.
Y aquí quiero hacer otra confesión, al calor de las letras y de los libros: la integración de este consejo nos lleva de verdad de mucho entusiasmo porque todos, todos quienes lo conforman, son personas directamente involucradas con el tema, son profusos lectores, son magníficos escritores o expertos editores o promotores de la lectura y además con ninguno de ellos, lo digo de verdad de manera muy transparente, me une ninguna relación más allá que la de conocer de esta vinculación descrita hace un momento.
Obviamente aspiro a que nos una, una relación de mucha amistad y mucho trabajo, pero sí quiero ser muy claro en esto: todos ellos, estoy seguro, harán un trabajo honorario que además nos honra al Senado y por el que les estaremos permanentemente agradecidos.
Concluyo con dos asuntos; uno, el énfasis en que la creación de este consejo editorial no solamente sea un vehículo para dictaminar libros merecedores de ser impresos, sino más bien de lecturas que merezcan ser leídas y lectores que merecen allegarse a nuevas lecturas.
Y, segundo, una cita de Cavallo y de Chartier en la Historia de la lectura, cuando explican ellos que desde allá, por el año 500 antes de nuestra era, los griegos construyeron más de 10 verbos que describían y significaban la acción de leer.
Uno de ellos, particularmente me parece fascinante el acto de leer de los griegos cuando lo equiparaban con el acto de compartir.
Por eso estoy seguro que las acciones del Consejo Editorial que hoy dan inicio, refundarán y redundarán en eso, en la posibilidad de que lo que aquí se produce, se comparta con muchos más lectores.
Nuevamente a todos muchísimas gracias.
Le daremos el uso de la palabra para que nos haga un comentario, el senador Arturo Zamora.
SENADOR ARTURO JIMÉNEZ ZAMORA: Muchas gracias. Gracias por la oportunidad.
Muchas gracias Presidente de la Mesa Directiva.
Muchas gracias también, Presidente de esta Comisión.
Y también por supuesto muchas gracias por la presencia del senador Fernando Herrera.
Y felicidades por el informe de trabajo desarrollado en el Instituto Belisario Domínguez.
Agradecido también con todas y todos ustedes que viven el mundo de los libros pero están sobre todo apasionados de tiempo completo en el ámbito del conocimiento.
En estos momentos que estuve aquí escuchando la intervención de mi amigo el senador Zoé Robledo y haciendo algunas reflexiones muy rápidas, se viene a la mente el interés de comunicarse de los seres humanos.
El interés de crear primero la palabra, los signos, los códigos de comunicación en los distintos estratos, tanto continentales, europeos y en su momento, también, tanto en nuestro Continente.
Así, recordamos brevemente el tema del inicio de las formas impresas de comunicación, 230, 240 años antes de Cristo, a través de los sellos que se grababan en losas de piedra y que permitían en un momento dado dejar ya un mensaje a las siguientes generaciones.
O un mensaje a los contemporáneos que podían visitar aquellos lugares, fundamentalmente en las culturas romana, griega y otro tipo de culturas, las tablas, los grabados, los papiros, los rollos, los manuscritos, lo que después nos obsequia esa creación tan importante de la imprenta, de dos hombres que solamente se lo atribuimos a uno inmerecidamente, pero que fue un trabajo de dos hombres y en donde finalmente el trabajo de la modernización, la tecnología, nos lleva a la impresión de libros a través de formatos de microfilmación, ahora lo que ya tenemos de una manera muy moderna para llegar a los libros electrónicos, con una velocidad de comunicación y de información impresionante, que no tiene barreras y que tampoco tiene límites.
Y esto nos permite por sobre todo, primero, valorar el trabajo que se hizo en todos esos siglos para construir lo que hoy tenemos como modelos más eficientes de información y de comunicación.
Todos los que hemos tenido la oportunidad de por lo menos escribir algo, los que hemos tenido oportunidad de ir adquiriendo un amor permanente por los libros, sabemos muy bien lo que esto significa.
Este acto, el que hoy estamos atestiguando, es muy importante porque además de permitir que personas que tienen diversos conocimientos en materias variadas, que tienen experiencia, que gozan de un respeto de todos y cada uno de nosotros, nos van a proveer precisamente de algo que hacía falta en el Senado de la República.
El análisis riguroso, el análisis profesional, el análisis serio de los temas que el Senado de la República en lo sucesivo tendrá que autorizar para que formen parte del bagaje cultural de los mexicanos y del bagaje cultural de consulta de todo tipo de bibliotecas esparcidas en el territorio nacional y también en el ámbito internacional.
