Senado de la República

COORDINACIÓN DE COMUNICACIÓN SOCIAL

Carlos Navarrete Ruiz (CNR). Estimados jóvenes, muy buenas tardes.

Les agradezco muchísimo su presencia en este auditorio y agradezco de sobremanera a nuestro director, a Don Fernando Castañeda, que haya dedicado parte de su tiempo para acompañarnos, para recibirnos.

Y desde luego, valoro mucho la presencia de la maestra María de Jesús Alejandro, y del doctor Ricardo Uvalle y agradecer a los muchachos, a los dirigentes de la mesa directiva de la carrera de Administración Pública la invitación a senadores de los tres principales partidos que están representados en el Senado, a venir a dialogar con ustedes, a intercambiar puntos de vista con ustedes, porque, en mi caso, venir a la Universidad, hablar con jóvenes estudiantes, exponerles mi visión de lo que está pasando en el país, desde la perspectiva del Senado, escuchar la visión de ustedes de cómo sienten al país en este momento, cómo sienten a nuestra ciudad, cómo sienten a la Universidad, es enormemente enriquecedor.

Los políticos tenemos severos riesgos de aislarnos de la gente, de la sociedad, de encerrarnos en burbujas que nos impidan conocer la realidad cotidiana de la gente para la que trabajamos y que es la que nos elige para representarla en el Congreso de la Unión.

No ignoro, además, que la política y los políticos pasamos en México por un periodo de desprestigio enorme, siempre ha sido así, por cierto. No recuerdo nunca que los políticos en las diversas etapas de México hayan sido los prohombres admirables, reconocidos, respetados, ni nada por el estilo; la diferencia es que hoy, con una sociedad más participativa, la gente puede (inaudible), puede subrayar errores, puede mostrar defectos y puede decirle, desde el Presidente de la República hasta abajo, a los administradores, a los gobernantes, a los legisladores, lo que les gusta y no les gusta del gobierno en turno. Y la gente hoy, gracias a que tenemos un ambienta más democrático en el país, se puede expresar con toda libertad, sin que pase nada.

Terminó el tiempo en el que las críticas eran acalladas con represión o con cárcel o con represalias, hoy hemos ganado entre todos, desde los años 60, desde el 68 para acá, particularmente, un régimen de libertades que tenemos que seguir profundizando y ensanchando. Por eso, venir aquí es enorme y satisfactorio.

Me han pedido que toque un tema sobre la administración pública vista desde la perspectiva del Senado de la República. Voy a hacer una exposición no muy amplia para dar tiempo a que podamos platicar, tener preguntas y respuestas; pero déjenme partir del punto de puntos de referencias muy precisos.

La administración pública como ciencia, la administración pública como parte fundamental de las carreras de la universidad pública y privada, la administración pública como un elemento para la administración del Estado, es relativamente nueva en nuestro país.

Ustedes saben que en el siglo XX, cuando triunfó la Revolución Mexicana y se aprobó la Constitución de 1917, lo que teníamos eran Generales que dejaban la tropa y los caballos para irse a las oficinas públicas a gobernar.

Con algunas excepciones, en el periodo de Obregón y de Calles, los destacados intelectuales que acudieron al llamado de los Generales para entrar a la administración, recuerdo a Vasconcelos en la Secretaría de Educación Pública, o Gómez Morín en Hacienda y en otras partes hacendarias y otros intelectuales.

La administración estaba en manos de improvisados, de gente que conocía sobre la marcha, que administraba como creía y se le ocurría, muchos de ellos con olfato, con sensibilidad, con ganas de hacer las cosas; pero con poca idea de lo que era la estructura del Estado mexicano y de la organización del gobierno mexicano.

Esto llevó a que durante muchas décadas la administración pública se convirtiera en la escuela diaria de administradores hechos sobre la marcha.

Es ya un periodo lejos que ocurrió, pero es bueno recordar que hubo administradores, que hubo secretarios de Estado que se encargaron del área de ferrocarriles, que se encargaron de las obras públicas, que se encargaron de muchísimas áreas sin conocer absolutamente nada de administración.

Algunos lo hicieron bien porque se rodearon de técnicos y de profesionales que los ayudaron, otros lo hicieron pésimo, evidentemente.

