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En la conmemoración del 102 Aniversario de la Revolución Mexicana, senadores del PRI, PAN, PRD, PVEM y PT destacaron en la sesión de este jueves que pese en los avances democráticos y de justicia social, aún persisten rezagos que urge atender.

Para la priista Blanca Alcalá Ruiz, no obstante la consolidación de las instituciones y los avances democráticos y en materia de justicia social que demandaba la Revolución, “hay rezagos que aun persisten y debemos enfrentar”.

En este sentido, hizo notar que los ideales revolucionarios se expresan hoy en el respeto a los derechos humanos, así como en la vigencia de la democracia como forma de gobierno y de participación social. 

“Hoy --afirmó-- vivimos un México de instituciones” y “más allá de filias o fobias es momento de pensar con visión de Estado en los ciudadanos y en la patria”.

Consideró que los pueblos que hacen de la libertad su más alta aspiración de vida, difícilmente renuncian a ella y no dejan de expresarse a través del sufragio libre, ideal heredado del movimiento revolucionario.

Por Acción Nacional, el senador Víctor Hermosillo y Celada hizo un llamado a no “permanecer eternamente estancados en esa etapa” y aplicar la enseñanza de la historia con el propósito de construir un México con una economía fuerte, socialmente justo, democrático, sustentable, incluyente y con espacio para todas las formas de pensar.

Resaltó la importancia de asumir este reto y trabajar con la finalidad de heredar a las próximas generaciones un mejor país, por lo que “a pesar de las resistencias” su grupo parlamentario impulsará los cambios para combatir la corrupción y opacidad, fortalecer las instituciones y empoderar a la ciudadanía.

“No aceptaremos --advirtió-- cambios cosméticos o simulados y vamos a rechazar cualquier intento de regresión autoritaria, así como las prácticas clientelares”.

Además, reconoció el papel de las Fuerzas Armadas en cada etapa de la historia de México, ya que la lealtad del Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada, han velado en todo momento por la seguridad e integridad de la población.

En su turno, el senador Adolfo Romero Lainas, del PRD,  recordó que hace 102 años en nuestro país se “abrió una etapa de cambios radicales marcados por la violencia, la traición y la lucha política cruenta, pero también para los máximos ideales de democracia, justicia y libertad”.

Aseveró que el mayor error de Porfirio Díaz fue pensar “que no había hombres o mujeres capaces de sucederlo en el poder” y así se anulaban las voces que discrepaban sobre las acciones y estrategias de este gobernante que se mantuvo como Presidente de la Nación de 1877 a 1880, y de manera consecutiva desde 1884 hasta 1910.
 
“Jamás debemos permitirnos --enfatizó el legislador-- que un hombre o mujer acalle las voces de otros, ni creamos que la discrepancia o la oposición le hará daño al país”.

Agregó que rememorar la gesta histórica no tiene el objetivo de “sacralizar a los héroes o prenderles incienso como si fueran deidades”, sino para evaluar dónde estamos ahora y qué avances en materia de derechos humanos hemos alcanzado.

A nombre del PVEM, el senador Gerardo Flores Ramírez resaltó que a pesar de que la política económica implementada por Díaz catapultó la producción nacional, los beneficios no fueron repartidos igualitariamente, sino que se concentraron en una oligarquía excluyente.
 
Señaló que en el 2012 existe un México mucho más complejo, multicultural, con diversas áreas productivas y numerosos motores de crecimiento que es necesario atender y seguir fomentando porque “persiste una gran parte de la población en desventaja económica sin acceso a los beneficios del progreso ni a las garantías constitucionales”.

El legislador subrayó que no se necesita un movimiento violento para avanzar de manera decidida en políticas públicas incluyentes que, entre otras cosas, contribuyan al desarrollo regional y a atender a los grupos como las comunidades indígenas, los habitantes de zonas rurales, las personas con discapacidad o las víctimas del narcotráfico.

Por último, en opinión de la senadora Martha Palafox Gutiérrez, del PT, la Constitución de 1917 reflejó los anhelos de la Revolución para los trabajadores del campo y los obreros y fue el primer ordenamiento en el mundo en reconocer las garantías sociales y los derechos laborales colectivos.

Sin embargo, a 102 años de la Revolución Mexicana existe una deuda pendiente con el campo mexicano que sigue estancado en la pobreza y la marginación, así como con los pueblos y comunidades indígenas donde persiste la desigualdad social.

En cuanto a las garantías de los trabajadores, acotó, “basta recordar lo sucedido recientemente con la reforma laboral, con el Sindicato Mexicano de Electricistas y la golpiza a un trabajador mexicano en una empresa coreana”.

 


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