Por eso yo celebro mucho que el consejo que se está integrando en este momento, esté formado por personas con experiencias y por personas jóvenes que también ya han adquirido experiencia no solamente en el ámbito del conocimiento y la transmisión de éste sino también en el ámbito de las ediciones que son precisamente el vehículo que nos permite a todos nosotros gozar y haber disfrutado permanentemente de formas de comunicar, de maneras de informar y de intereses de dejar conocimientos y de dar a conocer aquello que forma parte del trabajo de investigación en todas las áreas del conocimiento.
Sobre esto por supuesto mi reconocimiento a todos y cada uno de ustedes, al Presidente de la Mesa Directiva, al senador Zoé Robledo y a todos los que de alguna manera estamos interesados y motivados por una cosa muy sencilla, pero de gran trascendencia: el amor a los libros.
De aquí entonces que yo simplemente, para terminar, recordar que ese amor a los libros: Francia, Italia y Alemania, en su momento compitieron para tener la mejor presentación de libros, el mejor diseño, los mejores contenidos, los grabados de Doré, de los que hemos disfrutado muchos de nosotros; y de otros tantos artistas que nos permitían ilustrar en los libros cosas muy bonitas, muy interesantes que formaban parte de las culturas de cada uno de los estratos en el ámbito mundial.
Y en este sentido, por supuesto muchos de nosotros, yo creo que miguel Ángel Porrúa es uno de los hombres más agradecidos porque ha tenido en sus manos libros verdaderamente interesantes, aquellos libros que se forjaron, que tenían forjas metálicas en sus esquinas, que tenían grabados artísticos, que tenían libros que se construían también incluso en sus pastas de corcho, libros en pastas de madera, libros ilustrados.
Libros que también en su contenido, con esa gran competencia llegaron a consumar y lograron en su momento conjuntar una gran competencia del diseño del libro, hasta llegar a las ediciones tan importantes, la Franco María Ricci, que pudiéramos decir es de las ediciones mucho más importantes que tenemos en diseño, en calidad, etcétera, etcétera.
Y así, creo que nosotros que hemos gozado de los incunables europeos, de los incunables también continentales, que hemos gozado también de haber tenido en nuestras manos libros expurgados, libros con marca de fuego, los libros prohibidos.
En fin, una serie de cosas que hoy podemos tener con la tecnología, la posibilidad de reproducir como se ha venido reproduciendo por parte de algunas de las editoriales, y muy marcadamente la Editorial Porrúa, que nos ha permitido disfrutar y gozar de libros que son únicos, de libros que tuvieron una edición muy limitada por los problemas que incluso en México llegamos a tener, de la carencia de papel, y de libros que están guardados en bibliotecas particulares o en bibliotecas públicas en fondos reservados, y que finalmente todos estos libros también forman parte del conocimiento que nosotros no debemos perder.
No quise dejar de hacer uso de la palabra para expresarle a Zoé mi felicitación y a todos ustedes por venir a contribuir en un tema muy, muy importante, por lo menos para nosotros que tenemos un gran amor a la verdad y un gran amor a la cultura.
Felicidades a todos ustedes.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Muchas gracias, senador Arturo Zamora.
Y déjeme decirlo, porque se me pasó. Cuando presentamos al doctor Garita, lo presentamos en su cargo, pero además es también parte del Consejo Editorial a partir del acuerdo de Mesa Directiva. Entonces aquí está de consejero, no de secretario parlamentario. Gracias, Doctor.
Le cedo el uso de la palabra, por supuesto, a nuestro presidente, el senador Miguel Barbosa Huerta.
SENADOR MIGUEL BARBOSA HUERTA: Gracias.
Bueno, pues celebrar la instalación de este Consejo Editorial del Senado de la República. Agradecer a cada uno de ustedes haber aceptado participar de manera honorífica, en este Consejo.
Y créanme que la contribución que harán con su experiencia, que harán con su conocimiento, va a darle orientación, va a darle conexión a la producción literaria que subsidie el Senado de la República.
Hoy, la Mesa Directiva del Senado, básicamente; el Instituto Belisario Domínguez; la Comisión de Bibliotecas, son las tres instancias del Senado que autorizan publicación de libros, en los techos presupuestales que se autorizan año con año. Esa es la forma como se resuelve.
