Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Carlos Navarrete Ruiz (CNR). Muy buenos días, ya salió el sol, nos estamos asoleando sabroso.

Bueno, una parte mayoritaria del auditorio, la parte que está en primera todavía sigue en sombra.

Les quiero agradecer muchísimo a todas y a cada una de ustedes su presencia, su participación en esta conmemoración.

Nos faltó una tribuna aquí, me hubiera sentido más a gusto con tribuna como en el Senado, pero bueno, no importa, aquí improvisamos.

Debo decirles que estoy enormemente satisfecho de que nos hayamos podido reunir en este hermoso lugar, y hacerlo con mujeres de una extraordinaria trayectoria, cada una de ustedes constituye una historia personal de lucha, de congruencia, de éxito en la lucha de las mujeres, en el ámbito laboral, ya se ha dicho aquí, en el ámbito familiar, profesional, político, cultural, social y académico, eso es lo que expresa la presencia de todas ustedes.

He escuchado con mucha atención las reflexiones, los reclamos, el coraje, las propuestas de quienes han hecho uso de la palabra.

Le agradezco a Sharon su amabilidad, su anfitrionía, de recibirnos en este extraordinario lugar, y espero que sea el primero de muchos eventos que hagamos aquí, Sharon. Que aquí las mujeres, los jóvenes, todos vayan conociendo el camino para llegar aquí, a este lugar.

Pero quiero agradecer de manera particular a Yoloxochitl Bustamante, a Enoé Uranga y a Diana Bernal sus extraordinarias participaciones.

Conozco también las opiniones, porque las he escuchado en otras tribunas y en otros debates, de mis compañeras como la senadora de Baja California Sur, de dirigentes de mi partido, de dirigentes de organizaciones sociales, es decir, no me es ajeno el debate que se genera alrededor de los temas que hoy hemos escuchado.

A esto que hemos escuchado hoy yo tendría muy poco que agregar, sin embargo, les quiero reiterar mi compromiso con la lucha para construir, seguir construyendo, seguir avanzando en una sociedad donde exista igualdad entre los géneros y donde se respeten plenamente los derechos de las mujeres, sin duda alguna.

Me uno a las voces que reconocen y honran a las activistas que han sido perseguidas e incluso asesinadas por exigir justicia ante los feminicidios, y me solidarizo con las mujeres presas por abortar, encarceladas por decidir sobre su cuerpo, eso es inaceptable, sin duda alguna.

Frente a esta realidad no podemos cerrar los ojos. No podemos permanecer indiferentes cuando existen mujeres, incluso niñas, asesinadas por el sólo hecho de su género o discriminadas y excluidas, sin acceso a la salud, a la educación, al empleo por ser indígenas, por ser pobres, por ser lesbianas o por ser analfabetas.

A 100 años de la instauración del Día Internacional de la Mujer, debemos reconocer los avances logrados, pero también comprometernos con la agenda pendiente, que aquí se ha empezado a plantear, que incluye entre otros temas la trata de personas, la creación de expectativas para las jóvenes, la despenalización del aborto y la eliminación de la violencia en contra de ellas.

En las elecciones del año 2000, el país, todos lo recordamos, experimentó un relevo en la Presidencia de la República. Entre las expectativas que se construyeron se encontraba que la pluralidad política y el nuevo gobierno podrían permitir el avance y consolidación de una cultura de género. Eso, lamentablemente, no sucedió.

En la última década, por su propio esfuerzo, el desarrollo de las mujeres en la sociedad ha sido, sin duda, notable. La presencia de ustedes y su actividad así lo muestran. Sin embargo, los gobiernos de la alternancia no han estado a la altura del empuje de las mujeres. Estos gobiernos han permitido que los feminicidios y la discriminación permanezcan e incluso que aumente significativamente en regiones del país.

Sólo hay que ver las cifras que se tratan de ocultar del Estado de México y las que ya son muy públicas en Ciudad Juárez. El gobierno federal, hay que decirlo, señalarlo con energía, ha tolerado una impunidad que afecta la vida de miles de mujeres.

Debo decir otra cosa, porque es mi convicción y no es la primera vez que lo digo en un evento público. El PRI ha mantenido en materia de género una actitud que puede calificarse de hipócrita. Mientras declara apoyar la lucha de las mujeres en la obtención de sus derechos, por la vía de los hechos ha respaldado reformas que criminalizan y limitan sus libertades. Esto es lo que significa la regresión que el país tiene frente a sí como una amenaza.

