Número-705

  • México a tiempo de revertir la violencia y crisis de derechos humanos.
    Necesaria una legislación que tipifique y sancione delitos contra la humanidad.


Es visible que la delincuencia organizada, es eje de delitos de lesa humanidad como la venta de drogas, trata de personas, secuestros y desapariciones, que dañan a México y a otros países de América Latina, coincidieron el senador Isidro Pedraza Chávez y los expertos Alfredo Rojas Díaz Durán, Enrique González Ruíz y José Steinlenger.

Al hacer conciencia de esta situación, será posible asumir las acciones que permitan revertir la violencia que afecta a México, destacaron al presentar el libro Del abuso al genocidio. Crímenes de lesa humanidad.

El legislador del Grupo Parlamentario del PRD explicó que la obra es una compilación de ensayos y columnas sobre delitos de lesa humanidad cometidos en América Latina, que permiten comprender con mayor amplitud esta problemática y emprender las acciones necesarias para frenar la violencia que generan.

Revela, agregó, que la guerra, trata de personas y el narcotráfico, están integrados en un solo eje financiero y culmina en matanzas y desapariciones forzadas; y para revertir estos ilícitos es indispensable la participación de las organizaciones no gubernamentales.

Díaz Durán, coordinador de la obra, destacó que uno de los objetivos de hacer visible la magnitud de los ilícitos, es que en el Congreso asuma la voluntad de legislar en materia de crímenes de lesa humanidad, pues no está tipificado, pese a que México firmó el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, instaurado en 1998.

El académico González Ruiz sostuvo que México está a tiempo de revertir la violencia y crisis de derechos humanos, para ello, apuntó, es necesario asumir las acciones que permitan frenar la impunidad y hacer valer las garantías de prevención y sanción de los delitos, así como resarcir realmente el daño a las víctimas.

José Steinlenger refirió que al atender debidamente la violencia y delincuencia, será posible también frenar el descrédito de la política, que sólo fortalece a las mismas organizaciones criminales.