Y una de las consecuencias más graves de una administración plagada de gente sin vocación, sin preparación, sin capacidad, fue el de que surgió un fenómeno que todavía, hasta la fecha, no ha podido ser controlado, que es el grave fenómeno de la corrupción en la administración pública.

Lo subrayo, no porque sea el único fenómeno que ocurrió, ocurrieron muchos, hubo gente que aprendió echando a perder, hubo gente que hizo grandes obras y otros que no tenían la menor idea de cómo empezar.

Les pongo un ejemplo: el regente Uruchurtu (inaudible) quién era ese señor, porque gobernó hace muchísimos años, pero fue regente de la Ciudad durante dos sexenios, y en el tercero lo renunciaron. El regente Uruchurtu era una ciudad más pequeña, mucho más cálida, mucho más fácil de administrar, revisaba la obra pública personalmente por la mañana él, salía a las siete de la mañana de su casa con un chofer y un motociclista, y recorría las glorietas y obras públicas de la ciudad, y por ahí de las diez de la mañana llegaba a su oficina con una lista de semáforos descompuestos, de lugares donde habías mucho tráfico o de obras públicas que no estaban bien hechas para dar instrucción a sus secretarios de lo que había que corregir.

Sin embargo, la administración pública tuvo su principal problema en la corrupción que durante décadas ha venido minando a la administración pública de nuestro país, en los medios federal, estatal y municipal, por cierto; en las empresas públicas descentralizadas, en los órganos autónomos.

La administración pública se ha caracterizado… durante mucho tiempo en nuestro país se caracterizó, la mayor parte del siglo XX, quizá hasta los años noventa todavía ocurría, por la opacidad, la falta de trasparencia, la no rendición de cuentas y las decisiones verticales sin que hubiese contrapesos convenientes.

¿Por qué razón ocurrió esto entre otras cosas? Porque durante muchos años tuvimos en la Constitución un régimen de equilibrio de poderes, pero en los hechos no ocurría. Los Ejecutivos hacían y deshacían sin tener el control del Congreso, sin tener las auditorías del Congreso, sin que en el Congreso se ejercieran las facultades legales de autorizar el gasto y no revisar cómo se gastaba y de fincar responsabilidades cuando el gasto se desviaba o no era, simplemente, aplicado.

Eran los tiempos en los que el Presidente de la República ordenaba y mandaba, no solamente en el Ejecutivo, mandaba en el Congreso, mandaba en el Poder Judicial, mandaba en los medios de comunicación, mandaba en todo y nadie le podía decir nada al Presidente en turno.

Ustedes son muy jóvenes, pero seguramente que al estudiar aquí en la Facultad, sus maestros les habrán enseñado ya que hubo un tiempo de un Presidencialismo exacerbado, en donde el Presidente en turno, llámese como se llamara, durante seis años era el todopoderoso en el país, podía hacer y deshacer, nombrar y quitar, gastar sin control, ordenar lo que creyera conveniente, proteger y castigar, hacer fabulosos negocios con amigos, no informar, prácticamente.

Bueno, había en el presupuesto una partida, nada más para que se imaginen cómo era en esos tiempos, que se llamaba partida secreta, en donde el Presidente la utilizaba como caja chica para lo que quisiera y creyera conveniente.

Era una partida de muchos millones de pesos, que se le autorizaba al Presidente en el presupuesto, no se auditaba, no se pedían cuentas, no se pedían comprobantes, no se le pedía que informara cómo se había gastado esa partida, era la caja chica presidencial.

Todavía esa partida existió hasta el periodo de Carlos Salinas, de 88 a 94 en el siglo pasado. Después nos enteramos, cuando los familiares de Carlos Salinas se pelearon, que parte de la fortuna de Carlos Salinas y de Raúl Salinas de Gortari salió de la partida secreta de la Presidencia de la República.

Y esto hace apenas unos años, ¿eh? hasta 1994. Ya a partir de 94 con el presidente Zedillo se empezaron a incorporar mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, pero sobre todo, a partir de 88, de 1988, después de la campaña del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que disputó y, desde mi punto de vista, ganó la Presidencia de la República, pero le fue escamoteado por un gigantesco fraude, la oposición empezó a arribar a las Cámaras del Congreso y empezó un proceso de democratización del país que llevó a que años después, nueve años después, en 1997, el PRI perdiera por primera vez la mayoría en la Cámara de Diputados y entonces la oposición, pudiese utilizar los mecanismos constitucionales para revisar las cuentas públicas, revisar el ejercicio presupuestal, auditar dependencias y empezar a modificar las cosas hasta un grado tal que hoy hay un avance sustancia y, sin embargo, insuficiente.