Hay dirigentes, o que acaban de serlo y que están en la Cámara de Diputados, que tendrían que explicar por qué los representantes del PRI en los congresos locales han aprobado, sumado sus votos en reformas que penalizan el aborto. Es una explicación que está pendiente todavía.

Pero en el polo de las izquierdas también tenemos lo nuestro, particularmente hay que reconocer, y ayer lo escuchamos en un discurso que no hay más que calificar como muy lamentable, lo escuchó Enoé, lo escuchó la senadora, lo escuché yo, que muestra cómo hay visiones conservadoras también en el polo de las izquierdas.

No somos homogéneos, y a veces aunque se diga lo contrario terminamos actuando como conservadores.

Afortunadamente en el Distrito Federal se han logrado avances significativos como ordenamientos jurídicos de protección a los derechos humanos de las mujeres; presupuestos públicos que tienen transversalidad de género; una ley de igualdad entre mujeres y hombres.

Existen aquí programas específicos entre los que destacan los relacionados con la atención de la violencia, con la prevención y atención al cáncer de mama, al papiloma humano, al VIH Sida; con su seguridad, como Viajemos Seguras en el transporte público, el metro, los autobuses, los taxis seguros. Se trabaja aquí en la ciudad con mujeres indígenas, y recientemente se ha aprobado en la Asamblea una legislación protectora de las migrantes.

En la actualidad, aquí en la Ciudad de México, prevalece una visión de género que sin embargo es insuficiente todavía. Falta mucho por hacer.

Requerimos seguir avanzando en el respeto de las libertades y el derecho de las mujeres, particularmente a decidir sobre su cuerpo, pero esa libertad se acaba cuando se cruza la frontera, muy cercana con el Estado de México o con el estado de Morelos, lamentablemente.

Quienes aspiramos a gobernar esta ciudad debemos hacerlo indiscutiblemente comprometidos con la visión de género y la lucha por los derechos de las mujeres. Yo no tengo duda, es mi convicción, el motor, el corazón y la pasión de la Ciudad de México son las mujeres. Esto es indiscutible.

Por ello, tendremos que vencer muchas resistencias, pero estoy seguro que juntos y juntas podremos lograrlo.

Apenas el día de ayer se aprobó en el Senado de la República las modificaciones hechas por los diputados en materia de derechos humanos, la reforma constitucional. Ésa ha sido una modificación trascendente, un logro histórico de mujeres y hombres y de varias generaciones de mexicanas y de mexicanos porque se trata de la reforma de mayor alcance que ha aprobado el Congreso en la actual Legislatura.

Aprovecho la oportunidad para convocar a cada una de ustedes, para que construyamos juntos una especie de diálogo que sea útil para elaborar propuestas para el debate público e iniciar un proceso que nos permita construir proyectos legislativos, que puedan impulsarse en el Congreso y en los congresos de los estados, y diseñar políticas públicas que puedan fortalecer y enriquecer los gobiernos progresistas, comprometidos con la visión de género.

Y aquí aprovecho, quiero comprometer a Diana para que su propuesta del día de hoy la convirtamos en iniciativa legislativa, que me comprometo a suscribir y a presentar en el Senado de la República junto con senadoras como Josefina Cota, junto con senadoras no solamente del PRD, sino de diversos partidos que compartan la propuesta para que sea no una propuesta partidaria ni una propuesta personal, sino una propuesta de la tendencia liberal en el Congrego, independientemente de las siglas del partido al que pertenezcan.

Termino diciendo que siempre es un gusto y siempre se aprende cuando se escucha a mujeres que tienen tradición de lucha, conocimiento, experiencia, propuestas que hacer.

Y aquí veo, no voy a mencionarlas a todas porque tendría que estar media hora más en el micrófono, valorar la diversidad que aquí se expresa, agradecerles de sobremanera su presencia.

Decirles que éste debe ser el primer encuentro de muchos que tengamos en el futuro y que como senador de la República, como un militante del ala progresista en este país, me satisface contar con la amistad, con la cercanía de ustedes.

Muchas gracias por venir y nos seguiremos viendo en este camino en el que venimos transitando desde hace muchos años.

Muchas gracias a todas.

Muy buenos días.

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