Con mucho realismo les diré que en las cámaras, de todo el mundo, ¿eh?, los órganos legislativos, las decisiones están tomadas preferentemente con los acuerdos de las fuerzas políticas representadas en dichos órganos del Estado o de los Estados. Hablo de Estados nación.
Así es que no toda la edición que se autoriza por parte del Senado de la República tiene una orientación correcta.
La labor que tendrá que hacer este Consejo Editorial es esa: Un diseño estratégico sobre lo que debe pagar el Senado de la República para su publicación, para su edición y publicación. Es eso, ¿eh?
Hoy podemos ver todo tipo de impresiones, de ediciones de todos los temas, pero que no tienen una visión estratégica de divulgación. Así es que va a tener que ser la labor de este Consejo Editorial la que lleve a eso: que el dinero público a disposición del Senado de la República para estos asuntos sea utilizado de manera estratégica y correcta.
No hay corrupción; hay un asunto de procedimientos, de licitación entre varias empresas. Se va a tener que seguir ajustando a ello, pero lo que sí hay inconexión es de la visión estratégica de las ediciones.
Esta es la labor que va a desarrollar este Consejo Editorial.
¿Cuántas posibilidades hay de difundir la cultura, el conocimiento desde esto? Amplísimas, amplísimas.
El Senado puede desarrollar esfuerzos mayores para que se lleven a cabo impresiones, ediciones ambiciosas. La labor que tienen ustedes que desarrollar, reitero, es la labor de la inteligencia en esta cuestión editorial y de divulgación. Eso es lo que les pedimos nosotros, es su labor a desarrollar.
Y quiero proponerles que pudiera ser el próximo martes 18 de agosto en Xicoténcatl, en la Casona de Xicoténcatl, donde podamos tener la primera reunión de este Consejo Editorial. Ese día vamos a reunir a la Mesa Directiva del Senado, previo a la celebración del Informe de Labores de la Mesa Directiva.
Y ese día podrá quedar completamente integrado y funcionando este Consejo Editorial, con un senador representante de la Mesa Directiva –que ya estoy viendo por dónde va a caer la bolita– me pidió una intervención breve y resultó que la hizo una intervención de 20 minutos. Y es que tiene un amor por los libros, porque es poseedor de una biblioteca extraordinaria, creo que de las mejores del país.
Y también tendrá que haber un senador que sea designado por la Junta de Coordinación Política. El Secretario General de Servicios Parlamentarios, aquí el doctor Arturo Garita; tendrá que estar también el Secretario de Asuntos Administrativos, Roberto Figueroa; el representante de Mesa Directiva, el representante de Junta de Coordinación y los dos secretarios generales, administrativo y de servicios parlamentarios, más ustedes, son quienes conforman, y el Presidente, pero ese a lo mejor se va pronto, y el Presidente de la Comisión de Bibliotecas, porque realmente es un órgano que es parte de las labores que desarrolla la desdeñada Comisión de Bibliotecas del Senado de la República. Así que esa es la conformación.
Y yo les propongo que, mientras siga siendo Presidente el senador Zoé Robledo, que tan destacada labor realiza, el día martes, para dar un paso siguiente inmediato, y no que nos veamos como en la burocracia hasta el año que viene, podamos poner a funcionar con sus primeras acciones este Consejo Editorial el martes ahí como al filo de la una de la tarde.
¿Les parece que así fuere? ¿Zoé, Presidente? ¿Sí le parece?
Eso es lo que yo les quiero decir esta mañana.
Celebrar la instalación de este Consejo, en la parte de este Consejo que tiene que ver con académicos, con expertos, con intelectuales, que son ustedes.
Darles la bienvenida al Senado de la República. Decirles a todos que esta es la casa de las mexicanas y de los mexicanos, que aquí se desarrollan permanentemente actividades de toda índole, de promoción cultural, académica, de divulgación de toda índole, y que sirve para eso también.
No solamente es la casa de un órgano del estado con labores constitucionales legislativas, sino que es una caja de resonancia que permite que lo que aquí se haga se divulgue, se escuche más fuerte y más lejos y que de esa manera sea útil también la labor de servidores públicos.
Así es que de verdad se los digo con todo agradecimiento a su presencia, a la labor que van a desarrollar y desde luego tendrán, sin duda, el apoyo de los órganos del Senado de la República para que su labor sea exitosa y sea muy productiva.
