Renegociación del TLCAN, balance de la primera ronda

 

 

POSICIONAMIENTO

Lo relevante de la primera ronda de “renegociación” fue sin duda el protagonismo de los Estados Unidos y su intención clara y abierta de renovar completamente el Tratado para que favorezca a ese país.

Al igual que su jefe Donald Trump, Robert Lighthizer trinó contra el acuerdo al que se le acusa de producir el déficit comercial, el cierre de empresas y la pérdida de miles de empleos. Lighthizer retomó también el discurso de Trump en el sentido que no se conformará sólo con la modernización o retoques de algunos capítulos, sino que requiere “importantes mejoras para lograr equilibrio y reciprocidad en el comercio trilateral”, palabras huecas, porque en realidad quieren tener ventajas en todo: reglas de origen, protección a la inversión, controversias, propiedad intelectual, energía.

La agenda de la “renegociación” la impusieron los Estados Unidos. Desde el 18 de julio se sabía los temas que le interesaban a la Casa Blanca. El propio Robert Lighthizer la dio a conocer.  El gobierno mexicano hizo suya la agenda estadounidense con algunos retoques cosméticos,  es decir, todavía no había comenzado la primera ronda cuando ya se había plegado a los deseos del país vecino, tal como hizo con la negociación anticipada del acuerdo azucarero. Así será la tónica de la “renegociación”.

No deja de asombrar la patética postura de la administración peñista, al negarse a discutir el tema de los salarios mínimos en México, demanda planteada por el gobierno estadunidense que ve en la mano de obra barata mexicana una competencia desleal. Trump quiere subir los salarios en México y Peña se niega rotundamente. Qué paradoja, sin proponérselo el magnate aboga por los mexicanos y Peña insiste en mantener salarios de hambre. El mundo bizarro, el mundo al revés. En el modelo neoliberal la competitividad de México reposa en los salarios miserables y el gobierno mexicano que debería defender a los mexicanos se mantiene intransigente en mantener el país en la miseria para no perder competitividad.  Es indignante.

La primera ronda confirmó que no se trata de una negociación sino de una imposición que México y Canadá tendrán que asumir. Voceros de los Estados Unidos han venido advirtiendo que si Washington no consigue lo que quiere se saldrán del Tratado e impulsarán la negociación bilateral porque así tiene mayor fuerza para imponerse al adversario. Divide y vencerás.

 

Senadora Dolores Padierna Luna

 

Coordinadora del Grupo Parlamentario PRD