* Versión de la intervención del Presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, Fernando Herrera Ávila, durante el Foro “Consejo Fiscal Mexicano. Mitos y Realidades”

 

Muy Buenos días. Gracias a todas y todos por su asistencia el día de hoy.

Me da mucho gusto saludarlos en este recinto y coincidir, como en pocas ocasiones, con compañeros que vienen a hablar, a exponer estos temas, que tenemos una coincidencia general, tenemos la misma profesión, la contadora Minerva, el contador Marko, el contador Martínez Neri, el contador Higuera, el administrador Gustavo de Hoyos y su servidor, que es contador público también.

Miren, a los contadores nos cuadran perfectamente los números y si no dan, sabemos dónde está la diferencia, no somos como otras profesiones, que buscamos la justificación a muchas otras cosas. Qué bueno que no hay otros profesionistas, por lo menos acá, de este lado, habrá abogados, economistas, habrá profesionales de otras materias que podrán opinar de manera distinta.

Esta es una iniciativa que vale la pena apoyar y que no hay poder humano, gubernamental que la frene y que la pare.

En México somos especialistas en calificar y tener ejemplos de buenas prácticas de otros países, las vemos, las tomamos como referencia, incluso hasta las apoyamos, pero también, cuando sentimos afectados, y lo digo a nivel gubernamental, alguna área de monopolio, de ejercicio sobre determinada materia se llama a la desconfianza.

Por eso, no debe de sorprendernos que esta iniciativa haya despertado suspicacias, resistencias, reticencias de algunos sectores que dicen que no es necesaria.

Sin embargo, así como lo hemos hecho en otras materias, permítanme decirles que un Consejo Fiscal es una muy buena práctica, recomendada por el Fondo Monetario Internacional, seguida por la mayoría d los países de la OCDE y que, desde luego, México va encaminado en esta trayectoria. Debemos de empujarla, debemos de avanzar en esa ruta, porque sólo así podemos generar mejores condiciones.

Miren, nadie tampoco debe de llamarse a la ofensa o llamarse sorprendido, cuando a lo que aspiramos todos los mexicanos es a tener amistades largas y eso sólo se da con cuentas claras. Y por eso, cuando filosóficamente partimos de la idea y de la concepción de que debe de existir tanta sociedad como sea posible y sólo tanto gobierno como sea necesario, la sociedad organizada que vigila, que aporta, que se compromete con sus país, tiene todo el derecho no sólo de  darle seguimiento a la política fiscal, darle seguimiento a la política económica, a la política social que emprende cualquier gobierno en el país.

La realidad política también nos orilla a entender que este mosaico que es México, donde lo mismo llega a gobernar un partido político de un color que de otro, y donde siempre está ahora bajo el tamiz ciudadano la comparación, a que la participación sea lo más transparente posible.

Por eso, esta iniciativa debe de acompañarse y debe de empujarse, si analizamos las finanzas de los estados y del país y genéricamente pudiéramos tasarlas en una condición de sincronía, hay números alarmantes de coincidencia; el 85 por ciento del ingreso público está comprometido y, muchas veces, mal comprometido, y tan sólo el 15 por ciento sirve para gasto de mantenimiento o de inversión.

También es cierto que las potencialidades en el país son distintas en cada región y que ahora la planeación del ingreso público tiene que considerar estas características, lo que necesita el norte, lo que necesita el centro y lo que necesita el sur, avanzar en una presupuestación por regiones, por zonas, que potencialicen la vocación de cada zona en el país.

Y, desde luego, dar seguimiento al ejercicio estricto y puntual de gasto público que satisface la necesidad colectiva, por eso esta iniciativa debe de impulsarse y en Acción Nacional, en el Grupo Parlamentario, la vemos con amplia simpatía.

Estoy seguro que el PRD, el PT, una parte importante del PRI y, desde luego, el PAN acompañaremos este esfuerzo, en el entendido de que la transición democrática que vivimos llevará a que gobierne un partido político u otro, y en las actuales condiciones políticas que vivimos, donde la desconfianza, el desinterés por la cosa pública ha permeado en desánimo, en apatía, por lo que está ocurriendo, debe de motivarnos para generar mejores condiciones de participación.

La sociedad organizada tiene la facultad no sólo de acompañar la recaudación, la distribución y la fiscalización del gasto público que hacen los gobiernos de las entidades federativas y el Gobierno federal, por eso felicitamos esta iniciativa y los invitamos a participar con verdadero entusiasmo.

La reforma fiscal que se aprobó tiene diversos matices, nuestra percepción es que ha sido inhibidora del esfuerzo de los mexicanos por crear mejores condiciones de desarrollo. Necesitamos crear una política fiscal que sirva para promover la iniciativa de los empresarios mexicanos, que sirva para darle a cada quien lo que le corresponde, pero que nos haga también sentirnos parte de que esa recaudación que se genera en el país es bien invertida.

Hay que darle seguimiento a esta iniciativa. Felicidades Minerva; felicidades contador Martínez Neri; contador Marko Cortés; contador Higuera; administrador Gustavo de Hoyos. Gracias a todos y vamos a seguir esta iniciativa.

Muchas gracias.

 

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