Felicidades a todas y a todos ustedes, les doy la bienvenida, es casa de ustedes este lugar, este es el Salón de Protocolo de la Mesa Directiva, pero es un lugar que sirve para que hagamos este tipo de actividades.
Felicito a Zoé Robledo, al presidente de la Comisión de Bibliotecas y felicito a todas y todos ustedes.
Gracias por su presencia.
PRESENTADORA: Es así como queda instalado el Consejo editorial del senado de la República.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Nuestra consejera Pilar Montes de Oca, nos quiere hacer un comentario.
PILAR MONTES DE OCA: Creo que todos estamos de acuerdo con varias cosas de las que dijeron el presidente y los senadores.
Yo sobre todo les quiero decir que conozco a mucha gente que está aquí, que somos parte del libro, que somos parte de la cultura en México, que de verdad la gente en México no lee.
De verdad ese es un hecho, le tenemos fobia al renglón escrito. Creo que esa fobia la agarramos desde que –aquí está el señor Porrúa— nos hacían leer en la secundaria el Popol Vuh, cuando teníamos 13 años, el Ramayana y el Mahabharata.
Me acuerdo que decía…ya sé que no, pero había otros libros de “Sepan cuántos” que eran de doble columna, todos se acordarán, además tu papá nunca te iba a comprar uno más caro, ese te vas a leer, ni modo, o Colección Austral que también había, y le empezamos a agarrar fobia desde ahí al libro.
El mexicano además está acostumbrado a que el libro se le es regalado desde primaria y siempre tuvo un libro de texto. Llega a secundaria, donde tiene que ir por el libro, y generalmente el libro, cuando tienes 13 años, pues no puedes entender ni “Clemencia” de Ignacio Manuel Altamirano, ni “Marianela”, ni el “Chilam-Balam”; no tienes ni el contexto cultural, ni el contexto lingüístico ni más allá.
Esta idea que hace la Librería Gandhi de que en Finlandia leen 48 libros y aquí no leemos ni uno, es real y es real no solamente porque le agarramos fobia al libro, sino porque además hoy en día, primero por la idiosincrasia mexicana, no vivimos en la nieve, no vivimos en Finlanda, en Finlandia es muy difícil salir, te quedas leyendo, aquí todo mundo tiene plan, jolgorio, fiesta, etcétera.
Y otra cosa que también es importante y que se ha dicho en los estudios, esto todo es resultado de estudios, es que la gente misma te dice que puede haber muchos libros en las librerías, pero la mayoría de estos libros no saben cómo entrarle a la literatura.
O sea, el esfuerzo que hizo Vasconcelos en los años 20, en donde el no regaló, pero puso a un precio muy barato los clásicos, no fue fructífero: la gente compraba el clásico, compraba “La Ilíada”, compraba “La Odisea”, comparaba “El Quijote”, pero no los leía.
Mark Twain decía que un libro clásico es aquél que todo el mundo dice haber leído, pero que nadie ha leído, o sea, que nunca se ha leído.
Nunca nadie ha empezado o tiene en su buró La Visión de los Vencidos. Quizá tiene su libro de Ibargüengoitia, que es literatura mexicana, que es interesante y que es más basado en la realidad.
Yo creo que otro de los grandes problemas tiene que ver con lo digital porque todo el mundo hoy en día los jóvenes están en esto.
La mayoría de las revistas –y aquí no me dejarán mentir los libros- están cambiando a la versión, si no es a la versión digital a lo mejor ya lo veo en Internet, o lo veo aquí porque me va a ser más fácil.
Y eso tiene que ver con lo que decía Javier Sicilia, de la Lectio, es la forma en que tú te aproximas a un mensaje escrito.
Es decir, la Lectio de los antiguos, cuando estábamos hablando de incunables, pero una Lectio donde estaban acostumbrados a esa minoría; esa minoría estaba acostumbrada a ver ese texto.
Hoy en día nunca se ha escrito más y se ha leído más que hoy en día. Pero la mayoría de esos textos que se leen tienen un formato de web donde hay fotos, donde hay ilustraciones, donde la letra cambia, donde hay interacción, donde hay movimiento y entonces sí tenemos que darnos cuenta, si vamos a tener este consejo y vamos a tratar de que las cosas y las publicaciones que se hagan se lean y no te pase lo que te pasa de que bueno, ok, publico mil, pero nadie los va a leer de todas maneras, es lograr tener otra manera de acercarse a la gente.
