* Versión de las palabras del Coordinador de los senadores del PAN, Fernando Herrera Ávila, durante el encuentro “Excélsior. Cien años son sólo el comienzo”

 

Muy buenos días, ciudadanas y ciudadanos senadores de la República; Don Olegario Vázquez Raña, presidente del periódico Excélsior; ciudadano Ernesto Rivera Aguilar, director general del mismo diario; amigo Pascal Beltrán del Río; estimados amigos; distinguidos invitados.

 

Las senadoras y los senadores del Partido Acción Nacional queremos compartir con ustedes las siguientes reflexiones: en muchos aspectos, los cien años de vida del periódico Excélsior, que estamos festejando, se parecen mucho al último siglo de la historia nacional, una historia vigorosa, intensa, llena de hazañas, de lecciones, esfuerzos de hombres y mujeres y, sobre todo, cargada de esperanza y de expectativas de futuro.

 

Ha sido un siglo en el cual Excélsior se vino abriendo paso para ganarse el título de “El periódico de la vida nacional”. Le correspondió cumplir un gran papel como constructor de la opinión pública moderna en un país, en el que la inmensa mayoría de la población no sabía aún leer ni tampoco escribir.

 

Cuando la comunicación más moderna era el telégrafo y el cable, y el medio de información indispensable era la prensa escrita, con la función y el deber social de comunicar, entretener e incluso como luego definía Excélsior: informar y formar opinión, y fue un hecho venturoso, pues para un país como el nuestro que estaba en pleno proceso de refundación de la tercera República, era imprescindible contar con una ciudadanía cada vez más enterada de los asuntos de la esfera pública, pues la democracia y la reconstrucción nacional entonces como ahora, sólo puede realizarse con vigorosos instrumentos de socialización de la información.

 

Para las páginas de Excélsior y por las páginas de Excélsior se divulgaron las noticias del siglo XX que transformaban el mundo y se informó al país de la vigorosa energía social que emergía del México profundo, con la idea de construir un país moderno y justo.

 

Y así como el país, entre cambios y turbulencias, desde la iniciativa fundadora de Rafael Alducin, hasta la audacia empresarial de Olegario Vázquez Raña, este periódico ha sabido navegar entre las olas de las vicisitudes.

 

Las ideas y los hechos que envolvieron a nuestro país han pasado por las páginas de “Excélsior; desde las voces de los siete sabios, que el ilustre Gómez Morín llamaba la “generación del 15”, la de los contemporáneos, hasta los opositores políticos y militantes demócratas que lucharon por transformar el país y que, finalmente, lograron la transición democrática y la alternancia política.

 

En la herencia histórica de Excélsior están las huellas de diversos personajes a los que hizo referencia mi compañero Carlos Puente, personajes como Julio Scherer, Manuel Becerra Acosta, Manuel Buendía, entre muchos otros más.

 

A Excélsior también le tocó vivir el auge del proyecto social ideologizado de los años 30 y tomó la forma de empresa cooperativa para recorrer así casi 3/4 de su historia y siendo una institución de sólida presencia en la sociedad mexicana, ante la disyuntiva de transformarse o fenecer, la casa “Excélsior” supo reinventarse para seguir su existencia como empresa periodística capaz de enfrentar los nuevos retos de la globalización y la digitalización.

 

Grandes directores de prensa han dejado ahí su sello indeleble, ineludible, pues a fin de cuentas en su intenso devenir, la dialéctica de su desarrollo, un gran mérito de Excélsior es haber sido y seguir siendo cuna y génesis de periodistas y de publicaciones.

 

Y aquí, está Excélsior, con 100 años, vigorosos de experiencia y juventud; renovándose y adaptándose para cumplir un papel social y cultural de informar, ahora combinando las formas tradicionales con las nuevas tecnologías.

 

Tal vez, una de las enseñanzas que hay que extraer del centenario de Excélsior es que las instituciones sólo se consolidan cuando éstas responden a las necesidades de la sociedad y cumplen eficientemente con su función.

 

Y eso, es una gran verdad que los legisladores debemos asumir. Una institución que pretende dar respuesta a un problema nacional debe ser vigorosa y fuerte para cumplir con su cometido.

 

Por eso, cuando estamos por completar el Sistema Nacional Anticorrupción debemos de cuidarnos de no entregar al país una institución débil desde su origen, sino garantizar que la Fiscalía Especializada sea sólida, autónoma, fuerte, para que en breve periodo le rinda buenas cuentas al país. 

 

Una Fiscalía Anticorrupción sin autonomía garantizada, sería un fraude a la nación.

 

Por esto, sin duda, el principal motivo de la celebración es que, con sus 100 años de vida, la casa Excélsior nos está dejando constancia de que hay instituciones, medios de información, y periodismo con capacidad y compromiso para continuar aportando al desarrollo de México.

 

Celebremos, pues, el primer centenario del periódico de la vida nacional participando, teniendo en el ejemplo de la vida cotidiana, en el actuar de cada senador, en el actuar de cada representante popular que lleva a su tarea el auténtico mandato de la población.

 

Hacer lo que el sentimiento, la exigencia colectiva, llama a plasmar en estas grandes modificaciones legislativas.

 

Es ahí, donde a través de la historia, siempre el Excélsior ha estado presente y, no tenemos duda, de que seguirá cumpliendo años informado y formando opinión.

 

Muchas gracias y felicidades.

 

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