Termino esta parte diciendo que la corrupción y la falta de transparencia sigue siendo uno de los principales problemas del gobierno mexicano en sus diversos niveles, y es todavía una asignatura pendiente para que lo que dice la ley se lleve a los hechos.

Déjenme platicarles brevemente sobre el Senado de la República. El Senado también era monocolor hasta 1988, había 64 senadores, todos de un solo partido. En la Cámara había una pluralidad mucho más abierta, pero también un partido hegemónico, y por lo tanto, en el Senado de la República no había, por supuesto, ni transparencia ni rendición de cuentas en su administración.

Hay, ahora, una situación notablemente diferente en el Congreso de la Unión, aunque hay una exigencia notable de incrementar los grados de transparencia de la administración.

Hoy el Senado de la República tiene una administración plural, no de un solo partido. El Comité de Administración administra el presupuesto anual, fija los criterios de gasto, los sube al Internet, se informa mensualmente del gasto general de las diversas áreas del Senado.

Hoy en el Senado hay un sistema de información en red que permite conocer iniciativas, permite conocer dictámenes, permite conocer votaciones, y permite conocer el comportamiento de los grupos parlamentarios en cada uno de los temas.

Hay un sistema de asistencia parlamentaria notable, muy profesional en el Senado, que permite que en esta Cámara del Congreso de la Unión se pueda conocer su vida interna, se pueda conocer sus procesamientos legislativos, se puedan conocer los pendientes que están en las comisiones, y también lo que el Congreso o el Senado aprueba en su periodo legislativo.

Recuerden ustedes que el Senado de la República sesiona en dos periodos legislativos: uno que empieza en septiembre y termina en diciembre, y otro que comienza en febrero y termina en abril, el resto son periodos de receso legislativo para que la Comisión Permanente funcione en representación del Congreso de la Unión y para que los senadores y diputados tengan tiempo de visitar territorio, entrar en contacto con electores, de medir el curso de la gente y regresar al siguiente periodo legislativo.

Hace unos días, el presidente Calderón envió al Congreso, al Senado particularmente, un conjunto de iniciativas contra la corrupción. Hemos recibido las iniciativas, las hemos turnado a las comisiones correspondientes, y en estos días entraremos a su análisis y evaluación.

Dice la exposición de motivos de la iniciativa que se pretende reformar la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos. Está, por cierto, en la Comisión de Gobernación y en otra Comisión de Estudios Legislativos, dos comisiones del Senado.

Y establece un nuevo (inaudible)… pretende reglamentar disposiciones para proteger a denuncias y a personas que aporten información relacionada con el posible incumplimiento de las obligaciones de los servidores públicos.

Añade como obligación que todo servidor público deba de abstenerse de inhibir las quejas o denuncias que aporten información en los procedimientos que la ley establece.

Determina que los contralores internos y las áreas de auditoría abrirán los procedimientos que llevan a cabo, de acuerdo con la normatividad y, en caso de que el denunciante sea un servidor público, se asegura que su (inaudible) se desarrolle sin presiones, es decir, que alguien que desde adentro de la administración denuncie una irregularidad, quede protegido contra represalias o contra amenazas de alguna manera.

Trae un conjunto de cosas, no los voy a aburrir con el conjunto de detalles de la iniciativa, porque quiero ir al fondo. Yo tengo la impresión que este gobierno, que tiene claro oscuros, tiene más oscuros que claros, por cierto, y que está a punto de terminar en 2012, tiene varias asignaturas pendientes con el país, y una de ellas, justamente, es de ésta, de la que vamos a empezar a platicar los senadores en unos días.

Porque México ha tenido un tránsito importante en su vida democrática, ha tenido alternancia en el poder, en gubernaturas, en alcaldías y también el Presidencia de la República. Ha tenido una ampliación de libertades, es cierto, sin embargo todo eso que ha ocurrido no ha logrado modificar prácticas del viejo régimen de cuando el PRI gobernaba hasta el 2000.