Nosotros conocimos “El Chingonario”; nos dimos cuenta que era un best seller porque a la gente le gustaba verse en un diccionario donde se identificaba.
Cuando lees el diccionario de la Real Academia Española ninguna palabra te hace sentir, o todas están muertas o medio muertas.
Entonces el chiste es hacer cosas que tengan dinamismo, que sean cortas, porque aparte a la gente le gusta lo corto, que sean sencillas de entender, que tengan una Lectio cercana al lector y que de alguna manera también podemos competir en el área digital.
Porque no basta nada más tener las cosas impresas sino también hay que tenerlas en el área digital.
Yo creo que eso es importante.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Muchas gracias.
También nos pidió la palabra el consejero José Ignacio Echeverría.
CONSEJERO JOSÉ IGNACIO ECHEVERRÍA: Muchas gracias.
Antes que nada, senador Robledo, muchas gracias por haber invitado a la Cámara Nacional de la Industria Editorial a esta reunión y sobre todo al Consejo Editorial del Senado de la República. Muchas gracias al senador Barbosa también.
Quisiera decir nada más que la industria editorial, como siempre, estamos pasando por una situación difícil.
No es una industria que en nuestro país tenga una preponderancia importante a pesar de que todo está fuera de discusión, la aportación que hace a la cultura y a la educación.
Sin embargo, como en el PIB no contamos, la aportación del PIB de la industria editorial en el 2013 fue de 10 mil 800 millones de pesos, entonces eso si lo graficas ni siquiera aparece en gráficas, pues la mayor parte de las autoridades no nos consideran como un sector importante curiosamente.
Por eso nos da particular gusto poder formar parte de esta nueva iniciativa.
Sabemos también la importancia de la lectura para la cohesión social y para la formación democrática de nuestro país y más en estos momentos en que estamos pasando situaciones particularmente difíciles.
Tenemos pendiente la Ley del Libro, que tengo entendido que está en Comisiones en el Senado que, aunque algunos en esta mesa no estamos totalmente de acuerdo con ella, pero creemos que por las nuevas formas de comercialización que están ingresando en el país es particularmente importante.
No será el primer país donde haya problemas con una comercializadora electrónica de libros, por la forma en que estos libros están siendo comercializados.
Y puede ser un grave peligro, no para la industria editorial nada más, sino para la libre expresión, para la gran diversidad que debe de haber siempre en la industria editorial.
Efectivamente, como dice Pilar, hay que meternos en la parte electrónica.
Lamentablemente en nuestro país la parte electrónica todavía es muy, muy pequeña.
Repitiendo cifras del 2013 contra un producto de 10 mil 800 millones, la electrónica, la división electrónica fue de 19 y medio millones de pesos. Ni pintó.
Obviamente está creciendo pero claro, dice que es un 70 por ciento, pues sí, de 1 o 2 es muy fácil, que dices ya creció un 100 por ciento pero no todo es.
Y por último, manifestar el interés, muy grande que tendríamos todos los representados de la Cámara de la Industria Editorial Mexicana, órgano de consulta de acuerdo con la Ley de Cámaras obligatoria para los dos órganos legislativos de nuestro país; y participar en todas estas coediciones, aportando toda nuestra capacidad, nuestro conocimiento del mercado, nuestra posible capacidad también de acercarnos a los lectores de una manera distinta, como lo menciona Pilar.
Nuevamente, muchas gracias y estamos con todo el deseo de participar.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Muchas gracias.
Nos ha pedido la palabra también el consejero Diego Rabasa, el consejero Luis Felipe Bravo Mena, el consejero Pablo Boullosa.
DIEGO RABASA: Muchas gracias, senador Robledo. Gracias, senador Barbosa, senador Zamora.
Yo estoy fundamentalmente en desacuerdo con Pilar, lo cual me hace ver que va a ser un Consejo entretenido. Creo que los lugares comunes son peligrosos y decir que en México no se lee, es una de las razones que hace que no se lea.
Las ferias de libros, por ejemplo, son un ejemplo inmejorable que contesta aseveración. Los motivos por los que la industria editorial mexicana es marginal, no tienen que ver con la afinidad que los mexicanos puedan o no tener con la lectura; creo que es un problema que trasciende, un mero rasgo idiosincrático nacional.
Y bueno, yo lo que agradezco es este esfuerzo de hacer un espacio que acerque el talento editorial que existe. A mí me gustaría pensar que yo no vengo nada más a hablar a nombre de la editorial que tengo, sino a nombre de las muchas otras editoriales independientes que hay en este país que, como no tenemos realmente mucho la tentación de hacer un negocio de los proyectos editoriales que tenemos; casi todos se hacen con mucha vocación, con mucha pasión, con mucha imaginación.
Y el hecho de que podamos acercar esta industria editorial independiente o este, no sé si alcancemos a hacer industria, pero si podemos acercar estos esfuerzos de edición independiente que se hacen, que son muy valiosos, a este espacio de edición en el Senado, creo que el ejercicio será muy valioso porque existe, es variado, es plural, es talentoso, es referente en muchas partes del mundo y hay que darlo a conocer.
Muchas gracias.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Muchas gracias.
Por favor, consejero Luis Felipe Bravo Mena.
LUIS FELIPE BRAVO MENA: He pedido la palabra, senador Barbosa, senador Zamora, Zoé, senador Herrera, para agradecer la invitación a pertenecer al Consejo Editorial.
Me honra muchísimo incorporarme a este cuerpo, a este Consejo, entre personas que amamos, queremos los libros y sabemos el valor del libro, y hacerlo desde el Senado de la República, desde su Comisión Editorial, desde su Consejo Editorial; me honra muchísimo.
Quiero expresar también mi deseo ferviente de participar con todo entusiasmo, con toda pasión en esta labor que el Senado tiene de publicar buenos textos; y que seguramente haremos un gran equipo todos los consejeros, porque creo que como bien lo ha dicho el senador Zamora, aquí nos une un gran amor al libro, somos bibliómanos, somos bibliófilos y además también le tenemos un gran aprecio y cariño al Senado y al Poder Legislativo, que con esta palanca seguramente podremos hacer grandes cosas por publicar cosas valiosas que orienten, que enriquezcan la cultura política y la cultura en el país.
De manera que, con todo mi entusiasmo y todo mi agradecimiento, me incorporo a estos trabajos.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Muchas gracias.
Por favor, consejero Boullosa.
PABLO BOULLOSA: Déjenme ver si alcanzo.
Dicen que los libros –no me acuerdo quién dijo esto– deben fabricarse como un reloj, pero venderse como un salchichón. No sé si vamos a llegar a un ideal tan grande, pero quiero agradecer también la invitación del senador Zoé Robledo y del Senado, para participar en este Consejo.
Y por último, recordar una de las mejores definiciones que se han dado acerca de lo que es un libro, la dio en verso Rubén Darío, que dijo que “el libro es fuerza, es valor, es poder, es alimento, antorcha del pensamiento y manantial del amor”.
Muchas gracias.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Muchísimas gracias a todos.
Permítanme, para cerrar estas intervenciones, además de agradecerles. Nos quiere hacer un comentario, un referente, alguien que ha acompañado a esta Comisión mucho tiempo, que es Miguel Ángel Porrúa, quisiera escucharlo para que podamos ya cerrar esta sesión, y agradecerles a todos su presencia.
Por favor, Miguel.
MIGUEL ÁNGEL PORRÚA: Gracias, Zoé. Hay muchas opiniones a favor y en contra dentro de la industria, tú lo sabes.
Ojalá que este mismo foro, que esta misma Comisión pudiera hacer un espacio más para poder decir todas nuestras inquietudes.
Creo que se juzga demasiado. Todas las épocas han tenido sus privilegios para enseñar a la lectura. Y cuando se critica a un señor como Vasconcelos, cuando se está hablando de los Libros Verdes, bueno, es que únicamente se conocen los Libros Verdes y no se sabe todo lo que hizo Vasconcelos. Para empezar, desde las lecturas clásicas que hizo para jóvenes, donde, por cierto, hay una síntesis maravillosa sobre El Quijote que hace Salvador Novo.
Y si hubiéramos leído todos en la época de Vasconcelos lo que Vasconcelos decía, México sería otro país. Esa es otra cosa.
Creo que primero debemos de informarnos, de ver y tener estas discusiones. Ojalá que estas comisiones sirven también como un foro abierto para, antes de llegar, como lo hizo Echeverría, podamos tener algún acuerdo.
Gracias.
SENADOR ZOÉ ROBLEDO ABURTO: Muchísimas gracias a todos, a todas. Gracias por la presencia.
Y, consejeros, ahora sí que la pelota está de su lado, yo ya me liberé.
Muchas gracias a todos. Buenos días.

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