Y no solamente eso, sino que el régimen que surgió de otro partido a partir del 2000, ha tolerado prácticas tradicionales y me da la impresión que ha cerrado los ojos frente a fenómenos graves de corrupción en la administración pública.

Calderón no se puede ir, si de verdad quiere atacar este tema sin dejarle al país un nuevo sistema de rendición de cuentas, un nuevo sistema de transparencia, y un nuevo sistema que permita que en el futuro no haya una regresión a los años 70, o 60, u 80 del siglo pasado.

México no está exento de una regresión antidemocrática. Lo que yo les quiero decir aquí, en esta Facultad donde están estudiando las ciencias políticas y estudian también la realidad política del país: México tuvo un ligero avance con la alternancia, que lamentablemente no transitó hacia un nuevo régimen como era la pretensión, se quedó trunca la transición democrática mexicana, el de quitar a unos para poner otros, de un signo diferente de carácter partidario, no significó la transformación que México estaba exigiendo desde finales del siglo pasado.

Pero ahora hay un enorme riesgo de una regresión autoritaria, hay el riesgo de que en el 2012 los malos resultados entregados por los gobiernos del 2000 al 2012 lleven a que muchísimos millones de mexicanos lleguen a la conclusión de que más vale malo por conocido, y que es preferible que el PRI regrese a gobernar.

No sería nada malo que esto ocurriera en un régimen plenamente democrático en donde quien da el quita son los electores, quien mantiene al partido en el gobierno son los electores, y quienes (inaudible) la oposición por incapaz o porque ya no satisface expectativas, son los electores. Digo, en un régimen realmente democrático, pero en la situación nuestra, en donde todavía tenemos mucho para avanzar en esta materia, una regresión autoritaria con el PRI gobernando, me temo que van a regresar después de 12 de años de no estar en el gobierno, con muchísimo apetito de cobrarse viejas cuentas y de llenar expectativas que ahora no quedaron satisfechas cuando estuvieron en la oposición.

Para decirlo con más claridad, van a venir con apetito de repartirse el poder como si fuera pastel, como si fuera botín, los conozco bien, los conozco bien.

Y sé cómo piensan, y ya les anda por regresar. Y bueno, hay colaboradores del gobernador Peña Nieto que ya se andan repartiendo las secretarías y estoy seguro que muchos se andan repartiendo los contratos, de qué le toca a cada quien para resarcirse de estos 12 años de vida en la oposición, sin estar al frente del gobierno.

Y esto es el gran debate que se va a tener que dar en este año de 2011, pero sobre todo, en el 2012.

Quiero culminar esta exposición para entrar a dialogar con ustedes con preguntas y respuestas, diciendo lo siguiente: nuestra Universidad, la Universidad de la que estamos orgullosos todos los mexicanos, la Universidad Nacional Autónoma de México sigue forjando profesionistas, hombres y mujeres, como ustedes, como muchos más que han pasado por las aulas de la Universidad con una visión crítica, con una visión de transformación, con inquietud de venirse a preparar para salir en las mejores condiciones y enfrentar su vida profesional en poco tiempo.

Forma generaciones y generaciones en las más diversas disciplinas, y aquí en esta facultad forma politólogos y forma administradores.

Qué bueno que ustedes conozcan visiones diferentes, qué bueno que conozcan perspectivas diferentes desde la óptica de los partidos, por lo menos de los principales, que confronten puntos de vista, que increpen, que pregunten, que indaguen.

Ésta es la Universidad, es la Universidad de la pluralidad, la Universidad de la tolerancia, la Universidad que permite y sigue permitiendo que haya ascenso social, en la sociedad mexicana; porque la presencia de ustedes, con sus orígenes, con sus familias, sus niveles socioeconómicos, con sus sueños, con sus aspiraciones, sintetizan lo que la UNAM le da la sociedad mexicana.

Y que la UNAM esté en la ciudad de la tolerancia, en la ciudad de las libertades, en la ciudad del respeto a la diversidad; que esté en la Ciudad de México es doblemente satisfactorio.

Larga vida a la Universidad y a sus facultades.

Muchas gracias por escucharme y entramos a preguntas y respuestas. Muchas gracias.

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